{"1": {"fulltext": "", "height": "3561", "width": "2095", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0001.jp2"}, "2": {"fulltext": "", "height": "3430", "width": "2002", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0002.jp2"}, "3": {"fulltext": "Digitized by the Internet Archive\\nin 2010 with funding from\\nThe Library of Congress\\nhttp://www.archive.org/details/diariohistricoOOjout", "height": "3440", "width": "1954", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0003.jp2"}, "4": {"fulltext": "", "height": "3440", "width": "1872", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0004.jp2"}, "5": {"fulltext": "DIARIO H\u00c3\u00adSTORICO\\nDEL ULTIMO VIAJE\\nQUE HIZO M. DE LA SALE\\nPARA\\nDESCUBRIR EL DESEMBOCADERO\\ny\\nCURSO DEL MISSICIPI.\\nCONTIENE LA HISTORIA. TR\u00c3\u0081GICA DE SU MUERTE Y MUCIIAE\\nCOSAS CUIvIOSAS DKI. N\u00c3\u00bcfc-VO MUNDO.\\nESCano EN IDIOCIA FRANC\u00c3\u0089S\\nPOR M. jOUTEL,\\nUNO DE LOS COMPA\u00c3\u0091EROS DE M. LA SALE EN EL VIAJE,\\nTRADUCIDO AL ESPA\u00c3\u0091OL\\nPOR EL\\nCORONEL JOS\u00c3\u0089 MAR\u00c3\u008dA TORNEL,\\nMINISTRO DE M\u00c3\u0089JICO EN LOS ESTADOS U^NIDOS.\\nIMPRESO EN NUEVA YORK\\nPOR JOS\u00c3\u0089 DT-SNO\u00c3\u009cES,\\nANO DE 1831.", "height": "3445", "width": "1889", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0005.jp2"}, "6": {"fulltext": "\\\\o\\n?\\\\V", "height": "3440", "width": "1872", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0006.jp2"}, "7": {"fulltext": "SE\u00c3\u0091OR JENERAL MANUEL DE MIER Y TERAK.\\nWashington Junio 5 dt l831\\nMuy estimado amigo y Seilor mi\u00c3\u00b3.\\nLos descubiimientos que se hicieron en Am\u00c3\u00a9rica en loi\\nsiglos quince y diez y seis, uo son objeto de mera curiosi-\\ndad entretenim.iento envuelven cuestiones intrincadas do\\npol\u00c3\u00adtica, y no pudieran discutirse y arreglarse los derechos d\u00c2\u00ab\\nlas naciones, sin tenerlos presentes. Parec\u00c3\u00adan olvidados ya,\\ncuando la emancipaci\u00c3\u00b3n del nuevo mundo despert\u00c3\u00b3 el deseo\\nde investigar unos sucesos que fijaron l.i \u00c3\u00a9poca acaso mas no-\\ntable del g\u00c3\u00a9nero humano en ella, al menos, se present\u00c3\u00b3 la\\nnaturaleza mas rica que lo habia sido jamas, como lo podr\u00c3\u00a1\\nf\u00c3\u00a1cilmente conocer el que compare Plinio con el Cond\u00c2\u00ab\\nde Buffon.\\nEl esp\u00c3\u00adritu de an\u00c3\u00a1lisis y Je cr\u00c3\u00adtica tan dominante en nu-\\nestros dias, se empe\u00c3\u00adTa en someter al dominio de la historia\\nlosdesaLiTados anales del tiempo, escritos en gran parte por\\nlos actores en tan ruidosas importantes escenas. Aquellai\\ncosas y aquellos hombres pertenecen ya (i la posteridad, y el\\nescritor que los califica, no puede temer que las pasiones 6\\nlos intereses obstruyan el camino de la verdad.\\nEl primero que ha penetrado el genio de sji edad, ha sido\\nWashington Irving, uno de los ciudadanos de estos Estadoi,\\nque mas se ha distinguido por la extensi\u00c3\u00b3n de sus luces y\\npor sus infatigahlei tareas literarias. La vida que public\u00c3\u00b3\\nde Crist\u00c3\u00b3val Colon es una aureola de gloria sobre el sepul-\\ncro del descubridor del nuevo mundo. El Sr. Irving para\\ndar al acontecimiento toda la luz posible, ha escrito recien-\\ntemente la vida de los compa\u00c3\u00b1eros de Colon, testigos solem-\\nnes de una segunda creaci\u00c3\u00b3n. Seria de desear que trabajando\\nen toda la extensi\u00c3\u00b3n de la escala, le debi\u00c3\u00a9semos la historia", "height": "3445", "width": "1889", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0007.jp2"}, "8": {"fulltext": "4\\nfeneral de los descubrimientos de Am\u00c3\u00a9ric i, tan abundantes\\nen prodigios como en resultados.\\nLos espailoies, los portugueses y los ingleses no descuida-\\nron el acopio de memorias acerca de sus viages, descubrimi-\\nentos y conquistas en Am\u00c3\u00a9rica. No puede decirse otro\\ntanto de los franceses es ciertamente extra\u00c3\u00b1o que esa naci\u00c3\u00b3n\\ncuriosa investigadora por car\u00c3\u00a1cter, que en todas \u00c3\u00a9pocas no\\nha perdonado trabajos y fatigas para aumentar el caudal de\\nlos conocimientos humanos, se haya manifestado insensible\\nsu propia gloria, y haya dejado envueltas en el polvo de los\\narchivos las relaciones interesantes de sus empresas en el\\nsiglo diez y seis. No puede atribuirse otro principio la\\nignorancia, la escasez de noticias sobre la colonizaci\u00c3\u00b3n\\nfrancesa de una parte de la Am\u00c3\u00a9rica Setentrional.\\nA fines del a\u00c3\u00b1o pasado me signific\u00c3\u00b3 V. su deseo de conocer\\nlos pormenores de los viages de M. la Sale, que habian dado\\nlugar pretensiones absurdas, y los que algunos confina-\\nban al pais de las f-bulas. Si una investigaci\u00c3\u00b3n tan impor-\\ntante no hiciera honor sus motivos patri\u00c3\u00b3ticos, lo recomen-\\ndaria siempre los ojos de los que saben estimar los trabajos,\\ncuyo objeto es ilustrar una \u00c3\u00a9poca hist\u00c3\u00b3rica.\\nPor resultado de mis diligencias consegu\u00c3\u00ad el diario de\\naquellos viajes, escrito ciento cuarenta y tres a\u00c3\u00b1os ha por M\u00c2\u00ab\\nJoutel, compa\u00c3\u00b1ero de M. de la Sale y el hombre de su con-\\nfianza. La traducci\u00c3\u00b3n de esta obra es la que doy luz y le\\ndedica mi amistad.\\nNo disimular\u00c3\u00a9 V. que el diario de M. Joutel es fastidioso\\nen sus pormenores, desali\u00c3\u00b1ado en su estilo, mon\u00c3\u00b3tono en Jas\\nideas y hasta en las palabras. Pero en cambio de estos de-\\nfectos, tan disculpables en un soldado que no era Julio\\nC\u00c3\u00a9sar, se complacer\u00c3\u00a1 V. con el natural y sencillo ienguage de\\nla verdad.\\nMe prometo que la publicaci\u00c3\u00b3n del diario derramar\u00c3\u00a1 luz\\nsobre ciertos hechos, obscurecidos por el transcurso del\\ntiempo y por el acreditado empello de proteger por medio de\\nnovelas aspiraciones desarregladas.\\nM. Joutel, cayo car\u00c3\u00adicter ingenuo y desapasionado se encu-\\nentra pintado en su escrito, nos hace curiosas descripciones", "height": "3440", "width": "1872", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0008.jp2"}, "9": {"fulltext": "5\\nde los habitantes de los pa\u00c3\u00adses dilatados que recon Asom-\\nbra que el autor de la carta dirijida al librero fiances, teni-\\nendo el diario la vista, haya podido atreverse promover\\ndudas sobre la racionalidad y disposiciones naturales de los\\nind\u00c3\u00adgenas.\\nM. Joutel representa las naciones que poblaban las ori-\\nllas del Missicipi, del Missouri y del S. Lorenzo, humanas,\\nhospitalarias y generosas. Aunque su aislamiento absoluto\\nrespecto del mundo civilizado los ponia muy atr\u00c3\u00a1s de los\\nadelantos de la vida social, ser\u00c3\u00a1 preciso confesar que no ha-\\nbian avanzado mas los pueblos de Grecia, antes de que los\\nEgipcios desembarcasen en las costas de la Arg\u00c3\u00b3iida. Ina-\\ncho y Phoron\u00c3\u00a9o les revelaron que era fecunda su tierra, les\\nenseiiaron formar reba\u00c3\u00b1os, i\\\\ fabricar casas y abandonar\\nlas cuevas y la sociedad de las fieras.\\nLos ind\u00c3\u00ad\u00c3\u00ad\u00c2\u00a1;enas de esta parte de la Am\u00c3\u00a9rica conoc\u00c3\u00adan, por\\nuna extra\u00c3\u00b1a coincidencia con la organizaci\u00c3\u00b3n que lioy tienen\\nlos Estados Unidos, los elementos del sistema republicano.\\nSus gefes eran electivos, dural)an en sus funciones determi-\\nnado tiempo, consultaban con la junta de los ancianos en to-\\ndos los negocios importantes del Estado no se hacia la\\nguerra ni acordaba la paz sin su dictamen; las costumbres\\neran las leyes del pueblo el trabajo y la vida era com\u00c3\u00ban\\npremiaban el valor y honraban el sepulcro de los muertos\\nsus fiestas nos recuerdan las de los primeros Romanos tam-\\nbi\u00c3\u00a9n ellos ofrec\u00c3\u00adan \u00c3\u00adi un ser desconocid.) las primicias de\\nsus cosechas. Estas noticias no he ido a buscarlas fuera del\\ndiario da M. Joutel. Como es que se califica de im\u00c3\u00a1-\\ngenes remedos de hombre los ind\u00c3\u00adgenas del magestuoso\\nMissicipi 1\\nOfendiendo la naturaleza y tanibien su hacedor supre-\\nmo, se han ventilado cuestiones horrorosas, que en este siglo\\nde filosof\u00c3\u00ada se miran con desprecio indignaci\u00c3\u00b3n Enojados,\\nal parecer, algunos hombres tan miserables como Paw, d\u00c2\u00ab\\nque su viejo mundo tuviese que ceder las bellezas del nue-\\nTO, degradaron nuestros ind\u00c3\u00adgenas, aumentaron nuestros\\nmonstruos, ponderaron la insalubiid-id de nuestro clima j\\naun pretendieron que nuestro Cclihr de jjlata y oro era d\u00c2\u00ab", "height": "3445", "width": "1889", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0009.jp2"}, "10": {"fulltext": "6\\nla especie del Pavo Real, en un estado de singular anona-\\ndamiento, i Cuan peque\u00c3\u00b1as cabezas!\\nLa traducci\u00c3\u00b3n del diario me ha sido penosa por su anticua-\\ndo estilo y por el desorden imponderable, con que se redact\u00c3\u00b3.\\nNo me he permitido las licencias que Diderot aconseja k los\\ntraductores, y si alguna vez doy los conceptos un giro di-\\nverso, es en obsequio solamente de la claridad. Las traduc-\\nciones de esta clase de obras conviene que se desvien cuanto\\nmenos sea posible de su original. No debe olvidarse que no\\nsoy responsable de las cualidades del escrito, y que este no es\\nuna producci\u00c3\u00b3n de Florian de M. Tomas.\\nSi mis trabajos llenaren de alg\u00c3\u00ban modo la expectaci\u00c3\u00b3n de\\nV., quedar\u00c3\u00a1 recompensado y satisfecho su atento amigo y obe-\\ndiente servidor.\\nJOS\u00c3\u0089 MAR\u00c3\u008dA TORNEL.", "height": "3440", "width": "1872", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0010.jp2"}, "11": {"fulltext": "T\\nABYEMTENCIAS\\nIMPRESOR FRANC\u00c3\u0089S.\\nHabiendo ca\u00c3\u00addo en mis manos el manuscrito del diario de\\nM. Jouiel, y manifest\u00c3\u00a1dolo personas inteligentes en la\\nmateria, lo han juzgado digno de la luz p\u00c3\u00bablica, espe-\\ncialmente ahora que es tan general el gusto por los libros\\nde viages. Este debe merecer particular atenci\u00c3\u00b3n, porque\\ncontiene la descripci\u00c3\u00b3n del famoso rio Missicipi y d\u00c3\u00a9la Loui-\\nsiana, en que se proyectan tan grandes establecimientos, lo que\\nhace que sea precisamente de la \u00c3\u00a9poca. Esta relaci\u00c3\u00b3n es\\nademas curiosa, extraordinaria interesante tambi\u00c3\u00a9n al honor\\ny gloria de la naci\u00c3\u00b3n. En ella se publican las tentativas y las ex-\\npediciones atrevidas de nuestros aventureros franceses, quienes\\nlejos de contentarse como otros con descubrir el exterior y las\\ncostas de las tierras desconocidas, se resolvieron penetrar\\nexpensas de mil riesgos y aun con el de la vida. Dignos 6on\\nde alabanza, porque les somos deudores del conocimiento de\\naquella gran parte del mundo, oculta por el espacio de tantos\\nsiglos nuestros antepasados, hasta que la descubri\u00c3\u00b3 Crist\u00c3\u00b3val\\nColon y le dio su nombre Am\u00c3\u00a9rico Vespucio, quien pas\u00c3\u00b3 a ella\\nalg\u00c3\u00ban tiempo despu\u00c3\u00a9s. Una de las personas, quienes yo\\nsupliqu\u00c3\u00a9 que leyesen este manuscrito, lo ha retocado cuida-\\ndosamente seg\u00c3\u00ban mis \u00c3\u00b3rdenes; y como se ha ocupado largo\\ntiempo en viajar, ha podido juzgarlo y ponerlo en estado de\\npresentarse al p\u00c3\u00bablico. Siendo la carta que me escribi\u00c3\u00b3 no\\nsolamente instructiva para la inteligencia de este diario, sino", "height": "3445", "width": "1889", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0011.jp2"}, "12": {"fulltext": "8\\nqup tambi\u00c3\u00a9n puede formar un suplememo curioso, he creido\\nque seri.i agradable su inserci\u00c3\u00b3n. Vedla aqu\u00c3\u00ad.\\nOs devuelvo, Se\u00c3\u00b1or, vuestro manuscrito su lectura me ha\\nrenovado el placer de que tanto he gozado en otro tiempo en\\nmis vinges \u00c3\u00a9l me ha hecho volver leer 1; s de otros muchos\\nque han tratado del Canad\u00c3\u00adi, y me he paseado mentalmente\\npor aquellos pa\u00c3\u00adses extensos, b\u00c3\u00a1rbaros ignorados con mas\\nfacilidad y menos riesgo que el h\u00c3\u00a9roe de esta relaci\u00c3\u00b3n. Me-\\nrece sin duda este t\u00c3\u00adtulo de honor, y no he podido, despu\u00c3\u00a9s\\nde haber leido sus aventuras, dejar de decir con el poeta\\nlili robur et ajs triplex\\ncirca pectus erat.\\nQu\u00c3\u00a9 energ\u00c3\u00ada, qu\u00c3\u00a9 vigor de cuerpo y esp\u00c3\u00adritu no le fueron\\nnecesarios para proyectar, emprender y sostener un designio\\ntan nuevo, tan audaz y tan escabroso? Un descubrimiento\\nde mas de ociiocientas leguas de pa\u00c3\u00adses b\u00c3\u00a1rbaros, desconoci-\\ndos, sin caminos trillados, sin poblaciones, ni algunas de las\\ncomodidades que facilitan los viages en otras partes El\\nviage por tierra se hace pie; el caminante se ve frecuen-\\ntemente reducido no tener por zapatos mas que un pedazo\\nde cuero de toro para cubrir sus pies, cargar su fusil, suequi-\\npage y algimas mercanc\u00c3\u00adas para permutarlas con los salvages.\\nPor acaso y muy raras veces se pilla un caballo para ayudarse.\\nSi es necesario viajar por el agua, no hay n)as que misera-\\nbles canoas construidas de corteza de los \u00c3\u00a1rboles y pieles do\\nbuey, y las que es preciso llevar arrastrar frecuentemente\\npor tierra, cuando los saltos caidas de agua de los rios impi-\\nden hacer uso de ellas. Acostarse en la tierra expuesto k la\\ninclemencia del aire, con peligro de ser devorado por los\\ncocodrilos y las serpientes de cascabel renunciar al pan, al\\nvino, la sal y todas las comodidades de la vida por a\u00c3\u00b1o\u00c2\u00bb\\nenteros; no comer mas que un ruin manjar hecho con la\\nharina de maiz, pescado medio asado mal cocido en agua,\\npotages de buey y corzo hechos cecina, esto es, secados a!\\n\u00e2\u0096\u00bciento y al humo. Y qu\u00c3\u00a9 dificultad para encontrar signos para\\ndarse entender tantas naciones dif ^rentes, tedas ellas con\\n\u00c2\u00abn idioma pectiliar! A esto debe someterse un aventurfro,\\ni^ue proyecte hacer descubrimientos en el Cann(!\u00c3\u00a1 y diHc\u00c3\u00bc", "height": "3440", "width": "1872", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0012.jp2"}, "13": {"fulltext": "9\\nseria creerlo, sino estuvieran acordes en este punto cuantos\\nsobre \u00c3\u00a9l han escrito.\\nAquel pa\u00c3\u00ads sin embargo es hermoso y bueno, al menos en la\\npane del sur, de que se iiabla aqu\u00c3\u00ad all\u00c3\u00ad la temperatura es\\nadmirable, el suelo maravilloso para el cultivo y por su fecun-\\ndidad en granos y frutos de todas clases en t\u00c3\u00a9rminos que\\nparece que la tierra produce todo por s\u00c3\u00ad misma en abundancia.\\nLas colinas y los bosques abundan en maderas proprias para\\ntodo, en \u00c3\u00a1rboles fruct\u00c3\u00adferos tanto de los de las tierras fr\u00c3\u00adas\\ncomo de los pa\u00c3\u00adses calientes. Se encuentra all\u00c3\u00ad la vi\u00c3\u00adla,\\nla que no faifa mas que un poco de cultivo; hay cail\u00c3\u00bcs de\\nazficar, grandes piados, rios navegables y abundantes de\\npesca. Cierto es que est\u00c3\u00a1n infestados por los cocodrilos,\\nprodigiosos lagartos de agua pero se puede con un poco de\\nprecauci\u00c3\u00b3n librarse de el\u00c3\u00ados, as\u00c3\u00ad cosno de las serpiei)tes de\\ncascabel, que son tan venenosas, pero que jamas muerden\\nsino se lea ofende. Los toros saivages se encuentran all\u00c3\u00ad\\nmillares, son mas gra.rdes que los nuestros, de buena catne y\\nen lugar de pelo cubiertos de una especie de lana rizada y\\nmuy fina. Ciervos, corzos y todas las especies de caza\\nabundan all\u00c3\u00ad y sobre todo las de Indias. Aunque es cierto\\nque se encuentran ponzo\u00c3\u00b1as y venenos, se hallan tambi\u00c3\u00a9n\\nremedios activos y maravillosos.\\nEs in\u00c3\u00batil que busqu\u00c3\u00a9is all\u00c3\u00ad ciudades magn\u00c3\u00adficas y ricas, ni edi-\\nficios soberbios, ni las maravillas de la arquitectma, ni restos\\nmonumentos antiguos de la vanidad de los grandes. Pero en\\ncambio admirar\u00c3\u00a9is all\u00c3\u00ad la naturaleza en su bella simplicidad,\\ncomo sali\u00c3\u00b3 de las manos de su criador, sin haber sido corrom-\\npida alterada por la ambici\u00c3\u00b3n por el arte.\\nI Y un pais tan extenso y tan hermoso, est\u00c3\u00a1 solo destinado\\npara las bestia-, las aves y pesces? \u00c2\u00a1Portento inconce-\\nbible Existe all\u00c3\u00ad una infinidad de pueblos divididos en na-\\ncionesque habitan algunas cabanas de cortezas de \u00c3\u00a1rbol, cubi-\\nertas de ca\u00c3\u00b1as pieles de toro, cuando no est\u00c3\u00a1n ocupados en la\\ncaza, la pesca la guerra casi desnudos, sin otro lecho que un\\ncuero de buey, sin mas muebles que una caldera, una hacha y\\nalgunos platos de corteza. Tomar el alimento, cuando lo tienen,\\ny como las bestias; no tener ning\u00c3\u00ban cuidado, ni apreciar nin-", "height": "3445", "width": "1889", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0013.jp2"}, "14": {"fulltext": "t 10\\ngun g\u00c3\u00a9nero de riqueza cantar, bailar, fumar, comer, dormir,\\ncazar, pescar, ser independiente, hacer la guerra, vengarse,\\ncuando llega el caso, de la manera mas cruel que puede tal es\\nla vida de un salvage. Hacia el sur los hay menos est\u00c3\u00bapidos\\ny brutales que los del Norte, pero unos y otros son salvages;\\nno piensan mas que en lo presente, no apetece\u00c3\u00adi sino lo que se\\nhalla sugeto sus sentidos son incapaces de comprender\\nnada espiritual diestros y h\u00c3\u00a1biles en lo que toca \u00c3\u00adi sus intereses,\\nsin alg\u00c3\u00ban sentimiento de honor ni de humanidad, horrorosa-\\nmente crueles; muy unidos entre s\u00c3\u00ad, (i los de su naci\u00c3\u00b3n y sus\\naliados, pero vengativos implacables para con sus enemi-\\ngos. En fm su figura, aunque horrible, anuncia que son\\nhombres pero sus costumbres y su car\u00c3\u00a1cter los asemejan\\nlas bestias y bestias las mas perversas.\\nUn autor moderno que ha vivido en el Canad\u00c3\u00a1, y que en\\notras materias ha esciiio muy bien, ha creido poder distinguirse\\ny pasar por mas diestro que otros en el conocimiento del ge-\\nnio de los pueblos, concediendo, como lo hace, mucho mas\\ntalento y penetraci\u00c3\u00b3n los salvages que lo que se les atribuye\\ngeneralmente tambi\u00c3\u00a9n los hace veces razonar contra nues-\\ntros misterios extensa y sutilmente su relaci\u00c3\u00b3n misma inspira\\nla sospecha de ser \u00c3\u00a9l mismo el salvage hablador y libertino, que\\nsupone, y al que presta la artificiosa malignidad de sus ideas\\ny de sus discursos.\\nPor lo que toca al car\u00c3\u00a1cter de los salvages, creo que es mas\\nacertado dar f\u00c3\u00a9 los misioneros, porque ellos no son menos\\nh\u00c3\u00a1biles que los dem\u00c3\u00a1s para descubrirla verdad, y cuando me-\\nnos tienen tanta probidad para decirla. Ocupados siempre\\ny aplicados por sus funciones, cien a\u00c3\u00b1os ha, en el estudio de\\nestas pobres im\u00c3\u00a1genes de hombres, \u00c2\u00bfpodr\u00c3\u00adm dejar de conocer-\\nlos i su conciencia no les hubiera reprendido, si nos hubieran\\nenga\u00c3\u00b1ado en esta materia? Los misioneros convienen, en\\nque si hay entre los b\u00c3\u00a1rbaros algunos menos ruines brutales\\nque los dem\u00c3\u00a1s, no se encuentran sin embargo algunos buenos,\\nni muy capaces de percibir lo que se eleva sobre los sentidos;\\ny en que, sean los que fueren, no puede contarse con ellos. Es\\npreciso vivir en desconfianza siempre en fin, para convertir\\nen cristiano un salvage, es necesario primero hacerle hom-", "height": "3440", "width": "1872", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0014.jp2"}, "15": {"fulltext": "11\\nbre. \u00c2\u00bfPuede creerse que un salvage lo sea, cuando se le ve\\n8\u00c3\u008dn ley, s n ray, y lo que es mas lamentable, sin Dios Porque\\nsi s* examinan con atenci\u00c3\u00b3n sus sentimientos y sus acciones,\\nno parece que tengan ninguna especie de religi\u00c3\u00b3n ni una idea\\nexacta de la divinidad. Si algunos de ellos dan, en ciertos\\ncasos, pruebas de reconocer un ser supremo y soberano, de\\nvenerar al sol, se explican, con relaci\u00c3\u00b3n al primero, con tanta\\nconfusi\u00c3\u00b3n, contradicciones y extravagancia, que se conoce\\nque no saben ni creen nada de todo aquello; y por lo que\\ntoca al segundo, no es su adoraci\u00c3\u00b3n mas que una costumbre\\nsin una seria meditaci\u00c3\u00b3n por su parte.\\nMiserable naci\u00c3\u00b3n, aun mas desiituida de las luces del cielo\\ny de la naturaleza misma que tantas otras de las Indias de\\nOriente Estas, aunque est\u00c3\u00bapidas ignorantes sobre el\\nconocimiento de la divinidad, no dejan de tributarle alg\u00c3\u00ban\\nculto, y de tener ciertos het mita\u00c3\u00adlos faquires, que por medio\\nde horrorosas penitencias procuran hac\u00c3\u00a9rsela propicia, y\\nmanifiestan en esto (jue son capaces de alg\u00c3\u00ban sentimiento.\\nPero nada de esto se encuentra entre nuestros salvages\\namericanos, y puede en Hn dpcnse, que generalmente esos\\npueblos no tienen Dios.\\nNuestros franceses nacidos en el Canad\u00c3\u00a1, todos bien forma-\\ndos, de esp\u00c3\u00adritu y de m\u00c3\u00a9rito, no gustan de que se describa de\\nesta manera sus salvages. Sostienen que son hombres como\\ntodos y que no les falta mas que educaci\u00c3\u00b3n y cultura. Pero\\nademas de que puede creerse, que ellos hablan as\u00c3\u00ad para salvar\\n\u00c2\u00abI honor de su patria, nosotros nada avanzamos sin fundarnos\\nen la relaci\u00c3\u00b3n de muchos hombres h\u00c3\u00a1biles y honrados, que\\nhan escrito sobre aquellos paises, apoyados en muy buenos\\ninformes. Somos de opin on de que ahora es preciso distinguir\\ndos clases de salvages del Canad\u00c3\u00a1 los que ha 60 80 a\u00c3\u00b1os\\nviven con los Europeos y ios que se descubren diariamente de\\nestos Cltimos se habla aqu\u00c3\u00ad particularmente y ellos se atri-\\nbuyen las odiosas y miserables cualidades de los salvages de\\nla Am\u00c3\u00a9rica Setentrional. Porque se sabe que los primeros,\\ncomo por exemplo los Hurones, los Algonquines, los Yro-\\nqueses, los YHinois, y acaso otros mas, est\u00c3\u00a1n ya bastante", "height": "3445", "width": "1889", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0015.jp2"}, "16": {"fulltext": "12\\nhumanizados, que su raz\u00c3\u00b3n se desenrolla y que pueden\\nUegar it ser capaces de instrucci\u00c3\u00b3n.\\nAsombrosa incoinprensii\u00c3\u00adle aunque adorable disposici\u00c3\u00b3n\\nde la divina Providencia! Se ve all\u00c3\u00a1 una gran parte de la\\ntierra, de una extensi\u00c3\u00b3n inmensa, con un suelo prodigioso\\npara el cultivo y feraz para toda clase de granos y frutos con\\nuna temperatura de a!re tan admirable, que parece que sus\\nnumerosos habitantes carecen de enfermedades, y que las mu-\\ngeres, tan d\u00c3\u00a9biles entre nosotros, son all\u00c3\u00ad tan fuettesy vigorosas\\nque paren sus hijos sin dolor, y los alimentan por s\u00c3\u00ad mismas en\\nmedio del trabajo y de las fatigas sin ninguna de las miserias\\nde nuestro pais. Siu embargo este bello y dilatado pa\u00c3\u00ads, que\\nse describe en este diario, tan favorecido de los bienes de\\nla tierra, por muchos siglos ha estado destituido de los del\\ncielo.\\nLas innumerables gentes, de que est\u00c3\u00a1 habitado, son hom-\\nbres, que casi no tienen mas que la figura de tales\\nson criaturas de Dios, que no conoci\u00c3\u00a9ndole, est\u00c3\u00adin muy kjos\\nde servirle. Que los que tienen el arrojo y el valor de viajar en\\naquellos paises salvages, y los que lean las relaciones de los\\nviages, se guarden mucho de hacer sobre este punto reflexiones\\ntemerarias, y de razonar con e^ceso se perder\u00c3\u00adan en el\\nabismo de sus pensamieutos. Lo mas f\u00c3\u00a1cil y seguro en este\\ncaso es adorar la profundidad inconcebible de la sabidur\u00c3\u00ada\\ndel criador, y suspender nuestras investigaciones y curiosi-\\ndades exclamando con el Ap\u00c3\u00b3stol: Altitudo: y no cesar\\njamas de dar gracias \u00c3\u00adi su bondad por habernos partici-\\npado con tanta abundancia de sus luces y de sus gracias, y de\\nrogarle que comunique alguna cosa aquellos pobres america-\\nnos abando. iados, y que, siendo como es omnipotente, convi-\\nerta eaas piedras en hijos de Abraham. Todos los cat\u00c3\u00b3licos\\ndeben pedirlo con instancia, porque por brutos y estOpidos\\nque sean aquellos salvages, son nuestros hermanos, pues que\\ndescienden como nosotros de Ad\u00c3\u00a1n y l a.\\nGrandes son nuestras obligaciones para con los atrevidos\\nviageros que emprenden nuevos desc abrimientos que con\\npeligro de la vida, sus expensas, y expuestos todas las\\nfatigas, nos desentierran no solo mil objetos de nuestra curio-", "height": "3440", "width": "1872", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0016.jp2"}, "17": {"fulltext": "13\\nsidad y de admiraci\u00c3\u00b3n, que ignorariaraos sin ellos, sino que\\ntambi\u00c3\u00a9n nos hallan y descubren una parentela, que nos\\nfue largo tiempo desconocida. Por lo mismo que es brutal\\nind\u00c3\u00b3cil, ser\u00c3\u00a1 mas meritorio trabajar en hacerla humana y\\nsusceptible de las luces de la raz\u00c3\u00b3n y de la f\u00c3\u00a9. No no es\\nposible expresar dignamente el reconocimiento, que son\\nacreedores los que se ocupan en nuevos descubrimientos mi-\\nentras mas dif\u00c3\u00adciles son, mas se debe los que los emprenden.\\nQue la avaricia, la ambici\u00c3\u00b3n, la inquietud, el desorden de los\\nnegocios acontezcan en ellos con frecuencia, no importa.\\nDios que sabe sacar bien de los males, hace servir todas las\\npasiones su gloria y la salud de sus escogidos y si los\\ngrandes viages no santifican comunmente los viageros, la\\nculpa es solo de ellos. Pero al menos facilitan la santifica-\\nci\u00c3\u00b3n de tantos b\u00c3\u00a1rbaros, allanando el camino los misioneros\\nque van catequizarlos. As\u00c3\u00ad todo el mundo les est\u00c3\u00a1 obligado\\nlos salvages por el conocimiento de Dios que les procuran, y\\nnosotros porque encontramos por su medio una infinidad de\\npueblos desconocidos, que se unir\u00c3\u00a1n con nosotros servir y\\nglorificar al criador del universo.\\nEl que estos viageros no sean siempre exactos y acordes\\nen sus relaciones, descripciones y cartas geogr\u00c3\u00a1ficas, es un\\ndefecto que no pueden evitar. Pero aun as\u00c3\u00ad son \u00c3\u00batiles al p\u00c3\u00ba-\\nblico, porque sus sucesores en la empresa se excitan exami-\\nnar las cosas con mayor esmero, corregir, (x esclarecer y\\nperfeccionar sus informes.\\nPara recompensar el servicio que nos hacen estos ilustres\\naventureros y pagailes de alg\u00c3\u00ban modo sus trabajos, hacemos\\npasar, por medio de nuestros escritos, sus nombres la poste-\\nridad, aplaudimos sus empresas, leyendo y alabando sus\\nrelaciones. La presente merece sin duda ser leida y elo-\\njiada, por lo que contiene de curioso, extraordinario y tr\u00c3\u00a1gico.\\nEs tambi\u00c3\u00a9n, como ya hemos dicho, interesante en la co-\\nyuntura presente, en que se proyectan establecimientos en el\\npais de que habla, que pueden tener resultados los mas\\nhonrosos y \u00c3\u00batiles la naci\u00c3\u00b3n. El viage que se refiere, es\\nuno de los mas grandes y penosos, que se han emprendido.\\nComo el relato se hace por un testigo ocular y de una manera\\nB", "height": "3445", "width": "1889", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0017.jp2"}, "18": {"fulltext": "14\\ningenua, simple y circunstanciada, merece cr\u00c3\u00a9dito pero no\\nsiendo mas que un diario, no es susceptible de adornos y com-\\npostura. El lector excusar\u00c3\u00a1 tambi\u00c3\u00a9n la repetici\u00c3\u00b3n que se\\nnota de las mismas expresiones, por la imposibilidad de evi-\\ntarlo, y se contentar\u00c3\u00a1 con que la sequedad de la narraci\u00c3\u00b3n est\u00c3\u00a9\\ncompensada con la curiosidad de las materias. He creido que\\nlas peque\u00c3\u00b1as notas que he agregado,* no ser\u00c3\u00a1n desagradables,\\nporque aclaran algunas cosas, que no son comunmente\\nentendidas de los que no han practicado grandes viages.\\nMas despu\u00c3\u00a9s de haber dicho lo bueno y lo malo que con-\\ntiene la Am\u00c3\u00a9rica setentrional, la hermosura y la bondad de\\nsu clima, la brutalidad de sus habitantes, y manifestado los\\nmales infinitos que deben someterse los que viajan, me\\npersuado que ser\u00c3\u00a1 conveniente decir alguna cosa del difunto\\nMr. de la Sale, que hace de persona principal, y es como\\nel h\u00c3\u00a9roe de esta relaci\u00c3\u00b3n y que habiendo sido asesinado por\\nlos suyos, fue la v\u00c3\u00adctima desgraciada del descubrimiento de\\nque aqu\u00c3\u00ad se trata. Es tambi\u00c3\u00a9n prop\u00c3\u00b3sito dar conocer todo\\nlo que precedi\u00c3\u00b3 los sucesos contenidos en este diario, y las\\nconsecuencias felices que ha tenido esta malhadada empresa\\nen nuestros dias. He aqu\u00c3\u00ad lo que yo he indagado por mis\\nconocimientos particulares y por lo que se ha escrito.\\nRoberto Cavelier, llamado comunmente Mr. de la Sale,\\nnatural de Ro\u00c3\u00bcen, de buena familia, habiendo recibido una\\neducaci\u00c3\u00b3n piadosa y literaria, pas\u00c3\u00b3 muy joven al Canad\u00c3\u00a1,\\ndonde se aficion\u00c3\u00b3 al comercio y mas aun los proyectos de\\nnuevos descubrimientos en lo interior de aquellos dilatados\\npaises. Para fijarse en ellos y constituirlos su patria, compr\u00c3\u00b3\\nuna casa en la isla de Montreal, donde se ha formado la\\nsegunda ciudad del Canad\u00c3\u00a1, sesenta leguas abajo de Quebek,\\nque es la capital con obispado, gobernador, intendente y\\nconsejo superior. El pais no tiene mas que estas dos ciudades\\ny algunos pueblos. Se hallan situadas sobre el gran rio S.\\nLorenzo, que viniendo del sudoeste se forma, se aumenta\\ncon las agu3s de cinco prodijiosos lagos de agua dulce, que se\\ncomunican unos con otros, y por los cuales se dirige descar-\\nSe omiten m Ja traducci\u00c3\u00b3n.", "height": "3440", "width": "1872", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0018.jp2"}, "19": {"fulltext": "15 3\\ngar en el oc\u00c3\u00a9ano por una muy ancha boca, que abre camino a\\nlos buques que quieren penetrar al Canad\u00c3\u00adi.\\nHasta el tiempo de Mr. de la Sale se hab\u00c3\u00adan hecho mu-\\nchos descubrimientos hficia el Norte porque siendo all\u00c3\u00ad\\nbuena y abundante la peleter\u00c3\u00ada, los negociantes de Quebek y\\nMontreal, por medio de los aventureros que son llamados cou~\\nreurs des bois, causa de sus correr\u00c3\u00adas en los bosques, hablan\\npenetrado mucho en los territorios de aquella parte. Pero no\\nse hab\u00c3\u00ada avanzado mucho hacia el sur ni hacia el sudoeste\\nmas all\u00c3\u00a1 del fuerte de Frontenac, que se halla sobre el lago\\nOntario, el que de los cinco estfi mas cercano en esta direc-\\nci\u00c3\u00b3n. Se conjeturaba sin embargo, descansando en los infor-\\nmes de los salvages, que hab\u00c3\u00ada all\u00c3\u00ad grandes y bellos descubri-\\nmientos que hacer. Se hab\u00c3\u00ada o\u00c3\u00addo hablar frecuentemente\\nd\u00c3\u00a9las ricas minas de Santa B\u00c3\u00a1rbara en el reino de \u00c2\u00a1M\u00c3\u00a9xico, y\\nhab\u00c3\u00ada nacido la tentaci\u00c3\u00b3n de ir visitarlas.\\nSe ten\u00c3\u00ada alguna noticia del famoso r\u00c3\u00ado Missicipi, que se\\ncre\u00c3\u00ada entonces posible que desembocase en el mar del sur y\\nque abriese un camino para \u00c3\u00a9l. Estas conjeturas causaron\\nimpresi\u00c3\u00b3n en Mr. de la Sale, quien apasionado por la gloria\\nde su naci\u00c3\u00b3n, deseaba se\u00c3\u00b1alar el nombre franc\u00c3\u00a9s, haciendo\\ndescubrimientos extraordinarios, mas all\u00c3\u00a1 de los practicados\\nhasta entonces. Form\u00c3\u00b3 el designio y resolvi\u00c3\u00b3 executarlo\\ny en verdad que era muy prop\u00c3\u00b3sito para \u00c3\u00a9l, y lo realiz\u00c3\u00b3\\nexpensas de su vida; porque en esta linea nadie ha hecho\\ntanto como \u00c3\u00a9l en los veinte a\u00c3\u00b1os, que estuvo empleado. El\\ntambi\u00c3\u00a9n era un hombre leglado en sus costumbres, de una\\nvasta extensi\u00c3\u00b3n de esp\u00c3\u00adritu, muy literato instruido en las\\nmatem\u00c3\u00a1ticas, emprendedor, atrevido, intr\u00c3\u00a9pido, diestro, insi-\\nnuante, que con nada se desanimaba, que hallaba recursos\\npara todo, sin temor alguno de las fatigas mas duras, mara-\\nvillosamente constante en la adversidad, y lo que es mas\\nventajoso, muy versado en muchos idiomas salvages. Mr. de\\nla Sale con tantos talentos, de que hab\u00c3\u00ada dado testimonio en\\nmuchos casos, se adquiri\u00c3\u00b3 la estimaci\u00c3\u00b3n de los gobernadores\\ndel Canad\u00c3\u00a1 y Mr. de Courcelles, Tal\u00c3\u00b3n y de Frontenac se\\nacreditaron sucesivamente en varias ocasiones para honor\\ny utilidad de la colonia.", "height": "3445", "width": "1889", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0019.jp2"}, "20": {"fulltext": "It\u00c3\u00ad\\nSe le (li\u00c3\u00b3 el gobierno del fuerte de Frontenac, el punto\\navanzado hacia los salvajes, y vuelto Francia en 1675, el\\nrey le concedi\u00c3\u00b3 la propiedad con el encargo de ponerlo en\\nmejor estado, que el que tenia. As\u00c3\u00ad lo hizo, luego que re-\\ngres\u00c3\u00b3 al Canad\u00c3\u00a1 de all\u00c3\u00ad volvi\u00c3\u00b3 Paris, lleno de nuevos\\nconocimientos en lo perteneciente al rioMisstcipi, el pa\u00c3\u00ads que\\natraviesa, sus minas, especialmente las de plomo y cobre, los\\nrios navegables, y sobre el negocio que pod\u00c3\u00ada hacerse con las\\npieles y lana muy fina de los toros salvajes, que se matan con\\nfacilidad y tanto abundan en infinidad de aquellos bosques.\\nPoseia tambi\u00c3\u00a9n mejores memorias acerca de aquel pais, que\\nlas f\u00c3\u00a1bulas divulgadas entonces con el t\u00c3\u00adtulo de viage del\\nSe\u00c3\u00b1or Joliet fue bien recibido en la corte, y despachado\\ncon \u00c3\u00b3rdenes competentes para trabajar en sus descubrimientos.\\nEl gran cr\u00c3\u00a9dito de que gozaba Mr. de la Sale, y sus vas-\\ntos proyectos le adquirieron celosos y envidiosos. Sus com-\\npatriotas mismos pusieron obst\u00c3\u00a1culos sus designios pero\\n\u00c3\u00a9l se sobrepuso todos ellos, y volvi\u00c3\u00b3 al Canad\u00c3\u00a1 hacia el a\u00c3\u00b1o\\nde 1678 con el caballero Tonty, gentilhombre italiano, hom-\\nbre de provecho y de m\u00c3\u00a9rito, que se uni\u00c3\u00b3 su empresa. To-\\nm\u00c3\u00b3 igualmente en el pais cuarenta cincuenta personas\\n\u00c3\u00batiles para la expedici\u00c3\u00b3n, de cuyo n\u00c3\u00bamero fueron tres frailes\\nrecoletos, que llev\u00c3\u00b3 consigo para ensayar lo que pudiera ha-\\ncerse entre los salvajes en favor del cristianismo, por que\\nconoc\u00c3\u00ada y estimaba con raz\u00c3\u00b3n la virtud, la habilidad y el\\ncelo de estos buenos relijiosos, que comenzaron por s\u00c3\u00ad solos\\nla misi\u00c3\u00b3n en el nuevo mundo, y que secundados por otros la\\nhan conservado hasta el d\u00c3\u00ada con tanta edificaci\u00c3\u00b3n. Mr. de\\nla Sale despu\u00c3\u00a9s de dos a\u00c3\u00b1os de idas y de venidas, embaraza-\\ndas en gran manera por los envidiosos del pais, hasta el\\npunto de que sin la triaca hubiera muerto del veneno que le\\ndieron unos malvados, no pudo poner en orden sus negocios\\ny comenzar su expedici\u00c3\u00b3n hasta el a\u00c3\u00b1o de 1682. En fin\\nparti\u00c3\u00b3 luego, y para que su descubrimiento del Missici])i fuese\\ncompleto, hizo marchar al padre Hennepin, recoleto, con al-\\ngunos otros hacia el norte, fin de que buscasen el \u00c3\u00b3rijen de\\neste rio, y lo hallaron los cincuenta grados de latitud norte.\\nPor lo que toca \u00c3\u00a9l, extendi\u00c3\u00b3 su viage al oeste, encontr\u00c3\u00b3 el", "height": "3440", "width": "1872", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0020.jp2"}, "21": {"fulltext": "17\\nlio de Illinois, al que dio el nombre de rio de Seignelay^ y\\nsiguiendo su curso lleg\u00c3\u00b3 al Missicipi, en el que descarga\\naquel. All\u00c3\u00ad crey\u00c3\u00b3 que no le restaba que hacer otra cosa,\\nque dejarse llevar hacia su desembocadero en el mar, fuera el\\nque fuese, el del sur el de M\u00c3\u00a9xico. Hall\u00c3\u00b3 por todas partes,\\nlo largo de sus orillas, muchas naciones salvages, con las\\ncuales por medio de regalos hizo alianza, y dio al pais el\\nnombre de Louisiana para honrar el nombre y la memoria de\\nnuestro augusto monarca, en cuyo reinado se hicieron estos\\ndescubrimientos. En fin la corriente delMissicipi condujo (i\\nMr. de la Sale su desembocadero por dos canales en el\\ngolfo de M\u00c3\u00a9xico en el mes de Abril de 1682 1683, porque\\nestas dos fechas se encuentran en lo que se ha escrito sobre\\nla materia. Se detuvo algunos dias en hacer sus observa-\\nciones y en colocar algunas se\u00c3\u00b1ales que pudiera hallar su\\nvuelta. Contento de haber descubierto parte de lo que bus-\\ncaba, retrocedi\u00c3\u00b3 por la misma ruta, volvi\u00c3\u00b3 Q,uebek en el\\nCanad\u00c3\u00a1, para restituirse Francia, y hacer desde all\u00c3\u00ad otra\\ntentativa por el golfo de M\u00c3\u00a9xico, para buscar aquel desembo-\\ncadero del Missicipique habia hallado por el Canad\u00c3\u00a1, y asegu-\\nrarse de \u00c3\u00a9l. Porque \u00c3\u00a9l juzgaba mas ventajoso conocerlo\\npor el mar que ir \u00c3\u00a9l por tierra, en raz\u00c3\u00b3n de que el viage\\npor el Canad\u00c3\u00a1 es mucho mas largo y dif\u00c3\u00adcil, y de que no\\npuede hacerse mas que una vez al a\u00c3\u00b1o, en vez de que por el\\nmar de M\u00c3\u00a9xico no es mas largo, es mas c\u00c3\u00b3modo y en todas\\nlas estaciones se puede ir y venir. El consider\u00c3\u00b3 tambi\u00c3\u00a9n que\\nel desembocadero descubierto por el mar prestaba una\\ncomunicaci\u00c3\u00b3n mas f\u00c3\u00a1cil y segura con el Canad\u00c3\u00a1, remont\u00c3\u00a1n-\\nilose este hermoso rio, cuya navegaci\u00c3\u00b3n no se halla obstruida\\npor saltos y caldas en mas de seicientas leguas hacia su origen.\\nEstas consideraciones estimularon de la Sale volver\\nFrancia, donde fue aplaudida su expedici\u00c3\u00b3n y aprobado el\\nnuevo proyecto, haciendo el rey que se le diesen dos buques\\npara que regresase y continuase sus empresas. Todo el de-\\ntalle se encuentra en este diario. Este negocio tan bien co-\\nmenzado, promet\u00c3\u00ada los resultados mas ventajosos pero se\\ndesgraci\u00c3\u00b3 por la perfidia y la maldad de los mismos compa\u00c3\u00b1e-\\nros de este ilustre aventurero.\\nB2", "height": "3445", "width": "1889", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0021.jp2"}, "22": {"fulltext": "18\\nHe aqu\u00c3\u00ad lo que he cre\u00c3\u00addo que podria servir de preliminar\\nvuestro diario, y que si no juzg\u00c3\u00a1is que lo desfigura, puede po-\\nnerse su cabeza, y su fin lo que sigue, que dar\u00c3\u00a1 conocer\\ncual fue el t\u00c3\u00a9rmino de la bella empresa de descubrir el rio", "height": "3440", "width": "1872", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0022.jp2"}, "23": {"fulltext": "PREFACIO\\nDE\\nMR. MICHEL,\\nQuien puso en orden este diario.\\nAunque el viage del difunto Mr. de la Sale haya tenido un\\n\u00c3\u00adin muy desgraciado para su persona, no ser\u00c3\u00a1 un obst\u00c3\u00a1culo\\npara que la posteridad le conserve siempre el nombre de\\nviagero ilustre.\\nLa historia de su empresa ser\u00c3\u00a1 grata los siglos venideros,\\nporque les manifiesta cual ha sido la energ\u00c3\u00ada del genio, la\\ngrandeza del valor y la noble constancia de un hombre seme-\\njante, para inventar y poner en ejecuci\u00c3\u00b3n los medios de des-\\ncubrir los restos del nuevo mundo.\\nY como las particularidades del descubrimiento de aquellas\\ngrandes y extensas provincias ser\u00c3\u00a1n en todo tiempo el objeto\\nde las gentes curiosas y de los sabios, no parecer\u00c3\u00a1 extra\u00c3\u00b1o que\\ndespu\u00c3\u00a9s de lo escrito por el padre recoleto Hennepin, el caba-\\nllero Tonty y algunos otros, se publique aqu\u00c3\u00ad un diario hist\u00c3\u00b3rico\\ndel \u00c3\u00baltimo viage, que emprendi\u00c3\u00b3 Mr. de la Sale para ir\\nla Louisiana por el golfo de M\u00c3\u00a9xico, para consumar lo que\\nhabia proyectado en su viage antecedente, si la traici\u00c3\u00b3n de los\\nsuyos no le hubiera cortado la carrera.\\nEste diario de Mr. Joutel, del que hace menci\u00c3\u00b3n Mr. Ton-\\nty en el libro que ha impreso acerca de los \u00c3\u00baltimos descubri-\\nmientos de la Am\u00c3\u00a9rica, p\u00c3\u00a1j. \u00c3\u00ad319, tiene de particular, el que\\niontiene exactamente cuanto aconteci\u00c3\u00b3 dia por dia Mr. de\\nla Sale en su funesto viaje desde su partida de la Rochelle\\nhasta su muerte y regreso de Mi. Cavalier sacerdote, hermano\\n(le Mr. de la Sale, de Mr. Cavelier su sobrino, del reverendo", "height": "3445", "width": "1889", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0023.jp2"}, "24": {"fulltext": "20\\npadre recoleto Anastasio y del mismo se\u00c3\u00b1or Joutel, quienes\\npara restituirse Francia hicieron por tierra la larga traves\u00c3\u00ada\\nque hay desde el golfo de M\u00c3\u00a9xico hasta el Canad\u00c3\u00a1, cuya ex-\\ntensi\u00c3\u00b3n es de mas de ochocientas leguas.\\nMuchas aventuras de todas clases, de las que son tr\u00c3\u00a1gicas la\\nmayor parte, complacer\u00c3\u00a1n al curioso lector y se admirar\u00c3\u00a1\\nsobre todo de la protecci\u00c3\u00b3n de la divina Providencia para con-\\nducir y conservar tan peque\u00c3\u00b1a tropa en aquellas dilatadas\\nregiones y en medio de tantos pueblos b\u00c3\u00a1rbaros.\\nNo se pretende aqu\u00c3\u00ad criticar la obra del padre Hennepin\\nni la de Mr. Tonty pero sus partidarios no disimular\u00c3\u00a1n que el\\nautor no hable muchas veces tan bien como aquellos; que diga\\nsimplemente lo que vio y que sin inventar ni exagerar cosa\\nalguna, exponga desnudamente todas las verdades de que\\nfue testigo.\\nCierto es no obstante, que pueden unos y otros ser excusa-\\ndos sobre ciertas circunstancias el padre Hennepin y Mr.\\nTonty pudieron ver algunas cosas que no llegaron noticia de\\nMr. Joutel pero hay un hecho de importancia en la historia de\\nMr. la Sale, que no puede pasarse en silencio.\\nEste es el que Mr. Tonty asegura en su libro, que Mr. de la\\nSale habia en fin encontrado el desembocadero del Missicipi, y\\nMr. Joutel sostiene lo contrario, y dice que eso es tan falso,\\nque en el \u00c3\u00baltimo viage que hizo hacia los Cenis, acompa\u00c3\u00b1ado de\\nMr. Joutel, quien nunca se separ\u00c3\u00b3 de \u00c3\u00a9l, el empe\u00c3\u00b1o mas grande\\nde Mr. de la Sale fue el informarse entre todas las naciones\\npor donde pasaban, donde estaba el Missicipi^ sin que jamas\\npudiera averiguarlo que la prueba de ello es, que si Mr. de\\nla Sale hubiera conocido el punto del desembocadero de este\\nrio, hubiera tomado infaliblemente otro camino y otras me-\\ndidas y todas las apariencias son de que pas\u00c3\u00b3 todo, como se\\nver\u00c3\u00a1 en esta relaci\u00c3\u00b3n.\\nEs necesario por tanto decir en descargo de Mr. Tonty, que\\nno lo asegura sino es refiri\u00c3\u00a9ndose al informe de Mr. Cave-\\nlier sacerdote y hermano de Mr. de la Sale, y que el mismo\\nMr. Cavelier pudo tener sus razones para afirmar, que se\\nhabia hecho el descubrimiento del Missicipi^ por los mismos\\nmotivos que tuvo para ocultar la muerte de su hermano.", "height": "3440", "width": "1872", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0024.jp2"}, "25": {"fulltext": "21\\nY como se lia de ver a Mr. de la Sale dar vueltas sobre las\\ncos\u00c3\u00adas de la Am\u00c3\u00a9rica setentrionalpara descubrir el desembo-\\ncadero de este rio, es conveniente instruir de la causa los\\nque no han visto su primer viage, y manifestarles de donde\\nprovino que fuese in\u00c3\u00batil aquella investigaci\u00c3\u00b3n y que se viese\\nprecisado tomar tierra en otra parte.\\nDespu\u00c3\u00a9s que Mr. de la Sale descubri\u00c3\u00b3 aquel vasto conti-\\nnente que es una parte de la Am\u00c3\u00a9rica setentrional, despu\u00c3\u00a9s\\nque pas\u00c3\u00b3 el Canad\u00c3\u00a1 por Montreal, remontando el rio de San\\nLorenzo, el pa\u00c3\u00ads de los iroqueses ilUnois y otros, que\\ndio el nombre de Louisiana, su designio fue buscar un cami-\\nno mas corto y mas f\u00c3\u00a1cil que el que habia seguido por tierra.\\nEsta fue la raz\u00c3\u00b3n de que habiendo hallado en su primer\\ndescubrimiento el gran rio llamado por los b\u00c3\u00a1rbaros Miasicipi\\nMechassipi, seg\u00c3\u00ban el padre liennepin, y al que dio el\\nnombre de Colvert, y juzgando por su curso que desagua-\\nba en el golfo de M\u00c3\u00a9xico, se propusiese buscar su desem-\\nbocadero.\\nEn efecto, con mucho peligro y con trabajos que la imagi-\\nnaci\u00c3\u00b3n no puede concebir, baj\u00c3\u00b3 por este rio y encontr\u00c3\u00b3, que\\nse divid\u00c3\u00ada en dos brazos de estos sigui\u00c3\u00b3 el mas setentrional,\\nhasta donde entra en el mar tom\u00c3\u00b3 la altura de este desem-\\nbocadero, y lo situ\u00c3\u00b3 entre los 28 y 29 de latitud Norte,\\nseg\u00c3\u00ban Mr. Joutel asegura que le oy\u00c3\u00b3 decir; dej\u00c3\u00b3 all\u00c3\u00ad se\u00c3\u00b1ales,\\nretrocedi\u00c3\u00b3 al Canad\u00c3\u00a1 y de all\u00c3\u00ad a Francia, satisfecho de su\\ndescubrimiento, que hubiera sido enteramente glorioso, si en\\nsu segundo viage lo hubiera conseguido.\\nPero sea que \u00c3\u00a9l no hubiera tomado bien sus medidas, cuan-\\ndo hizo sus observaciones por tierra, sea que este rio en su\\ndesembocadero corra en una playa tendida, y que no pre-\\nsente mas que se\u00c3\u00b1ales imperceptibles de su curso los que\\nvienen por mar, lo cierto es que habiendo arribado al golfo de\\nM\u00c3\u00a9xico, en vano busc\u00c3\u00b3 durante tres semanas el mismo des-\\nembocadero, y se vio obligado tomar tierra mas al Sudoeste\\ndel verdadero punto, en que estaba.\\nMr. Tonty dice en su libro, paj. 192, que se hallaba presen-\\nte, cuando Mr. de la Sale tom\u00c3\u00b3 la altura del desembocadero", "height": "3445", "width": "1889", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0025.jp2"}, "26": {"fulltext": "del Miss\u00c3\u00adcipi en su primer viage, y nota que lo hall\u00c3\u00b3 entre los\\n22 o y 23 de latitud Norte pero este es un error que\\ndebe atribuirse al impresor al copista, por que en la carta\\nque el mismo Se\u00c3\u00b1or Tonty ha acompa\u00c3\u00b1ado su libro, coloca\\neste desembocadero en la latitud 26 30 Norte y hay funda-\\nmento para creer que aun se enga\u00c3\u00b1a en esto.\\nMr. Joutel y algunos otros creen que el desembocadero del\\nbrazo que baj\u00c3\u00b3 Mr. de la Sale, est\u00c3\u00a1 en la bah\u00c3\u00ada del Esp\u00c3\u00adritu\\nSanto, y que se halla efectivamente \u00c3\u00a9ntrelos 28 y 29 de\\nlatitud Norte, como lo encontr\u00c3\u00b3 Mr. de la Sale. Con res-\\npecto al otro brazo, el mencionado Se\u00c3\u00b1or Joutel cree que\\nest\u00c3\u00a1 mas al Sudoeste y hacia los bancos, que encontraron el\\n6 de Enero de 1689, de los 27 los 28 de latitud Norte,\\nrecorriendo las costas del golfo de M\u00c3\u00a9xico, y que eran la\\nse\u00c3\u00b1al del desag\u00c3\u00bce de alg\u00c3\u00ban rio, que descuidaron de indagar.\\nSi es as\u00c3\u00ad, Mr. de la Sale se aproxim\u00c3\u00b3 mucho, y aun pas\u00c3\u00b3\\ndelante de uno y otro desembocadero; pero desgraciada-\\nmente sin reconocerlos, lo que fue la causa principal de su\\np\u00c3\u00a9rdida y de la ruina de su empresa.\\nPor \u00c3\u00baltimo es necesaiio convenir en que, si la vuelta de\\nesta peque\u00c3\u00b1a expedici\u00c3\u00b3n de un pais tan distante y entre tan-\\ntos peligros es un efecto visible de la protecci\u00c3\u00b3n divina, no lo\\nes menos de su justicia, el que se hayan conservado estos tes-\\ntigos, y el haberlos conducido la patria de Mr. de la Sale\\npara restablecer su reputaci\u00c3\u00b3n, que sus enemigos habian obs-\\ncurecido.\\nMr. de la Sale hubiera pasado por un visionario y aun por\\nun impostor se hubiera condenado su empresa y despreciado\\nsu memoria; pero el cielo no quiso permitir, que el honor de\\nun hombre de m\u00c3\u00a9rito tan distinguido se perdiese as\u00c3\u00ad; \u00c3\u00a9l ha\\nreunido y conservado testigos irreprochables, quienes de viva\\nvoz y por otras pruebas incontestables de los bellos descubri-\\nmientos que hizo Mr. de la Sale, han cerrado la boca sus\\nenemigos, y confirman la verdad de lo que se asegur\u00c3\u00b3 al prin-\\ncipio de este discurso, y es que no falt\u00c3\u00b3 mas que fortuna\\nMr. de la Sale para merecer y gozar del t\u00c3\u00adtulo de hombre-\\ngrande y de ilustre viajero.", "height": "3440", "width": "1872", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0026.jp2"}, "27": {"fulltext": "DIARIO\\nHIST\u00c3\u0093RICO\\nDel \u00c3\u00baltimo viage, que el difunto Mr. de la Sale hizo en la\\nAm\u00c3\u00a9rica setentrional yara el descubrimiento del\\nRio Missicipi.\\nA tiempo en que Mr. de la Sale hacia sus preparativos\\npara su \u00c3\u00baltimo viage de la Am\u00c3\u00a9rica setentrional, me hallaba\\nyo en Ro\u00c3\u00bcen, lugar de su nacimiento y del mi\u00c3\u00b3, y volvia yo\\nnt\u00c3\u00b3nces del ej\u00c3\u00a9rcito despu\u00c3\u00a9s de 16 17 a\u00c3\u00b1os de servicio.\\nLa reputaci\u00c3\u00b3n de Mr. d\u00c3\u00a9la Sale, el tama\u00c3\u00b1o de su empresa,\\nla curiosidad natural los hombres, el conocimiento que\\ntenia de sus padres y de las personas de la misma ciudad, que\\ndeb\u00c3\u00adan seguirle, me decidieron comprometerme en la ex-\\npedici\u00c3\u00b3n, y fui admitido en la clase de voluntario.\\nEl punto de reuni\u00c3\u00b3n fue la Rochelle, donde deb\u00c3\u00adamos em-\\nbarcarnos. Los se\u00c3\u00b1ores Cavelier, el. uno hermano y los\\ndem\u00c3\u00a1s sobrinos de Mr. de la Sale, los Sres. Chedeville, sa-\\ncerdote, Planteroze, Thibault, Ory, algunos mas y yo llega-\\nmos en el mes de Julio de 1684.\\nDespu\u00c3\u00a9s de haber Mr. de la Sale concluido los preparativos\\nde todas las cosas necesarias para su viage, de haber vencido\\nlas dificultades, que varias personas mal intencionadas qui-\\nsieron suscitarle, y de haber Mr. Arnoult, Intendente en la\\nRochelle, d\u00c3\u00a1dole sus \u00c3\u00b3rdenes, conforme \u00c3\u00adt las que habia recibi-\\ndo del Rey, nos hicimos la vela el 24 de Julio de 1684\\nC^) Mr. Joutel es el que habla en todo el diario. Las no-\\ntas son del traductor*", "height": "3445", "width": "1889", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0027.jp2"}, "28": {"fulltext": "24\\ncon \u00c2\u00a34 buques, de los que 4 estaban destinados nuestro\\nviage y los dem\u00c3\u00a1s para las islas y el Canad\u00c3\u00a1.\\nLos cuatro buques que deb\u00c3\u00adan servir la empresa de Mr.\\nde la Sale, llevaban como 280 personas, inclusa la tripula-\\nci\u00c3\u00b3n, siendo del n\u00c3\u00bamero 100 soldados con sus oficiales, el\\napellidado Tal\u00c3\u00b3n con su familia Canadiense, como 30 volun-\\ntarios, algunas mujeres y el resto de enganchados artesanos\\nde todos los ramos necesarios para plantear un establecimiento.\\nEl primero de estos buques era un navio de guerra, llama-\\ndo el Joly, de 36 40 ca\u00c3\u00b1ones, mandado por Mr. Beaujeu y\\nen \u00c3\u00a9l nos embarcamos Mr. de la Sale, su hermano el sacer-\\ndote, dos padres recoletos, los Sres. Dainmaville, el sacerdote\\nChedeville y yo. El segundo era una peque\u00c3\u00b1a fragata de 6\\nca\u00c3\u00b1ones, que el Rey habia dado Mr. de la Sale, mandada\\npor dos capitanes de mar una urca de SOO toneladas, pertene-\\nciente al Se\u00c3\u00b1or Massiot, comerciante de laRochelle, mandada\\npor el Se\u00c3\u00b1or Aygron, la que cargaba todos los efectos de que\\ncrey\u00c3\u00b3 necesitar Mr. de la Sale para su establecimiento, y un\\nQueche, en el cual carg\u00c3\u00b3 Mr. de la Sale SO toneladas de\\nmuniciones mercanc\u00c3\u00adas, iba fletado para Santo Domingo.\\nToda la flota, mandada por Mr. Beaujeu, tenia orden de\\nnavegar reunida hasta el cabo de Finisterra, de donde cada\\nuno debia tomar su derrota pero esta marcha se interrumpi\u00c3\u00b3\\npor un accidente imprevisto. Nos hall\u00c3\u00a1bamos los cuarenta\\ny cinco grados 23 minutos Norte y cerca de 50 leguas distan-\\ntes de la Rochelle, cuando, sin que hiciese mal tiempo, el palo\\nde trinquete de nuestro buque, el Joly, se rompi\u00c3\u00b3 de repente,\\nlo que nos oblig\u00c3\u00b3 arriar las otras velas, y cortar gene-\\nralmente las jarcias, que sosten\u00c3\u00adan el palo roto.\\nCada uno pens\u00c3\u00b3 como quiso de este accidente. Algunos\\ncreyeron que era cosa concertada, y se discuti\u00c3\u00b3 en el consejo,\\nsi se iria Portugal, se regresarla la Rochelle 6 Roche-\\nfortj y se adopt\u00c3\u00b3 el segundo partido. Los otros buques, desti-\\nnados para las islas y el Canad\u00c3\u00a1, se separaron y continuaron\\nsu navegaci\u00c3\u00b3n; nosotros viramos hacia el rio de Rochefort,\\nQ;ucche es tm huque feqm\u00c3\u00b1o.", "height": "3440", "width": "1872", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0028.jp2"}, "29": {"fulltext": "25\\ndonde nos siguieron los otros tres buques, y se despach\u00c3\u00b3 una\\nlancha para avisar al Intendente lo ocurrido, la que volvi\u00c3\u00b3 al-\\ngunas horas despu\u00c3\u00a9s conduciendo un palo que fue prontamente\\ncolocado, y despu\u00c3\u00a9s de algunas conferencias que tuvo el In-\\ntendente con Mr. de la Sale, partimos de aquel punto en\\nAgosto de 1684.\\nVolvimos tomar nuestra derrota al Oeste cuarto al Sudo-\\neste, y el 8 del mismo mes doblamos el cabo de Finisterra,\\nque est\u00c3\u00a1 los 43 Norte, sin haber experimentado ning\u00c3\u00ban\\ncontratiempo. El 12 llegamos la altura de Lisboa, cerca\\nde 89\u00c2\u00b0. Norte. El 16 est\u00c3\u00a1bamos los 36\u00c2\u00b0. latitud del\\nestrecho, y el \u00c2\u00a30 descubrimos Madera, que se halla los\\n32\u00c2\u00ae donde Mr. de Beaujeu propuso Mr. de la Sale, que\\nancl\u00c3\u00a1semos cerca de esta Isla para hacer aguada y tomar al-\\ngunos v\u00c3\u00adveres frescos.\\nPero Mr. de la Sale no fue de este dictamen, considerando\\nque no hablan pasado mas que 21 dias desde nuestra partida\\nde Francia que habla la agua suficiente que las provisiones\\nfrescas debian estar hechas, y que esto seria perder siete, ocho\\nmas dias in\u00c3\u00batilmente que el secreto era necesario para\\nnuestra empresa y podr\u00c3\u00adan los Espa\u00c3\u00b1oles descubrir alguna\\ncosa por medio de aquellos isle\u00c3\u00b1os, y que en fin no era esta la\\nvoluntad del Rey.\\nEsta respuesta no la acoj\u00c3\u00aderon Mr. Beaujeu y sus\\noficiales mejor que la tripulaci\u00c3\u00b3n del navio, la que mur-\\nmur\u00c3\u00b3 mucho, yendo la cosa tan adelante, que un pasajero\\nllamado Paget, Hugonote de la Rochelle, se atrevi\u00c3\u00b3 hablar\\ncon furia y poco respeto Mr. de la Sale, quien se vio preci-\\nsado quejarse de \u00c3\u00a9l Mr. de Beaujeu, y preguntarle, si\\nera de su aprobaci\u00c3\u00b3n el que un hombre de aquella clase le ha-\\nblase de tal manera Mr. de Beaujeu no le hizo dar ninguna\\nsatisfacci\u00c3\u00b3n. Estas desavenencias precedidas de otras, que\\nno eran mas favorables al servicio del Rey, fueron las secretas\\nsemillas que produjeron en lo sucesivo los efectos tr\u00c3\u00a1gicos,\\nque acabaron con la vida y la empresa de Mr. de la Sale, y\\ncausaron nuestra ruina.\\nComo quiera que sea, tom\u00c3\u00b3 la resoluci\u00c3\u00b3n de no detenernos\\nen aquella isla sobre lo cual dijo Mr. de Beaujeu, que en\\nC", "height": "3445", "width": "1889", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0029.jp2"}, "30": {"fulltext": "26\\nese caso no se har\u00c3\u00ada demora en otro punto mas que en la isla\\nde Santo Domingo. Continuamos nuestro viage, doblamos\\nla isla de Madera, y comenzamos ver aquellos peque\u00c3\u00b1os\\npeces voladores, que para defenderse de los Dorados que los\\npersiguen, saltan fuera del mar, hacen un vuelo del largo de\\nun tiro de pistola, vuelven caer en el agua y muchas veces\\nen los buques que pasan este pez es del tama\u00c3\u00b1o de un\\narenque y de muy delicado gusto.\\nEl 24 experimentamos los vientos alisios que soplan siem-\\npre del Este al Oeste, y por esta raz\u00c3\u00b3n son llamados por al-\\ngunos autores vientos subsolanos: vientos que siguen el\\nmovimiento del Sol. El 28 nos hall\u00c3\u00a1bamos los 27 45\\nNorte y los 844 de longitud. El dia 30 se levant\u00c3\u00b3 un\\ntiempo fuerte, cuya violencia dur\u00c3\u00b3 dos dias pero como sopla-\\nLa en popa, solo perdimos de vista al Queche, que habia\\nsido mal gobernado, y se nos uni\u00c3\u00b3 algunos dias despu\u00c3\u00a9s.\\nEl 6 de Setiembre llegamos al Tr\u00c3\u00b3pico de C\u00c3\u00a1ncer los\\n\u00c2\u00a33 30 Norte y los 3l9 longitud, y all\u00c3\u00ad fue donde la\\nresistencia que opuso Mr. de la Sale la ceremonia que los\\nmarinos llaman Bautismo, le atrajo nuevas murmuraciones y\\nodios secretos. Han escrito y referido tantos las circunstan-\\ncias de esta necedad, que seria ocioso reproducirlas aqu\u00c3\u00ad\\nbastar\u00c3\u00a1 decir que tres cosas la autorizan primera, la costum-\\nbre: segunda, el juramento que se hace prestar los bauti-\\nzados en los t\u00c3\u00a9rminos siguientes que no dejar\u00c3\u00a1n pasar\\nninguno bajo los tr\u00c3\u00b3picos ni bajo la linea, sin sugetarlos la\\nonisma ctremonia: tercera, y es la mas fuerte, el inter\u00c3\u00a9s de\\nalgunos refrescos de alguna plata en su defecto, con que\\nlos pasajeros obsequian la tripulaci\u00c3\u00b3n para ser tratados con\\nsuavidad.\\nHabiendo entendido Mr. de la Sale, que se preparaba todo\\nlo necesario para este impertinente bautismo, y que la cuba\\nllena de agua estaba sobre cubierta, envi\u00c3\u00b3 decir, que no\\nconsentirla que las gentes dependientes de \u00c3\u00a9l fuesen someti-\\ndas aquella locura, y habiendo llegado noticia de Mr. de\\nBeaujeu, prohibi\u00c3\u00b3 la ejecuci\u00c3\u00b3n con gran disgusto de lojs\\noficiales subalternos y de la tripulaci\u00c3\u00b3n, que esperaban una\\nsuma considerable y muchos refrescos, porque eran en gran", "height": "3440", "width": "1872", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0030.jp2"}, "31": {"fulltext": "27\\nn\u00c3\u00bamero, los que estaban por bautizar y echaron la culpa\\nMr.de la Sale.*\\nEl 11 de Setiembre arribamos la altura de la isla de Santo\\nDomingo, los \u00c2\u00a30 Norte, 3\u00c2\u00a30 de longitud nos dirij\u00c3\u00ada-\\nmos hacia el Oeste; pero habiendo caido el viento, entramos\\nen una calma que nos oblig\u00c3\u00b3 parar en el mismo dia Mr.\\nDainmaville, sacerdote misionero, fue la barca la Belle\\npara administrar los sacramentos un artillero, que muri\u00c3\u00b3\\npocos d\u00c3\u00adas. Mr. de la S\u00c3\u00a1lele fue risitar y tuve el honor de\\nacompa\u00c3\u00b1arle.\\nEl dia l\u00c3\u00bc se nos incorpor\u00c3\u00b3 la lancha que hablamos perdido\\nde vista y habi\u00c3\u00a9ndose dado Mr. de la Sale algunas quejas\\npor algunos particulares de la expedici\u00c3\u00b3n, rae mand\u00c3\u00b3 que\\nfuese componer sus diferencias, que no tenian otro principio\\nque ciertos celos entre unos y otros.\\nEl 16 pasamos la isla de la Sombrere, y el iS su\u00c3\u00b1\u00c3\u00admos un\\ntiempo tan fuerte, que temimos quo fuese un hurac\u00c3\u00a1n el mal\\ntiempo dur\u00c3\u00b3 dos dias, durante los cuales nos mantuvimos la\\ncapa y perdimos de vista los dem\u00c3\u00a1s buques. Se celebr\u00c3\u00b3\\nconsejo en nuestro navio el Joly para discutir si se esperarla\\nlos otros buques, se continuarla el viige, y se resolvi\u00c3\u00b3, qus\\natendiendo que comenzaba faltar el agua, y que habia\\nmas de cincuenta enfermos en el navio, de cuyo n\u00c3\u00bamero eraii\\nMr. de la Sale y los cirujaaos, se baria fuerza de vela para\\narribar al primer puerto franc\u00c3\u00a9s de la isla de Sato Domingo,\\nque era el puerto de Paiv, de lo que se instruy\u00c3\u00b3 una sumaria\\nverbal.\\nEl -20 descubrimos la primera tierra de la isla de Santo Do-\\nmingo, en el cabo de Samana, situado los 19 Norte y\\nEl conde de las Casas, en su diario de Santa Helena, rt-\\njxere circunstanciadamente cuanto pas\u00c3\u00b3 en el navio que condu-\\nc\u00c3\u00ada al Emperador NapoleoJ\u00c3\u00ad al llegar la linea y que aquel\\nhombre extraordinario indomable se redimi\u00c3\u00b3 del tremendo bau-\\ntismo por medio de una gratifcacion la gente de mar. Pero\\nsin embargo de que su penosa situaci\u00c3\u00b3n ;?o era muy propcsito\\npara chanzas, tuvo que autorizar con su presencia aquella farza,\\ny hacer su^ cumplimientos nada minos que al dios Xeptuno. F^", "height": "3445", "width": "1889", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0031.jp2"}, "32": {"fulltext": "28\\nk los 308 de longitud. El 25 se debia arribar al puerto\\nMe Paix, tanto por que as\u00c3\u00ad estaba acordado, como porque no\\nsolamente era aquel punto el mas ventajoso en realidad para\\ntomar refrescos, sino que ademas era el lugar en que residia\\nMr. de Cussy, gobernador por el Rey de la isla de la Tortu-\\nga, que estaba instruido de que Mr. de la Sale tenia ordenes\\n])articulares que comunicarle, para que le proveyese y facili-\\ntase las municiones, de que pudiera tener necesidad.\\nNo obstante estos graves motivos, Mr. de Beaujeu resolvi\u00c3\u00b3\\npasar adelante en la noche, doblando la isla de la Tortuga,\\ndistante algunas leguas del puerto de Paix y de la costa de\\nSanto Domingo hizo que pas\u00c3\u00a1semos en seguida la punta de\\nsan Nicol\u00c3\u00a1s, y el 16 del dicho mes entramos en el golfo de\\nTagouana, costeando la isla de la Gouanahle, que se halla\\nen el medio de este gran golfo, y por \u00c3\u00baltimo el 27 de Setiem-\\nbre arribamos al pequerlo puerto Gouave, despu\u00c3\u00a9s de una\\ntraves\u00c3\u00ada de 58 dias desde nuestra partida de Chefdehois cerca\\nde la RocheUe.\\nEl cambio de lugar para la escala de nuestra peque\u00c3\u00adla flota,\\ny cuya causa se ignora, fue muy desve-ntajoso, y se ver\u00c3\u00a1 des-\\npu\u00c3\u00a9s, como ya he notado, que las desavenencias de los oficia-\\nles impulsaron las causas, que debian concurrir nuestra des-\\ngracia.\\nLuego que anclamos, vino una piragua del puerto, tripula-\\nda con 20 hombres reconocernos habiendo virado dando\\nel quien vive 1 impu\u00c3\u00a9stose de que \u00c3\u00a9ramos franceses, nos\\ninstruyeron de que Mr. de Cussy se hallaba en el puerto de\\nPaix con los Sres. Marques de S. Laurent, teniente general\\nde las islas de Am\u00c3\u00a9rica y Mr. Begon intendente, lo que caus\u00c3\u00b3\\nun vivo disgusto Mr. de la Sale, porque eran de suma im-\\nportancia los negocios, que tenia que tratar con ellos no\\nobstante fue preciso tener paciencia, porque ya no habia\\nremedio.\\nEn la ma\u00c3\u00b1ana del 28 cantamos el Te Deum en acci\u00c3\u00b3n de\\ngracias por la felicidad de nuestro pasage. Encontr\u00c3\u00a1ndose\\nmejorado Mr. de la Sale de su indisposici\u00c3\u00b3n, baj\u00c3\u00b3 tierra\\ncon varios se\u00c3\u00b1ores de su comitiva con el objeto de adquirir\\nalgunos refrescos para alivio de los enfermos, y para solicitar", "height": "3440", "width": "1872", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0032.jp2"}, "33": {"fulltext": "29\\nalg\u00c3\u00ban medio de dar aviso de su llegada los Sres. de S.\\nLau\u00c3\u00ad-ent, de Cussy y Begon, y de manifestarles su sentimi-\\nento de que no se hubiera hecho escala en el puerto de Paix.\\nEscribi\u00c3\u00b3 en lo particular (i M. de Cussy, suplic\u00c3\u00a1ndole que le\\nviniese ver, si le era posible, para auxiliarle y tomar algu-\\nnas medidas que expeditasen su empresa todo para el ser-\\nvicio y la gloria del Rey.\\nMientras tanto, como los enfermos padec\u00c3\u00adan mucho a.\\ncausa del calor en el navio, en el que estaban un poco opri-\\nmidos, se hizo poner en tierra los soldados en una islita\\ncercana al peque\u00c3\u00b1o Gouave, en la que por lo com\u00c3\u00ban se en-\\ntierran los miembros de la religi\u00c3\u00b3n protestante reformada.\\nAll\u00c3\u00ad se les distribuyeron v\u00c3\u00adveres frescos y pan que se hizo\\namasar. Con respecto los enfermos yo recib\u00c3\u00ad orden de 3Ir.\\nde la Sale para buscarles una casa, la que fuesen conduci-\\ndos con los cirujanos, y se les proporcion\u00c3\u00b3 cuanto hubieron\\nmenester.\\nAlgunos dias despu\u00c3\u00a9s cay\u00c3\u00b3 gravemente enfermo Mr. de la\\nSale la mayor parte de sus criados se sintieron muy indis-\\npuestos una fiebre continua acompa\u00c3\u00b1ada de delirio le puso\\nen el mayor peligro la situaci\u00c3\u00b3n de sus negocios, la escasez\\nen que se hallaba de numerario, las dificultades de una gran-\\nde empresa, cuya ejecuci\u00c3\u00b3n no sabia quien poder confiar,\\nenfermaron su esp\u00c3\u00adritu aun mas que su cuerpo. Sin embargo\\nsu paciencia y su firmeza se sobrepusieron todo puso los\\nojos en Mr. Gros y en m\u00c3\u00ad para que le reemplaz\u00c3\u00a1semos, man-\\nd\u00c3\u00b3 vender algunas provisiones del navio, del que extrajo la\\nmoneda, y su salud se restableci\u00c3\u00b3 merced nuestras atencio-\\nnes y la bondad de su temperamento.\\nEntre tanto que \u00c3\u00a9l se hallaba en este estado, dos de nuestros\\nbuques que se hablan separado el l8 de Setiembre por la\\nviolencia de los vientos, arribaron el dia de Octubre al\\npeque\u00c3\u00b1o Gouave. El gozo de su vuelta se disminuy\u00c3\u00b3 por la\\nnoticia que dieron de la p\u00c3\u00a9rdida del Queche, que fue tomado\\npor dos piraguas espa\u00c3\u00b1olas; y esta p\u00c3\u00a9rdida fue mas sensible,\\nporque venia cargado de v\u00c3\u00adveres, municiones, utensilios y\\nlas herramientas necesarias para establecerse en las nuevas\\ncolonias. Esta desgracia jamas hubiera acontecido si Mr.\\nc2", "height": "3445", "width": "1889", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0033.jp2"}, "34": {"fulltext": "30\\n\u00c2\u00bfe Beaujeu se hubiera detenido en el puerto de Paix, y los\\nS\u00c3\u00ades, de S. Laurent, de Cussy y Begon que llegaron al mis-\\nmo tiempo para ver Mr. de la Sale, no pudieron dejar de\\nmanifest\u00c3\u00a1rselo y darle sus quejas.*\\nEstando ya repuesto Mr. de la Sale, tuvo con aquellos Se-\\n\u00c3\u00b1ores muchas conferencias acerca de su viaje, se celebr\u00c3\u00b3\\nuna junta de pilotos para acordar el punto en que se haria\\nescala antes de abordar la costa de Am\u00c3\u00a9rica, y se convino\\nen que se iria derecho al extremo occidental de la isla de\\nCuba al cabo de S. Antonio, distante 300 leguas cerca\\nde ellas de Santo Domingo, para esperar all\u00c3\u00ad el tiempo y\\nviento favorable para entrar en el golfo, que no tiene de tra-\\nves\u00c3\u00ada mas que 200 leguas.\\nSe comenz\u00c3\u00b3 trabajar en seguida para reponer las pro-\\nvisiones perdidas, y Mr. de la Sale apresur\u00c3\u00b3 mas nuestro\\nembarque, porque la mayor parte de su gente estaba deser-\\ntando, era sonsacada por los habitantes del lugar. Como\\nel Aimahle, uno de nuestros buques, era el menos velero de\\nnuestra peque\u00c3\u00b1a escuadra, se dispuso que llevase el fanal y\\nque los dem\u00c3\u00a1s buques le siguiesen. Mr. de la Sale, Mr.\\nCavelier su hermano, los padres recoletos Cenobio y Anas-\\ntasio, Mr. Chedeville y yo nos trasbordamos y todos nos\\nhicimos la vela el 25 de Noviembre.\\nSufrimos algunas calmas y vientos muy recios, que entre\\ncanto nos llevaron vista de tierra de la isla de Cuba el trein-\\nta del mismo mes, cuyo dia demor\u00c3\u00a1bamos al Norueste,\\ndonde cambiamos de ruta por el Oeste cuarto al Norueste.\\nEstando el tiempo un poco cubierto en el 31 por la ma\u00c3\u00b1ana,\\nperdimos de vista la isla se tom\u00c3\u00b3 direcci\u00c3\u00b3n al Oesnorueste, y\\ndespejado ya el tiempo tomamos nuestra altura medio dia,\\nencontr\u00c3\u00a1ndonos los 19\u00c2\u00b0. 45 minutos norte, lo que nos hizo\\nconocer, que las corrientes nos habian separado lo largo de\\nla isla de Cuba.\\nEs extra\u00c3\u00b1o que Mr. Joutel no manifieste en esta ocasi\u00c3\u00b3n\\ntemor alguno de que los Espa\u00c3\u00b1oles descubriesen el secreto de\\nla expedici\u00c3\u00b3n, habi\u00c3\u00a9ndose apoderado de uno de sus buques.\\nEn este caso era mas probable que en la arribada la isla de\\nMadera.", "height": "3440", "width": "1872", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0034.jp2"}, "35": {"fulltext": "I 31\\nEl 1\u00c2\u00b0. de Diciembre descubrimos la isla del Cayman. El\\n2 corrimos al Norueste cuarto al Oeste, fin de costear la\\nisla de Cuba por la altura de los 20*^. S2*. de latitud norte.\\nEl 3 descubrimos la isla de Pinos, peque\u00c3\u00b1a isla cercana\\nCuba. El 4 pasamos una punta de esta isla, y como el\\nviento nos cargaba de cerca, nos vimos obligados ir en\\nziczac y correr muchas bordadas* hasta la tarde del 5, en\\nque anclamos en una punta, en que hay 15 brazas de agua y\\ndemoramos hasta el dia 8.\\nDurante esta corta mansi\u00c3\u00b3n Mr. de la Sale baj\u00c3\u00b3 con mu-\\nchos Se\u00c3\u00b1ores de su comitiva la isla de Pinos, mat\u00c3\u00b3 de un\\ntiro de fusil un cocodrilo, y volviendo bordo not\u00c3\u00b3 que su\\ncompa\u00c3\u00b1\u00c3\u00ada no estaba completa por la falta de dos voluntarios,\\nque se hab\u00c3\u00adan desviado y acaso perdido en los bosques se\\ndispararon varios tiros de fusil para llamarlos, y no los oyeron\\nyo recib\u00c3\u00ad orden de esperarlos en tierra con SO soldados, se\\nnos reunieron al siguiente dia despu\u00c3\u00a9s de haber estado\\nmuy afligidos.\\nEntre tanto nuestros soldados que sent\u00c3\u00adan buen apetito,\\nhicieron cocer y comieron el cocodrilo que hab\u00c3\u00ada matado Mr.\\nde la Sale, cuya carne era blanca y de gusto de almizcle, por\\nlo que no la pude comer; uno ae nuestros cazadores mat\u00c3\u00b3\\nun puerco, llamado Mar\u00c3\u00b3n por los habitantes de las islas.\\nLos hay de esta misma especie en Santo Domingo; son sal-\\nvages y de aquellos que los Espa\u00c3\u00b1oles echaron en todas estas\\nislas, cuando las descubrieron yo lo envi\u00c3\u00a9 Mr. de la Sale,\\nquien obsequi\u00c3\u00b3 con la mitad Mr. de Beaujeu.\\nEsta isla se halla cubierta de bosques muy espesos, cuyos\\n\u00c3\u00a1rboles son de diferentes especies, produciendo algunos de\\nellos un \u00c3\u00b1uto semejante la bellota, aunque mas duro hay\\nen ella un gran n\u00c3\u00bamero de papagayos de mayor tama\u00c3\u00b1o que\\nlos del peque\u00c3\u00b1o Go\u00c3\u00a1avCf muchas t\u00c3\u00b3rtolas y otros p\u00c3\u00a1jaros, y\\nciertos animales que tienen la figura de un rat\u00c3\u00b3n per* que\\nson del tama\u00c3\u00b1o de un gato, de pelo rojo, de los que los nues-\\ntros mataron muchos, ii\u00c3\u00adci\u00c3\u00a9ron buena comida, as\u00c3\u00ad como de\\nuna porci\u00c3\u00b3n de pescados, de que est\u00c3\u00a1 llena la costa.\\nBordadas. Voz t\u00c3\u00a9cnica que signijica las idas y venidas\\nde un buque.", "height": "3445", "width": "1889", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0035.jp2"}, "36": {"fulltext": "32\\nNos reembarcamos luego que parecieron los dos hombres\\nextraviados, y el dia 8 por la ma\u00c3\u00b1ana, fiesta de la concep-\\nci\u00c3\u00b3n de la Santa Virgen, despu\u00c3\u00a9s de oir misa, nos hicimos a\\nla vela y como cambiaba el viento, segu\u00c3\u00admos varias direc-\\nciones. El 9 descubrimos el cabo de Corrientes de la isla de\\nCuba, donde experimentamos una calma seguida de un vien-\\nto fuerte, que nos hizo apartar 5 leguas al Este. El 10\\npasamos toda la noche en ziczac. Habiendo cambiado el\\nviento el dia 11, doblamos el cabo Corrientes para ganar el\\nde S. Antonio y en fin despu\u00c3\u00a9s de varias bordadas y de\\nhaber sondeado, anclamos el 12 en un buen fondeadero en\\n15 brazas de agua en la punta de aquel cabo, que est\u00c3\u00a1 situa-\\ndo los 22^. norte y los 288 35 de longitud.\\nNo demoramos mas que hasta la ma\u00c3\u00b1ana siguiente del 12,\\nque pareci\u00c3\u00b3 propio el viento para entrar en el golfo de M\u00c3\u00a9xi-\\nco nos aparejamos hicimos la vela con proa al Nordeste\\ncuarto al Norte y Nornordeste, para doblar el cabo y em-\\nprender nuestra ruta pero no llev\u00c3\u00a1bamos mas que cinco\\nleguas de camino, cuando mud\u00c3\u00b3 el viento, ignorando la\\ndirecci\u00c3\u00b3n de las corrientes, gobernamos hacia el Este cuarto\\nal Nordeste, y continuamos hasta el dia 14, en que Mr. de\\nBeaujeu que navegaba en el Joly, se nos reuni\u00c3\u00b3 y habiendo\\nconferenciado con Mr. de la Sale acerca de la contrariedad\\ndel viento, le propuso volver al cabo de San Antonio, en Jo\\nque convino Mr. de la Sale para no darle motivo de queja,\\naunque la medida no era muy necesaria, y anclamos en el\\nmismo punto, de donde acab\u00c3\u00a1bamos de partir.\\nEn la ma\u00c3\u00b1ana siguiente, el 15, envi\u00c3\u00b3 Mr. de la Sale dos\\nhombres tierra para averiguar, si podian hacerse algunas\\nbarricas de agua. Volvieron diciendo que la habian encon-\\ntrado no muy mala en los bosques pero que alli era im-\\nposible rodar las barricas para vencer esta dificultad se\\nmandaron barriles, en los que se condujo el agua, con que se\\nllenaron seis siete barricas.\\nLos mismos hombres refirieron que habian encontrado\\nuna botella de vidrio, en la cual habia quedado un poco de\\nvino de otro licor medio torcido. Estas fueron todas las\\nprovisiones que hallamos en aquel sitio. Esto manifiesta", "height": "3440", "width": "1872", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0036.jp2"}, "37": {"fulltext": "33\\ncuan mal informado est\u00c3\u00a1 Mr. Tonty, cuando en la p\u00c3\u00ad\u00c3\u00adg. 242\\nde su libro asegura, que encontramos en aquella isla muchos\\ntoneles de vino de Espa\u00c3\u00b1a, de buen aguardiente y de maiz,\\nque los espa\u00c3\u00b1oles habian dejado abandonado todo no es\\nmas que una ficci\u00c3\u00b3n inventada contra la verdad.\\nEl 16 continuando el tiempo en calma, se volvi\u00c3\u00b3 tierra\\npara hacer provisi\u00c3\u00b3n de 5 6 barricas de agua; yo hubiera\\nsido de la partida, si una indisposici\u00c3\u00b3n que me comenz\u00c3\u00b3 en\\nla isla de Pinos, y se convirti\u00c3\u00b3 en fiebre terciana, no me lo hu-\\nbiera impedido; por este motivo nada puedo decir de aquella\\nisla, mas que lo que pude ver desde el buque, que fue una\\nporci\u00c3\u00b3n de \u00c3\u00a1rboles llamados Lataneros, que solo sirven para\\nhacer escobas y algunas frioleras mas vimos aquel dia al-\\ngunas humaredas muy lo interior de la isla, que nos per-\\nsuadimos serian se\u00c3\u00b1ales del n\u00c3\u00bamero de nuestros buques\\nalgunos cazadores del pais extraviados.\\nLa noche siguiente, acerc\u00c3\u00a1ndose el dia 17, habiendo re-\\nfrescado el viento que venia del Nordeste y arreciado de re-\\npente, hizo correr al buque la Bel/e sobre su ancla, vino\\ndar sobre el baupr\u00c3\u00a9s de la Aimahle, le rompi\u00c3\u00b3 la verga de\\ncebadera y la juanete, y si no se hubiera largado inmedia-\\ntamente el cable de la Aimable, hubiera estado expuesto\\nperderse se zaf\u00c3\u00b3 con la p\u00c3\u00a9rdida del palo de mesana, la de\\ncien brazas de cable y de una ancla rota.\\nEl 18 refresc\u00c3\u00b3 el viento, aparejamos, y nos hicimos la\\nvela como las 10 de la ma\u00c3\u00b1ana con proa al Norte y Norte\\ncuarto al Norueste, y no remontamos hasta el medio dia la\\npunta del cabo de san Antonio, que nos demoraba al Este, y\\ncontinuamos nuestra ruta hacia el Norueste, hasta que el 19\\nal medio dia nos hallamos los 22 58 latitud Norte, 287\u00c2\u00ae.\\n54 de longitud.\\nComo dominaban vientos de varios rumbos, los segu\u00c3\u00admos\\ntambi\u00c3\u00a9n diferentes pero lo que nos fue mas ventajoso fue el\\nhermoso tiempo que nos favoreci\u00c3\u00b3 de tal modo, que no se\\npas\u00c3\u00b3 un solo dia sin que tom\u00c3\u00a1semos nuestras alturas.\\nEl 20 se observ\u00c3\u00b3 que la aguja variaba cinco grados hacia el\\nNorueste, y nos hallamos los 26 40 latitud Norte y\\nlos 285 16 de loneitud.", "height": "3445", "width": "1889", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0037.jp2"}, "38": {"fulltext": "34\\nEl 23 se levant\u00c3\u00b3 una gruesa nube por el Norte, que amena-\\nzaba mal tiempo, y nos preparamos para recibirlo pero dur\u00c3\u00b3\\npoco nuestro cuidado, por que la nube por varias direcciones\\nse disip\u00c3\u00b3; continuamos por los 28\u00c2\u00b0. 14 Norte; y tanto\\npor las alturas reconocidas como por el c\u00c3\u00addculo se juzg\u00c3\u00b3 que\\nno est\u00c3\u00a1bamos muy distantes de tierra.\\nSe mand\u00c3\u00b3 la Belle reconocer y adelantarse con la\\nsonda en la mano, y media hora antes de que se pusiese el\\nsol, vimos la Belle largar su pabell\u00c3\u00b3n y ponerse en facha\\npara esperarnos, y habi\u00c3\u00a9ndosenos incorporado, dijo el piloto\\nque habla hallado un fondo cenagoso de S2 brazas de agua.\\nA las ocho fondeamos nosotros tambi\u00c3\u00a9n y encontramos 40\\nbrazas, a las diez solo 25, y habiendo sondeado la Btlle k\\nmedia noche, no hall\u00c3\u00b3 mas que 17, lo que indicando la proxi-\\nmidad de tierra, nos detuvimos con objeto de esperar al Johj\\ny de saber la intenci\u00c3\u00b3n de Mr. de Beaujeu, quien se nos reu-\\nni\u00c3\u00b3 poco.\\nEl 27 Mr. de Beaujeu mand\u00c3\u00b3 al caballero de Airre, su\\nsegundo y dos pilotos, para convenir con Mr. de la Sale\\nen el rumbo que se debia seguir, y se acord\u00c3\u00b3 que se nave-\\ngar\u00c3\u00ada al Oesnorueste, hasta que nos hall\u00c3\u00a1semos seis brazas\\nde agua; que despu\u00c3\u00a9s se seguir\u00c3\u00ada al Oeste, y que apenas se\\ndescubriese tierra, se mandar\u00c3\u00adan dos lanchas reconocer el\\npais. Arregladas as\u00c3\u00ad las cosas, partimos con la sonda en la\\nmano para no ser sorprendidos, y como las diez nos en-\\ncontramos 10 11 brazas de agua, arena fina, de color\\ngris y cenagosa, y al medio dia est\u00c3\u00a1bamos los 28\\n37 Norte.\\nEl S8 estando sobre 8 9 brazas de agua apercibimos la\\nbarca la Belle, que iba delante de nosotros y enarbol\u00c3\u00b3 su pa-\\nbell\u00c3\u00b3n, que era se\u00c3\u00b1al de que hab\u00c3\u00ada visto alguna cosa hicimos\\nsubir la gavia un marinero, el que descubri\u00c3\u00b3 la tierra al\\nNordeste, distancia de cerca de seis leguas, y habi\u00c3\u00a9ndolo\\nentendido Mr. de Beaujeu, juzg\u00c3\u00b3 prop\u00c3\u00b3sito que ancl\u00c3\u00a1semos.\\nComo no hab\u00c3\u00ada entre nosotros quien tuviese conocimiento\\nde aquel golfo, en el que so nos hab\u00c3\u00ada dicho, que las corrien-\\ntes eran muy penosas y llevaban precipitadamente los bu-", "height": "3440", "width": "1872", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0038.jp2"}, "39": {"fulltext": "35\\nques hacia el Este, cre\u00c3\u00admos que nos hab\u00c3\u00adamos apartado y\\nque la tierra que velamos era la bah\u00c3\u00ada de Apalache, lo que\\nnos oblig\u00c3\u00b3 el dia 29 hacer rumbo al Oesnorueste, costean-\\ndo siempre la tierra, y se dispuso que el Joly nos siguiese\\npor las seis brazas de agua.\\nA poco tiempo de habernos detenido, observamos que la\\nbarca la Belle hacia se\u00c3\u00b1al de haber descubierto tierra, que\\ndivisamos nosotros cuatro leguas cerca de ellas. Se avis\u00c3\u00b3\\nMr. de Beaujeu, quien se nos acerc\u00c3\u00b3 y se acord\u00c3\u00b3 que se\\nenviarla \u00c3\u00adi alguno para reconocer y tomar noticia de la que\\nnos parec\u00c3\u00ada tierra.\\nSe hizo armar con este objeto una lancha, en la que se\\nembarcaron Mr. de la Sale, Mr. el caballero de Airre y otros\\nvarios se ech\u00c3\u00b3 al mar otra lancha, en la que me embarqu\u00c3\u00a9\\ncon 10 12 de nuestros compa\u00c3\u00b1eros, para unirnos Mr. de\\nla Sale y la barca la Belle recibi\u00c3\u00b3 orden de seguir siempre\\ncosteando la tierra, fin de que si venia el viento, nos tras-\\nbord\u00c3\u00a1semos para no perder tiempo.\\nParte de los que iban en la lancha de Mr. de la Sale y que\\nnos preced\u00c3\u00adan, bajaron tierra, vieron un gran pais llano con\\ngrandes pastos pero no tuvieron tiempo de reconocer nada,\\nporque habiendo refrescado el viento, se reembarcaron para\\nvolver bordo lo que fue causa de que no lleg\u00c3\u00a1semos\\ntierra, y de que regres\u00c3\u00a1semos con ellos.\\nEl 2 se levant\u00c3\u00b3 una niebla que nos hizo perder de vista al\\nJoly. Habiendo aclarado el tiempo en la ma\u00c3\u00b1ana siguiente,\\nse tiraron algunos ca\u00c3\u00b1onazos que contexto el Joly, y por la\\ntarde le vimos siguiendo nuestro viento. Continuamos nu-\\nestra ruta haciendo diferentes maniobras hasta el 4 por la\\ntarde, que hall\u00c3\u00a1ndonos dos leguas y vista de tierra, ancla-\\nmos para esperar al Joly, que nos tenia en cuidado.\\nEl 5 nos hicimos la vela, siguiendo el rumbo de Oesudo-\\neste, costeando siempre, hasta cerca de las seis de la tarde\\nque viramos hacia el sur, y en aquella noche anclamos en\\nseis brazas de agua.\\nEl 6 quisimos aparejar pero habiendo advertido el piloto\\nque el viento refrescaba por la popa y que habla algunos", "height": "3445", "width": "1889", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0039.jp2"}, "40": {"fulltext": "36\\nbancos de arena, se juzg\u00c3\u00b3 acertado demorar al ancla hasta\\nque cambiase el viento. Permanecimos all\u00c3\u00ad los dias 6 y 7.\\nCambiado el viento en el dia 8, navegamos un largo para\\nevitar aquellos bancos, que son muy peligrosos, y fuimos\\nanclar una legua de distancia; y por el informe de que la\\nBelle habia descubierto un islote, que parec\u00c3\u00ada situado entre\\nlos dos extremos de la bah\u00c3\u00ada, Mr. de la Sale hizo que se\\nsubiese la gavia, y se descubrieron en efecto uno y ono, y\\nse crey\u00c3\u00b3 que aquella bah\u00c3\u00ada fuese la llamada del EspWitu\\nSanto, seg\u00c3\u00ban la relaci\u00c3\u00b3n de las cartas que ten\u00c3\u00adamos.\\nEl 9 mand\u00c3\u00b3 Mr. de la Sale reconocer los bancos; los\\nque fueron hacerlo, refirieron que era un banco extendido\\nlo largo de la costa que hablan estado hasta en una braza\\nde agua y que descubrieron la peque\u00c3\u00b1a isla, de que acabamos\\nde hablar, la que no se distingue del banco en las cartas.\\nHabiendo examinado Mr. de la Sale los c\u00c3\u00a1lculos, se confirm\u00c3\u00b3\\nen la idea, de que nos hall\u00c3\u00a1bamos en la bah\u00c3\u00ada de Apalaches\\nhizo continuar la ruta.\\nEl 10 tom\u00c3\u00b3 la altura que encontr\u00c3\u00b3 los 29 23 Norte.\\nEl 11 entramos en calma y Mr. de la Sale resolvi\u00c3\u00b3 ir tierra\\npara ver si descubr\u00c3\u00ada algo de lo que buscaba; pero cuando se\\npreparaba, el piloto se puso murmurar de que acompa\u00c3\u00b1\u00c3\u00a1se-\\nmos 5 6 Mr. de la Sale, quien con demasiada facilidad\\ndesisti\u00c3\u00b3 del intento, por no disgustar aquellos brutos. En\\nesto cometi\u00c3\u00b3 una falta irreparable porque la opini\u00c3\u00b3n de los\\nconocedores, que han visto como yo los resultados del viage,\\nes de que el desembocadero de uno de los brazos del Missi-\\ncipi, el mismo de que Mr. de la Sale tom\u00c3\u00b3 la altura en el\\nviage que hizo por el Canad\u00c3\u00a1, no estaba distante de all\u00c3\u00ad, y\\nque debiamos estar muy cerca de la bah\u00c3\u00ada del Espmtu\\nSanto,\\nEl designio pues de Mr. de la Sale era el de buscar osa\\nbah\u00c3\u00ada, y descubierta que fuese, habia resuelto echar tierra\\ntreinta hombres, que siguiesen la costa derecha izquierda,\\nlo que hubiera hecho encontrar infaliblemente aquel rio fatal\\ny evitado muchas desgracias pero el cielo le rehus\u00c3\u00b3 este fa-\\nvor, y le distrajo de la atenci\u00c3\u00b3n que le debia merecer un a-\\nsunto de tal importancia, pues se content\u00c3\u00b3 con enviar al piloto", "height": "3440", "width": "1872", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0040.jp2"}, "41": {"fulltext": "37\\neon uno de los maestres de la barca la Belle los que regresa-\\nron sin haber visto nada, por causa de una niebla que se le-\\nvant\u00c3\u00b3 lo \u00c3\u00banico que pudo adelantarse fue lo que dijo el ma-\\nestre de la barca, y fue que \u00c3\u00a9l creia que aquel era un rio que\\ncorria lo largo de los bancos, lo que era muy veros\u00c3\u00admil pero\\nno hizo alto ni el menor aprecio de aquel informe.\\nHabiendo cambiado el viento el dia 12, se lev\u00c3\u00b3 el ancla, se-\\ngu\u00c3\u00admos la ruta hacia el Sudoeste para alejarnos. Habiendo\\ntomado la altura al medio dia, nos encontramos los 28\\n50 Norte, y como el viento acababa de cambiar y la corriente\\nque venia del Sur nos llevase tierra, fuimos precisados\\nanclar en cinco seis brazas de agua y pasamos all\u00c3\u00ad la noche.\\nEl 13 se encontr\u00c3\u00b3 que el agua comenzaba faltar y que\\nera necesario bajar k tierra para preverse de algunas barri-\\ncas Mr. de la Sale me propuso la ejecuci\u00c3\u00b3n, de que me en-\\ncargu\u00c3\u00a9 con seis de nuestros compa\u00c3\u00b1eros que se brindaron nos\\nembarcamos con nuestras armas la lancha de la Belle coa\\n5 6 hombres sigui\u00c3\u00b3 la nuestra y juntos nos dirij\u00c3\u00admos tierra.\\nNos hall\u00c3\u00a1bamos muy cerca, cuando divisamos, una porci\u00c3\u00b3n\\nde hombres desnudos que ven\u00c3\u00adan lo largo del rio y juzga-\\nmos que serian salvages; nos aproximamos dos tiros de fusil\\nde tierra, y como las orillas son playas que se ven desde lejos,\\ny las oleadas son altas y gruesas, echamos el ancla temerosos\\nde que naufragase la lancha.\\nCuando los salvages nos vieron anclados, hicieron se\u00c3\u00b1al con\\npieles para que fu\u00c3\u00a9semos donde ellos estaban nos mostra-\\nron sus arcos y los pusieron en tierra, avanzando del rio pe-\\nro como nos era imposible desembarcar y continuaban ellos\\nsus se\u00c3\u00b1as, puse yo mi pa\u00c3\u00b1uelo en la punta de mi fusil mane-\\nra de pabell\u00c3\u00b3n, y les hice se\u00c3\u00b1al para que viniesen, donde es-\\nt\u00c3\u00a1bamos, pas\u00c3\u00b3 alg\u00c3\u00ban tiempo para que se revolviesen, y en fin\\nmuchos de ellos se metieron en el agua hasta los hombros;\\nmas cuando vieron que las olas los tragaban, salieron, fueron\\nbuscar una gruesa y larga pieza de madera, que echaron al\\nngua, y coloc\u00c3\u00a1ndose los dos lados, apoyado un brazo encima\\nadando con el otro, se acercaron nuestra lancha.\\nComo esper\u00c3\u00a1bamos que Mr. de la Sale pudiese sacar algu-\\nnoticias de aquellos salvages, no dudamos meterlos en\\nD", "height": "3445", "width": "1889", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0041.jp2"}, "42": {"fulltext": "38\\nnuestra lancha hasta el n\u00c3\u00bamero de cinco, pero uno despu\u00c3\u00a9s de\\nt)tro por cada lado hicimos los otros se\u00c3\u00b1al de que fuesen la\\notra lancha, lo que verificaron y los condujimos nuestro\\nbordo.\\nMr. de la Sale estuvo muy contento de verlos creyendo\\nsacar de ellos alg\u00c3\u00ban conocimiento del rio que buscaba pero\\nfue in\u00c3\u00batilmente, porque les habl\u00c3\u00b3 varios idiomas de salvages\\nque sabia y les hizo varias se\u00c3\u00b1as, que ni entendieron ni com-\\nprendieron si conocieron algo, al menos hicieron se\u00c3\u00b1as de\\nque ignoraban lo que se les preguntaba despu\u00c3\u00a9s de haber\\nfumado y comido, se les ense\u00c3\u00b1aron nuestras armas y el navio,\\ny cuando vieron en uno de sus botes algunos carneros, cerdos,\\ngallinas y pavos y la piel de una vaca, que hab\u00c3\u00adamos mata-\\ndo, expresaron por se\u00c3\u00b1as que tenian de todos aquellos ani-\\nmales.\\nSe les obsequi\u00c3\u00b3 con algunos cuchillos y cantidad de vasos, y\\nliecho esto se les despidi\u00c3\u00b3 y como cerca de tierra las oleadas\\nlio permit\u00c3\u00adan abordar, se vieron precisados arrojarse al agua,\\ndespu\u00c3\u00a9s que les atamos al cuello y al mech\u00c3\u00b3n de cabellos, que\\ntienen sobre la cabeza, los cuchillos y otros peque\u00c3\u00b1os presen-\\ntes con que los habia agasajado Mr. de la Sale.\\nFueron juntarse los otros que los esperaban y que nos\\nhacian se\u00c3\u00b1as para que fu\u00c3\u00a9semos donde estaban pero como\\nno podiamos aproximarnos tierra, reviramos y volvimos\\nbordo. Es necesario advertir que cuando los devolvimos,\\nlucieron algunas se\u00c3\u00b1ales, por las que cre\u00c3\u00admos que nos quer\u00c3\u00adan\\ndecir, que hab\u00c3\u00ada un gran rio, por donde hab\u00c3\u00adamos pasado y que\\nera el que formaba los bancos que hab\u00c3\u00adamos visto.\\nEn el mismo dia, cambiado el viento, levamos el ancla y\\npusimos la proa al sur para ganar viento, hasta que en la ma-\\n\u00c3\u00b1ana del 14 entramos en calma; al medio d\u00c3\u00adala altura fue de\\n23 51 Norte refresc\u00c3\u00b3 el viento y por la tarde volvimos\\ntomar nuestra ruta, mas por poco tieinpo, porque llev\u00c3\u00a1ndonos\\nEs muy laudable que Mr. de la Sale no hubiera mandado\\nque alguno de los sacerdotes de su comitiva leyese la biblia en\\nlatin aquellos infelices, para asesinarlos despu\u00c3\u00a9s, por que no\\nla entend\u00c3\u00adan.", "height": "3440", "width": "1872", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0042.jp2"}, "43": {"fulltext": "39\\nel viento tierra, nos vimos precisados anclar. Esto oblig\u00c3\u00b3\\nH Mr. de la Sale renovar el designio de enviar a algunos \u00c3\u00adt\\ntierra, y los mismos nos reembarcamos en las mismas chalu-\\npas para este efecto.\\nEncontramos las mismas dificultades que el dia anterior, es\\ndecir, las oleadas tan gruesas, que no nos dejaron acercar\\ntierra, precis\u00c3\u00a1ndonos anclar cuatro pies de agua la vista\\nde porci\u00c3\u00b3n de corzos y de toros de diferente figura que los\\nnuestros, y que corrian lo largo de la costa, aviv\u00c3\u00b3 el\\ndeseo, que teniamos de bajar tierra; sondeamos para el\\nefecto, fin de ver si desnud\u00c3\u00a1ndonos pod\u00c3\u00adamos abordar, y en-\\ncontramos que nos hall\u00c3\u00a1bamos sobre un banco que no dejaba\\nmas que cuatro pies de agua pero que mas all\u00c3\u00a1, entre ia\\ntierra y el banco, habia un canal profundo; cuando est\u00c3\u00a1ba-\\nmos deliberando para saber lo que har\u00c3\u00adamos, se levant\u00c3\u00b3 una\\ntormenta que oblig\u00c3\u00b3 Mr. de la Sale llamarnos por me-\\ndio de un ca\u00c3\u00b1onazo, lo que fue causa de que volvi\u00c3\u00a9semos con\\nsentimiento bordo.\\nNuestro informe caus\u00c3\u00b3 mucha complacencia Mr. de la\\nSale, y anim\u00c3\u00b3 mucho nuestra gente ir tierra para cazar\\ny tener carne fresca. Con la esperanza de regresar all\u00c3\u00ad muy\\npronto, pasamos la noche hasta que cambiado en la ma\u00c3\u00b1ana\\nel viento, nos hizo levar el ancla y navegar hasta la tarde que\\nanclamos en seis brazas de agua la tierra, de que no nos ale-\\njamos, nos pareci\u00c3\u00b3 muy bella, y habiendo permanecido hasta\\nel 16, en dicha ma\u00c3\u00b1ana nos hicimos l\u00c3\u00a1vala con direcci\u00c3\u00b3n al\\nOesudoeste, salvamos una punta alej\u00c3\u00a1ndonos por causa\\nd\u00c3\u00a9las rompientes que la batian hicimos ruta hacia el Sur.\\nAl medio dia nos encontramos en los 28 20 Norte, y\\npor lo tanto la diminuci\u00c3\u00b3n de latitud nos dio conocer que la\\ncosta se extend\u00c3\u00ada al Sur en la tarde anclamos seis brazas\\nde agua.\\nElb\u00c3\u00bafalo^ de que hace una brillante descripci\u00c3\u00b3n el ilustre\\nChateaubriand,\\nRompientes escollos o costa en que se corta el curso de\\nlas olas y se levanta el mar.", "height": "3445", "width": "1889", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0043.jp2"}, "44": {"fulltext": "40\\nNo habiendo cambiado el viento, el dia 17 continuamos\\nnuestra ruta al Sudoeste, y habiendo descubierto cosa de\\nlas diez una especie de rio, Mr. de la Sale dispuso que nos\\nembarc\u00c3\u00a1semos en n\u00c3\u00bamero de diez hombres en una lancha\\npara ir a reconocer aquella playa, y para indagar si habia al-\\ng\u00c3\u00ban sitio, en que pudi\u00c3\u00a9semos desembarcar me dio orden de\\nque si encontr\u00c3\u00a1bamos un lugar c\u00c3\u00b3modo, se lo avis\u00c3\u00a1semos por\\nmedio del humo del fuego.\\nPartimos y hallamos que las rompientes eran contrarias\\nnuestro desembarque uno de nosotros se ech\u00c3\u00b3 desnudo al\\nagua para sondear aquella especie de barra, que habia entre\\nla tierra y nosotros, y habi\u00c3\u00a9ndonos manifestado un lugar poi\\nel que pod\u00c3\u00adamos pasar, metimos con dificultad nuestra lancha\\nen el canal y saltamos tierra seis siete, despu\u00c3\u00a9s de haber\\nprevenido la chalupa que entrase en lo que nos habia pare-\\ncido nn rio, para ver sise encontraba agua dulce.\\nLuego que bajamos tierra, hice humo para avisar Mr.\\nde la Sale entre tanto avanzamos de un lado y otro sin des-\\nviarnos para recibir Mr. de la Sale, que debia venir, como\\nlo hizo poco tiempo pero habiendo encontrado gruesas\\nlas oleadas, se volvi\u00c3\u00b3 nuestra lancha no hall\u00c3\u00b3 agua dulce,\\nretrocedi\u00c3\u00b3 y se puso al ancla para esperarnos.\\nNos pascamos de una y otra parte, advertimos un pais seco,\\nque, seg\u00c3\u00ban las apariencias, se inundaba de tiempo en tiempo,\\ngrandes lagos de agua salada, un poco-de yerba, el rastro de\\nlos corzos se\u00c3\u00b1alado en la arena, de los que vimos muchos sin\\npodernos acercar ellos matamos algunos patos y avutar-\\ndas, y cuando la tarde nos volv\u00c3\u00adamos, echamos de menos\\nun marinero ingles de naci\u00c3\u00b3n, que nos faltaba disparamos\\nalgunos tiros de fusil para avisarle, le buscamos en las inme-\\ndiaciones, nos detuvimos hasta cerca de la ca\u00c3\u00adda del sol, y\\nno habiendo adquirido por \u00c3\u00baltimo niguna noticia, volvimos\\nla lancha para regresar bordo.\\nDi cuenta Mr. de la Sale de lo que hablamos visto, lo\\nque le liabria complacido, si hubiera sido de agua dulce el\\nrio, que descubrimos tambi\u00c3\u00a9n le inquietaba la p\u00c3\u00a9rdida del\\nhombre mas la media noche vimos una lumbrada en tierra\\nen el mismo lugar, en que hab\u00c3\u00adamos estado, lo que nos hizo", "height": "3440", "width": "1872", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0044.jp2"}, "45": {"fulltext": "41 J\\njuzgar que era nuestro hombre, al que la lancha fue (i buscar\\nluego que amaneci\u00c3\u00b3 el dia 18.\\nHicimos en seguida varias maniobras, continuando nuestra\\nruta al Sudoeste, las que fueron seguidas de una calma que\\nnos hizo volver anclar la necesidad de agua nos oblig\u00c3\u00b3\\nconcebir de nuevo el designio de retornar al rio, en que estu-\\nvimos el dia anterior. Mr, de la Sale tom\u00c3\u00b3 al mismo tiempo\\nla resoluci\u00c3\u00b3n de desembarcar la gente en tierra en bastante\\nn\u00c3\u00bamero con las municiones necesarias, y ser \u00c3\u00a9l mismo de la\\nexpedici\u00c3\u00b3n, para descubrir y tomar conocimiento del pais\\nme mand\u00c3\u00b3 que le acompa\u00c3\u00b1ase se vir\u00c3\u00b3 de bordo para el efec-\\nto, y fuimos anclar al mismo punto.\\nHabi\u00c3\u00a9ndose dado todas las disposiciones necesarias al in-\\ntento el dia 19, una partida se embarc\u00c3\u00b3 en una lancha pero\\nhabi\u00c3\u00a9ndose levantado una niebla muy espesa, que impedia la\\nvista de tierra, se ocurri\u00c3\u00b3 la br\u00c3\u00bajula, y como al acercarse a\\ntierra, se disip\u00c3\u00b3 la niebla, vimos un navio que derecho venia\\nnosotros y que reconocimos ser el Joly, en el que navegaba\\nMr. Beaujeu, lo que nos caus\u00c3\u00b3 j\u00c3\u00babilo pero no fue de larga\\nduraci\u00c3\u00b3n, y las consecuencias har\u00c3\u00a1n ver que hubiera sido de\\ndesear, que Mr. de Beaujeu no se nos hubiera juntado, y que\\nsin vernos mas, hubiera regresado Francia.\\nEsta llegada frustr\u00c3\u00b3 la ejecuci\u00c3\u00b3n de nuestra empresa Mr.\\nde la Sale que se habia puesto en camino y los que se ha-\\nblan adelantado, volvieron bordo, y algunas horas despu\u00c3\u00a9s\\nMr. de Beaujeu le envi\u00c3\u00b3 Mr. de Airre, su segundo, acom-\\npa\u00c3\u00b1ado de varias personas, tanto eclesi\u00c3\u00a1sticas como de otras\\nde cuyo n\u00c3\u00bamero era el se\u00c3\u00b1or Gabaret, segundo piloto del\\nJoly. Mr. de Airre dio grandes quejas Mr. de la Sale de\\nparte de Mr. Beaujeu, porque, decia \u00c3\u00a9l, le habiamos dejado de\\nintento. Esta era una falsedad, pues que, como ya he dicho,\\nel Joly estaba anclado delante de nosotros, cuando nos sepa-\\nramos de \u00c3\u00a9l habiamos disparado un tiro de fusil, que ha-\\nbia contestado y ademas, si hubi\u00c3\u00a9ramos querido separarnos,\\nno hubi\u00c3\u00a9ramos permanecido siempre vista de tierra, como\\nlo hicimos, y si Mr. Beaujeu hubiera seguido la misma ruta^\\nseg\u00c3\u00ban se habia convenido, no se hubiera separado.", "height": "3445", "width": "1889", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0045.jp2"}, "46": {"fulltext": "42\\nHubo en seguida muchas disputas entre los capitanes y\\npilotos tanto en el buque de Mr. de la Sale como en el de Mr.\\nde Beaujeu al regreso de aquellos se\u00c3\u00b1ores, para saber con ex-\\nactitud el lugar en que est\u00c3\u00a1bamos, y la ruta que nos con-\\nvenia seguir los unos sosten\u00c3\u00adan que est\u00c3\u00a1bamos mas lejos de\\nlo que pens\u00c3\u00a1bamos, y que las corrientes nos hab\u00c3\u00adan hecho\\ndecaer de rumbo los otros, que nos hall\u00c3\u00a1bamos pr\u00c3\u00b3ximos\\nal rio Magdalena.\\nLa primera opini\u00c3\u00b3n fue la mas general, y por ella juzg\u00c3\u00b3\\nMr. de la Sale, despu\u00c3\u00a9s de haber reflexionado, que habia\\npropasado su rio, lo que era verdad. Como este rio entra\\nen el mar por dos desembocaderos, no podia menos de que\\nel uno de ellos pasase por aquellos bancos, qye descubrimos\\nel seis del mes y tanto mas cuanto que las alturas que ha-\\nblamos tomado de los bancos, diferian muy poco de las que\\nhabia anotado Mr. de la Sale, cuando vino por el Canad\u00c3\u00a1\\nreconocer el desembocadero de este rio, seg\u00c3\u00ban me lo dijo\\nvarias veces el mismo Mr. de la Sale.*\\nEsta reflexi\u00c3\u00b3n estimul\u00c3\u00b3 Mr. de la Sale proponer el de-\\nsignio que tenia de volver aquellos bancos dio sus ra-\\nzones y explic\u00c3\u00b3 sus dudas pero su mala suerte quiso, que no\\nse le escuchase la traves\u00c3\u00ada, por causa de las calmas, habia\\ndurado mas tiempo del que se pens\u00c3\u00b3; habia mucha gente en\\nel Joly y pocos v\u00c3\u00adveres, seg\u00c3\u00ban se decia, para regresar, si se\\ndemoraba la partida. Esta raz\u00c3\u00b3n oblig\u00c3\u00b3 Mr. de Beaujeu\\npedirlos Mr. de la Sale pero como los quer\u00c3\u00ada para un\\nlargo tiempo, Mr. de la Sale le contest\u00c3\u00b3 que no pod\u00c3\u00ada darle\\nmas que para 15 d\u00c3\u00adas, y que no necesitaba de tanto tiempo\\npara volver al punto que tenia intenci\u00c3\u00b3n de partir, y que\\nademas no le era posible suministrarle ios v\u00c3\u00adveres, sin remo-\\nver antes todos los efectos, que estaban en su buque en el\\nfondo de la cala, cuya operaci\u00c3\u00b3n le expondr\u00c3\u00ada perecer as\u00c3\u00ad\\nnada se resolvi\u00c3\u00b3 y I\\\\\u00c3\u00adr. de Beaujeu se volvi\u00c3\u00b3 bordo.\\nMientras tanto la necesidad de agua nos urg\u00c3\u00ada, y Mr. de\\nMr. de Joutel en una nota colocada en esta farte dice,\\nque aquel rio puede ser el que los espa\u00c3\u00b1oles llaman Rio Es-\\ncondido. Esto persuade que Mr. Joutel sabia que los espa-\\n\u00c3\u00b1oles hab\u00c3\u00adan precedido Mr. de la Sale en su reconocimiento.", "height": "3440", "width": "1872", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0046.jp2"}, "47": {"fulltext": "43\\nla Sale resolvi\u00c3\u00b3 mandarla buscar en las cercan\u00c3\u00adas del r\u00c3\u00ado\\ninmediato para el efecto destin\u00c3\u00b3 las dos lanchas que el\\ndia anterior estuvieron dispuestas partir se embarc\u00c3\u00b3 en\\nana de ellas y me mand\u00c3\u00b3 que le siguiese Mr. de Beaujeu\\nmand\u00c3\u00b3 tambi\u00c3\u00a9n su lancha acopiar le\u00c3\u00b1a. Al ir encontra-\\nmos al expresado se\u00c3\u00b1or de Beaujeu en su bote, que volvia\\nde tierra con el se\u00c3\u00b1or Minet, ingeniero, que nos dijeron ha-\\nbian estado en una especie de lago salado, en el que los bu-\\nques hablan anclado segu\u00c3\u00admos nosotros nuestra ruta y sal-\\ntamos tierra.\\nUna de nuestras lanchas que se habia adelantado, habia\\nremontado legua y media del rio sin encontrar agua dulce\\nen su curso; pero algunos que se hablan dispersado derecha\\nizquierda, hablan descubierto muchos charcos de muy\\nbuena agua, de que se llenaron muchas barricas y se manda-\\nron bordo.\\nDormimos en tierra, y habiendo hecho aquel dia nuestros\\ncazadores buena caza de patos, avutardas y cercetas, y de\\ndos corzos en el siguiente, Mr, de la Sale mand\u00c3\u00b3 parte Mr.\\nBeaujeu. Con el resto hicimos una buena comida, y aquella\\nbuena caza indujo varios se\u00c3\u00b1ores del buque de Mr. Beau-\\njeu, de cuyo n\u00c3\u00bamero fueron Mr. du Hamel Alf\u00c3\u00a9rez, y el Es-\\ncribano del Rey, venir tomar parte en la diversi\u00c3\u00b3n pero\\nellos se fatigaron mucho y no fueron felices en su caza.\\nSe llenaron entre tanto muchas barricas de agua tanto\\npara nuestro buque como para el de Mr. de Beaujeu, y pasa-\\ndos algunos dias el teniente Mr. d Airre vino tierra fin de\\nconferenciar con Mr. de la Sale, y saber las providencias que\\ndaba sobre v\u00c3\u00adveres: pero como insist\u00c3\u00adan tanto el uno como\\nel otro en sus primeras proposiciones, y viese Mr. de la Sale\\nque Mr. de Beaujeu no quer\u00c3\u00ada contentarse con tomar\\nv\u00c3\u00adveres para 15 dias, lo que \u00c3\u00a9l juzgaba suficiente para ir al\\nlugar, en que cre\u00c3\u00ada encontrar uno de los brazos del Missicipi,\\ny que \u00c3\u00a9l, conforme las apariencias, opinaba deb\u00c3\u00ada hallarse\\nhac\u00c3\u00ada los bancos de que hemos hablado, nada se concluy\u00c3\u00b3 con\\nrelaci\u00c3\u00b3n este punto. Mr. de A\u00c3\u00adrre se volvi\u00c3\u00b3 y Mr. de la\\nSale tom\u00c3\u00b3 la resoluci\u00c3\u00b3n de desembarcar toda su gente, lo que\\nno pudo hacer en algunos dias causa del mal tiempo, y en-\\ntre tanto nosotros logramos muy buena caza.", "height": "3445", "width": "1889", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0047.jp2"}, "48": {"fulltext": "44\\nimpaciente Mr. de la Sale por adquirir alguna noticia de\\nlo que buscaba, resolvi\u00c3\u00b3 en este peque\u00c3\u00b1o intervalo ir k descu-\\nbrir por s\u00c3\u00ad mismo y buscar alg\u00c3\u00ban rio, mas \u00c3\u00batil y mas c\u00c3\u00b3modo,\\nque el en que est\u00c3\u00a1bamos. Para el efecto llev\u00c3\u00b3 consigo cinco\\nseis de nosotros partimos una ma\u00c3\u00b1ana con una niebla tan\\nespesa que nos hizo perder la huella de los que iban por\\ndelante, de tal manera que por alg\u00c3\u00ban tiempo perdimos Mr.\\nde la Sale.\\nContinuamos nuestra marcha hasta las tres de la tarde, en-\\ncontrando un terreno arenoso en su mayor parte, un poco de\\nyerba, agua dulce solamente en algunos charcos, el rastro de\\nmuchos corzos, ci\u00c3\u00a9negas llenas de patos, cercetas y gallinas\\nde agua, y despu\u00c3\u00a9s de mucha fatiga no hicimos nada de\\nprovecho.\\nHabiendo ido el siguiente dia el salvage, que llevaba con-\\nsigo Mr. de la Sale, k buscar corzos, encontr\u00c3\u00b3 un lago que el\\nfri\u00c3\u00b3 habia elado un poco y multitud de pescados moribundos\\nen las orillas. Vino avisarnos y fuimos hacer provisi\u00c3\u00b3n de\\nellos los habia alli de un tama\u00c3\u00b1o asombroso y entre ellos\\ntruchas extraordinariamente gruesas peces muy parecidos\\nellas. Hicimos cocer de unos y otros en agua salada y los\\nencontramos muy buenos teniendo ya porci\u00c3\u00b3n de carne y\\npesca, nos acostumbramos comerlo todo sin pan.\\nMientras que lo pas\u00c3\u00a1bamos tan gusto, Mr. de la Sale\\nesperaba con impaciencia la resoluci\u00c3\u00b3n que lomase Mr. de\\nBeaujeu para ir al punto en que pretend\u00c3\u00ada encontrar el\\nMissicipi para tomar cualquiera otra medida pero viendo\\nen fin que nada adelantaban los negocios, resolvi\u00c3\u00b3 por si\\nmismo poner en ejecuci\u00c3\u00b3n su designio, cuyo plan era bajar\\ntierra de 120 130 hombres para ir lo largo de la costa y que\\nsiguiesen adelante hasta encontrar otro rio que entre tanto la\\nbarca la Belle siguiese por mar el mismo camino, sin separar-\\nse de la costa para socorrer en caso de necesidad los que\\nestaban en tierra.\\nNos dio Mr. Moranget, su sobrino, y m\u00c3\u00ad el mando de\\nesta peque\u00c3\u00b1a expedici\u00c3\u00b3n nos provey\u00c3\u00b3 de v\u00c3\u00adveres de todas\\nclases para ocho nueve dias, de armas, utensilios y herra-\\nmientas, de que pudi\u00c3\u00a9ramos necesitar y de lo que cada uno", "height": "3440", "width": "1872", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0048.jp2"}, "49": {"fulltext": "45\\nform\u00c3\u00b3 su paquete; nos dio una memoria con sus instruc-\\nciones y las se\u00c3\u00b1ales, de que debi\u00c3\u00a1mos usar, y el 4 de Febrero\\nde 1689 nos pusimos en camino.\\nSegu\u00c3\u00admos nuestra ruta lo largo del mar. No fue larga la\\nprimera jornada; acampamos en una pequefla altura, o\u00c3\u00admos\\nun ca\u00c3\u00b1onazo que nos puso en inquietud, hicimos las se\u00c3\u00b1ales\\nprevenidas, y el cinco por la ma\u00c3\u00b1ana continuamos nuestro\\ncamino, Mr. Moranget f\\\\ la retaguardia y yo la cabeza de\\nnuestra tropa.\\nNo me detendr\u00c3\u00a9 en referir algunas pequerlas occurrencias\\npersonales de poca importancia, de las que la falta de agua\\ndulce era las mas considerable, para decir solamente, que des-\\npu\u00c3\u00a9s de tres d\u00c3\u00adas de marcha encontramos un gran rio, donde\\nhicimos alto y las se\u00c3\u00b1ales convenidas, acampando en un sitio\\nc\u00c3\u00b3modo, entre tanto recib\u00c3\u00adamos noticias de la lancha, que de-\\nb\u00c3\u00ada seguirnos de nuestros buques.\\nPero comenzando falt\u00c3\u00a1rnoslos v\u00c3\u00adveres y no pareciendo\\nnuestros buques, temiendo ademas alg\u00c3\u00ban mal resultado de las\\ndiferencias de los se\u00c3\u00b1ores de Beaujeu y de la Sale, reuni-\\nmos los principales de nuestra partida para resolver lo con-\\nveniente se acord\u00c3\u00b3 que economiz\u00c3\u00a1semos nuestros v\u00c3\u00adveres,\\nmientras trat\u00c3\u00a1bamos de dirigirnos donde pudi\u00c3\u00a9semos en-\\ncontrar reses. Pero era preciso pasar el rio y no sab\u00c3\u00adamos\\ncomo, porque nuestra tropa era mucha y fue necesario por es-\\nta raz\u00c3\u00b3n tomar el partido de hacer trabajar algunos carpin-\\nteros, que se hallaban entre nosotros, para hacer una canoa, en\\nlo que se ocuparon el 11 y 12 de Febrero.\\nEl d\u00c3\u00ada 13 salimos de este cuidado por la aparici\u00c3\u00b3n en el mar\\nde dos buques, y que reconocimos ser el Joly y la Belle les\\nhicimos nuestras se\u00c3\u00b1ales con humo, y no llegaron porque era\\nmuy tarde; pero el d\u00c3\u00ada 14 por la ma\u00c3\u00b1ana la chalupa con el\\nSr. Barbier y el piloto de la Belh avanzaron y sondearon\\njuntos la entrada del rio.\\nEncontraron en la barra de 10 12 p\u00c3\u00ades de agua, y pasada\\nesta, de 5 6 brazas y medio cuarto de legua de ancho dis-\\npusieron que se sondease cerca de la isla que est\u00c3\u00a1 entre las\\ndos puntas de la ensenada, en que hallaron el mismo fondo\\nla lancha del Joly vino tambi\u00c3\u00a9n sondear al otro lado del\\ncanal y en especial lo largo de los bajos ignoro con cuaj", "height": "3445", "width": "1889", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0049.jp2"}, "50": {"fulltext": "46\\nobjeto vino en el mismo d\u00c3\u00ada Mr. de la Sale, que nos tenia\\nen tanto cuidado, y luego que lleg\u00c3\u00b3, mand\u00c3\u00b3 cargar la lancha\\nde los v\u00c3\u00adveres que necesit\u00c3\u00a1bamos, y que nos los condujese\\npero estando el viento en contra, no pudo arribar hasta el\\ndia quince.\\nEn el mismo dia baj\u00c3\u00b3 (i tierra Mr. de la Sale (i visitar el\\npunto y examinar la entrada del rio que juzg\u00c3\u00b3 muy her-\\nmosa. Examinado todo, resolvi\u00c3\u00b3 hacer entrar k la barca la\\nBelle y al Aimahle para ponerlas al abrigo para el efecto\\nmand\u00c3\u00b3 que se sondease investigase si podian estos dos\\nbuques entrar en el mismo dia. Mr. de Beaujeu hizo tam-\\nbi\u00c3\u00a9n sondear y durmi\u00c3\u00b3 en tierra al otro lado del rio, donde\\nobserv\u00c3\u00b3 vi\u00c3\u00adTas arrastradoras,* algunos bosques y bastas de\\ngaaado vacuno, que supuso habia muerto de sed.\\nEl dia 16 los pilotos del Joly, de la Aimahle y de la Belk\\nfueron tambi\u00c3\u00a9n sondear, hallaron la entrada f\u00c3\u00a1cil y forma-\\nron su relaci\u00c3\u00b3n sumaria; el 17 colocaron valizas para se\u00c3\u00b1alar\\nel camino y facilitar la entrada de los buques todo prome-\\ndia felices resultados.\\nEl 18 el caballero de Airre vino tierra conferenciar con\\nMr. de la Sale, quien deseando hacer entrar en el mismo dia\\nla Urca la Aimahle^ mand\u00c3\u00b3 descargar las cosas mas pesadas,\\ncomo el ca\u00c3\u00b1\u00c3\u00b3n, el fierro y otras. Por fortuna mia mi ba\u00c3\u00bal se\\nhall\u00c3\u00b3 \u00c3\u008dL la mano y fue descargado tambi\u00c3\u00a9n pero esta opera-\\nci\u00c3\u00b3n no pudo efectuarse hasta el dia 19, y apenas se concluy\u00c3\u00b3,\\nel capit\u00c3\u00a1n asegur\u00c3\u00b3 que entrarla hasta los ocho pies de agua.\\nEl 20 Mr. de la Sale mand\u00c3\u00b3 orden este capit\u00c3\u00a1n de que\\nse aproximase la barra, y de que entrase con marea llena,\\nde lo que se le harian se\u00c3\u00b1ales mand\u00c3\u00b3 tambi\u00c3\u00a9n al piloto\\nde la Belle que fuese ayudar la Urca en su entrada.\\nEl descubrimiento de las vi\u00c3\u00b1as for Mr. de Beaujeu sirve\\npara probar que no fueron introducidas por los europeos en\\nAm\u00c3\u00a9rica, si quiere suponerse que antes de la expedici\u00c3\u00b3n de Mr.\\nde la Sale no habian arribado otros de aquella parte del mun-\\ndo. Pero si se iiisiste en que no pudihon plantarse mas que\\npor mano europea, esta fue sin duda la de los espa\u00c3\u00b1oles, \u00c3\u00banicos\\nque habian precedido los franceses en los descubrimientoa\\nsobre aquellos terrenos. Uno otro resultado es importante.", "height": "3440", "width": "1872", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0050.jp2"}, "51": {"fulltext": "47 j\\nEl capit\u00c3\u00a1n no le permiti\u00c3\u00b3 entrar, asegur\u00c3\u00a1ndole que sin\\n\u00c3\u00a9l conducir\u00c3\u00ada bien su buque. Todas estas precauciones\\n\u00c3\u00adu\u00c3\u00a9ron in\u00c3\u00batiles Mr. de la Sale no pudo evitar su des-\\ngracia habiendo notado sobre la orilla del rio un \u00c3\u00a1rbol\\ngrueso, que hab\u00c3\u00ada juzgado propio para construir una canoa,\\nenvi\u00c3\u00b3 siete ocho trabajadores para cortarlo, dos de los cua-\\nles volvieron alg\u00c3\u00ban tiempo despu\u00c3\u00a9s muy espantados de-\\ncirle, que una muchedumbre de salvages los iba cojiendo, y\\nque cre\u00c3\u00ada hab\u00c3\u00adan coj\u00c3\u00addo los dem\u00c3\u00a1s Mr. de la Sale nos\\nmand\u00c3\u00b3 tomar las armas inmediatamente y marchar en dere-\\nchura con tambor batiente sobre los salvages, los que habi-\\n\u00c3\u00a9ndonos visto en esta actitud, volvieron caras y se retiraron.\\nDeseando Mr. de la Sale unirse con estos salvajes para\\nadquirir alguna instrucci\u00c3\u00b3n, dispuso que diez de nosotros de-\\nj\u00c3\u00a1semos nuestras armas, nos aproxim\u00c3\u00a1semos ellos, y les hi-\\nci\u00c3\u00a9semos tambi\u00c3\u00a9n se\u00c3\u00b1as, de que se acercasen. Cuando nos\\nvieron en esta postura y sin armas, la mayor parte de ellos\\ndej\u00c3\u00b3 tambi\u00c3\u00a9n sus arcos y sus flechas vinieron junt\u00c3\u00a1rsenos\\nagasaj\u00c3\u00a1ndonos su modo, llevando sus manos sobre su pecho\\ny despu\u00c3\u00a9s sobre el nuestro, igualmente sobre sus brazos\\nprimero y luego s\u00c3\u00b3brelos nuestros; con estas demostraciones\\nnos significaban que eran nuestros amigos, lo que daban\\nentender poniendo la mano sobre el coraz\u00c3\u00b3n por nuestra\\nparte hicimos lo mismo.\\nSeis siete de estos salvajes nos siguieron, y los dem\u00c3\u00a1s re-\\ntuvieron como en rehenes tres de los nuestros; los que vi-\\nnieron con nosotros fueron regalados pero Mr. de la Sale\\nni por se\u00c3\u00b1as ni por otro modo pudo recabar ninguna no-\\nticia todo lo que pudieron darle entender fue, que\\nhab\u00c3\u00ada buena caza de toros en el pa\u00c3\u00ads. Advertimos que su\\nOuy era un cierto grito del fondo de la garganta, seme-\\njante al qne hace la gallina para conducir sus polluelos\\nMr. de la Sale les regal\u00c3\u00b3 algunos cuchillos, hachas y otras\\nfrioleras, con las que se manifestaron contentos y se retir\u00c3\u00a1-\\nron. Mr. de la Sale estaba muy complacido de la salida\\nde aquellas gentes, porque se propon\u00c3\u00ada estar presente, cuan-\\ndo entrase la Urca pero su fatal destino no lo permiti\u00c3\u00b3\\nquiso llevar por s\u00c3\u00ad mismo los salvages, y nosotros le segu\u00c3\u00ad-", "height": "3445", "width": "1889", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0051.jp2"}, "52": {"fulltext": "I 48\\nmos en la creencia de hallar nuestros compa\u00c3\u00b1eros en el\\nlugar en que los hab\u00c3\u00adamos dejado mas encontramos por el\\ncontrario que los salvages los hab\u00c3\u00adan llevado su campo, dis-\\ntante de nosotros legua y med\u00c3\u00ada; y como Mr. de la Sabl\u00c3\u00b3n-\\nniere, teniente de infanter\u00c3\u00ada, era uno de los que se hab\u00c3\u00adan lle-\\nvado los salvajes, quiso Mr. de la Sale ir tambi\u00c3\u00a9n redimir-\\nlos este desgraciado contratiempo le cost\u00c3\u00b3 bien caro.\\nHall\u00c3\u00a1ndonos en camino para el campo de los salvajes,\\nechamos la vista hacia el mar y observamos que la Urca se\\nhallaba l\u00c3\u00a1vela, lo que admiraron los salvajes que nos acom-\\npa\u00c3\u00b1aban, y considerando sobre el suceso Mr. de la Sale, nos\\ndijo que aquellas gentes la conduc\u00c3\u00adan mal, y que se dirig\u00c3\u00adan\\nhacia los bancos, lo que le caus\u00c3\u00b3 gran inquietud, sin impedir\\npor esto que avanz\u00c3\u00a1semos. Llegamos al campo de los salva-\\nges, que estaba situado sobre una altura, y se compon\u00c3\u00ada de\\ncerca de cincuenta chozas de esteras de junco y de otras con\\npieles secas, construidas por medio de estacas clavadas en\\nforma de cimborio, manera de los grandes hornos, estando\\nla mayor parte de los salvajes sentados al derredor como en\\ncentinela.\\nContinu\u00c3\u00a1bamos avanzando en el pueblo, cuando o\u00c3\u00admos\u00c2\u00a1un\\nca\u00c3\u00b1onazo cuyo estr\u00c3\u00a9pito asombr\u00c3\u00b3 tanto los salvajes, que to-\\ndos se arrojaron tierra; peroMr.de la Sale y nosotros cono-\\ncimos que nuestro buque se hab\u00c3\u00ada barado en lo que nos con-\\nfirmamos viendo que cargaba las velas entre tanto, nos\\nhall\u00c3\u00a1bamos demasiado avanzados para retroceder, era preciso\\nrescatar nuestros compa\u00c3\u00b1eros, ir para el efecto hasta U\\ncabarTa del gefe.\\nLuego que llegamos, fue introducido ella Mr. de la Sale se\\npresentaron muchas mugeres salvages, que eran muy feas y\\ncompletamente desnudas, excepci\u00c3\u00b3n de una piel que las\\ncenia y llegaba hasta sus rodillas. Pretendieron conducirnos\\nsus cabanas pero Mr. de la Sale hab\u00c3\u00ada mandado que no\\nnos separ\u00c3\u00a1semos, y que estuvi\u00c3\u00a9semos en observaci\u00c3\u00b3n de si los\\nsalvajes se reun\u00c3\u00adan estuvimos en consecuencia juntos\\nnuestros centinelas y yo pr\u00c3\u00b3ximo el.\\nNos trajeron algunos trozos de carne de toro, fresca ace-\\ncinada, pedazos de puerco, que cortaban con una especie de", "height": "3440", "width": "1872", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0052.jp2"}, "53": {"fulltext": "49\\ncuchillo de piedra, poni\u00c3\u00a9ndole el pie encima y afianz\u00c3\u00a1ndolo\\ncon una mano, para cortarlo con la otra. No vimos entre\\nellos ning\u00c3\u00ban instrumento de fierro hab\u00c3\u00adan dado de comer\\nnuestros compa\u00c3\u00b1eros que vinieron con ellos, y como Mr. de\\nla Sale se hallaba en una terrible inquietud, nos desped\u00c3\u00admos\\nmuy pronto para regresar. Al partir observamos como cua-\\nrenta canoas, construidas algunas la manera de las que Mr.\\nde la Sale habia visto sobre el Missicipi, lo que le hizo creer\\nque este rio no distaba mucho.\\nLlegamos poco tiempo nuestro campo, y encontramos\\nque la desgracia temida por Mr. de la Sale era demasiado\\ncierta. La urca habia barado en los bancos la mala manio-\\nbra del capit\u00c3\u00a1n del piloto, que no siguieron las valizas plan-\\ntadas, los gritos de un marinero, que se habia colocado sobre\\nla gavia, y que no cesaba de gritar\u00c3\u00a1 la orza, es decir, que se\\ngobernase hacia el paso marcado, mientras que el malicioso\\ncapit\u00c3\u00a1n gritaba por su parte arriba la banckty es decir, por\\nrumbo contrario la negligencia del dicho capit\u00c3\u00a1n en no ha-\\ncer echar una ancla, luego que sinti\u00c3\u00b3 que el buque tocaba,\\nlo que hubiera impedido que barase la afectaci\u00c3\u00b3n de dejar\\ncaer la vela mayor, la de poner su cebadera para llegar mejor\\ny evitar el naufrajio la resistencia del capit\u00c3\u00a1n recibir al pi-\\nloto de la barca la Belle que Mr. de la Sale le habia enviado\\npara que le ayudase la sonda que se habia practicado sin\\nnecesidad sobre los bancos, y muchas otras particularidades\\nreferidas tanto por la tripulaci\u00c3\u00b3n del buque, como por los que\\npresenciaron esta maniobra, eran testimonios y pruebas in-\\ncontestables, de que este golpe se habia dado por un designio\\npremeditado, uno de los mas negros y detestables, que han\\npodido jamas entrar en el coraz\u00c3\u00b3n humano.\\nLa desgracia era tanto mas grande, cuanto que el buque\\ncontenia casi todas las municiones, utensilios, herramientas\\ny otros art\u00c3\u00adculos necesarios para el establecimiento de la\\nempresa de Mr. de la Sale. Le fue necesaria toaa su cons-\\ntancia para sobrellevarla pero su firmeza no le abandon\u00c3\u00b3 y\\nse ocup\u00c3\u00b3 sin turbaci\u00c3\u00b3n en aplicar al mal los remedios posi-\\nbles. Se sac\u00c3\u00b3 toda la gente del buque, suplic\u00c3\u00b3 \u00c3\u00a9l Mr. de\\nBeanjeu, que le prestase su lancha, para que le ayudase ex-\\nE", "height": "3445", "width": "1889", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0053.jp2"}, "54": {"fulltext": "50\\n(raer todo lo que se pudiese se comenz\u00c3\u00b3 por la p\u00c3\u00b3lvora y la\\nharina, se salvaron como treinta barricas de vino y aguardi-\\nente; y como la fortuna se habia encarnizado contra noso-\\ntros, hubo dos cosas que contribuyeron la p\u00c3\u00a9rdida total\\ndel resto.\\nLa primera fue, que con toda malicia se hizo perecer\\nnuestra lancha, que durante la noche se hallaba amarrada\\nla popa del buque encallado, por cuya ocurrencia quedamos\\nreducidos la lancha de Mr. Beaujeu. La segunda, que\\nsoplando fuertemente el viento hizo crecer las olas, que\\ngolpeando al buque con violencia, lo rompieron y entreabrie-\\nron, saliendo por esta abertura los efectos y materias ligeras\\nque quedaron al arbitrio del agua. Este accidente ocurri\u00c3\u00b3\\ndurante la noche; tan cierto era que todo conspiraba contra\\nnosotros, porque muchas cosas se hubieran salvado, si esto\\nhubiera acontecido de dia.\\nMientras que nos emple\u00c3\u00a1bamos en tan tristes ocupaciones,\\nse presentaron los salt^ajes en nuestro campeen n\u00c3\u00bamero de\\nciento ciento veinte con sus arcos y sus flechas. Veinte\\nde ellos se mezclaron con nosotros para examinar lo que ha-\\nblamos salvado del naufragio, estableci\u00c3\u00a9ndose all\u00c3\u00ad cuatro\\ncentinelas para impedir que se acercasen la p\u00c3\u00b3lvora.\\nEl resto de los salvajes estaba en pelotones. Mr. de la\\nSale que conoc\u00c3\u00ada sus costumbres, nos mand\u00c3\u00b3 que observ\u00c3\u00a1se-\\nmos sus movimientos, y que nada se tomase de ellos, lo que\\nno evit\u00c3\u00b3 que algunos recibiesen trozos de carne. Deseando\\npoco tiempo despu\u00c3\u00a9s irse los salvajes, nos invitaron que los\\nacompa\u00c3\u00b1\u00c3\u00a1semos la caza pero ademas de que habia m\u00c3\u00a9rito\\npara desconfiar de ellos, ten\u00c3\u00adamos otras cosas que hacer.\\nNos aprovechamos sin embargo de esta ocasi\u00c3\u00b3n para saber,\\nsi querr\u00c3\u00adan vendernos algunas canoas, en lo que convinieron.\\nEl Sr. Barbier fue con ellos, cambi\u00c3\u00b3 dos por hachas, y las\\ntrajo.\\nAlgunos dias despu\u00c3\u00a9s advertimos fuego en la campa\u00c3\u00b1a, que\\nse extend\u00c3\u00ada, y quemaba con rapidez las yerbas secas en di-\\nrecci\u00c3\u00b3n al punto en que nos hall\u00c3\u00a1bamos; esto oblig\u00c3\u00b3 Mr. de\\nla Sale hacer arrancar inmediatamente la yerba que habia\\ncerca de nosotros y particularmente la mas inmediata la", "height": "3440", "width": "1872", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0054.jp2"}, "55": {"fulltext": "51\\np\u00c3\u00b3lvora. Queriendo indagar de donde provenia aquel fuego,\\ntom\u00c3\u00b3 consigo veinte de nosotros, avanzamos por aquella\\nparte, y aun mas all\u00c3\u00a1 del fuego, sin ver nadie. Observa-\\nmos que caminaba hacia el Oesudoeste y juzgamos que\\niiabia comenzado por nuestro primer campamento por el pue-\\nblo inmediato aquel sitio.\\nHabiendo descubierto una caba\u00c3\u00adTa cercana la orilla del\\nlago, nos aproximamos encontrando una muger vieja que\\nse hallaba dentro y que se puso en fuga luego que nos vio\\npero habi\u00c3\u00a9ndola detenido y h\u00c3\u00a9chole conocer que no intent\u00c3\u00a1-\\nbamos causarle mal alguno, volvi\u00c3\u00b3 su cabana, en la que\\nhallamos c\u00c3\u00a1ntaros de agua de la que bebimos todos. A poco\\nrato vimos venir una canoa con dos mugeres y un muchacho,\\nlos que habiendo desembarcado y advertido que no hablamos\\nperjudicado la vieja, se acercAron abrazarnos de un modo\\nparticular, sopl\u00c3\u00a1ndonos las orejas y avis\u00c3\u00a1ndonos por se\u00c3\u00b1as\\nque sus gentes se hallaban cazando.\\nAlgunos momentos despu\u00c3\u00a9s aparecieron cerca de nosotros\\nsiete ocho salvajes, que se hablan ocultado probablemente\\nentre la yerba cuando nos divisaron. Al llegar nos saluda-\\nron lo mismo que lo liabian hecho las mugeres, lo que nos\\nhizo reir. Permanecimos alg\u00c3\u00ban tiempo entre ellos. Algu-\\nnos de los nuestros permutaron cuchillos por pieles de corzo.\\nDespu\u00c3\u00a9s de esto regresamos nuestro campo, y estando eli\\n\u00c3\u00a9l, Mr. de la Sale me mand\u00c3\u00b3 entrar en la Belle, en la que\\nhabia embarcado parte de la p\u00c3\u00b3lvora, con orden de no con-\\nsentir ni llevar fuego su bordo, porque despu\u00c3\u00a9s de lo acon-\\ntecido, habia raz\u00c3\u00b3n para temerlo todo. Para el efecto se me\\nllamaba m\u00c3\u00ad y los que estaban conmigo comer fuera to-\\ndos los dias.\\nEn el tiempo en que la Aimable bar\u00c3\u00b3 y se abri\u00c3\u00b3 durante la\\nnoche, se vio ala ma\u00c3\u00b1ana siguiente flotar en el mar por uno\\ny otro lado todo lo que habia salido de poco peso, y Mr. de\\nla Sale mand\u00c3\u00b3 gente en todas direcciones, que recobr\u00c3\u00b3 tre-\\ninta barriles de vino y aguardiente, algunos de carne, ha-\\nrina y legumbres.\\nDespu\u00c3\u00a9s de que reunimos tanto lo que se desembarc\u00c3\u00b3 del\\nbuque naufragado, como lo que se habia podido encontrar", "height": "3445", "width": "1889", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0055.jp2"}, "56": {"fulltext": "52\\ny recobrar del mar, se trat\u00c3\u00b3 de arreglar lo que hab\u00c3\u00ada en rea-\\n*li(lad de v\u00c3\u00adveres con proporci\u00c3\u00b3n la gente que hab\u00c3\u00adamos y\\ncomo no ten\u00c3\u00adamos mas galleta, se entreg\u00c3\u00b3 la harina que se\\ncoc\u00c3\u00ada con agua que no era muy buena, alguna haba gruesa y\\nniaiz, del que parte estaba mojado, y se distribuy\u00c3\u00b3 todo con\\nmucha discreci\u00c3\u00b3n. Como nos incomodaba mucho la falta\\nde calderos, Mr. de Eeaujeu dio uno Mr. de la Sale, quien\\nliizo sacar otro c]c la Belle y nos fueron muy \u00c3\u00batiles.\\nTen\u00c3\u00adamos aun necesidad de canoas y Mr. de la Sale envi\u00c3\u00b3\\nal campo de los salvajes negociar algunas, y los que fueron\\nmandados advirtieron que se hab\u00c3\u00adan aprovechado ellos de\\nnuestro naufragio y que ten\u00c3\u00adan algunos fardos de covertores\\nde Normandia, de los que se vio que algunas mugeres los\\nhab\u00c3\u00adan cortado en dos lienzos y se hab\u00c3\u00adan hecho vestidos.\\nSe vieron igualmente pedazos de fierro del buque naufraga-\\ndo, y los nuestros regresaron luego \u00c3\u00adi dar conocimiento \u00c3\u00adi jMr.\\nde la Sale y decirle que convendr\u00c3\u00ada procurarse algunas\\ncanoas en cambio y resolvi\u00c3\u00b3 mandarlos otra vez en el dia.\\nI^\u00c3\u00adr. du Hamel, alf\u00c3\u00a9rez de Blr. de Beaujeu, se ofreci\u00c3\u00b3 ir\\nalia con su lancha, lo que le fue concedido por Mr. de la\\nBale, quien para el efecto mand\u00c3\u00b3 \u00c3\u00adi los Sres. Moranget, su\\nsobrino, Desloges, Or\u00c3\u00ads, Gayen y otros mas, que le acom-\\npa\u00c3\u00b1asen.\\nlistos se\u00c3\u00b1ores que ten\u00c3\u00adan mas exaltaci\u00c3\u00b3n que prudencia,\\napenas desembarcaron, marcharon en derechura al campo de\\nlos salvajes con las armas en la mano, como si su objeto\\nfuera entrar por la fuerza, lo que hizo que muchos salvajes\\nliuyesen. Habi\u00c3\u00a9ndose introducido las chozas, encontraron\\nalgunos de ellos, y les dieron entender que se p\u00c2\u00bb opon\u00c3\u00adan\\nrecobrar los covertores que hab\u00c3\u00adan tomado pero desgracia-\\ndamante ni unos ni otros se entendieron. Los salvajes tomaron\\nel partido de retirarse, dejando algunos covertores y p\u00c3\u00adeles de\\nr.nimales que tomaron esos se\u00c3\u00b1ores, y al volver encontraron\\nalgunas canoas, se apoderaron de dos y subieron ellas para\\ntraerlas.\\nPero como carec\u00c3\u00adan de remos, no sab\u00c3\u00adan el modo de con-\\nducir las canoas y no ten\u00c3\u00adan mas que algunas ruines estacas\\nde que no sab\u00c3\u00adan servirse, y como el viento ademas les era", "height": "3440", "width": "1872", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0056.jp2"}, "57": {"fulltext": "53\\ncontrario anduvieron poco camino, lo que visto por el Se\u00c3\u00b1or\\ndu Hamel que iba en su lancha, y que la noche se aproxima-\\nba, tom\u00c3\u00b3 la delantera, los abandon\u00c3\u00b3 y regres\u00c3\u00b3 al campo.\\nEntre tanto vino la noche, lo que oblig\u00c3\u00b3 nuestros nave-\\ngantes, muy cansados ya, tomar tierra para reposar y como\\nhacia fri\u00c3\u00b3, encendieron fuego, al rededor del cual se acosta-\\nron y durmieron, haciendo lo mismo el centinela que habian\\nestablecido. Habiendo notado los salvajes, que habian vuelto\\nsu campo, que se les habian quitado dos canoas, pieles y\\ncovertores, se persuadieron que se les habia declarado la\\nguerra y se resolvieron tomar venganza. Como observaron\\nun fuego extraordinario, no tuvieron duda de que nuestros\\ncompa\u00c3\u00b1eros habian hecho alto. Salieron en gran n\u00c3\u00bamero\\nsin hacer el menor ruido, encontraron nuestros descuidados\\npartidarios dormidos en sus covertores, hicieron una descarga\\ncerrada y repentina de sus flechas, habiendo precedido su\\ngrito acostumbrado antes de dar sus golpes.\\nEl se\u00c3\u00b1or Moranget se sinti\u00c3\u00b3 herido y habiendo despertado\\ncon el ruido, se levant\u00c3\u00b3, dispar\u00c3\u00b3 muy tiempo su fusil, tira-\\nron otros tambi\u00c3\u00a9n, lo que bast\u00c3\u00b3 para poner en fuga los\\nsalvajes. El Se\u00c3\u00b1or Moranget vino ponernos en alarma,\\naunque estaba herido de una flecha en el brazo por la parte\\ndel hombro y tenia ademas otro golpe en el vientre que habia\\nresbalado. Mr. de la Sale env inmediatamente gente ar-\\nmada aquel sitio, la que no encontr\u00c3\u00b3 los salvajes pero\\nla llegada del dia vio muertos los Sres. Oris y Desloges\\nen el puesto, al Sr. Gayen mal herido y los dem\u00c3\u00a1s sin no-\\nvedad.\\nEsta desgracia sucedida la noche del cinco de Marzo\\nafligi\u00c3\u00b3 vivamente \u00c3\u00adi Mr. de la Sale; \u00c3\u00a9l lamentaba sobre todo\\nal Sr. Desloges, joven de esp\u00c3\u00adritu y que servia bien pero\\nen fin la falta fue suya y obr\u00c3\u00b3 contra lo que se le habia re-\\ncomendado la desconfianza y vigilancia. Se temia que las\\nflechas con que fueron heridos los Sres. Moranget y Gayen,\\nestuvieren emponzo\u00c3\u00b1adas i mas las consecuencias manifes-\\nl\u00c3\u00adiron que no. Sin embargo el S. Moranget se cur\u00c3\u00b3 con difi-\\ncultad, porque se encontr\u00c3\u00b3 con una peque\u00c3\u00b1a v^na cortada.\\ne2", "height": "3445", "width": "1889", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0057.jp2"}, "58": {"fulltext": "54\\nEste nuevo contratiempo produjo cieitos resultados, que\\njuntos al disgusto que la p\u00c3\u00a9rdida de nuestro buque caus\u00c3\u00b3 en-\\ntre la mayor parte de los hombres de honor,, que habian segui-\\ndo Mr. de la Sale, dio p\u00c3\u00b1bulo al designio de los que pre-\\ntendian regresar y abandonarlo del n\u00c3\u00bamero de ellos fueron\\nMr. Dainmaville, sacerdote del seminario de S. Sul])icio, el\\nS. Minet, ingeniero, y otros mas. Las conversaciones que\\ntenian los enemigos de Mr. de la Sale para desacreditar su\\nconducta y la pretendida temeridad de su empresa no con-\\ntribuyeron poco k estas deserciones. Pero \u00c3\u00a9l apoyado en sola\\nsu constancia, entend\u00c3\u00ada y escuchaba todo con paciencia y\\ndaba siempre sus \u00c3\u00b3rdenes sin desalentarse en lo mas m\u00c3\u00adnimo.\\nHizo conducir los muertos y enterrarlos honrosamente\\nlos ca\u00c3\u00b1ones suplieron la falta de campanas. Se ocup\u00c3\u00b3 en\\nseguida en buscar y hacer un establecimiento mas seguro.\\nDispuso que se reuniese en un sitio todo lo que se habia sal-\\nvado del naufragio, que se estableciesen trincheras su der-\\nredor para poner en seguridad los efectos; y advirtiendo que\\nlas aguas del rio en que nos hall\u00c3\u00a1bamos, se precipitaban en el\\nmar con violencia, le ocurri\u00c3\u00b3 que podia ser muy bien uno de\\nlos brazos del Missicipi, y se propuso remontarlo, para ver\\nsi encontraba las se\u00c3\u00b1ales que habia fijado cuando se dirigi\u00c3\u00b3\\n\u00c3\u00adi su desembocadero por tierra.\\nEntre tanto Mr. de Beaujeu meditaba su partida. VA ca-\\nballero de Airre tuvo muchas conferencias con Mr. de la Sale\\nsobre varios art\u00c3\u00adculos que el segundo habia pedido Mr. de\\nJ\u00c3\u00adeaujeu, especialmente los ca\u00c3\u00b1ones y balas que se hallaban\\nen el navio JoI\u00c3\u00adj y habian sido destinados para \u00c3\u00a9l pero Mr.\\nde Beaujeu lo reus\u00c3\u00b3, diciendo, que estando todo en el fondo\\nde su buque, no podia extraerlo sin que ])ereciese no igno-\\nraba Mr. de Beaujeu que ten\u00c3\u00adamos ocho piezas de ca\u00c3\u00b1\u00c3\u00b3n sin\\nuna sola bala.\\nYo no he podido saber como termin\u00c3\u00b3 el negocio entre los\\ndos; pero s\u00c3\u00ad que Mr. de la Sale dejo embarcar con Mr. de\\nBeaujeu al piloto de la barca la Aimahle, que tan digno era de\\nun castigo ejemplar, si se hubiera obrado en justicia. Su\\ntripulaci\u00c3\u00b3n le sigui\u00c3\u00b3, sin embargo de que Mr. de Beaujeu\\nhabia ofrecido que no admitir\u00c3\u00ada nadie. A vista de tantas", "height": "3440", "width": "1872", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0058.jp2"}, "59": {"fulltext": "5\\ninjusticias, no le qued\u00c3\u00b3 otro recurso Mr. do la Sale que es-\\ncribir Francia y quejarse M. de Seignelay, ministro de\\nEstado, quien dio noticia de cuanto habia pasado, seg\u00c3\u00ban\\n!jpe mi regreso, entregando el paquete de correspondencia\\n\u00c3\u00adi M, de Beaujeu, que tom\u00c3\u00b3 el camino de Europa.\\nComo he perdido los apuntes que form\u00c3\u00a9 entonces, y lo que\\nescribo es sacado solamente del fondo de mi memoria, me\\npropongo no citar fechas en lo de adelante por temor de\\nequivocarlas por este motivo no puedo fijar el dia de la\\npartida deM. de ]5eaujeu, que creo sin embargo fue el 1 i de\\nMarzo del 1685.\\nDespu\u00c3\u00a9s de ella nos ocupamos en construir un fuerte tanto\\ncon los restos del buque naufragado como con piezas de\\nmadera que arrojaba el mar, y durante este tiempo, ocurrieron\\nmuchas deserciones, que aumentaron los cuidados de M. de\\nla Sale. Un cierto espa\u00c3\u00b1ol y un franc\u00c3\u00a9s se desaparecieron\\ny escaparon, sin volverse saber de ellos. Cuatro cinco\\njnas los imitaron y sabido esto por M. de la Sale, los mand\u00c3\u00b3\\nperseguir y fueron traidos; fue condenado uno de ellos\\nmuerte y el resto servir al rey por diez \u00c3\u00aduIos en ?quel\\npais.\\nCuando nuestro fuerte estaba ya adelantado, resolvi\u00c3\u00b3 3\u00c3\u008d.\\ne la Sale instruirse y remontar el rio en que est\u00c3\u00a1bamos,\\nun de indagar si era uno de los brazos del Missicipi. Para\\nel efecto mand\u00c3\u00b3 que le siguiesen cincuenta hombres, de cuyo\\nn(jm ero fueron M. Cavelier, su hermano y M. Chedeville,\\nsacerdotes ambos, dos padres recoletos y varios voluntarios\\nque partieron en cinco canoas que ten\u00c3\u00adamos con las pro-\\nvisiones necesarias. Cosa de 130 personas quedamos en\\nel fuerte, cuyo mando me confiri\u00c3\u00b3 ISl. de la Sale con orden\\nde no tener relaci\u00c3\u00b3n alguna con los salvajes, sino que por el\\ncontrario les hici\u00c3\u00a9semos fuego, si se presentaban.\\nEn la ausencia de M. de la Sale mand\u00c3\u00a9 fabricar un horno\\nque nos fue de grande utilidad, y yo me ocup\u00c3\u00a9 en perfeccio-\\nnar nuestro fuerte y en ponerlo en estado de resist r los\\n\u00c2\u00abah ajes, que venian frecuentemente por la noche corretear\\ncerca de nosotros imitando el ahullido de los lobos y per-\\nros mas tres cuatro tiros de fusil bastaban para haceilcs", "height": "3445", "width": "1889", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0059.jp2"}, "60": {"fulltext": "56\\nhuir. Una noche en que se hablan disparado seis siete tiros,\\nlos oy\u00c3\u00b3 Mr. de la Sale que no estaba lejos, entr\u00c3\u00b3 en cuidado,\\nretrocedi\u00c3\u00b3 con siete ocho hombres y lo hall\u00c3\u00b3 todo en buen\\nestado.\\nNos dijo que habia descubierto un hermoso pais propio\\npara sembrar y plantar toda clase de semillas, abundante en\\nganado vacuno y en caza y que se propon\u00c3\u00ada levantar un\\nfuerte mas en el interior del pais me dej\u00c3\u00b3 orden para el efecto\\nde labrar toda la madera que pudiera encontrar y de la que\\nel mar arrojaba las orillas gran cantidad. Habia dado la\\nmisma orden los hombres que quedaron en aquel sitio, y\\nocho que se separaron del grueso d\u00c3\u00a9la tropa, en un dia en que\\nse empleaban en aquel trabajo, vieron una reuni\u00c3\u00b3n de sal-\\nvajes; se pusieron en fuga y dejaron en el puesto, muy fuera\\ndel caso, las herramientas. Al volver M. de la Sale encon-\\ntr\u00c3\u00b3 un papel atado una ca\u00c3\u00b1a, en que se le avisaba el acci-\\ndente, que sinti\u00c3\u00b3 por la p\u00c3\u00a9rdida de las herramientas, no con-\\nsiderando tanto su valor, como el que esto era proveer los\\nsalvajes de cosas, deque pudieran servirse para nuestro da\u00c3\u00b1o.\\nEn el principio del mes de Abril nos alarmamos por la\\naparici\u00c3\u00b3n en el mar de un buque, tan cerca de nosotros\\nque pod\u00c3\u00adamos distinguir sus velas cre\u00c3\u00admos que pertenec\u00c3\u00ada\\nlos espa\u00c3\u00b1oles, que pod\u00c3\u00adan haber sabido nuestro arribo y\\nestar recorriendo las costas para descubrirnos. Esta ocur-\\nrencia nos oblig\u00c3\u00b3 estar vigilantes, reunimos en el fuerte y\\nprevenir nuestras armas. A poco vimos dos hombres en el\\nbuque, el que en vez de dirigirse hacia nosotros, se pas\u00c3\u00b3 la\\notra punta sin apercirbirnos.\\nHabiendo observado un dia que el mar bramaba y se albo-\\nrataba y que los peces eran llevados ac\u00c3\u00a1 y acull\u00c3\u00a1, hice\\ntraer una red, y logramos una pesca asombrosa de varios pcs-\\nLa aparici\u00c3\u00b3n del buque espa\u00c3\u00b1ol y el alarma que caus\u00c3\u00b3n\\nvierecen considerars\u00c2\u00bb.. La expedici\u00c3\u00b3n de Mr. de la Sale se\\nhallaba altamente compro-^etida en un punto, que los espa\u00c3\u00b1oles\\njuzgaban suyo, que sin duda descubrieron antes y pod\u00c3\u00adan dispu-\\ntar mano armada. A cuantos peligros estuvo expuesto aquel\\npu\u00c3\u00b1ado de bravos franceces", "height": "3440", "width": "1872", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0060.jp2"}, "61": {"fulltext": "57\\ncados d\u00c3\u00a9los que una gran cantidad era de dorados, barbudos\\ny sargos y de otras clases del tama\u00c3\u00b1o de un arenque, con los\\nque por muchos d\u00c3\u00adas tuvimos buena comida. Esta pesca que\\nyo hacia muchas veces, ayudaba en gran manera nuestra\\nsubsistencia.\\nEn el dia de pascua de este tiempo fue cuando ocurri\u00c3\u00b3 al\\nSr. le Gros un accidente desgraciado despu\u00c3\u00a9s del servicio\\ndivino tom\u00c3\u00b3 un fusil para ir matar gallinas ciegas en las in-\\nmediaciones del fuerte; tir\u00c3\u00b3 sobre una que cay\u00c3\u00b3 en un pe-\\nque\u00c3\u00b1o pantano se descalz\u00c3\u00b3 para irla buscar y al volver\\npis\u00c3\u00b3 inadvertidamente una serpiente de cascabel, llamada as\u00c3\u00ad\\npor unas peque\u00c3\u00b1as escamas que tiene en la punta de la cola,\\ncon las que hace ruido esta serpiente le mordi\u00c3\u00b3 en el em-\\npeine del pie, y aunque fue cuidadosamente atendido, esto\\nno evit\u00c3\u00b3 que al fni muriese, despu\u00c3\u00a9s de haber sufrido mucho,\\ncomo se dir\u00c3\u00a1 en su lugar.\\nTuvimos otro accidente, aun mas desastroso todav\u00c3\u00ada na-\\ndando uno de nuestros pescadores cerca de la red para juntar\\nlos peces, fue arrebatado por las corrientes y se ahog\u00c3\u00b3, sin\\nque le pudi\u00c3\u00a9ramos socorrer.\\nNuestras gentes acostumbraban ir varios peque\u00c3\u00b1os lagos,\\nsituados en las cercan\u00c3\u00adas de nuestro fuerte, y hallaron sobre\\nla rivera ciertos pescados planos como el rodaballo, que es-\\ntando dormidos, traspasaban con gruesos palos armados en\\n})unta; el pescado era muy bueno. La Providencia quiso\\nque descubri\u00c3\u00a9semos un criadero de sal, que el sol formaba en\\nl^eque\u00c3\u00b1os charcos de agua salada, situados en diferentes pun-\\ntos, y habiendo advertido que se formaba una especie de nata,\\ncuidaba yo todos los dias de mandar quitar la flor a aquella\\nagua, y resultaba una sal muy blanca y buena, de que hice\\nun gran acopio, y nos fue de mucha utilidad.\\nHabiendo advertido algunos de nuestros cazadores que los\\ncorzos corrian espantados, creyeron que eran perseguidos por\\nlos salvajes, y vinieron refugiarse al fuerte, y darme el\\naviso. En efecto, alg\u00c3\u00ban tiempo despu\u00c3\u00a9s descubrimos 5 los\\nsalvajes amontonados, que avanzaron \u00c3\u00adi colocarse en una al-\\ntura tiro de ca\u00c3\u00b1\u00c3\u00b3n, de los que destacaron una partida, que\\n66 aproxim\u00c3\u00b3 lo largo de los m\u00c3\u00a9danos. Mand\u00c3\u00a9 inmediata-", "height": "3445", "width": "1889", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0061.jp2"}, "62": {"fulltext": "58\\nmente poner nuestra tropa sobre las armas, y para evitar los\\nefectos del faego que los salvajes arrojan algunas veces con\\nsus flechas, dispuse que nuestras cabanas se cubriesen con\\nlos covertores mojados. Entre tanto tres de los que hablan\\nsido destacados, se aproximaron mas y mas, manifestando por\\nmedio de se\u00c3\u00b1as su deseo de que fu\u00c3\u00a9semos encontrarlos\\npero Mr. de la Sale me habla prohibido tener ning\u00c3\u00ban g\u00c3\u00a9nero\\nde commercio con ellos. Sin embargo como no traian ni\\narcos ni flechas, les hicimos se\u00c3\u00b1as de que se acercaran y lo\\nverificaron sin vacilar.\\nSalimos juntarnos ellos fuera del fuerte M. Moranget\\nles hizo sentar y nos dieron entender por se\u00c3\u00b1as, que sus\\ncompa\u00c3\u00b1eros se hallaban en la caza, no muy distantes de no-\\nsotros. Como no se podia sacar ninguna utilidad, M. Moran-\\nget fue de opini\u00c3\u00b3n de que les di\u00c3\u00a9semos muerte en venganza\\ndel asesinato, que cometieron en nuestros compa\u00c3\u00b1eros pero\\nyo no lo consent\u00c3\u00ad, etendiendo que hablan venido confiados\\nen nuestra buena f\u00c3\u00a9 les avis\u00c3\u00a9 entonces por se\u00c3\u00b1as, que par-\\ntiesen, lo hicieron con precipitaci\u00c3\u00b3n, por algunos tiros de\\nfusil al aire echaron correr y un ca\u00c3\u00b1onazo que dirij\u00c3\u00ad ha-\\ncia la eminencia, en que estaban los dem\u00c3\u00a1s, los puso todos\\nen fuga.\\nEstos encuentros nos obligaron doblar las centinelas,\\npuesque nos hall\u00c3\u00a1bamos en guerra abierta con aquella na-\\nci\u00c3\u00b3n astuta, que no cesaba de acecharnos para sorprender-\\nnos al menor descuido. Por esta consideraci\u00c3\u00b3n se impusie-\\nron castigos para los que se encontrasen dormidos, estando de\\ncentinela; el potro estaba destinado sin esperanza de miseri-\\ncordia, para los que incurriesen en aquella falta. A tales pre-\\ncauciones debimos la[vida.\\nAs\u00c3\u00ad pasamos el resto del mes hasta principios de Junio\\nentre tanto M. de la Salehabia comenzado otro establecimi-\\nento en el lugar de que nos habla hablado, y que el prefer\u00c3\u00ada en\\nraz\u00c3\u00b3n de que se hallaba mas adentro del pais para llevarlo\\nadelante nos envi\u00c3\u00b3 al Sr. de Villeperdry y orden al S. Mo-\\nranget para que se le reuniese, si estaba ya curado, y para\\nque partiese toda la gente, vxcepcion de trienta hombres\\nios mas capaces de defenderse, que debian permanecer conmi-", "height": "3440", "width": "1872", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0062.jp2"}, "63": {"fulltext": "59\\ngo en el fuerte el resto que constaba de setenta personas as\u00c3\u00ad\\nhombres como mujeres y ni\u00c3\u00b1os, march\u00c3\u00b3 con el Se\u00c3\u00b1or Moran-\\nget; y como por esta disposici\u00c3\u00b3n qued\u00c3\u00a1bamos pocos en el fuer-\\nte, disminu\u00c3\u00ad su extensi\u00c3\u00b3n para no vernos obligados conservar\\ntantos centinelas.\\nNuestro peque\u00c3\u00b1o destacamento comenz\u00c3\u00b3 a sentir satisfac-\\nci\u00c3\u00b3n por la abundancia y calidad de los v\u00c3\u00adveres, que no se\\ndisfrutan cuando es grande el n\u00c3\u00bamero de gente, y que noso-\\ntros adquir\u00c3\u00adamos de sobra, tanto por la caza como por la\\npesca, que eran nuestra mayor ocupaci\u00c3\u00b3n, y viv\u00c3\u00adamos as\u00c3\u00ad\\nmuy contentos, esperando que se levantase nuestro campo.\\nHubo sin embargo algunos disgustados, que tomaron la re-\\nsoluci\u00c3\u00b3n de desertarse pero como la ejecuci\u00c3\u00b3n de su desig-\\nnio se les dificult\u00c3\u00b3, porque carecian de armas, p\u00c3\u00b3lvora y\\nbalas, que el Sr. le Gros y yo hab\u00c3\u00adamos encerrado y custo-\\ndi\u00c3\u00a1bamos, para que no se extragesen indebidamente, se de-\\ncidieron adoptar el cruel partido de deshacerse de noso-\\ntros.\\nEl sangriento asesinato debia comenzar por m\u00c3\u00ad, mientras\\nestaba durmiendo, y seguir por el Sr. le Gros, que se acos-\\ntaba en el almac\u00c3\u00a9n y no podia defenderse por el mal estado\\nde su pierna que continuaba inflamada y le causaba mucha\\npena, y la ejecuci\u00c3\u00b3n pensaban hacerla por medio del pu\u00c3\u00b1al;\\nuno de los conjurados confi\u00c3\u00b3 el proyecto al Sr. Davault, ca-\\nzador, quien me lo notici\u00c3\u00b3 inmediatamente yo no di mues-\\ntra de estar instruido pero la tarde despu\u00c3\u00a9s de la caza\\nprend\u00c3\u00ad uno, que confes\u00c3\u00b3 luego todo, y su c\u00c3\u00b3mplice fue ar-\\nrestado, cost\u00c3\u00a1ndonos gran trabajo y cuidado el guardarlos\\nhasta que se levant\u00c3\u00b3 el campo.\\nHacia el mes de Julio la barca la Belle vino anclar cerca\\nde nosotros se me intim\u00c3\u00b3 orden de parte de Mr. de la Sale,\\nde que me fuese incorporar con \u00c3\u00a9l, de que embarcase todos\\nlos efectos que se hallaban en el fuerte y formase una balsa\\ncon la madera que habia mandado labrar, si lo permit\u00c3\u00ada el\\ntiempo, ocult\u00c3\u00a1ndola en tierra en el caso de que no fuese\\nposible trabajamos todos con el mayor empe\u00c3\u00b1o nuestros\\nprisioneros fueron embarcados.", "height": "3445", "width": "1889", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0063.jp2"}, "64": {"fulltext": "co\\nLo fueron tambi\u00c3\u00a9n el S. Gres y su cirujano con todos nu-\\nestros efectos. La balsa se habia comenzado con infinita\\ndificultad mas sobrevino un mal tiempo, tan violento y lar-\\ngo, que me vi precisado \u00c3\u00a1.mandar desbaratar lo que se habia\\nhecho y enterrar la madera en la arena lo mejor que se\\npudo, para ocultarla de la vista de los salvajes.\\nEmprendimos en seguida nuestra marcha con direcci\u00c3\u00b3n al\\nsitio, en que estaban acampados los salvajes la primera vez\\nque fue verlos M. de la Sale. A nadie encontramos y des-\\ncansamos alli la primera noche continuamos lo largo del\\nmar sin novedad alguna hasta el campo del S. Hurie, que era\\nun dep\u00c3\u00b3sito en el que M. de la Sale habia mandado guardar\\ntodos los efectos; no tenia otras trincheras que los ba\u00c3\u00bales y\\nbarricas, bien que nada habia que temer en aquel punto de\\nlos europeos.\\nEn aquel puesto pasamos la noche y habiendo llegado al\\nsiguiente dia dos canoas, me embarqu\u00c3\u00a9 con parte de mi tropa\\ny me junt\u00c3\u00a9 al otro dia con M. de la Sale en el lugar en que\\nhabia resuelto hacer su nuevo establecimiento. Le di cuenta\\nde cuanto habia pasado, y me asombr\u00c3\u00a9 de ver las cosas tan mal\\ncomenzadas y tan poco adelantadas; la siembra de granes y\\nsemillas habia sido casi destruida por la sequedad y por los\\nanimales. Varios muertos, de cuyo n\u00c3\u00bamero fue el S. Viile-\\nperdry, porci\u00c3\u00b3n de enfermos, entre los que se contaba al sa-\\ncerdote Mr. Cavelier; el que no hubiese mas cubiertas que\\nalgunas pieles, en que estaba la p\u00c3\u00b3lvora y algunos barriles de\\naguardiente, y otras muchas incomodidades presentaban to-\\ndo en la mas triste situaci\u00c3\u00b3n.\\nEra necesario pensar en construir un gran alojamiento;\\neste era el intento de M. de la Sale y la dificultad consist\u00c3\u00ada\\nen adquirir madera para formarlo. Habia un peque\u00c3\u00b1o bos-\\nque del que podia sacarse cantidad de ella pero distaba una\\nlegua al interior del pais, carec\u00c3\u00adamos de caballos y carros\\npara el trasporte. Mr. de la Sale mand\u00c3\u00b3 sin embargo ar-\\ntesanos y gente para que los ayudasen y escoltasen mas\\nla ignorancia de los carpinteros era tan crasa, que M. de la\\nSale se vio en la precisi\u00c3\u00b3n de hacer de maestro director y de\\nmarcar las piezas para el objeto que se propon\u00c3\u00ada algunas", "height": "3440", "width": "1872", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0064.jp2"}, "65": {"fulltext": "61\\npiezas de madera se arrastraron hasta nuestro campo por\\nencima de la yerba de que est\u00c3\u00a1 cubierta la llanura despu\u00c3\u00a9s\\nse ech\u00c3\u00b3 mano de una cure\u00c3\u00b1a de ca\u00c3\u00b1\u00c3\u00b3n con tal trabajo, que\\naun los mas robustos se rendian.\\nEste trabajo excesivo, el poco alimento que tenian los obre-\\nros y que solia disminu\u00c3\u00adrseles por haber faltado su deber, la\\npena que causaba Mr. de la Sale el que los resultados no\\ncorrespendiesen lo que se habia imajinado, lo que lo arras-\\ntraba hasta el esceso de maltratar los suyos frecuentemente\\nsin motivo: esta reuni\u00c3\u00b3n de circunstancias desagradables en-\\ntristeci\u00c3\u00b3 tanto algunos, que declinaron sensiblemente, muri-\\nendo mas de treinta de ellos tan considerable p\u00c3\u00a9rdida se\\nsigui\u00c3\u00b3 la del maestro carpintero en una tarde que regresaba\\nconmigo se habia separado un poco en el camino para ca-\\nzar volv\u00c3\u00ad nuestra habitaci\u00c3\u00b3n sin encontrarle y jamas ha\\nvuelto saberse de \u00c3\u00a9l este accidente contribuy\u00c3\u00b3 aumentar\\nnuestros disgustos, porque aunque no era muy diestro en su\\noficio, le necesit\u00c3\u00a1bamos sin embargo.\\nA pesar de todos estos obst\u00c3\u00a1culos se condujo, mas bien se\\narrastr\u00c3\u00b3 madera suficiente para la casa que proyectaba M. de\\nla Sale; \u00c3\u00a9l fue tambi\u00c3\u00a9n el arquitecto; traz\u00c3\u00b3 las medidas, las\\nespigas y los ajustes, supliendo por este medio la falta de tra-\\nbajadores y habiendo recordado que en la primera habitaci\u00c3\u00b3n\\nhabia yo enterrado muchas piezas de madera que podrian ser\\n\u00c3\u00batiles, me mand\u00c3\u00b3 tomar dos canoas y veinte hombres para\\nirlas traer con la barca la Belle, que nos sigui\u00c3\u00b3.\\nHabiendo llegado al lugar, nos hallamos con que los salva-\\njes hablan descubierto nuestra madera y quitado tablas para\\ncoger los clavos con que estaban unidas y que apreciaban\\nmucho para armar sus flechas. Nos ocupamos en formar\\nuna balsa, cargamos la barca con el resto de las tablas y\\notros efectos y eniprend\u00c3\u00admos nuestro regreso; durante nues-\\ntro trabajo se presentaron algunos salvages, que huyeron tan\\nluego como nos vieron marchar sobre ellos con las armas\\nen la mano.\\nArribamos felizmente donde estaba Mr. de la Sale, quien\\nse manifest\u00c3\u00b3 muy contento de vernos, aunque perdimos una\\ncanoa que no se amarr\u00c3\u00b3 bien la balsa, porque la madera\\nF", "height": "3445", "width": "1889", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0065.jp2"}, "66": {"fulltext": "62\\nque hab\u00c3\u00adamos conducido era un grande auxilio para su em-\\nl)resa y de mas provecho que la trahida con tanta dificultad\\ndel bosquecito; con esta madera se pudo levantar otro edifi-\\ncio, que se uni\u00c3\u00b3 al primero. Todo se cubri\u00c3\u00b3 con tablas y\\npor encima de ellas con pieles de toro. Se dividieron las\\nliabi\u00c3\u00adaciones, que se cubrieron todas perfectamente; los\\nalmacenes se destin\u00c3\u00b3 un lugar separado y todo el estableci-\\nmiento se dio el nombre de san Louis, lo mismo que la\\nbah\u00c3\u00ada cercana.\\nEl se\u00c3\u00b1or Gros que habia quedado en la barca la Belle\\ndesde el primer viage que hizo la primera casa, fue sacado\\ny llevado a la nueva, y como su pierna se inchaba mas y mas,\\nel cirujano temi\u00c3\u00b3 que sobreviniese la cangrena y le aconsej\u00c3\u00b3\\nque se la dejase cortar, en lo que convino aunque con repug-\\nuancia se hizo la operaci\u00c3\u00b3n y la fiebre le entr\u00c3\u00b3 tan pronto\\nque muri\u00c3\u00b3 los dos dias, en el de la degollaci\u00c3\u00b3n de S. Juan\\nBautista, con sentimiento general y en especial de M. de la\\nSale, quien era muy \u00c3\u00batil por su inteligencia en los negocios\\nque tenia entre manos y por su fidelidad su persona. M.\\nCarpentier, hijo del maestro de obras, y el Sr. Thibault,\\nambos de Ro\u00c3\u00bcen, y algunos otros fallecieron tambi\u00c3\u00a9n en aquel\\ntiempo.\\nComo M. de la Sale deseaba emprender un viaje para bus-\\ncar su funesto rio Missicipi, y no esparaba otra cosa que el\\nrestablecimiento de su hermano M, Cavelier que le deb\u00c3\u00ada\\nacompa\u00c3\u00b1ar, comenz\u00c3\u00b3 hacer sus preparativos, y entre tanto\\nsal\u00c3\u00ada recorrer las inmediaciones a distancia de cuatro\\ncinco leguas, con lo que no adelant\u00c3\u00b3 mas que el descubrimi-\\nento de un pa\u00c3\u00ads muy hermoso, cerrado por un lado por una\\npeque\u00c3\u00b1a monta\u00c3\u00b1a, que distaba, seg\u00c3\u00ban parec\u00c3\u00ada, quince veinte\\nleguas, cubierto de muy bellos \u00c3\u00a1rboles y regado por muchos\\narroyos, de los que era el menor el inmediato nuestra habi-\\ntaci\u00c3\u00b3n y al que dimos nombre de rio de toros, por los muchos\\nque habia en las cercan\u00c3\u00adas.\\nM. de la Sale que formaba varios designios para lograr\\nnoticia del Missicipi, concibi\u00c3\u00b3 que podr\u00c3\u00ada introducirse por la\\nbah\u00c3\u00ada pr\u00c3\u00b3xima, y resolvi\u00c3\u00b3 que se reconociesen las costas que\\nla rodean por medio de la Belle para este fin me mand\u00c3\u00b3 que", "height": "3440", "width": "1872", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0066.jp2"}, "67": {"fulltext": "L 63\\nme juntase la expresada barca con cinco Iiombies y una\\ncanoa, en la que \u00c3\u00a9l embarc\u00c3\u00b3 su ropa y porci\u00c3\u00b3n de efectos en\\nalgunos ba\u00c3\u00bales.\\nEste corto viaje nos fue muy penoso por el mal tiempo, los\\nvientos y tempestades que estuvieron al punto de hacernos\\nperecer y lo que ue mucho peor no hallamos la barca la\\nBelle, donde la habiamos dejado; avanzamos una legua mas\\nall\u00c3\u00a1 in\u00c3\u00batilmente, y como los v\u00c3\u00adveres comenzaban faltarnos,\\nporque en vez de tres dias habiamos empleado seis, resolvi-\\nmos volver al punto, del que habiamos salido.\\nVi\u00c3\u00a9ndonos venir lo i\u00c3\u00a9jos M. d\u00c3\u00a9la Sale sali\u00c3\u00b3 5 encontrarnos\\nnuestra relaci\u00c3\u00b3n le liizo entrar en cuidado por \u00c2\u00a1abarca de que\\ntanto necesitaba, y resolvi\u00c3\u00b3 ir buscarla por s\u00c3\u00ad mismo, em-\\nbarc\u00c3\u00a1ndose en una canoa, hizo que yo partiese en otra con\\nigual fin por otro lado. Al cabo de dos dias de vueltas adverti-\\nmos que se habia puesto al abrigo en una peque\u00c3\u00b1a ensenada,\\nhabiendo estado pr\u00c3\u00b3xima \u00c3\u00adi perecer por el mal tiempo qiie\\nsufrimos perdi\u00c3\u00b3 su lancha por descuido en amarrarla Lien.\\nM. de la Sale que se hallaba \u00c2\u00a1jor otro rumbo descubri\u00c3\u00b3 tam-\\nbi\u00c3\u00a9n la barca; baj\u00c3\u00b3 entonces tierra y mand\u00c3\u00b3 su canoa la\\nbarca, en la que el Sr. Moranget qne la mandaba, se meti\u00c3\u00b3\\npara venir verle la p\u00c3\u00a9rdida de la lancha disgusi\u00c3\u00b3 M. de\\nla Sale, quien mand\u00c3\u00b3 una canoa buscarla sin utilidad alguna;\\nentre tanto los ba\u00c3\u00bales se embarcaron en la Belle.\\nRestablecido ya M. Cavelier, dispuso su marcha M. de la\\nSale. Tuvo bien honrarme con la comandancia en su\\nlugar, entreg\u00c3\u00a1ndome cuanto habia en la casa por inventario.\\nQuedaron ocho ca\u00c3\u00b1ones, doscientos fusiles, otros tantos sa-\\nbles, cien barriles de p\u00c3\u00b3lvora, tres mil libras de balas, tresci-\\nentas libras, cerca de ellas, de plomo, alg\u00c3\u00ban fierro en barras,\\nveinte paquetes de fierro propio para hacer clavos, hierro\\nviejo y algimas herramientas como hachas y otras.\\nDe provisiones de boca me dej\u00c3\u00b3 por todo veinte barriles de\\nharina, una barrica y media de vino, las tres cuartas partes\\nde una de aguardiente, y por lo que toca animales, algunos\\ncerdos, un gallo y una gallina. Todo esto dista mucho de lo\\nque ha referido el autor de un libro titulado El \u00c2\u00a1rrimer estable-\\ncimiento en la nueva Francia. El escribi\u00c3\u00b3 descansando en", "height": "3445", "width": "1889", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0067.jp2"}, "68": {"fulltext": "L 0 i\\nmemoiias tan poco dignas de cr\u00c3\u00a9dito en lo relativo las pro-\\nvisiones de boca y guerra, que qued\u00c3\u00adiron en nuestra habita-\\nci\u00c3\u00b3n, como en lo tocante al buen estado del fuerte y los\\nalmacenes subterr\u00c3\u00a1neos, puramente imaginarios, pues qne no\\nten\u00c3\u00adamos mas que la casa de que he hablado, empalizada con\\nestacas.\\nAdemas M. de la Sale me orden\u00c3\u00b3 que no admitise ningu-\\nno de los que llevaba sin orden suya por escrito de no con-\\ntraer con los salvages relaci\u00c3\u00b3n alguna y de hacer fuego sobre\\nellos, con otras cosas que tuvo por conveniente mandar obser-\\nvar. Antes habia mandado construir una coraza con duelas\\npara defenderse de las flechas, y la llev\u00c3\u00b3 consigo junt\u00c3\u00b3 todas\\nlas canoas para la expedici\u00c3\u00b3n, ofreci\u00c3\u00a9ndome devolver una:\\ncinco ca\u00c3\u00b1onazos anunciaron su partida.\\nTom\u00c3\u00b3 su camino rio abajo para ir por tierra lo largo de\\nla bah\u00c3\u00ada vecina, ki que se habia dado el nombre de S. Luis,\\nmientras que las canoas le segu\u00c3\u00adan una vista. Yo qued\u00c3\u00a9 en\\nla casa con treinta y cuatro personas entre hombres, mugeres\\ny ni\u00c3\u00b1os, entrando en el n\u00c3\u00bamero tres padres recoletos, el Sr.\\nHurl\u00c3\u00a9 que debia tomar el mando en mi ausencia, uno de los\\nSres. Duhaut, el Sr. Tibault y un cirujano.\\nComo nuestras provisiones eran escasas y era necesario\\nguardarlas p\u00c3\u00a1ralos enfermos, fue preciso dedicarse la pesca\\ny la caza. De pronto tanto una como otra fueron cortas,\\nparticularmente la segunda, porque no est\u00c3\u00a1bamos aun ejer-\\ncitados y BI. de la Sale habia llevado consigo el cazador.\\nPero en fin la necesidad nos hizo inteligentes matamos toros,\\nde que hice acecinar la carne que nos fue muy \u00c3\u00batil para la\\nsubsistencia.\\nAlgunos dias despu\u00c3\u00a9s arrib\u00c3\u00b3 la canoa que me habia ofreci-\\ndo M. de la Sale con tres soldados, quienes nos informaron\\nde la p\u00c3\u00a9rdida del cazador que \u00c3\u00a9l habia llevado, y que fue en-\\ncontrado muerto de fri\u00c3\u00b3 en un hoyo en que se habia metido\\npara descansar vuelta de la caza, y fue muy sentido de\\ntodos.\\nNos dijeron tambi\u00c3\u00a9n que habiendo avanzado M. de la Sale\\nhacia algunas casas, que los salvajes hab\u00c3\u00adan abandonado des-\\npu\u00c3\u00a9s de una corta resistencia, resultaron en la fuga algunos", "height": "3440", "width": "1872", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0068.jp2"}, "69": {"fulltext": "65\\nheridos de ellos que se habia alcanzado y tomado una\\njoven y una muger herida en un muslo de un tiro de\\nfusil, la que muri\u00c3\u00b3.\\nLa canoa nos fue de gran provecho para conducir nuestra\\ncaza, la que, cuando llegaba la habitaci\u00c3\u00b3n, servia para\\nocupar todo el mundo unos la preparaban, otros la corta-\\nban y acecinaban. En las dem\u00c3\u00a1s horas empleaba yo parte\\nde mi gente en cavar un foso al rededor de nuestra casa.\\nAs\u00c3\u00ad pasamos el tiempo hasta el mes de Enero del 16S6,\\nque hall\u00c3\u00a1ndonos todos en casa, me avis\u00c3\u00b3 el centinela que\\nhacia la parte del rio se percib\u00c3\u00ada una voz se ocurri\u00c3\u00b3 inme-\\ndiatamente, y se encontr\u00c3\u00b3 un hombre en una canoa gritan-\\ndo Dojninique, que era el nombre del joven Duhaut, que esta-\\nba con nosotros. La aparici\u00c3\u00b3n de este hombre, me hizo\\ntemer que hubiera acontecido M. de la Sale alg\u00c3\u00ban fra-\\ncaso me acerqu\u00c3\u00a9 el y me hall\u00c3\u00a9 con que era Duhaut el\\nmayor.\\nLe pregunt\u00c3\u00a9 si tra\u00c3\u00ada cartas de M. de la Sale y contest\u00c3\u00b3\\nque no. Yo me encontr\u00c3\u00a9 embarazado por la prohibici\u00c3\u00b3n\\nque se me habia hecho de admitir nadie sin orden por es-\\ncrito estuve por lo mismo resuelto arrestarle pero el\\nmodo con que me refiri\u00c3\u00b3 el motivo de su regreso, le justifico\\nenteramente yo le recib\u00c3\u00ad y \u00c3\u00a9l cont\u00c3\u00b3 lo que le habia pasado,\\nen los t\u00c3\u00a9rminos que siguen.\\nHabi\u00c3\u00a9ndose detenido M. de la Sale alg\u00c3\u00ban tiempo en la\\norilla del mar, cerca del punto en que la barca se habia de-\\ntenido, quiso reconocer el fondo de las costas inmediatas para\\naveriguar, hasta donde podia aproximarse la barca la Bellc\\npara el efecto mand\u00c3\u00b3 al piloto con cinco hombres sondear.\\nEl piloto cumpli\u00c3\u00b3 con sus \u00c3\u00b3rdenes sonde\u00c3\u00b3 y reconoci\u00c3\u00b3\\nlas cercan\u00c3\u00adas de varias costas por la tarde hall\u00c3\u00a1ndose cansa-\\ndos, seg\u00c3\u00ban parece, \u00c3\u00a9l y su gente, juzgaron conveniente bajar\\natierra y dormir en ella; hicieron fuego, tal vez para cocer\\nalguna carne; pero no habiendo tenido la precauci\u00c3\u00b3n de\\nponer un centinela, fueron sorprendidos y muertos todos por\\nlos salvajes, que rompieron tambi\u00c3\u00a9n la canoa, veng\u00c3\u00a1ndose\\nde este modo de la irrupci\u00c3\u00b3n de M. de la Sale en su campo.\\nf2", "height": "3445", "width": "1889", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0069.jp2"}, "70": {"fulltext": "66\\nPasado en este viaje mas tiempo del que habia^prescrito\\nM. de la Sale, entr\u00c3\u00b3 en cuidado, y march\u00c3\u00b3 \u00c3\u00a9l mismo lo\\nlargo de la costa para ver, si lograba alguna noticia de sus\\nhombres y siguiendo el rio, descubri\u00c3\u00b3 los tristes restos de\\naquellos desgraciados, cuyos cad\u00c3\u00a1veres esparcidos uno y\\notro lado, estaban descarnados y como devorados por los lo-\\nbos, por los perros* de los salvajes este espect\u00c3\u00a1culo le\\nconmovi\u00c3\u00b3 vivamente. Sin embargo de que esta p\u00c3\u00a9rdida y\\nespecialmente la del piloto, que era un hombre instruido, le\\ncaus\u00c3\u00b3 aflicci\u00c3\u00b3n, no se abati\u00c3\u00b3 por ella como era de te-\\nmerse hizo acecinar carne, con la que y con otras provisio-\\nnes habilit\u00c3\u00b3 la barca, mandando que avanzase la bah\u00c3\u00ada;\\ndispuso que se embarcase un n\u00c3\u00bamero considerable de hombres\\npara guardarla, y lo fueron el sacerdote M. Chedeville y\\nPlanterose de Rouen, mand\u00c3\u00a1ndoles que no abandonasen\\naquel punto, hasta que recibiesen noticias de \u00c3\u00a9l, y que no ba-\\njasen tierra sin una buena escolta y con las precauciones\\nnecesarias.\\nTom\u00c3\u00b3 para s\u00c3\u00ad veinte hombres se embarc\u00c3\u00b3 en las dos ca-\\nnoas que le hab\u00c3\u00adan quedado, y habiendo llegado tierra hizo\\ninternar en el rio las canoas, y que todos formasen su equipa-\\nge compuesto de armas, herramientas, algunos utensilios de\\ncocina y vagatelas para comerciar con los salvajes en el caso\\nde que se manifestasen sociables entonces penetr\u00c3\u00b3 al inte-\\nrior del pais buscar noticias del Missicipi.\\nDespu\u00c3\u00a9s de varios dias de camino encontraron un hermoso\\nrio que dieron el nombre de Maligno. Como M. de la\\nSale marchaba la cabeza de la tropa y hab\u00c3\u00ada dado orden al\\nSr. Moranget de permanecer retaguardia, este encontr\u00c3\u00b3\\nDuhaut, que se habia detenido para componer su equipage y\\nsus zapatos, que se hallaban en muy mal estado, y le previno\\nSe cree generalmente que la roza de los jierros se introdujo en\\nAm\u00c3\u00a9rica por los Europeos si se quiere suponer esto cierto, es\\nnatural inferir que antes de los franceses habia sido descubierto\\ny visitado el pais por otros Europeos que no pod\u00c3\u00adan ser mas\\nque los espa\u00c3\u00b1oles. No digo lo mismo de los toros, porque sin\\nduda los que vio M. Joutel eran b\u00c3\u00bafalos bisontes.", "height": "3440", "width": "1872", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0070.jp2"}, "71": {"fulltext": "67\\nque marchase, y aunque le rog\u00c3\u00b3 que esperase un rato, no\\nconsinti\u00c3\u00b3 y sigui\u00c3\u00b3 su camino. Poco despu\u00c3\u00a9s continu\u00c3\u00b3 Du-\\nhaut pero como se iiabia demorado mucho, no le fue posi--\\nble alcanzar la tropa y se hall\u00c3\u00b3 la entrada de la noche en\\nuna llanura de yerba, en la que aunque se descubr\u00c3\u00adan varias\\nse\u00c3\u00b1ales de caminos de ganado, ignoraba cual le era conveni-\\nente tomar. Tir\u00c3\u00b3 algunos fusilazos, sin que por esto adqui-\\nriese noticia de la expedici\u00c3\u00b3n y no le qued\u00c3\u00b3 otro arbitrio\\nque pasar la noche en aquel mismo lugar.\\nEn la ma\u00c3\u00b1ana siguiente volvi\u00c3\u00b3 tirar, pas\u00c3\u00b3 el d\u00c3\u00ada y la\\nnoche en el mismo sitio, y no hallando que hacer, retrocedi\u00c3\u00b3.\\nDurante un mes anduvo solamente de noche de miedo de\\nencontrarse con los salvajes vivi\u00c3\u00b3 de la caza que hacia con\\ndificultad y peligro, porque habia acabado sus provisiones.\\nEn fin, despu\u00c3\u00a9s de infinitos males y angustias lleg\u00c3\u00b3 al punto\\nen que se dejaron las canoas, sac\u00c3\u00b3 una con trabajo indecible\\ny que seria largo referir, y se dirigi\u00c3\u00b3 nuestra habitaci\u00c3\u00b3n de\\nS. Luis. As\u00c3\u00ad es como el Se\u00c3\u00b1or permiti\u00c3\u00b3, que uno de los fu-\\nturos asesinos de M. de la Sale saliese de dificultades, y lo-\\ngrase vencer infinitos riesgos.\\nEsta relaci\u00c3\u00b3n que juzgu\u00c3\u00a9 veros\u00c3\u00admil, me decidi\u00c3\u00b3 admitir\\nal Sr. Duhaut, y en realidad yo no podia obrar de otra ma-\\nnera sin embargo observ\u00c3\u00a9 cuidadosamente su conducta y\\nnada hall\u00c3\u00a9 de que reprenderle. Pasamos alg\u00c3\u00ban tiempo mas\\nen las mismas ocupaciones que antes, y en el intervalo mand\u00c3\u00a9\\nconstruir otra casa de madera para colocar con separaci\u00c3\u00b3n\\nlas mugeres.\\nComo nada he dicho de la situaci\u00c3\u00b3n de la habitaci\u00c3\u00b3n de\\nS. Luis ni de la naturaleza del pais, en que nos hall\u00c3\u00a1bamos,\\nprocurar\u00c3\u00a9 dar una descripci\u00c3\u00b3n verdadera, aunque desali\u00c3\u00b1ada.\\nEstuvimos colocados los 27 grados latitud Norte, dos leguas\\nal interior, en el terreno cercano la bah\u00c3\u00ada de S. Luis y al\\nr\u00c3\u00ado de toros, sobre una peque\u00c3\u00b1a altura, desde la cual se des-\\ncubr\u00c3\u00adan muy lo lejos bellas y extensas campi\u00c3\u00b1as situadas\\nal occidente, unidas y cubiertas de yerbas que sirven de\\npasto infinito n\u00c3\u00bamero de ganado vacuno y otros ani-\\nmales.", "height": "3445", "width": "1889", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0071.jp2"}, "72": {"fulltext": "68\\nDel occidente al mediod\u00c3\u00ada se veian tambi\u00c3\u00a9n otras llanuras,\\nadornadas con muchos bosques de \u00c3\u00a1rboles de diferentes es-\\npecies. Por la parte del raediodia y hacia el oriente se des-\\ncubr\u00c3\u00ada la bah\u00c3\u00ada de S. Luis y las campi\u00c3\u00b1as que la rodean del\\noriente al setentrion se presentaba el rio lo largo de una\\nladera, y del otro lado de \u00c3\u00a9l grandes campi\u00c3\u00b1as con grupos de\\n\u00c3\u00a1rboles de distancia en distancia, y terminadas por una muralla\\nde \u00c3\u00a1rboles que nos parecieron muy altos.\\nEntre esta colina y la habitaci\u00c3\u00b3n habia una especie de\\npantanos, abundantes en caza, como chorlitos, gallinas de\\nagua y otras clases habia en aquellas ci\u00c3\u00a9negas algunos estan-\\nques llenos de peces. Ten\u00c3\u00adamos ademas innumerable ganado\\nvacuno, corzos, conejos, gallinas de la India, avutardas, an-\\nzares, cisnes, tordos, pardales, gallinas ciegas, perdices y\\notras muchas aves, buenas de comerse, entre ellas la que se\\nllama gran gaznate por que lo tiene en efecto muy grande,\\ny otra del tama\u00c3\u00b1o y tan carnosa como una gallina, la que\\nllam\u00c3\u00a1bamos esp\u00c3\u00a1tula, porque esta es la figura de su pico, y\\nsu pluma de un encarnado obscuro es muy hermosa.\\nPor lo que toca al pescado, lo ten\u00c3\u00adamos de muchas clases,\\ntanto en el rio como en los estanques, de que he hablado. El\\nrio produce una especie de barbudos diferentes de los nues-\\ntros por su redondez, por tres espinas que tienen, una so1)re\\nla espalda y las otras dos en ambos lados de las agallas, y\\nporque su carne es semejante la del bacalao y carece de es-\\ncamas el rio nos prove\u00c3\u00ada de otros muchos pescados cuyos\\nnombres ignoro. El mar nos suministraba ostras, anguilas,\\ntruchas, ciertos peces encarnados y otros, cuyo pico largo,\\npuntiagudo y duro romp\u00c3\u00ada todas nuestras redes.\\nTen\u00c3\u00adamos una porci\u00c3\u00b3n de tortugas, tanto de mar como de\\ntierra, cuyos huevos contribu\u00c3\u00adan sazonar nuestras salsas\\nlas de tierra se diferencian de las de mar, en que son mas\\npeque\u00c3\u00b1as, de figura redonda y con una concha mas hermosa\\nse retiran los hoyos que cavan en la tierra. En la caza de\\nestas tortugas, aconteci\u00c3\u00b3 que uno de nuestros cirujanos, que\\nlas buscaba en uno d\u00c3\u00a9los agujeros, fue mordido en el brazo por\\nun animal venenoso, que cre\u00c3\u00admos ser una especie de sapo\\ncon cuatro pies, y la parte superior de la espalda con puntas", "height": "3440", "width": "1872", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0072.jp2"}, "73": {"fulltext": "69\\ntiin duras como diamantes y una peque\u00c3\u00b1a cola perteneciese\\nesta clase de animales la de las culebras, lo cierto es que\\nse le inflam\u00c3\u00b3 mucho, y aunque se cur\u00c3\u00b3 con los remedios que\\nse le hicieron, le cost\u00c3\u00b3 un dedo, que fue necesario cortarle.\\nEntre las serpientes da\u00c3\u00b1osas hay cantidad de v\u00c3\u00advoras, aspi\\ndes y de otras clases, siendo las mas comunes las que se lla-\\nman de cascabel se encuentran ordinariamente en las ma-\\njezas, en las que hacen ruido con las escamas que tienen en\\nla punta de la cola, y por lo que se les llama de cascabel. Su\\ncarne no pareci\u00c3\u00b3 mala algunos de los nuestros, que comie-\\nron de ella, y cuando mat\u00c3\u00a1bamos algunas, nuestros cerdos\\nlas comian con mucho gusto.\\nHay tambi\u00c3\u00a9n en los rios porci\u00c3\u00b3n de cocodrilos, de los que\\nalgunos son de un espnntoso tama\u00c3\u00b1o y grueso yo mat\u00c3\u00a9 uno\\nque tenia de cuatro cinco pies de grueso y veinte de largo\\nque sirvi\u00c3\u00b3 de alimento nuestros cerdos. Este animal tiene\\nlas piernas coi tas, lo que le precisa arrastrarse mas bien\\nque andar y hace que se descubra f\u00c3\u00a1cilmente por las hue-\\nllas, que deja en a yerba en la arena, por donde pasa. Es\\nmuy carn\u00c3\u00advoro y se arroja sobre los hombres y animales, cu-\\nando los encuentra metidos en el rio suele tambi\u00c3\u00a9n ir tierra\\npara buscar que comer. Este animal huye de los que le per-\\nsiguen y persigue los que huyen muchos mat\u00c3\u00a9 yo con\\ntiros de fusil.\\nLos bosques se componen de diferentes especies de \u00c3\u00a1rboles.\\nHay encinos, de los que unos conservan siempre su verdor y\\njamas se despojan de sus hojas, y otros parecidos los de\\nEuropa, que producen un fruto semejante la nuez de agal-\\nla, y que pierden sus hojas en el invierno; los hay aun mas\\nparecidos los de Francia, pero con la corteza mas gruesa\\nla bellota de unos y otros es diferente en gusto y en tama\u00c3\u00b1o,\\nde la que producen nuestros encinos.\\nSe encuentra tambi\u00c3\u00a9n una especie de \u00c3\u00a1rbol que tiene unos\\npeque\u00c3\u00b1os granos, muy encarnados, cuando est\u00c3\u00a1n maduros y\\nque son muy dulces los produce dos veces al a\u00c3\u00b1o pero en\\nel segundo no llegan madurar. Hay otro, cuyo fruto\\ntiene un gusto y virtudes semejantes los de la ca\u00c3\u00b1a fistola.", "height": "3445", "width": "1889", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0073.jp2"}, "74": {"fulltext": "70\\nSe hallan all\u00c3\u00ad otros \u00c3\u00a1rboles, los mismos que hab\u00c3\u00ada visto en\\nlas islas, cuyas hojas son como las de la higuera, cuyo nom-\\nbre tiene el \u00c3\u00a1rbol sus flores nacen al rededor de las hojas,\\ny de aquellas el fruto muy parecido los higos; pero tanto\\nlas hojas como el fruto est\u00c3\u00a1n llenos de espinas, que es ne-\\ncesario frotar y limpiar con muclio cuidado antes de comerlo,\\nporque si no se hace as\u00c3\u00ad, se inflaman peligrosamente la boca\\ny la garganta, y puede causar la muerte, como sucedi\u00c3\u00b3 un\\nsoldado que habia comido con gran ansia y no adopt\u00c3\u00b3 aquella\\nprecauci\u00c3\u00b3n.\\nVi ali\u00c3\u00ad un \u00c3\u00a1rbol semejente al de la palma, cuyas ramas al-\\ntas y largas se extienden modo de las de los Lataneros, y\\ncuyo fruto dicen que es muy bueno. Otros hay parecidos\\naquel, cuyas hojas son de la figura de un canal tan duras y\\npuntiagudas, que no hay tejado por duro que sea, que no\\ntraspasen. Este \u00c3\u00a1rbol lleva en lo alto un tallo que florece\\nmanera de ramillete de color blanco-amarillo algunos\\ntienen en la cima del tallo sesenta flores pendientes, muy\\nsemejantes las de lis,* y cuando se caen aparece un fruto\\nlargo como un dedo y mas grueso que el pulgar, lleno de pe-\\nque\u00c3\u00b1as semillas, de tal suerte que la cascara es \u00c3\u00banicamente lo\\nque se puede comer y cuyo sabor es dulce, como el alz\u00c3\u00bacar,\\ny muy delicado.\\nSe encuentran tambi\u00c3\u00a9n en aquel pais vi\u00c3\u00b1as arrastraderas y\\nde otras especies, que trepan hasta la cima de los \u00c3\u00a1rboles, y\\nest\u00c3\u00a1n cargadas de uvas carnosas y agrias, que distan mucho\\nle la delicadeza de las de Europaf las pusimos en agraz y\\nsabia muy bien en las salsas. Hay muchos morales lo\\nlarg o de ios rios; su fruto es mas peque\u00c3\u00b1o, pero mas dulce\\nque el nuestro sus hojas son hermosas y largas, las que po-\\ndr\u00c3\u00adan ser muy \u00c3\u00batiles para la cria de gusanos de seda.\\nNo \u00c2\u00a1Jodia dejar de perte?iecer los franceses del siglo 16\\nun \u00c2\u00a1mis en que los \u00c3\u00a1rboles producej\u00c3\u00ad flores como las de lis. Por\\neste principio el \u00c3\u0081frica que ahmida en leones, partenece los\\nespa\u00c3\u00b1oles.\\nf Las vi\u00c3\u00b1as silvestres y s n cultivo producen siempre uvas\\ntan agrias como las que comi\u00c3\u00b3 M. Jouttl.", "height": "3440", "width": "1872", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0074.jp2"}, "75": {"fulltext": "1\\nLas campi\u00c3\u00b1as est\u00c3\u00a1n sembradas de una especie de peque\u00c3\u00adia\\nacedera, cuyas hojas son como las del tr\u00c3\u00a9bol, y su sabor agrio\\ncomo el de la nuestra se liallan all\u00c3\u00ad en gran cantidad ceboUi-\\ntas, gruesas como la punta de un dedo, y del mas delicado\\ngusto. Cuando el calor ha penetrado la tierra, esta planta es\\nla primera que brota y produce flores que forman el mas\\ndelicioso esmalte. Nada es mas hermoso que la vista de\\naquellas extensas llanuras, al tiempo de aparecer las flores\\nmil especies de colores diferentes y del mas agradable olor\\nadornan aquellos campos y tienen el aspecto mas encantador.\\nNot\u00c3\u00a9 una, que tiene el mismo olor que la amiga de la noche,\\npero cuyas hojas se parecen a las de nuestra borraja; vi tam-\\nbi\u00c3\u00a9n narcisos que huelen lo mismo que los nuestros, claveles\\nde la India y una clase de an\u00c3\u00a9mona simple. En el oto\u00c3\u00b1o se\\nponen las flores armarillas en su mayor parte, y esto hace que\\nlas campir\u00c3\u00bcas aparezcan del mismo color.\\nPor \u00c3\u00baltimo, el clima es dulce y templado, no obstante de\\nque el pais se halla los 27 grados latitud norte cerca de\\nellos. Sin embargo las semillas que hice sembrar no pro-\\ngresaron, sea por que se habian mojado con agua del mar\\notra causa desconocida. Hubo algunas que nacieron muy\\nbien, como por exemplo, las calabazas, los melones, las re-\\nmolachas y las escarolas pero los animales y en particular\\nlos insectos nos dejaron pocas. Me reservo para cuando hable\\nde nuestra mansi\u00c3\u00b3n entre los indios Cenis, despu\u00c3\u00a9s de haber\\npasado por tantas naciones que nos separaban de ellos, el tra-\\ntar de la religi\u00c3\u00b3n, costumbres, casas y modales de los salvajes\\nporque en lo general se diferencian muy poco entre s\u00c3\u00ad,\\naunque colocados en diversos paises.*\\nEsta semejanza de los ind\u00c3\u00adgenas que llam\u00c3\u00b3 justamente la\\natenci\u00c3\u00b3n de M. Joutel, es mas notable, si se observa la grande\\nque se encuentra entre los indios de los Estados Unidos y los\\ndel Canad\u00c3\u00a1 con los de M\u00c3\u00a9xico. En miviage del a\u00c3\u00b1o anterior\\npor el Canad\u00c3\u00a1, vi algunos indios completamente semejantes en\\nestatura, facciones, color, modales y trage los de mi patria^\\nparticularmente los del Estado de Veracruz. Estas observa-\\nciones son muy conducentes para la resoluci\u00c3\u00b3n del problema", "height": "3445", "width": "1889", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0075.jp2"}, "76": {"fulltext": "72\\nHacia tiempo que M. de la Sale habia partido y teni\u00c3\u00a1mos\\npor \u00c3\u00a9l alg\u00c3\u00ban cuidado, cuando hacia el mes de Marzo de 1686,\\nestando yo por casualidad en lo alto de la casa, descubr\u00c3\u00ad siete\\nocho hombres que venian con direcci\u00c3\u00b3n ella; mand\u00c3\u00a9 in-\\nmediatamente que me acompa\u00c3\u00b1asen ocho hombres armados\\npara ir encontrarlos, y apenas nos acercamos, vimos que\\neran M. de la Sale, M. Cavelier su hermano, M. Mo-\\nranget su sobrino y cinco seis mas el resto de la partida\\nhabia ido por otro camino avisar \u00c3\u00a1los de la barca la Belle\\nel regreso de M. de la Sale.\\nEstaban todos ellos en el peor estado que se puede ima-\\nginar, sus vestidos hechos pedazos, la sotana de M. Cavelier\\nen tiras la mayor parte venian sin sombrero y su ropa\\nblanca no era de mejor condici\u00c3\u00b3n todos sin embargo nos\\nregocijamos por el regreso de M. de la Sale. La relaci\u00c3\u00b3n que\\nnos hizo de su viaje, reanim\u00c3\u00b3 nuestras esperanzas y no pen-\\nsamos mas que en manifestar nuestro contento del mejor\\nmodo que nos fue posible. Solamente la vista de M. Duhaut\\nlo interrumpi\u00c3\u00b3 por alg\u00c3\u00ban momento, porque M. de la Sale algo\\nencolerizado me pregunt\u00c3\u00b3 la raz\u00c3\u00b3n que tuve para admitirle\\npero habiendo manifestado Duhaut sus motivos y yo los mios,\\nquedamos en paz.\\nAl dia siguiente, los Sres. le Barbier, le Petit, Cavelier el\\nsobrino, el cirujano y otros que M. de la Sale habia man-\\naun pendiente sobre las emigraciones de los primeros pobladores\\nde Am\u00c3\u00a9rica. Las tradiciones de los antiguos mexicanos y una\\ngran parte de las relaciones hist\u00c3\u00b3ricas est\u00c3\u00a1n de acuerdo, en que\\nlas emigraciones se hicieron del Norte al Sur; la situaci\u00c3\u00b3n\\ngeogr\u00c3\u00a1jica de estos pa\u00c3\u00adses lo persuade igualmente. La tribu de\\nNatchez del Missicipi es tan parecida los indios mexicanos que\\nseria muy dif\u00c3\u00adcil encontrar alguna desemejanza entre ellos.\\nHoy se conserva aquella en el pueblo de Saint Andrew, y en mi\\nopini\u00c3\u00b3n puede gloriarse de ser el tronco de tantas ramas que se\\nextendieron por el territorio mexicano. No hago mas que indi-\\ncar r\u00c3\u00a1pidamente mi juicio sobre una cuesti\u00c3\u00b3n tan grave como\\ninteresante en sus consideracionis morales, pol\u00c3\u00adticas y reli-\\ngiosas.", "height": "3440", "width": "1872", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0076.jp2"}, "77": {"fulltext": "75\\ndado (i buscar y dar instrucciones la Belle, regresa-\\nron diciendo que no la habian encontrado, lo que caus\u00c3\u00b3 M.\\nde la Sale una nueva y grande pena. Habia cometido el\\nerror de poner en la barca sus vestidos, ropa blanca, sus pa-\\npeles y los mejores de sus efectos, de que tan urgente necesi-\\ndad se tenia ademas, esta p\u00c3\u00a9rdida frustr\u00c3\u00b3 cuantas medidas\\nhabia tomado en su \u00c3\u00baltimo viaje, y particularmente la de que\\nl-i expresada barca entrase los rios que descubri\u00c3\u00b3 y avan-\\nzase hacia las naciones, con las que habia tenido algunas\\nrelaciones y tambi\u00c3\u00a9n la de enviarme en la barca con su so-\\nbrino M. Moranget las islas demandar socorros y acaso el\\nvolver por el mar buscar otra vez su deseado r\u00c3\u00ado.\\nDesvanecidas todas sus pretensiones, tom\u00c3\u00b3 la resoluci\u00c3\u00b3n de\\npartir segunda vez y hacer un viage por tierra fin de buscar\\nsu rio descans\u00c3\u00b3 alg\u00c3\u00ban tiempo y estuvo meditando sobre su\\npartida; pero como carecia de vestidos y de ropa blanca, le\\nprove\u00c3\u00ad de lo que tenia y di tambi\u00c3\u00a9n ropa blanca los Sres.\\nCavelier su hermano y Moranget su sobrino; les ofrec\u00c3\u00ad en fin\\ncuanto poseia, priv\u00c3\u00a1ndome de lo que les podia ser \u00c3\u00batil, hasta\\nde 10 l2 libras de abalorios, de algunos cuchillos y lesnas\\nque tom\u00c3\u00b3 M. de la Sale.\\nComo el Sr. Duhaut tenia muchos efectos, lienzo, hachas y\\nvarias herramientas y mercanc\u00c3\u00adas que se habian salvado del\\nnaufragio, Mr. de la Sale se aprovech\u00c3\u00b3 del lienzo para hacer\\ncamisas los que habian menester de ellas y las herramien-\\ntas que les eran necesarias los equipages de los Sres. T\u00c2\u00a1-\\nbault, le Gros y Carpentier que habian fallecido, se repartie-\\nron tambi\u00c3\u00a9n, y con un gran cinturon que yo tenia, se hicie-\\nron zapatos para los Sres. La Sale y Cavelier.\\nConcluidos estos preparativos, tom\u00c3\u00b3 consigo M. de la Sale\\nveinte hombres, de cuyo n\u00c3\u00bamero fueron su hermano Mr. Cave-\\nlier, el padre recoleto Anastasio, su sobrino M. j^Ioranget, los\\nSres. Bihorel, Le Clerc, Hurier, Duhaut el joven, H\u00c3\u00adens, su\\ncirujano y sus criados. Dej\u00c3\u00b3 los que no podian emprender\\neste segundo viaje y de ellos fueron su sobrino M. Cavelier,\\nei Sr. Bavbier Canadiense y algunos mas. Prepararon todos\\nlos viagei os su equipage, verific\u00c3\u00a1ndose la marcha fines de\\nAbril de 1686, despu\u00c3\u00a9s de haberme dado el Sr. la Sale las\\nG", "height": "3445", "width": "1889", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0077.jp2"}, "78": {"fulltext": "74\\n\u00c3\u00b3rdenes necesarias, lo que por esta vez quiso hacer sin cere-\\nmonia alguna.\\nAlgunos d\u00c3\u00adas despu\u00c3\u00a9s de la partida, o\u00c3\u00ad una voz rio abajo\\nque grit\u00c3\u00b3 dos veces qvien vive 1 me adelant\u00c3\u00a9 y reconoc\u00c3\u00ad al\\nSr. Chedeville sacerdote, al Sr. Marques de la Sabloniere v\\nh otros de los que hablan sido trasbordados la barca la Bel\u00c3\u00ade,\\ny se hallaban en una canoa; pregunt\u00c3\u00a9 inmediatamente por iJ\\nbarca y se me inform\u00c3\u00b3 que por una serie de desgracias que\\nles habian occurrido, habian encallado en la otra costa d\u00c3\u00a9la\\nbah\u00c3\u00ada mand\u00c3\u00a9 que se descargase la canoa, en la cual hab\u00c3\u00ada\\nentre otras cosas vestidos de M. de la Sale, una parte de sus\\npapeles, alguna ropa blanca, un poco de abalorios y treinta\\ncuarenta libras de harina, que les habian quedado.\\nEn el dia siguiente me instruy\u00c3\u00b3 M. Chedeville del porme-\\nnor de la desgracia, y me dijo, que habiendo permanecido\\n\u00c2\u00abIgun tiempo en la barca, en el sitio prevenido por M. de la\\nSale, les comenz\u00c3\u00b3 faltar el agua, lo que los oblig\u00c3\u00b3 mandar\\nla lancha tierra para procurArsela y llenar cuatro cinco\\nbarricas que M. Plan\u00c3\u00aderose con seis de los mejores hombres\\nse embarc\u00c3\u00b3 en la lancha; que por la tarde la vieron venir;\\npero nomo les era contrario el viento y la noche avanzaba, s\u00c2\u00a1\\nhabia puesto un farol, cuya candela se acab\u00c3\u00b3 descuidando el\\ncapit\u00c3\u00a1n reemplazarla con otra, lo que hizo sin duda, que la\\nlancha no pudiera ver la barca que la referida lancha no\\nse liabia vuelto (i ver y que era muy probable que hubieran\\nperecido cuantos se hallaban en ella.\\nMe refiri\u00c3\u00b3, que sin embargo de esta ocurrencia permancci\u00c3\u00a9- i\\nron algunos dias en el mismo punto; que entre tanto murie-\\nron tres cuatro, y que careciendo ya de agua, se habian co-\\nraido los cerdos antes de que falleciesen de sed. En este\\nestado resolvieron levantar el ancla para aproximarse la\\nhabitacio\u00c3\u00adi pero como estaban fallos de gente y para colmo\\nde su desventura ten\u00c3\u00adan el viento en contra, fueron arrojados\\nal otro lado de la bah\u00c3\u00ada, donde encallaron.\\nComo en tales circunstancias ya no tenian lancha ni bastante\\ngente para extraer los efectos, no les qued\u00c3\u00b3 otro recurso que\\nconstruir una balsa con algunas barricas y tablas pero como\\nestaba mal hecha y mal liada, perecieron los primeros que", "height": "3440", "width": "1872", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0078.jp2"}, "79": {"fulltext": "75\\nsubieron ella. Habiendo construido otra balsa mejor\\namarrada, consiguieron por este medio salvar algunas velas y\\njarcia, mucho pertrecho, ropa, equipages y los papeles de M.\\nde la Sale y de otros. En seguida se dettivi\u00c3\u00a9ion en tierro en\\nespera de noticias, y habiendo encontrado una canoa, la mis-\\nma que se habia perdido antes (i orillas de la bah\u00c3\u00ada, y que el\\nmar habia llevado la costa opuesta, se embarcaron en ella\\npara buscarnos, porque los v\u00c3\u00adveres les hablan faltado total-\\nmente. Se consideraban muy afortunados en no haber sido\\ndescubiertos por los salvajes en el tiempo de su mansi\u00c3\u00b3n en\\ntierra que fue de tres meses, y de haber hallado una canoa en\\nque poder regresar.\\nEl Sr. Barbier estaba encargado desde la partida de M. de\\nla Sale de proveernos de caza y ademas de acopiar cortezas\\nde \u00c3\u00a1rbol para cubrir nuestras casas, en lugar de los cueros que\\nsecados por el sol, se encog\u00c3\u00adan y dejaban descubierta una\\nparte de los techos de nuestros edificios. Tambi\u00c3\u00a9n le pre-\\nvine que cortase estacas para formar una palizada al rededor\\nde nuestra habitaci\u00c3\u00b3n, y como el Sr. Chedeville me habia di-\\ncho que enterraron varias cosas, que no pudieron conducir,\\nmand\u00c3\u00a9 al expresado Sr. Barbier con dos canoas y quince\\nhombres aquel lugar, en el que encontraron algunos pedre-\\nros, jarcia y velas los salvajes hablan descubierto el escon-\\ndrijo y se tomaron pedazos de lienzo y alg\u00c3\u00ban fierro, de que\\nson tan codiciosos.\\nVuelto el S. Barbier y continuando en su ejercicio de caza,\\ntuvo un encuentro con los salvajes, de los que algunos esta-\\nban provistos con los fusiles que hablan quitado los nuestros\\ndispararon sin acierto algunos tiros, y tres cuatro que se\\ndirigieron contra ellos, bastaron para hacerlos retirar. Se\\nhallaba entonces en una canoa sobre el rio que deseaban re-\\nmontar pero el encuentro le habia precisado tomar un\\ncamino contrario; lo notaron los salvajes, pasaron ocho el\\nrio nado, hicieron por adelantarse la canoa, se colocaron\\nentre la yerba cerca del punto por el que ella debia pasar, y\\ncuando vieron que no distaba mucho, dispararon sus flechas\\nde que varios resultaron he\u00c3\u00b1dos; un fusilazo que tir\u00c3\u00b3 M.", "height": "3445", "width": "1889", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0079.jp2"}, "80": {"fulltext": "76 j\\nBarbier los puso en fuga \u00c3\u00a9l continu\u00c3\u00b3 su camino y regres\u00c3\u00b3\\nnuestra habitaci\u00c3\u00b3n.\\nAlgunos dias despu\u00c3\u00a9s vimos una banda de toros, que huia\\njuzgamos que los salvajes andaban en su persecuci\u00c3\u00b3n, y esta\\nfue la verdad. Algunos do ellos se acercaron nuestra casa\\npero un ca\u00c3\u00b1onazo que yo dirig\u00c3\u00ad al mont\u00c3\u00b3n y un fusilazo del\\nBarbier bast\u00c3\u00b3 para que se dispersasen y huyeren.\\nCuando el Sr. Barbier iba caza, enviaba yo una que otra\\nvez algunas rauchaclias y mugeres para acecinar las carnes\\npero habi\u00c3\u00a9ndoseme avisado que se separaba de la tropa con\\nuna muchacha de la que estaba enamorado, de lo que se\\nhacian bien fundadas burlas, y sabido por M. Barbier que todo\\nestaba en mi conocimiento, me llam\u00c3\u00b3 aparte, y me pidi\u00c3\u00b3 per-\\nmiso para casarse con aquella muchacha de pronto se lo difi-\\ncult\u00c3\u00a9, dici\u00c3\u00a9ndole que aguardase la vuelta de M. d\u00c3\u00a9la Sale;\\npero en fin, considerando que podian haber hecho algunas\\nanticipaciones al matrimonio, segu\u00c3\u00ad el consejo de los padres\\nrecoletos y del padre Chedeville, y le di licencia para que\\nse casase. A su ejemplo el Sr. Marques de la Sablonniere\\npretendi\u00c3\u00b3 el mismo permiso para casarse con una joven que\\namaba; pero se lo negu\u00c3\u00a9 absolutamente, prohibi\u00c3\u00a9ndole\\nademas que volviese verla.\\nAlg\u00c3\u00ban tiempo se pas\u00c3\u00b3 sin que ocurriesen cosas dignas de\\nmemoria; referir\u00c3\u00a9 sin embargo dos relativas los padres re-\\ncoletos la una es que hall\u00c3\u00a1ndose el padre Anastasio conmigo\\nen la caza de toros, se acerc\u00c3\u00b3 demasiado presto uno que yo\\nhab\u00c3\u00ada tiradoy abatido, y el animal se levant\u00c3\u00b3, se arroj\u00c3\u00b3 sobre\\n\u00c3\u00a9l y le derrib\u00c3\u00b3, cost\u00c3\u00a1ndole trabajo retirarse y m\u00c3\u00ad socorrerle,\\nporque no me atrev\u00c3\u00ada disparar de miedo de matarle pero el\\ntoro volvi\u00c3\u00b3 caer por su debilidad, se libert\u00c3\u00b3 el padre y estuvo\\nenfermo algunos meses. La otra cosa fue, que el padre M\u00c3\u00a1xi-\\nmo habia escrito memorias sobre la conducta de M. de la Sale,\\nque el reprobaba en muchos puntos habi\u00c3\u00a9ndoseme dado avi^\\nso, encontr\u00c3\u00a9 medio de hacerme de las memorias y las ech\u00c3\u00a9 al\\nfuego sin disgusto por ello del padre.\\nEn este mismo tiempo aconteci\u00c3\u00b3 que la mayor parte de los\\nnuestros comenzase murmurar, viendo que M, de la Sale\\nno parec\u00c3\u00ada el Sr. Duhaut, que acaso fu\u00c3\u00a9 el primero en ex-", "height": "3440", "width": "1872", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0080.jp2"}, "81": {"fulltext": "77\\ncitar aquellos movimientos, apoyaba las quejas de los descon-\\ntentos, les promet\u00c3\u00ada mucho de su mando, les ofrec\u00c3\u00ada auxiliar\\ncon los efectos de que estaba en posesi\u00c3\u00b3n, queriendo, me pa-\\nrece, insinuarse de esta manera en los esp\u00c3\u00adritus para cierto\\ndesignio que probablemente habia concebido desde entonces.\\nNo tard\u00c3\u00a9 en ser instruido de todo y hubiera hecho un gran\\nservicio M. de la Sale, si yo hubiera hecho perecer desde\\naquel tiempo al que habia de ser su asesino pero me conten-\\nt\u00c3\u00a9 con darle una severa reprensi\u00c3\u00b3n y con amenazarle de que\\nle arrestarla, si no se enmendaba en la situaci\u00c3\u00b3n en que yo\\nme encontraba, no podia obrar de otro modo. Entretanto\\nhabl\u00c3\u00a9 unos y otros y les di tan buenas esperanzas del re-\\ngreso de M. de la Sale, y de que los negocios cambiar\u00c3\u00adan\\nprontamente de aspecto su gusto, que logr\u00c3\u00a9 tranquilizar los\\n\u00c3\u00adin irnos.\\njMas como la ociosidad engendra muy frecuentemente el\\nfastidio y la impaciencia, procuraba yo evitarla cuanto estaba\\nen mi arbitrio, ocupando mi gente en trabajos ligeros, unos\\nen cortar la maleza cerca de la habitaci\u00c3\u00b3n, otros en derribar\\nlos \u00c3\u00a1rboles que quitaban la vista otros arrancaban la yerba al\\nderrededor de nuestro cercado hasta cierta distancia, fin de\\nque naciese nueva para nuestros animales, y por la tarde dis-\\npon\u00c3\u00ada que se divirtiesen en cantar y bailar.\\nMientras que nosotros pas\u00c3\u00a1bamos el tiempo del mejor mo-\\ndo que nos era posible, M. de la Sale habia penetrado mucho\\nen el interior con direcci\u00c3\u00b3n al M\u00c3\u00a9jico Setentrional. Ha-\\nbia atravesado por muchas naciones, cuyos pueblos eran so-\\nciables en su mayor parte, y con los que habia contratado una\\nespecie de alianza, particularmente con los Ceiiis y otros, cu-\\nyos nombres dir\u00c3\u00a9 despu\u00c3\u00a9s. Habia descubierto paises encan-\\ntadores, abundantes en cuanto podia apetecerse, tanto para el\\nalimento, como para formar c\u00c3\u00b3modos establecimientos, y des-\\npu\u00c3\u00a9s de haber siifrido tanto \u00c3\u00a9l como su sobrino M. Morangei\\nTiandes enfermedades, volvi\u00c3\u00b3 nuestra habitaci\u00c3\u00b3n con cinco\\nRecordando el punto de que parti\u00c3\u00b3 Mr. de \u00c2\u00a1a Sale, es dig-\\nna de considerarse esta noticia de Mr. Joutel.", "height": "3445", "width": "1889", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0081.jp2"}, "82": {"fulltext": "78\\ncaballos que hab\u00c3\u00ada comprado en el mes de Agosto de\\n1686.\\nO\u00c3\u00ad su voz y fui uno de los primeros en salir encontrarle.\\nTomamos dos canoas para pasar su gente y equipages, y los\\ncaballos fueron conducidos nado. Estuvimos muy conten-\\ntos de ver nuestro gefe de vuelta, aunque nada habia ade-\\nlantado en este viaje. M. de la Sale no hall\u00c3\u00b3 su rio y no es-\\ntuvo, como esper\u00c3\u00a1bamos, por el lado de los Illinois no re-\\ngres\u00c3\u00b3 mas que con ocho hombres de veinte que llev\u00c3\u00b3 al partir,\\nquedando reducido el fruto del viaje los cincos caballos que\\ntraia cargados de maiz sea trigo de indias y algunos granos,\\nque se guardaron en el almac\u00c3\u00a9n.\\nLuego que arrib\u00c3\u00b3 Mr. de la Sale me pregunt\u00c3\u00b3 si habian vu-\\nelto los Sres. de Clerc, Hari\u00c3\u00a9 y Duhaut el j\u00c3\u00b3von con dos mas\\nque no pudiendo sobrellevar las fatigas del viaje, habian ob-\\ntenido su permiso de regresar instruido de que no habian\\nparecido, infiri\u00c3\u00b3 de ello que los salvajes los habrian matado.\\nSe nos dijo tambi\u00c3\u00a9n que el Sr. Bihorel se habia separado y\\nperdido sin que se hubiera vuelto adquirir noticia de su pa-\\nradero un criado de Mr. de la Sale\u00c2\u00bb llamado Mesnil, fu\u00c3\u00a9 ar-\\nrastrado hasta el fondo del rio y le devor\u00c3\u00b3 un cocodrilo cua-\\ntro desertaron y abandonaron Mr. de la Sale, cuando se\\nhallaba en la parte de los Ceiiis.\\nTodo esto era triste y deplorable pero el humor siempre\\nigual del gefe tranquilizaba todo \u00c3\u00a9l mundo \u00c3\u00a9l encontraba re-\\ncursos para todo por su esp\u00c3\u00adritu que era capaz de adelantar las\\nesperanzas mas abatidas la vuelta y la vista de Mr. Chedeville\\nle regocij\u00c3\u00b3, y l^i caus\u00c3\u00b3 mucho gusto haber recobrado sus vestidos\\ny parte de sus papeles. Pasado alg\u00c3\u00ban tiempo de descanso, se tra-\\nt\u00c3\u00b3 de emprender un viaje al pais de los I llinios y de buscar por\\nese camino, y con preferencia todo, el rio Missicipi pero se\\njuzg\u00c3\u00b3 mas acertado dejar pasar los grandes calores antes de\\nemprenderlo.\\nEntre tanto, mand\u00c3\u00b3 cercar con estacas un lugar para des-\\ntinarlo un nuevo almac\u00c3\u00a9n se aprovech\u00c3\u00b3 para este fin de los\\nEl muy natural que estos caballos hubieran sido llevados\\npor los es pa\u00c3\u00b1oles.", "height": "3440", "width": "1872", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0082.jp2"}, "83": {"fulltext": "79\\n\u00c3\u00a1rboles que yo hab\u00c3\u00ada hecho cortar y dispuso que se corlasen\\nmas para el mismo destino. Como para este trabajo se des-\\ntacaba alguna gente, siete ocho que estaban las \u00c3\u00b3rdenes\\ndel Sr. Barbier, fueron observados por los salvajes, que en\\nmayor n\u00c3\u00bamero pareci\u00c3\u00b3 que pretend\u00c3\u00adan envolverlos; pero ha-\\nbiendo cubierto todos los nuestros su espalda con los \u00c3\u00a1rboles y\\ndisparado varios tiros de fusil, de los que un salvaje vino al\\nsuelo, sus compa\u00c3\u00b1eros le cogieron y se retiraron. No pas\u00c3\u00b3\\nmucho tiempo sin que tomasen venganza, porque nos mata-\\nron dos hombres, al uno muy cerca de nuestra habitaci\u00c3\u00b3n, y al\\notro cuando se separ\u00c3\u00b3 de la tropa para coger verdolagas, sin\\nque se le hubiera podido dar socorro.\\nComo se hablaba frecuentemente del viaje los Illinois, un\\ndia me pregunt\u00c3\u00b3 Mr. de la Sale si queria yo ser de la espedi-\\ncion, y dirijirme despu\u00c3\u00a9s por el Canad\u00c3\u00a1 Francia en solici-\\ntud de auxilios le di seguridades de mi obediencia su volun*\\ntad y de la fidelidad con que sabria cumplimentarla. Enton-\\nces comenz\u00c3\u00b3 preparar poco poco todo lo necesario para la\\nempresa. Tom\u00c3\u00b3 dos pares de s\u00c3\u00a1banas que yo tenia para ha-\\ncer ropa blanca y con las velas de la barca la Belle se hicie-\\nron vestidos del lienzo que conservaba Mr. Duhaut provey\u00c3\u00b3\\nvarios, adelant\u00c3\u00a1ndose as\u00c3\u00ad su proyecto, que un accidente vi-\\nno retardar.\\nEste fue la incomodidad de una hernia que atac\u00c3\u00b3 Mr. de\\nla Sale, y habi\u00c3\u00a9ndome dicho que en ese estado no le era posible\\nemprender su viaje, me ofrec\u00c3\u00ad hacerlo yo, si gustaba fran-\\nquearme su salvaje y quince hombres; pero su respuesta fue\\nque consideraba necesaria su presencia entre los IU\u00c3\u008d7wis y\\nque ademas era conveniente que su hermano marchase\\nFrancia as\u00c3\u00ad reus\u00c3\u00b3 mi propuesta y no me fue dado evitar el\\nfatal destino de este viaje.\\nDe esta manera pasamos alg\u00c3\u00ban tiempo, durante el cual o-\\ncurri\u00c3\u00b3 una disputa acerca de los privilegios que el rey conce-\\nde los que nacen primero en las colonias francesas da\\nAm\u00c3\u00a9rica. La esposa del Sr. Barbier estaba pre\u00c3\u00adladay \u00c3\u00a9l pre-\\ntend\u00c3\u00ada que este hijo tenia derecho al privilegio concedido;\\nlu viuda de Tal\u00c3\u00b3n hab\u00c3\u00ada parido en la traves\u00c3\u00ada de Francia\\nAm\u00c3\u00a9rica y alegaba que su hijo, aunque nacido antes de arii-", "height": "3445", "width": "1889", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0083.jp2"}, "84": {"fulltext": "80\\nbar, debia ser preferido pero como lamuger del Sr. Barbicr\\nmalpari\u00c3\u00b3, el asunto qued\u00c3\u00b3 indeciso.\\nLuego que Mr. de la Sale se restableci\u00c3\u00b3 de su enfermedad,\\nse dio principio los preparativos de viaje. Vinieron entre\\ntanto las fiestas de navidad la misa de media noche se cant\u00c3\u00b3\\nsolemnemente, y llegada la fiesta de Reyes, no dejamos de\\ngritar le Roy le boit, aunque con agua sola. Hecho esto, ya\\nno se pens\u00c3\u00b3 mas que en la marcha. Mr. de la Sale confiri\u00c3\u00b3\\nel mando de la habitaci\u00c3\u00b3n al Sr. Barbier, y le previno cuan-\\nto debia hacer y observar durante su ausencia.\\nQuedaron en ella los padres recoletos M\u00c3\u00a1ximo y Zenobio,\\nel padre Mr. Chedeville, el Sr. Barbier, su esposa, un cirujano\\ny otros hasta el n\u00c3\u00bamero de veinte, entre los que se contaban\\nsiete mugeres muchachas, siendo el Sr. Barbier el \u00c3\u00banico\\ncasado. Este n\u00c3\u00bamero dista mucho del grande, que tan fuera\\nde raz\u00c3\u00b3n se ha supuesto que qued\u00c3\u00b3 en la habitaci\u00c3\u00b3n en verdad\\nque no era mayor y por lo que toca los salvajes, ya se ha\\ndicho que Mr. de la Sale habia prohibido toda comunicaci\u00c3\u00b3n\\ncon ellos. Por lo respectivo bestias, setenta setenta y\\ncinco cochinos quedaron entre grandes y chicos, lo que no\\nera mala provisi\u00c3\u00b3n, diez y ocho veinte gallinas, algunos\\nbarriles de harina que se reservaban para los enfermos, la p\u00c3\u00b3l-\\nvora, el plomo y ocho ca\u00c3\u00b1ones sin balas.\\nPari\u00c3\u00admos el 12 de Enero del a\u00c3\u00b1o de 1687, en n\u00c3\u00bamero de\\ndiez y siete personas, saber Mr. de la Sale, el sacerdote\\nMr. Cavalier su hermano, el padre Anastasio recoleto, los\\nSrs. Duhaut el mayor, l Archeveque, \u00c3\u00adliens, Liotot cirujano,\\nel joven Tal\u00c3\u00b3n, un salvaje y un lacayo de Mr. d\u00c3\u00a9la Sale.\\nTomamos una parte de lo mejor que cada uno pose\u00c3\u00ada, y de\\nque se creia necesitar, y cargamos con ello los cinco caballos.\\nNos separamos unos y otros de una manera tan tierna y tan\\ntriste, que parec\u00c3\u00ada que todos ten\u00c3\u00adamos el secreto presentimien-\\nto de que jam\u00c3\u00a1s volver\u00c3\u00adamos vernos. El padre Zenobio\\nfue el que mas apasionado se mostr\u00c3\u00b3, dici\u00c3\u00a9ndome que ningu-\\nna otra separaci\u00c3\u00b3n le habia sido tan sensible como esta.\\nEn el primer dia llegamos un sitio llamado le Boucan, por-\\nque en \u00c3\u00a9l se acecinaba la carne este lugar dista poco de la\\nhabitaci\u00c3\u00b3n. El 13 atravesamos una campi\u00c3\u00b1a de cerca de dos", "height": "3408", "width": "1834", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0084.jp2"}, "85": {"fulltext": "81\\nleguas, donde vimos varias partidas de toros, de corzos, pavos,\\navutardas y otras especies de caza encontramos terrenos\\npantanosos que fatigaban nuestros caballos, y un bosque\\nque terminaba la llanura, por el que atraviesa un brazo de\\nrio lleno de ca\u00c3\u00b1averales, al que Mr. de la Sale dio el nombre\\nde la Princesse este brazo se junta otro y ambos bajan\\nla bah\u00c3\u00ada de St. Luis.\\nA la entrada de este bosque matamos cinco toros el rio lo\\npasamos vado y fuimos acampar media legua adelante, de\\ndonde mand\u00c3\u00b3 gente Mr. de la Sale traer en los caballos la\\ncarne de los toros que hablamos muerto y cuyas pieles nos\\nfueron de gran provecho, por la fuerte lluvia que sobrevino.\\nHabiendo cesado de llover el dia 14, atravesamos otra gran-\\nde y larga canipi\u00c3\u00b1a, muy abundante en toros y en caza v\u00c3\u00ad-\\nmis por uno y otro lado caminos hechos por los toros, obser-\\nvamos varios pelotones de ellos que andaban aprisa y o\u00c3\u00adros\\nque corr\u00c3\u00adan, lo que nos persuadi\u00c3\u00b3 que los salvajes los arro-\\njaban. En efecto, habi\u00c3\u00a9ndonos demorado para relevar un\\ncaballo que se habia cansado, observamos que un salvaje los\\npersegu\u00c3\u00ada muy de cerca Mr- de la Sale inmediatamente dis-\\npuso que se descargase un caballo, un hombre mont\u00c3\u00b3 en \u00c3\u00a9l,\\ncorri\u00c3\u00b3, alcanz\u00c3\u00b3 al salvaje y le trajo.\\nEl salvaje se crey\u00c3\u00b3 perdido, cuandose vio en medio de no-\\nsotros el miedo le hacia temblar y no era sin motivo, porque\\nla mayor parte de los nuestros habia resuelto hacerle morir.\\nPero esto se opuso Mr. de la Sale, exponiendo que \u00c3\u00a9ramos\\npocos, que el n\u00c3\u00bamero de los que quedaron en la habitaci\u00c3\u00b3n\\nera corto y que lejos de exitar el odio de los salvajes, lo que\\nconvenia era tratarlos con dulzura para conservar por este\\nmedio la paz con ellos m\u00c3\u00a1xima incontestable, cuya pr\u00c3\u00a1ctica\\nhubiera hecho su felicidad, si siempre la hubiera observado.\\nMand\u00c3\u00b3 que se hiciese lunibre y que se le diese de comer y\\nfumar le obsequi\u00c3\u00b3 en seguida con un poco de tabaco y al-\\ngunas otras bagatelas, y le explic\u00c3\u00b3 que no venia a hacer mal\\nnadie, que su deseo era estar en paz con todos y le despidi\u00c3\u00b3\\nel salvaje se tranquiliz\u00c3\u00b3 un tanto pero inquieto siempre so-\\nbre su suerte, al principio se retir\u00c3\u00b3 paso paso mirando siem-\\npre por todos lados, y cuando ya estaba fuera de alcance,", "height": "3429", "width": "1846", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0085.jp2"}, "86": {"fulltext": "82\\nech\u00c3\u00b3 c\u00c3\u00adHier con la mayor precipitaci\u00c3\u00b3n. Continuamos nu-\\nestro camino, y poco tiempo descubrimos otro salvaje que\\ncorria tambi\u00c3\u00a9n en pos del ganado Mr. de la Sale hizo coger\\ny mand\u00c3\u00a1rnosle se le dio el mismo trato que al primero.\\nNo nos hall\u00c3\u00a1bamos lejos de aquel lugar, cuando observa-\\nmos una muchedumbre de salvajes que se nos acercaban por\\nnuestra izquierda y no obstante continuamos nuestro camino.\\nPero cuando ya estaban al frente, M. de la Sale mand\u00c3\u00b3 hacer\\nalto. Viendo los salvajes que nos hablamos detenido, se\\ndetuvieron tambi\u00c3\u00a9n. Habi\u00c3\u00a9ndolo notado M. de la Sale, puso\\nen tierra su fusil y avanz\u00c3\u00b3 hacia ellos indic\u00c3\u00a1ndoles por se\u00c3\u00b1as\\nque se acercase el que los mandaba, y era un hombre bien\\nformado este salvaje se acerc\u00c3\u00b3 y le siguieron los dem\u00c3\u00a1s\\nacarici\u00c3\u00a1ndonos su modo les correspondimos lo mejor que\\npudimos, y se les hizo despu\u00c3\u00a9s fumar.\\nLes dio entender en seguida M. de la Sale, que iba al\\npais de los Genis, que dese\u00c3\u00a1bamos paz con todos, que de all\u00c3\u00ad\\nregresar\u00c3\u00adamos luego nuestra patria, de donde les traer\u00c3\u00adamos\\ncuanto hubieran menester despu\u00c3\u00a9s de esto les distribuy\u00c3\u00b3 al-\\ngunos manojos de tabaco, abalorios y algunos cuchillos, de\\ntodo lo cual se manifestaron por se\u00c3\u00b1as muy satisfechos. En-\\ntonces se retiraron cada cual por su lado. Anduvimos aun\\nmedia legua mas para llegar un bosque, en que habia acam-\\npado M. de la Sale en su viage anterior derribamos algunos\\n\u00c3\u00a1rboles para fortificar el campamento que hicimos en la\\nnoche siguiente.\\nAun no hablamos concluido nuestro atrincheramiento,\\ncuando observamos un salvaje, luego dos y \u00c3\u00baltimamente tres,\\nque se nos acercaban unos tras otros habiendo entrado M.\\nde la Sale en alguna desconfianza, nos mand\u00c3\u00b3 tomar las\\narmas, y que estuvi\u00c3\u00a9ramos alerta para evitar una sopresa, y\\n\u00c3\u00a9l march\u00c3\u00b3 encontrarlos; ellos le manifestaron que sus gentes\\nles hablan dicho que no hac\u00c3\u00adamos mal nadie, lo que estaba\\nen raz\u00c3\u00b3n y que su objeto era visitarnos. Se les dio el mismo\\ntrato que los otros, y despu\u00c3\u00a9s se les hizo se\u00c3\u00b1as de que se\\nretirasen, por que la noche se acercaba como hablamos no-\\ntado que observaron que nos est\u00c3\u00a1bamos fortificando, estuv\u00c3\u00ad\u00c2\u00bb\\nmos en vela toda la noche que se pas\u00c3\u00b3 sin novedad.", "height": "3408", "width": "1834", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0086.jp2"}, "87": {"fulltext": "83\\nEn el d\u00c3\u00ada quince segu\u00c3\u00admos nuestro camino con el intento\\nde buscar un vado en el rio la Princese, por el que M. de la\\nSale habia pasado antes. Pero como no lo encontramos y\\nhabia crecido mucho el agua del rio, nos vimos en la necesi-\\ndad de subir mas arriba, pasando por muy bellos prados y\\npor bosques espesos, compuestos de diferentes especies de \u00c3\u00a1r-\\nboles, pero todos de corta edad, del mismo grueso, altos, dere-\\nchos y que parec\u00c3\u00adan plantados en linea. El rio que atravesa-\\nba por medio de aquellas hermosas b\u00c3\u00b3vedas y los varios\\narroyos que corr\u00c3\u00adan ac\u00c3\u00a1 y acull\u00c3\u00a1, formaban juntos un paisage\\nencantador.\\nEncontramos tambi\u00c3\u00a9n algunos bosques tan espesos que era\\npreciso abrir camino con el hacha para que pudieran pasar\\nnuestros caballos matamos un toro por la tarde y acampa-\\nmos en un bosquecito con las convenientes precauciones.\\nEl dia 16 continu\u00c3\u00a1mos nuestro camino costeando y remon-\\ntando siempre el rio, encontrando de tiempo en tiempo los\\nmismos paisages y los mismos obst\u00c3\u00a1culos en los bosques, en\\nlos que era preciso ir abriendo camino, lo que nos fatigaba\\nmucho. Pero la abundancia de caza y sobre todo de gallinas\\nde la india, de que matamos una gran cantidad, suavizaba\\nnuestras penas y contribu\u00c3\u00ada hacer soportar el trabajo con\\nmas gusto.\\nLa jornada del 17 nos fue muy molesta por los bosques y\\narroyos que tuvimos que atravesar; llegamos despu\u00c3\u00a9s una\\ncuesta, en la que habia doscientas trescientas cabanas de\\nsalvajes. Estas cabanas parec\u00c3\u00adan hornos grandes, formados\\ncon estacas plantadas en redondo, y unidas arriba modo de\\ncimborio. l\u00c3\u00adabian servido de campamento los salvajes,\\nquienes cuando partieron, se llevaron los cueros con que las\\ncubren y las esteras con que las adornan, y les sirven de lecho.\\nAl cabo de algunas horas de camino, nuestro salvaje descu-\\nbri\u00c3\u00b3 una partida de toros y se matfiron siete ocho hicimos\\nprovisi\u00c3\u00b3n de la mejor carne y seguimos nuestro camino por\\nmedio de los bosques. Vadeamos un brazo del rio y llegamos\\nla orilla de otro, cuyo fondo era tan peligroso que tuvimos qu\u00c2\u00a9\\nacampar en la rivera, y como llovi\u00c3\u00b3 por la noche y en todo el\\ndia siguiente, nos fue inevitable el permanecer all\u00c3\u00ad.", "height": "3429", "width": "1846", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0087.jp2"}, "88": {"fulltext": "84\\nHabiendo cesado la lluvia el dia 19, nos pusimos en camino\\nen medio de una densa niebla y con el agua algunas veces\\nhasta las rodillas y aun mas arriba, lo que junto con las aber-\\nturas que era necesario hacer en las malezas, nos fatig\u00c3\u00b3 mas\\nall\u00c3\u00a1 de lo que se puede imaginar hubi\u00c3\u00a9ramos adelantado\\nmas, si no estuvi\u00c3\u00a9ramos advertidos de seguir los caminos tra-\\nzados por el ganado, cuyo instinto los lleva siempre los\\nlugares mas f\u00c3\u00a1ciles para el tr\u00c3\u00a1nsito.\\nAs\u00c3\u00ad que, en aquellos caminos no experimentamos otra in-\\ncomodidad que la de hallarlos llenos de agua y muy escabrosos,\\nlo que no era muy ventajoso para nuestro calzado, que era\\nun pedazo de piel fresca de toro becerra, y de lo que nos\\nhabiamos hecho una especie de escarpines, para que supliesen\\nla falta de zapatos este pobre calzado se nos secaba en los\\npies durante el calor y no era poco\u00e2\u0082\u00acl mal que nos causaba, y\\nnos ve\u00c3\u00adamos muchas veces en la necesidad de meter los. pies\\nen el agua para ablandar nuestros escarpines. Caminamos\\ntodo el dia sufriendo estas molestias, sin encontrar un lugar\\nprop\u00c3\u00b3sito para acampar, hasta que arribamos un rio, cuya\\nelevada orilla nos proporcion\u00c3\u00b3 un sitio adecuado pgra des-\\ncansar.\\nUna llovizna impidi\u00c3\u00b3 que march\u00c3\u00a1semos el dia 10 despu\u00c3\u00a9s\\nde haber atravesado media le^ua de bosques y otra mediado\\npantanos, llegamos una dilatada llanura, atravesada de\\ncaminos de ganado que iban dar al rio, lo que nos inclin\u00c3\u00b3\\ncreer, que pod\u00c3\u00ada haber por all\u00c3\u00ad alg\u00c3\u00ban vado continuamos y\\nencontramos el rio tan desbordado y su corriente tan r\u00c3\u00a1pida\\nque nos fue imposible pasar y nos detuvimos por necesidad en\\nla rivera, en la que cazamos toros que no nos faltaron, ni\\ntampoco gallinas de la india y otras especies de caza.\\nEl 21 avanzamos arriba del rio y habiendo hallado un lugar\\n\u00c2\u00abstrecho y profundo, se derrib\u00c3\u00b3 un \u00c3\u00a1rbol que hicimos atrave-\\nsar de un lado al otro como si fuera tabla, y de mano en mano\\npasamos nuestros equipages los caballos pasaron h nado y\\nfuimos acampar en la orilla opuesta, cerca de una cam-\\npi\u00c3\u00adTa muy hermosa.\\nMientras que hac\u00c3\u00adamos un corto acopio de \u00c3\u00a1rboles para\\natrincherarnos, o\u00c3\u00admos una voz y nos pusimos sobre las armas", "height": "3408", "width": "1834", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0088.jp2"}, "89": {"fulltext": "85\\nfuimos hacia el punto en que se habia percibido y descubri-\\nmos una partida de quince salvajes que se aproximaba y nos\\nhizo se\u00c3\u00b1as, arrojando sus arcos en tierra, de que venian de\\npaz les avisamos por se\u00c3\u00b1as que podian acercarse; lo hicie-\\nron y nos acariciaron su modo. Se les hizo sentar, y que\\nfumasen M. de la Sale entr\u00c3\u00b3 en conversaci\u00c3\u00b3n con ellos ya\\npor se\u00c3\u00b1as ya por medio de algunas palabras que sabia del\\nidioma de los Genis: entendi\u00c3\u00b3 que eran sus vecinos y aliados,\\nque su pueblo no estaba distante y que su naci\u00c3\u00b3n se llamaba\\nHebahamo. Se les obsequi\u00c3\u00b3 con algunos peque\u00c3\u00b1os regalos y\\nse retiraron, prometiendo volver al dia siguiente.\\nComo el dia 22 estaban cansados y lastimados nuestros ca-\\nballos y nosotros muy rendidos, hicimos alto aquel dia, y los\\nsalvajes no dejaron de venir en n\u00c3\u00bamero de 29, de los que\\nalgunos tenian escudos rodelas del cuero mas fuerte de toro\\nnos noticiaron que estaban en guerra por el rumbo del nor-\\nueste, y que hablan visto antes hombres semejantes noso-\\ntros, que no distaban mas que diez jornadas del lugar en que\\nnos hall\u00c3\u00a1bamos y por las se\u00c3\u00b1as que nos dieron de ellos, juz-\\ngamos que la Nueva Espa\u00c3\u00b1a* era el pais de que hablaban.\\nM. de la Sale aprendi\u00c3\u00b3 algunas palabras de su lengua que\\nera muy diferente de la de los Ce7iis y mucho mas dif\u00c3\u00adcil.\\nEn cuanto sus modales, son mas semejantes. Habi\u00c3\u00a9ndo-\\nnos manifestado que por el rumbo del norueste encontrar\u00c3\u00ada-\\nmos campi\u00c3\u00b1as mas transitables y que as\u00c3\u00ad podr\u00c3\u00adamos evitar el\\ntr\u00c3\u00a1nsito por medio de los bosques, se les dio de comer y algu-\\nnos regalos y se les despidi\u00c3\u00b3 la lluvia que sobrevino y dur\u00c3\u00b3\\ntoda la noche, fue la causa de que no continu\u00c3\u00a1ramos el dia 24\\nen el 29 anduvimos poco por la continuaci\u00c3\u00b3n de la lluvia y\\nporque encontramos varios rios muy crecidos.\\nEn el 26 segu\u00c3\u00admos nuestra marcha y llegamos un rio\\nllamado la Sahlonniere por la mucha arena de que est\u00c3\u00a1 lleno.\\nHabi\u00c3\u00a9ndolo dejado el dia 27, encontramos otro peque\u00c3\u00b1o rio\\nangosto, pero muy profundo continuamos mas arriba, des-\\nAtenas podr\u00c3\u00a1 desearse una mejor prueba de que los espa-\\n\u00c3\u00b1oles precedieron el los franceses en la visita de aquellos\\nterritorios.\\nH", "height": "3429", "width": "1846", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0089.jp2"}, "90": {"fulltext": "86 1\\ncubrimos un vado y fuimos acampar del otro lado en un\\nbosquecito, en que pasamos muy mala noche porque volvi\u00c3\u00b3\\nllover, y como el rio se desbord\u00c3\u00b3, tuvimos que construir un\\ntablado y subirnos encima, fin de evitar que nuestra p\u00c3\u00b3lvora\\ny equipajes se mojasen viendo en el dia \u00c2\u00a37 que no cesaba\\nde caer agua, levantamos el campo para ir una legua mas\\nadelante un sitio mas alto, hicimos una gran lumbrada\\npara calentarnos y secarnos.\\nVimos entre tanto un pais muy bello, cuyas campi\u00c3\u00b1as ma-\\ntizadas de bosques, se perd\u00c3\u00adan de vista y formaban la mas\\naf^radable perspectiva. Atravesamos parte de ellas el dia 28,\\nV en el 29 despu\u00c3\u00a9s de tres horas de camino encontramos uno\\nlleno de agua, lo que nos precis\u00c3\u00b3 acampar en la rivera de\\nun rio, que pasamos el SO, yendo acampar en un bosque\\ncercano.\\nAl siguiente dia, 10 de Febrero de 1687, me dej\u00c3\u00b3 Mr. d\u00c3\u00a9la\\nSale el cuidado del campo, y tom\u00c3\u00b3 consigo su hermano M.\\nCavelier y siete hombres, para ir \u00c3\u00adi la descubierta y exami-\\ni^ar, si se hallaba alguna persona en las varias chozas que\\nnuestros cazadores hab\u00c3\u00adan encontrado. Hall\u00c3\u00b3 veinte y cuatro\\nveinte y cinco construidas como he dicho antes, situadas en\\nuna colina, casi circunvalada por el rio, y en ellas cuatro\\ncinco hombres y muchas mujeres y ni\u00c3\u00b1os.\\nAunque los salvajes se sorprend.\u00c3\u00a9ron algo por el arribo de\\nP\u00c3\u00ad\u00c2\u00a1. de la Sale, le recibieron sin embargo con agrado y le con-\\ndujeron a la cabana de su gefe, que no tard\u00c3\u00b3 en llenarse con\\n1,1 2;ente que vino verle. Se reunieron all\u00c3\u00ad los ancianos del\\nj.Hieblo, extendieron p\u00c3\u00adeles de toro, hicieron que W. de 1\\nSale y los de su comitiva se sentasen en ellos, les dieron de\\ncomer carne acecinada, y despu\u00c3\u00a9s les significaron que por al-\\ngunos de sus aliados hab\u00c3\u00adan sido instruidos de que se hallaban\\nen el pais y de que se dirij\u00c3\u00adan h cia los Ce7iis, lo que los hizo\\njuzgar que pasar\u00c3\u00adan por su pueb o.\\nM. d\u00c3\u00a9la Sale los obsequi\u00c3\u00b3 con algimos cuchillos y pedazos\\nde tabaco, y ellos en recompensa le regalaron pieles curtidas d.i\\ntaro con pelo dieron una por un tucliilio y hubieran dadc\\nmayor cantidad, si no se les hubiera advertido que no tenia\\nmos facilidad de llevarlas y que si ten\u00c3\u00adan caballos, se les cam", "height": "3408", "width": "1834", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0090.jp2"}, "91": {"fulltext": "87 J\\nbiarian por hachas contestaron que ten\u00c3\u00adan dos, pero que no\\npensaban en deshacerse de ellos. Como era ya tarde cuan-\\ndo regres\u00c3\u00b3 M. de la Sale, permanecimos all\u00c3\u00ad aquel d\u00c3\u00ada, en\\nque muchos salvages nos vinieron ver con la esperanza de\\nobtener algunos regalos, ofreci\u00c3\u00a9ndonos pieles curtidas de\\ntoro, de las que no quisimos cargarnos.\\nEl dia 2 volvimos emprender nuestro camino, deteni\u00c3\u00a9n-\\ndonos un poco de tiempo en el pueblo y de paso compramos\\nalgunos collares sean correas hechas de cuero de toro bien\\ncurtido, de que se valen los salvajes para llevar sus cargas,\\nmaderas, equipajes caza nos fueron \u00c3\u00batiles tanto para\\nnosotros como para nuestros caballos, porque con las correas\\nde estos collares asegur\u00c3\u00a1bamos nuestras cargas.\\nContinuamos nuestro camino por un pais muy bello aun-\\nque arenoso, y despu\u00c3\u00a9s de haber pasado por una grande\\ncampi\u00c3\u00b1a, arribamos un hermoso lio nombrado la Maligne^\\nporque en la anterior expedici\u00c3\u00b3n de M. de la Sale uno de sus\\ncriados que lo pasaba nado, fue llevado por un cocodrilo.\\nEste rio es tan ancho como el Sena delante de Ro\u00c3\u00bcen, parece\\nser muy navegable y est\u00c3\u00a1 rodeado de un bello pais. Acampa-\\nmos en un bosquecito cercano y quitamos la corteza algu-\\nnos \u00c3\u00a1lamos para formar nuestras chozas.\\nNuestros cazadores mataron toros, bicerras, gallinas de la\\nIndia y otros animales de caza, entre ellos uno que tiene\\nla mitad del tama\u00c3\u00b1o de un gato, es de la figura del rat\u00c3\u00b3n y\\ntiene una bolsa debajo de la garganta, en la que carga sus\\nhijos se alimenta de nueces y bellotas, es muy gordo y el\\nsabor de su carne es semejante al del cochino.\\nVimos despu\u00c3\u00a9s un lugar, en que Mr. de la Sale en su viaje\\nprecedente ocult\u00c3\u00b3 en los troncos de los \u00c3\u00a1rboles alguna canti-\\ndad de abalorios: all\u00c3\u00ad permanecimos hasta el dia 8 del mes,\\ny durante este tiempo en ning\u00c3\u00ban dia dejamos de ver\u00c3\u00a1 los sal-\\nvajes, que aseguraban pertenecer diferentes naciones se\\nles hacia fumar y se les obsequiaba siempre con algunos rega-\\nlos les causaba grande admiraci\u00c3\u00b3n advertir, que despu\u00c3\u00a9s de\\nescribirlas palabras que nos decian, las repiti\u00c3\u00a9semos viendo el\\npapel.", "height": "3429", "width": "1846", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0091.jp2"}, "92": {"fulltext": "L S8\\nDurante nuesira mansi\u00c3\u00b3n Mr. de la Sale dispuso que se\\nconstruyese una canoa port\u00c3\u00a1til con vigas, de que formamos la\\narmaz\u00c3\u00b3n y la cubrimos despu\u00c3\u00a9s con pieles de toro cosidas, ha-\\nbi\u00c3\u00a9ndolas despojado antes de la lana. Esta canoa nos fu\u00c3\u00a9\\nmuy \u00c3\u00batil para pasar los rios, as\u00c3\u00ad nosotros como los equipajes,\\nporque los caballos los atravesaban nado.\\nEl dia 9 echamos nuestra canoa al agua y nos valimos de\\nella para pasar el rio, yendo acampar media legua^de a-\\nquel punto, por la necesidad que habia de que los caballos\\ncomiesen alguna yerba para reponerse algo. El 10 segu\u00c3\u00admos\\nnuestro camino, atravesando campi\u00c3\u00b1as, en que el pasto esta-\\nba quemado, lo que hizo creer (i Mr. de la Sale que en las\\ncercan\u00c3\u00adas deb\u00c3\u00ada haber muchedumbre de salvajes. Resolvi\u00c3\u00b3\\nque se hiciese provisi\u00c3\u00b3n de carne acecinada, por temor de que\\nfaltase caza en el pa\u00c3\u00ads que \u00c3\u00adbamos entrar; para el efecto\\nmand\u00c3\u00b3 cazar y matar muchos toros.\\nForeste motivo nos demoramos en aquel lugar hasta el dia\\n12, que hicimos alto orillas de un rio, al que Mr. de la Sa-\\nle en su viaje anterior habia dado el nombre \u00c3\u00a1e Eure por la\\nnoche se levant\u00c3\u00b3 una tempestad acompa\u00c3\u00b1ada de truenos, y de\\nlluvias, que hicieron crecer las avenidas y nos obligaron de-\\ntenernos. El IS y el 14 atravesamos cuatro cinco conside-\\nrables arroyos y luego un pais sembrado de bosquecitos, co-\\nlinas y peque\u00c3\u00b1os arroyos, que formaban una agradable vista;\\neste hermoso pais seguia un bosque que pasamos, aprove-\\nchando un camino de ganado y como anocheci\u00c3\u00b3, tuvimos que\\nquedarnos all\u00c3\u00ad.\\nContinuamos el dia 15 por medio de un hermoso prado y\\npor campi\u00c3\u00b1as incendiadas en la tarde descansamos en las\\norillas de un peque\u00c3\u00b1o arroyo, en cuyas inmediaciones descu-\\nbrimos muchas huellas de salvajes, lo que nos persuadi\u00c3\u00b3 que\\nno est\u00c3\u00a1bamos muy distantes de ellos y redoblamos nuestra vi-\\ngilancia por temor de una sorpresa.\\nEl dia 16 me confi\u00c3\u00b3 Mr. de la Sale el mando del campo y\\nse llev\u00c3\u00b3 su hermano Mr. Cavelier y siete hombres mas la\\ndescubierta de salvajes. No habian andado ellos mas que\\nmedia legua, cuando vieron caballos y porci\u00c3\u00b3n de cabanas, sin\\nque los hubiesen apercibido los salvajes este pueblo estaba", "height": "3408", "width": "1834", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0092.jp2"}, "93": {"fulltext": "89\\nsituado en el declive de una colina, y podria haber cuarenta\\nchozas juntas, sin contar otras muchas dispersas.\\nHabiendo entrado en el pueblo Mr. de la Sale, se le acerca-\\nron los salvajes luego que le vieron, y le llevaron la cabana\\nde su gefe, donde se sent\u00c3\u00b3 en uni\u00c3\u00b3n de ellos sobra pieles de to-\\nro. Estando presentes los ancianos del pueblo, les explic\u00c3\u00b3,\\ncomo lo habia hecho otras naciones, el objeto de su viaje y\\nse manifestaron satisfechos. Los obsequi\u00c3\u00b3 con algunos pre-\\nsentes, como tenia de costumbre, y en retorno le ofrecieron\\npieles de toro, que no acept\u00c3\u00b3, asegur\u00c3\u00a1ndoles que su regreso\\ndel pais de los Cenis trataria con ellos y los proveerla de cuan-\\nto hubieran menester. Le confirmaron lo que otros nos hablan\\ndicho sobre una naci\u00c3\u00b3n, que algunos de ellos hablan visitado,\\nen que habia hombres parecidos nosotros, y estus eran loses-\\nlia\u00c3\u00b1oles. Le nombr\u00c3\u00b3 las naciones que hablamos pasado des-\\nde nuestra habitaci\u00c3\u00b3n de San Luis hasta el rio, llamado la Ma-\\nligne que acab\u00c3\u00a1bamos de atravesar. Los nombres de aquellas\\nnaciones son los siguientes:\\nLos Spicheais, Kahayes, Thecamons, Theauremets, Kiaboha,\\nChaumenes, Ko \u00c3\u00baans, Arhau, Enepiahce, Ahouerhopiheim,\\nKoienkfth\u00c3\u00a9, Konkone, Omeaoss\u00c3\u00a9, Keremen, Ahehoen, MegJiai,\\nTecamenes, Otenmarhem, Kaoayan y Meracoiiman. Estas\\nson las naciones que encontramos en el camino las qne ha-\\nbitan al Oeste y norueste del expresado rio eran los Kanne-\\nhouan, Touhaha, Pehir, Coyabegux, Onap\u00c3\u00aden, Fichar, Tthau,\\nKiasses, Clvmcres, Tsera, Brocrettes, Tsepehoen, Fercoufeha,\\nPanego, Petao, Petzares, Peisacho, Peihoutny Orcampiou,\\nLa naci\u00c3\u00b3n, en que por entonces nos hall\u00c3\u00a1bamos, se llama-\\nba jTtao, y no hablamos oido antes hablar de ellos. Nos hi-\\ncieron menci\u00c3\u00b3n de un gran pueblo, cuyo nombre era Ayano y\\nCanoJiatinno, y que se hallaba en guerra con los espa\u00c3\u00b1oles y\\nque ciento de ellos estaban para venir unirse con lus Cenis\\npara esta guerra y que retrocedieron por nuestra llegada, Mr.\\nde la Sale los instruy\u00c3\u00b3 de que est\u00c3\u00a1bamos en guerra con ks\\nespa\u00c3\u00b1oles, pero que no los tem\u00c3\u00adamos que con respecto \u00c3\u00adi ellos,\\nnosotros \u00c3\u00a9ramos los mensageros del mas grande capit\u00c3\u00a1n del\\nmundo, que nos habia encargado les hici\u00c3\u00a9semos todo bien y\\n2h", "height": "3429", "width": "1846", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0093.jp2"}, "94": {"fulltext": "90\\nlos auxili\u00c3\u00a1semos en la guerra contra las naciones que fuesen\\nsus enemigas.\\nEstos salvajes avisaron Mr. de la Sale que tres d\u00c3\u00a9los nu-\\nestros se hallaban entre los Cenis^ lo que le dio alguna espe-\\nranza de que fuesen ellos los mismos quienes habia per-\\nmitido en su viaje anterior que se retirasen, y de los que no\\nse habia vuelto adquirir noticia. Se les pregunt\u00c3\u00b3 si querian\\nvender sus caballos pero ellos de miedo de que se los quit\u00c3\u00a1-\\nsemos, los hablan mandado retirar, exepcion de un alaz\u00c3\u00a1n,\\nen que se acomod\u00c3\u00b3 Mr. de la Sale y se nos vino juntar.\\nEn el dia 17 pasamos con dificultad un riachuelo y fuimos\\nacampar del otro lado. En el 18 uno de nuestros caballos\\nque caminaba sobre la orilla de una barranca muy escarpada,\\ncay\u00c3\u00b3 dentro de ella, y se le sac\u00c3\u00b3 con una herida en el lomo\\nfue preciso quitarle la carga y repartirla entre todos, haciendo\\ncada uno un paquete atravesamos una hermosa campi\u00c3\u00b1a con\\nvarios bosques, colinas y arroyos y con prados muy agrada-\\nbles.\\nEl 19 marchamos por lo alto de las colinas fin de evitar\\nlos bajos pero tuvimos la pena de tener que bajar por las ro-\\ncas que encontrarnos, y porque fue necesario pasar un rio.\\nEn su traves\u00c3\u00ada o\u00c3\u00admos los perros que persegu\u00c3\u00adan los toros,\\nde los que dos se nos hablan acercado y uno cay\u00c3\u00b3 en tierra\\npor un tiro de fusiK Los salvajes que nos hablan divisado,\\nmandaron dos, que saltando de \u00c3\u00a1rbol en \u00c3\u00a1rbol se nos aproxi-\\nmaron pero como se detuvieron, sin atreverse pasar adelan-\\nte, les hicimos se\u00c3\u00b1as deque llegasen, lo que as\u00c3\u00ad verificaron;\\nse les dio de fumar, mientras regresaba Mr. de la Sale que\\nhabia salido descubrir la tropa de ellos.\\nEs muy curioso observar que to\u00c3\u00a1oslos europeos que des-\\ncubrieron conquistaron la Am\u00c3\u00a9rica, usaban del mismo lengua-\\nge y se servian de los mismos artificios para seducir dios ind\u00c3\u00ad-\\ngenas. El discurso de Mr. de la Sale es en el todo semejante\\nlos de Hern\u00c3\u00a1n Cortes en M\u00c3\u00adjico, y aunque \u00c3\u00a9l distaba mucho\\ntanto del hero\u00c3\u00adsmo como d\u00c3\u00a9la crueldad del capit\u00c3\u00a1n espa\u00c3\u00b1ol, ve-\\nmos que tambi\u00c3\u00a9n sabia dividir para mandar. Como se parecen\\ntodas las naciones", "height": "3408", "width": "1834", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0094.jp2"}, "95": {"fulltext": "91\\nLes dijo su vuelta, que deseaba la paz con ellos y que\\nnos dirijiaraos hacia los Genis, y aun crey\u00c3\u00b3 que aquellos dos\\npertenecian esa naci\u00c3\u00b3n, porque ten\u00c3\u00adan su mismo acen-\\nto y habia percibido ciertas palabras semejantes. Le dijeron\\nque su pueblo estaba muy cerca de all\u00c3\u00ad, y nos acompa\u00c3\u00b1aron\\nhasta nuestro campo, donde despu\u00c3\u00a9s de haberles hecho algu-\\nnos presentes, se les despidi\u00c3\u00b3.\\nEl 20 envi\u00c3\u00b3 Mr. de la Sale Mr. Moranget con algunos\\notros al pueblo de los salvajes solicitar que nos vendiesen\\nalgunos caballos. Entre tanto, dos salvajes, uno de ellos de\\nlos que estuvieron con nosotros en la tarde anterior, nos vi-\\nnieron buscar y senos expresaron en t\u00c3\u00a9rminos muy amisto-\\nsos aquel salvaje nos dijo que el nombre de su naci\u00c3\u00b3n era\\nPalaquechaun\u00c3\u00a9, que eran aliados de los Genis, que su gefe ha-\\nbia estado con los Ghoumans entre los espa\u00c3\u00b1oles que los\\nGhou ^ians eran amigos de los espa\u00c3\u00b1oles, de quienes hablan\\nadquirido caballos, y otras circunstancias de que otros ya nos\\nhablan hablado co7i estos fundamentos se podia juzgar que no\\nnos hall\u00c3\u00a1bamos lejos del M\u00c3\u00a9xico setentrional.\\nNos refiri\u00c3\u00b3 tambi\u00c3\u00a9n que los Ghoumans hablan hecho rega-\\nlos su gefe, con el fin de comprometerle que nos llevasen\\ndonde estaban que la mayor parte de los individuos de a-\\nquella naci\u00c3\u00b3n tenian la cabeza chata, que sembraba maiz\\ntrigo de la india todo esto hizo creer\u00c3\u00a1 Mr. de la Sale, que a-\\nquellos ind\u00c3\u00adgenas eran los mismos que vio en su primera des-\\ncubierta aquel salvaje traia consigo una hermosa piel de\\ncorzo, que le cambi\u00c3\u00a9 por cuatro agujas, cuyo uso le ense\u00c3\u00b1\u00c3\u00a9,\\ny de esta piel nos aprovechamos para hacer zapatos en lugar\\nde piel fresca de toro.\\nPoco tiempo despu\u00c3\u00a9s lleg\u00c3\u00b3 Mr. de Moranget, quien dio cu-\\nenta Mr. de la Sale de su corto viaje y le refiri\u00c3\u00b3, que uno\\nd\u00c3\u00a9los salvajes que hablamos visto el dia anterior, se le presen-\\nt\u00c3\u00b3 y le condujo la cabana del gefe, en la que habitan cuarenta\\nsalvajes ancianos que se le habia recibido perfectamente y\\nque aquel gefe tenia una ca\u00c3\u00b1a, en cuya punta estaba amarrada\\nuna hoja de un libro franc\u00c3\u00a9s, que veian con gran respeto que\\nse les hizo sentar sobre pieles de toro y que les dieron de co-\\nmer carne acecinada.", "height": "3429", "width": "1846", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0095.jp2"}, "96": {"fulltext": "92 J\\nEl dicho gefe, despu\u00c3\u00a9s de los primeros cumplimientos, di-\\njo \u00c3\u00a1Mr. Moranget, que unos cuantos de la gente de su pue-\\nblo hab\u00c3\u00adan sido conducidos nuestra habitaci\u00c3\u00b3n por un hom-\\nbre semejante nosotros, quien les habia ofrecido conferen-\\nciar con nosotros para tratar de paz que por el contrario no-\\nsotros les habiamos hecho fuego y matado uno, lo que les\\noblig\u00c3\u00b3 dar muerte al conductor y regresarse. Sobre esta\\nocurrencia no es fuera de prop\u00c3\u00b3sito recordar al lector lo que\\nantes hemos dicho acerca de ella cuando el Sr. Barbier pa-\\nsaba en una canoa, fue llamado por uno que se hallaba con los\\nsalvajes en la orilla del rio pero habiendo disparado dos ti-\\nros como fogonazos de fusil, Barbier lo recibi\u00c3\u00b3 como un insul-\\nto, y mand\u00c3\u00b3 tambi\u00c3\u00a9n disparar y lo dem\u00c3\u00a1s pas\u00c3\u00b3 como ya tengo\\nreferido. Este accidente debe atribuirse falta de inteligen-\\ncia y tanto este mal como otros sobrevinieron por la prohi-\\nbici\u00c3\u00b3n que nos habia hecho Mr. de la Sale de tratar con los\\nsalvajes.\\nDespu\u00c3\u00a9s de varias conferencias Mr. Moranget les hizo al-\\ngunos regalos, que correspondieron con pieles de toro y de\\nbicerra muy bien curtidas se les pregunt\u00c3\u00b3 si tenian caballos\\nque vender, y contestaron que no pod\u00c3\u00adan desprenderse del\\n\u00c3\u00banico que pose\u00c3\u00adan.\\nVolvimos luego nuestro camino, y el mismo dia21 fuimos\\nacampar la orilla de un bosque. El 22 nos dirij\u00c3\u00admos por\\nuna altura que terminaba en una roca, cuyo pie pasaba un\\nriachuelo, cuyo fondo estaba cubierto con piedras llanas,\\nbuenas para edificios y para hacer cal desde all\u00c3\u00ad descubri-\\nmos dos salvajes que persegu\u00c3\u00adan los toros y nos pusimos a_\\nlerta pero result\u00c3\u00b3 que uno de ellos era nuestro salvaje, que\\nse habia encontrado con otro que habia conocido entre los\\nCenis, y le habia traido consigo.\\nMr. de la Sale tuvo mucho gusto en verle y reconoci\u00c3\u00b3 que\\nera uno de los que le hablan vendido un caballo le pi-\\ndi\u00c3\u00b3 varias noticias y entre ellas, si sabia de los cuatro hombres\\nque desertaron en su viaje anterior, y si habia oido decir al-\\nguna cosa de los otros, quienes permiti\u00c3\u00b3 regresar la habita-\\nci\u00c3\u00b3n contest\u00c3\u00b3 que habia visto uno entre los Cenis y dos\\nmas con los Assonis, que del otro no habia oido hablar cosa", "height": "3408", "width": "1834", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0096.jp2"}, "97": {"fulltext": "9S\\nalguna, y era de suponer que hubiese perecido, as\u00c3\u00ad como el\\nSr. Bihorel, de quien igualmente se le habia preguntado.\\nNos dijo tambi\u00c3\u00a9n que en las inmediaciones se hallaban cua-\\ntro cinco cabanas con quince salvajes y se volvi\u00c3\u00b3 por la\\ntarde nuestro salvaje habia matado una vaca mucha dis-\\ntancia y la habia pasado de parte parte, y el otro que es-\\ntaba presente, se sorprendi\u00c3\u00b3 tanto al observar el efecto de\\nnuestros fusiles, que por largo tiempo estuvo sin pronunciar\\npalabra; se fue buscar la vaca y se condujo la carne al\\ncampo.\\nEl 23 lo pasamos en las cercan\u00c3\u00adas de aquellas cabanas en\\nque se se hallaban los salvajes con sus mugeres y sus hijos.\\nM. de la Sale dispuso hacer alto en el pueblo, se nos recibi\u00c3\u00b3\\nmuy bien, se nos obsequi\u00c3\u00b3 con carne acecinada y nosotros\\nles regalamos algunos cuchillos vimos all\u00c3\u00ad dos caballos, pe-\\nque\u00c3\u00b1o uno de ellos, tordillo y muy hermoso nos contaron\\nque partir\u00c3\u00adan en breve unirse con sus compa\u00c3\u00b1eros, que se\\nhallaban en guerra con sus enemigos. Habiendo llegado el\\nresto de nuestra gente, marchamos acampar una legua al\\nsur de aquel punto, sobre la orilla de un crecido arroyo, al\\npie de una de las monta\u00c3\u00b1as mas elevadas del pais.\\nCuando fueron descargados nuestros caballos, se advirti\u00c3\u00b3\\nla falta de una gran hacha que nos servia para derribar los\\n\u00c3\u00a1rboles. M. de la Sale mand\u00c3\u00b3 a su salvaje buscarla en\\nel pueblo de que hablamos salido, y los salvajes aseguraron\\nque no la hablan visto y al fin se perdi\u00c3\u00b3 nos dijo que los\\nsalvajes le hablan propuesto que si quer\u00c3\u00adamos esperarlos, se\\nnos reunir\u00c3\u00adan y ense\u00c3\u00b1ar\u00c3\u00adan el camino.\\nNo dejamos por esto de seguir el dia 24 y nos dirij\u00c3\u00admos\\nacampar en la orilla de un pantano. En el 25 no nos per-\\nmiti\u00c3\u00b3 la lluvia continuar. Observando M. de la Sale la difi-\\ncultad y peligro que habia de pasar el pantano, mand\u00c3\u00b3 el dia\\n26 su salvaje que indagase si los otros quer\u00c3\u00adan en efecto\\nun\u00c3\u00adrsenos. Contestaron que era preciso que retrocedi\u00c3\u00a9se-\\nmos, si dese\u00c3\u00a1bamos incorporarnos ellos. Con este fin le-\\nvantamos el campo el dia 27, tomando otro camino para en-\\ncontrar los salvajes. El 28 los divisamos en marcha a lo\\nlejos destacaron uno que nos prometi\u00c3\u00b3 mostrar el camino", "height": "3429", "width": "1846", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0097.jp2"}, "98": {"fulltext": "94\\np^ra atravesar el pantano, y entonces marchamos acampar\\nal pie de aquella misma monta\u00c3\u00b1a de que tengo hablado.\\nEl dia 1 de Marzo nos juntamos con los salvajes\\norillas del pantano, que \u00c3\u008dbamos atravesar y por las lluvias\\ntuvimos que detenernos hasta el dia 5, haciendo reconocer\\nentre tanto el sitio en que debia pasarse ima profunda bar-\\nranca que va dar hasta el rio llamado des Canots la pa-\\nsamos el dia 6 en la canoa que hablamos construido y que\\ntambi\u00c3\u00a9n nos sirvi\u00c3\u00b3 para atravesar en los dias 7 y 8 otros rios\\nque hallamos en el camino.\\nEl dia 9 no pudimos continuar por causa de la lluvia. El\\n10 acampamos orillas de un riachuelo lo pasamos el dia\\n11 y tambi\u00c3\u00a9n otro rio, cuyas orillas acampamos, encontr\u00c3\u00adin-\\ndolas muy abundantes de hermosas moreras. El dia 12 pa-\\nsamos otro rio mas y acampamos despu\u00c3\u00a9s el 13 llegamos al\\nrio des Canots, as\u00c3\u00ad llamado por M. de la Sale porque en \u00c3\u00a9l\\nhabia botado unas canoas en su primer viaje lo pasamos el\\ndia 14, acampamos al otro lado y se nos volvieron incorpo-\\nrar los salvajes.\\nEl dia IG segu\u00c3\u00admos con ellos nuestro camino; encontra-\\nmos un pais mas bello que todos los transitados hasta enton-\\nces. Como M. d\u00c3\u00a9la Sale en su viaje anterior habia ocultado\\nalg\u00c3\u00ban maiz y haba en un punto distante de aqu\u00c3\u00a9l dos tres\\nleguas, y los v\u00c3\u00adveres empezaban fallarnos, se trat\u00c3\u00b3 de ir\\naquel sitio. Para el efecto previno al Sr. Duhaut, Hiens, al\\ncircujano Liotot, su salvaje y su lacayo nombrado Sagct,\\nque acompa\u00c3\u00b1ados de unos salvajes partiesen al lugar que les\\nse\u00c3\u00b1al\u00c3\u00b3, y lo encontraron todo podrido y consumido.\\nAl regresar el dia 16 encontraron dos toros que mat\u00c3\u00b3 el\\nsalvaje de M. de la Sale, lo que los precis\u00c3\u00b3 mandarle su\\nlacayo para darle noticia de la caza que se habia logrado,\\n\u00c3\u00adi fin de que remitiese los caballos, si queria que la carne so\\nhiciese cecina y pudiese conducirse. El dia 17 mand\u00c3\u00b3 M.\\nde la Sale coger los caballos y que los Sres. Moranget, Marle\\ny su criado fuesen buscar la carne y que cargasen de ella\\nun caballo inmediatamente, esperando que el resto estuviese\\nseco y acecinado.", "height": "3408", "width": "1834", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0098.jp2"}, "99": {"fulltext": "95\\nCuando el Sr. Moianget lleg\u00c3\u00b3, supo que se hab\u00c3\u00adan acecinado\\nlos dos toros, aunque no estaban bien secos. Como los ex-\\npresados Liotot, Iliens, Duhaut y otros hablan puesto re-\\nmojar los huesos y otros por separado asar, para comerse\\nla carne que quedaba, seg\u00c3\u00ban era costumbre, lo desaprob\u00c3\u00b3 M.\\nMoranget llevado de la c\u00c3\u00b3lera no solo les quit\u00c3\u00b3 la carne\\nacecinada, sino que tambi\u00c3\u00a9n se apoder\u00c3\u00b3 de la de los huesos\\nsin querer darles nada por el contrario, los amenaz\u00c3\u00b3 que\\nno comer\u00c3\u00adan tanto como pensaban y que \u00c3\u00a9l prepararla aquella\\ncarne de otro modo,\\nEste acto de ira, tan fuera del caso y tan contrario la\\nraz\u00c3\u00b3n como la costumbre, pic\u00c3\u00b3 vivamente al cirujano Lio-\\ntot, Hiens y Duhaut, que ya tenian otros motivos de dis-\\ngusto con M. Moranget; se retiraron y tomaron sus solas\\nla resoluci\u00c3\u00b3n de vengarse cruelmente concertaron entre s\u00c3\u00ad\\nel modo y convinieron en que era preciso asesinar al Sr.\\nMoranget, al lacayo de M. de la Sale y su salvaje, porque\\nera de su confianza.\\nEsperaron que en la tarde hubieran cenado y dorm\u00c3\u00addose\\nlas tres desgraciadas v\u00c3\u00adctimas de su venganza el cirujano\\nLiotot fue el ejecutor de esta sangrienta tragedia; tom\u00c3\u00b3 una\\nhacha, dio varios golpes en la cabeza M. Moranget, hizo\\notro tanto con el lacayo y el salvaje, que fueron muertos en\\nsu lugar, mientras que los conjurados, saber, Duhaut,\\nIliens, Teiss:er y Larcheveque estaban sobre las armas para\\ntirar sobre los que hiciesen alguna resistencia. El salvaje y\\nel lacayo no se movieron pero M. Moranget tuvo aliento\\npara levantarse sobre su asiento sin poder articular palabra,\\ny los asesinos obligaron al Sr. Marle acabarle de matar,\\naunque \u00c3\u00a9l no habia tenido parte en la conjuraci\u00c3\u00b3n.\\nEste asesinato no habia satisfecho mas que una parte de la\\nvenganza de los verdugos. Fara completarla y ponerse en\\nsalvo, era preciso deshacerse del gefe. Celebraron un acuer-\\ndo para discurrir los medios que fuesen mas seguros para ob-\\ntener el logro de su intento, y resolvieron marchar juntos\\nbuscar M. de la Sale, y romper luego la cabeza los mas\\nresueltos, suponiendo que de este modo la derrota de los de-\\nmas seria cosa f\u00c3\u00a1cil. Pero como el rio que mediaba entre\\nellos y nosotros estaba muy crecido, la dificultad de pasarlo", "height": "3429", "width": "1846", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0099.jp2"}, "100": {"fulltext": "96\\nlos demvo en losadlas 18 y [19 y difirieron su partida. Por\\nnuestra parte, M. de la Sale se hallaba en la mayor inquietud\\nacerca de la causa de que pudiera provenir aquella dilaci\u00c3\u00b3n,\\ny tal era su impaciencia que resolvi\u00c3\u00b3 ir indagar por s\u00c3\u00ad mis-\\nmo el motivo y buscar sus gentes.\\nNo lo verific\u00c3\u00b3 sin manifestar antes mucha turbaci\u00c3\u00b3n y te-\\nmor. Parecia que tenia alg\u00c3\u00ban presentimiento de su desgra-\\ncia, y pregunt\u00c3\u00b3 varios si los Sres. Liotot, Hiens y Duhaut\\nhabian dado algunas muestras de disgusto. No habiendo\\npodido indagar cosa alguna, no le fue dado dejar de partir\\ncon el padre Anastasio y un salvaje. Me confi\u00c3\u00b3 el mando por\\nel tiempo de su ausencia, recomend\u00c3\u00a1ndome que se rondase\\nde cuando en cuando en las inmediaciones del campamento\\npara evitar una sorpresa y se hiciese humo para guiarle en su\\ncamino en caso necesario. Al acercarse la habitaci\u00c3\u00b3n de\\nlos asesinos, queriendo descubrir algo por medio de la vista,\\nobserv\u00c3\u00b3 que las \u00c3\u00a1guilas revoloteaban sobre un lugar no dis-\\ntante de ellos y esto le hizo creer que ellas rondaban alg\u00c3\u00ban\\ncuerpo muerto en las cercan\u00c3\u00adas de la habitaci\u00c3\u00b3n les dispar\u00c3\u00b3\\nun tiro el que fue la se\u00c3\u00b1al de su muerte y la apresur\u00c3\u00b3.\\nTan luego como los conjurados oyeron el tiro, no dudaron\\nque era el desgraciado M. de la Sale que venia buscarlos.\\nPrepararon inmediatamente sus armas y se dispusieron\\nsorprenderle Duhaut pas\u00c3\u00b3 el rio con el llamado Larcheve-\\nque. El primero, habiendo descubierto a lo lejos Mr. de\\nla Sale que se dirijia ellos, se adelant\u00c3\u00b3 ocultarse detras\\nde unas grandes matas y esperar all\u00c3\u00ad que pasase M. de la\\nSale. Este que nada recelaba y aun no habia vuelto cargar\\nsu fusil, divis\u00c3\u00b3 distancia al nombrado Larcheveque, quien\\ninmediatamente pregunt\u00c3\u00b3 por su sobrino M. Morangei, lo\\nque Larcheveque respondi\u00c3\u00b3 que estaba lo, deriva, esto es\\nlo largo del rio. A este mismo tiempo sali\u00c3\u00b3 un tiro de fusil\\ndisparado por el traidor Duhaut, que dio en la cabeza deM.\\nde la Sale, quien cay\u00c3\u00b3 muerto sin pronunciar una sola pa-\\nlabra.*\\n*La guerra de Troya dicen que comenz\u00c3\u00b3 ab ovo gemino y la\\nexpedici\u00c3\u00b3n de M. de la Sale se degrad\u00c3\u00b3 por. unos huesos.\\nLos sucesos humanos dependen veces de las circunstancias mas\\ninsignijicantes.", "height": "3408", "width": "1834", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0100.jp2"}, "101": {"fulltext": "97\\nEl padre Anastasio, que se hallaba su laclo, se par\u00c3\u00b3 lleno\\nde espanto creyendo que le suceder\u00c3\u00ada lo mismo y no sabia si\\nmarcharse para adelante para atr\u00c3\u00a1s pero el asesino Du-\\nhaut le procur\u00c3\u00b3 tranquilizar, dici\u00c3\u00a9ndole que no tuviera\\nmiedo, que no se le haria mal alguno, que un impulso de\\ndesesperaci\u00c3\u00b3n le habia obligado hacer aquello, que tiempo\\nhabia que deseaba vengarse de M. Moranget, porque queria\\nperderle, y que este principio debia en parte atribuirse\\nla muerte de su tio. Esta es la pura verdad de lo ocurrido\\nen este asesinato, seg\u00c3\u00ban me lo refiri\u00c3\u00b3 poco despu\u00c3\u00a9s el padre\\nAnastasio.\\nAs\u00c3\u00ad acab\u00c3\u00b3 desgraciadamente la vida de M. de la Sale, en\\ntiempo en que tanto debia prometerse de sus grandes fatigas.\\nTenia \u00c3\u00a9l sobrado esp\u00c3\u00adritu y talento para lograr el \u00c3\u00a9xito feliz\\nde su empresa la firmeza y el valor, su gran conocimiento\\nen las artes y en las ciencias que le hacian capaz de todo y\\ntrabajo infatigable con que superaba los obst\u00c3\u00a1culos, le hubie-\\nran conducido al glorioso t\u00c3\u00a9rmino de su grande empresa, si\\ntan bellas cualidades no se hubieran contrabalanceado por\\nmodales muy altaneros que le hacian veces insoportable y\\npor la dureza con que trataba sus subditos, que le acarreo\\nun odio implacable, que fue al fin la causa de su muerte.\\nDespu\u00c3\u00a9s de que los asesinos saciaron as\u00c3\u00ad su rabia, se pusie-\\nron en camino para junt\u00c3\u00a1rsenos en el campamento con las\\ncarnes que habian acecinado y que los salvajes pasaron por\\nel rio, siendo ellos testigos del asesinato y de todos los hechos\\ntr\u00c3\u00a1gicos que acababan de cometerse con asombro y despre-\\ncio de nosotros cuando llegaron, buscaron los Sres. Cave-\\nlier, sobrino el uno y hermano el otro del difunto, quienes ya\\nsabian por el padre Anastasio el fin malhadado de nuestro\\ngefe, encarg\u00c3\u00a1ndoles ademas que guardasen silencio, lo que,\\ncomo se puede calcular, les fue muy cruel pero as\u00c3\u00ad era necesa-\\nrio hacerlo.\\nSin embargo, M. Cavelier el sacerdote no se pudo con-\\ntener en decirles, que si pretend\u00c3\u00adan cometer con \u00c3\u00a9l igual\\natentado, que les perdonar\u00c3\u00ada su muerte y que solamente les\\nrogaba que le concediesen un cuarto de hora para prepararse\\nmorir cristiano le contestaron que no proyectaban tal co-\\nI", "height": "3429", "width": "1846", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0101.jp2"}, "102": {"fulltext": "98\\nsa. y que lo que hablan hecho, hab\u00c3\u00ada procedido de un acto de\\ndesesperaci\u00c3\u00b3n para vengarse de los malos tratamientos que\\ngC les habia dado.\\nMe hallaba yo entonces ausente, y el llamado Larcheve-\\nque quien, como ya he dicho, era uno de los c\u00c3\u00b3mplices, me\\nprofesaba alguna amistad, y sabiendo que su resoluci\u00c3\u00b3n era\\nla de deshacerse de m\u00c3\u00ad en caso de que me pusiese en defen-\\nsa, se separ\u00c3\u00b3 de los otros para anunciarme aquella desgracia;\\nme encontr\u00c3\u00b3 en una pequerTa altura en que me hallaba cuidan-\\ndo de nuestros caballos que pacian en un vallecillo inme-\\ndiato. Esta noticia me hel\u00c3\u00b3 el coraz\u00c3\u00b3n y no acertaba de-\\ncidir si huirla me quedar\u00c3\u00ada; pero, en fin, como carec\u00c3\u00ada de\\nbalas, p\u00c3\u00b3lvora y armas, y el expresado Lacheveque me\\nhubiera asegurado la vida, con tal de que me mantuviese quie-\\nto y guardase silencio, me abandon\u00c3\u00a9 al cuidado del Se\u00c3\u00b1or y\\nme dirij\u00c3\u00ad ellos, sin decir nada.\\nEngre\u00c3\u00addo Duhaut con la nueva autoridad que habia ad-\\nquirido por medio de su crimen, exclam\u00c3\u00b3 luego que me vio\\nque era preciso que el mando turnase entre todos, lo que\\nnada contest\u00c3\u00a9 porque est\u00c3\u00a1bamos en la necesidad de sufocar\\nnuestro dolor y de ning\u00c3\u00ban modo lo di conocer, porque se\\ntrataba nada menos que de la vida. Ya puede sin embargo\\nconsiderarse con que ojo ver\u00c3\u00adamos el padre Anastasio, los\\nSres. Cavelier y yo aquellos asesinos, cuyas victimas te-\\nm\u00c3\u00adamos ser en todos momentos. Es tambi\u00c3\u00a9n cierto que\\ndisimulamos tan bien, que no se precavieron mucho de noso-\\ntros y que la tentaci\u00c3\u00b3n de deshacernos de ellos en venganza\\nde los que hab\u00c3\u00adan matado, no hubiera sido dificultosa, si M.\\nCavelier, el sacerdote, no se hubiera opuesto ello fuertemen-\\nte, exponiendo que la venganza solo Dios se deb\u00c3\u00ada dejar.\\nEntre tanto se apoderaron los asesinos de todos los efectos\\nsin la menor resistencia, y despu\u00c3\u00a9s se resolvi\u00c3\u00b3 continuar el\\ncamino. Levantamos el campo el d\u00c3\u00ada 21 con nuestros sal-\\nvajes, y march\u00c3\u00a1bamos con una lluvia tan fuerte, que a fin\\nnos vimos precisados parar en la orilla de una gran barran-\\nca, donde uno de los salvages que hab\u00c3\u00adamos dejado atr\u00c3\u00a1s,\\nlleg\u00c3\u00b3 con su muger. Seguimos el 22, y en el d\u00c3\u00ada 23 no ser\\npor el socorro de los salvajes nos hubi\u00c3\u00a9ramos ahogado el", "height": "3408", "width": "1834", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0102.jp2"}, "103": {"fulltext": "99\\npadie Anastasio, M. Cavelier y yo al pasar un rio, poique\\nno sab\u00c3\u00adamos nadar. Segu\u00c3\u00admos el \u00c2\u00a34 por un terreno cenago-\\nso, y no nos separamos de una peque\u00c3\u00b1a vereda que conduc\u00c3\u00ada\\nal pueblo de los Cenis, hasta el dia 28 que descansamos en la\\norilla de un rio del mismo nombre, aunque distante de \u00c3\u00a9l\\ncerca de dos leguas.\\nEsper\u00c3\u00a1bamos haber podido atravesar este rio por alg\u00c3\u00ban va-\\ndo, como lo habia logrado M. de la Sale cuando regres\u00c3\u00b3 de\\naquel pais pero habia crecido tanto que nos fue imposible,\\ny tuvimos que hacer una canoa con pieles de toro.\\nLas inmediaciones de aquel rio eran muy hermosas, aun-\\nque el terreno no parec\u00c3\u00ada ser de los mejores, es sin embargo\\nagradable la vista, est\u00c3\u00a1 plantado de bellos \u00c3\u00a1rboles de mu-\\nchas especies, entre los que hay uno muy hermoso al que 31.\\nde la Sale dio el nombre de copal, cuyas hojas se parecen\\nlas de los \u00c3\u00a1rboles llamados Arce y Tilo y que produce una\\ngoma del mejor olor vimos en aquel mismo sitio un gran\\n\u00c3\u00a1rbol, en el que M. de la Sale habia mandado grabar cruces\\ny las armas de Francia.\\nLa caza de toros nos habia faltado y no los hablamos vuelto\\nhallar en otro lugar, desde que nos separamos del en que fue\\nasesinado nuestro conductor los v\u00c3\u00adveres comenzaban tam-\\nbi\u00c3\u00a9n escasear, y se resolvi\u00c3\u00b3 en el dia \u00c2\u00a39 enviar por delante\\nalgunos al pueblo de los Cenis, averiguar si ten\u00c3\u00adan y que-\\nr\u00c3\u00adan vender maiz yo fui el nombrado para el efecto, con el\\ncirujano Liotot, los llamados Teissiers y Hlens, que era un\\nFlibustier que habia tomado M. de la Sale para la expedici\u00c3\u00b3n\\nen el peque\u00c3\u00adlo Go\u00c3\u00bcave: me fue muy penoso emprender este\\nviaje con un asesino y dos de sus compa\u00c3\u00b1eros que me eran\\ntambi\u00c3\u00a9n muy sospechosos; pero no habia otro arbitrio que\\nobedecer. Como Duhaut se habia apoderado de todos los\\nefectos, cuya mayor parte aseguraba que le pertenec\u00c3\u00adan, \u00c3\u00a9l\\nfue quien nos provey\u00c3\u00b3 de algunas hachas y cuchillos para per-\\nmutarlos por maiz y^caballos, si los pod\u00c3\u00adamos conseguir.\\nPasamos el rio, y descubrimos un pais compuesto de\\ncolinas de mediana altura, cubiertas de nogales y encinos, no\\ntan gruesos como los vistos antes; pero siempre muy agrada-\\nbles la yerba que los salvajes hab\u00c3\u00adan quemado, comenzaba", "height": "3429", "width": "1846", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0103.jp2"}, "104": {"fulltext": "L 100\\nbrotar de nuevo, y daba las campi\u00c3\u00b1as una verdura que\\ncausaba \u00c3\u00adi la vista la sensaci\u00c3\u00b3n mas interesante.\\nAl cabo de alg\u00c3\u00ban tiempo de marcha divisamos tres hom-\\nbres caballo, que venian del pueblo encontrarnos, y cuando\\nse acercaron, observamos que uno estaba vestido la espa\u00c3\u00b1ola\\nteniendo un peque\u00c3\u00b1o jub\u00c3\u00b3n, cuyo cuerpo era azul y el cabo\\nde bombas\u00c3\u00ad blanco como bordado sus calzones eran muy estre-\\nchos, las medias de estambre blanco, las ligas de lana, el som-\\nbrero largo y chato y largos sus cabellos. Nosotros cre\u00c3\u00admos\\nfnmemente que aquel era un espa\u00c3\u00b1ol nos acord\u00c3\u00a1bamos de que\\nse nos habia dicho que los de aquella naci\u00c3\u00b3n estaban para llegar\\naliarse con los Cenis contra sus enemigos, y la verdad\\nque est\u00c3\u00a1bamos embarazados. Caer en sus manos era lo mis-\\nmo que no volver jamas y ser condenados trabajar en las\\nminas en las canteras de M\u00c3\u00a9xico por esta raz\u00c3\u00b3n est\u00c3\u00a1bamos\\nresueltos dar un mal rato al espa\u00c3\u00b1ol y retirarnos en seguida.\\nPero habi\u00c3\u00a9ndonos juntado, le habl\u00c3\u00a9 algunas palabras en\\nespa\u00c3\u00b1ol italiano que nada respondi\u00c3\u00b3 por el contrario \u00c3\u00a9l\\nus\u00c3\u00b3 d\u00c3\u00a9la palabra coMsaca que en la lengua d\u00c3\u00a9los Cenis significa\\nyo no entiendo nada: los otros dos estaban completamente\\ndesnudos el caballo de uno ellos era tordillo, hermoso y car-\\ngado con dos canastas muy bien hechas de carrizo, las que\\nestaban llenas de harina cocida tostada, muy fina. Despu\u00c3\u00a9s\\nde varias preguntas de que no obtuvimos respuestas satisfac-\\ntorias, hicimos fuego para darles de fumar, y entonces nos\\npresentaron las canastas llenas de harina, advirti\u00c3\u00a9ndonos que\\nsu gefe nos esperaba en el pueblo y iiabi\u00c3\u00a9ndonos hecho\\nsaber que hablan venido recibirnos, les dimos algunos cu-\\nchillos y porci\u00c3\u00b3n de abalorios.\\nLes preguntamos si habia entre ellos hombres como el que\\nestaba vestido la espa\u00c3\u00b1ola, y dijeron que dos habia en una\\nnaci\u00c3\u00b3n vecina llamada Assony y que el vestido de aquella\\nmanera habia estado en el territorio de los espa\u00c3\u00b1oles, de\\ndonde trajo los vestidos que velamos: nos mostr\u00c3\u00b3 en seguida\\nun papel impreso en lengua castellana que contenia las indul-\\ngencias concedidas los misioneros del Nuevo M\u00c3\u00a9xico nos\\ndejaron despu\u00c3\u00a9s para volver su pueblo y yo escrib\u00c3\u00ad una car-\\nta para avisar este encuentro.", "height": "3408", "width": "1834", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0104.jp2"}, "105": {"fulltext": "101\\nNos bajamos en seguida comer y que pastasen nuestros\\ncaballos en las orillas de un arroyo cercano; mas no pas\u00c3\u00b3\\nmucho tiempo sin que volviesen aparecer los mismos salva-\\njes, los que hicimos se\u00c3\u00b1as de que se aproximasen y viniesen\\nft comer con nosotros asi lo verificaron y volvieron ya con\\nnosotros tomar el camino de su pueblo, en el que no qui-\\nsimos entrar por ser de noche: el salvaje vestido qued\u00c3\u00b3 con\\nnosotros y los otros se fueron.\\nHabiendo amanecido, tomamos el camino del pueblo y el sal-\\nvaje que habia permanecido con nosotros, nos llev\u00c3\u00b3 la cabana\\ndel gefe. Encontramos otras varias cabanas y los ancianos\\ndel pueblo, que ven\u00c3\u00adan de toda ceremonial encontrarnos con\\ntodos sus adornos, que consistian en pieles de bicerra curtidas y\\npintadas de diversos colores, que llevaban sobre la espalda como\\nbandolera, en ramilletes de plumas, tambi\u00c3\u00a9n pintadas, puestas\\nen la cabeza como coronas: seis siete de ellos ten\u00c3\u00adan hojas\\nde espadas cuadradas como las que usan los espa\u00c3\u00adloles, y en su\\nempu\u00c3\u00b1adura hab\u00c3\u00adan colocado un gran ramillete de plumas y\\nmuchos cascabeles campan\u00c3\u00adtas: algunos llevaban mazas\\n\u00c3\u00adi lasque daban el nombre de rompecabezas, otros llevaban ar-\\ncos y dos flechas solamente, otros ten\u00c3\u00adan lienzos blancos sobre\\nlos hombros y todos la cara embarrada de negro encarnado\\ndoce eran los anciamos que marchaban en medio, los guerre-\\nros y los j\u00c3\u00b3venes iban en fila al lado de los ancianos.*\\nHabiendo entrado la comitiva, nos hizo se\u00c3\u00b1as el que\\nnos conduc\u00c3\u00ada, de que nos par\u00c3\u00a1semos h\u00c3\u00a9cholo as\u00c3\u00ad, levantaron\\ntodos los ancianos las manos sobre la cabeza, dando alhari-\\ndos que excitaban la risa, que era conveniente reprimir se\\nacercaron despu\u00c3\u00a9s abrazarnos, acarici\u00c3\u00a1ndonos de mil ma-\\nneras nos dieron en seguida que furnar y nos trajeron un\\nfranc\u00c3\u00a9s provenzal, que era uno de los que M. de la Sale dej\u00c3\u00b3\\nen su primer viaje. El nos agasaj\u00c3\u00b3 mucho, estaba entera-\\nNo era otra la comitiva y aparato de los iirocesiones de\\nlos Sabinos en tiempo de su rey Numa, segim las ha descrito la\\nvaliente pluma de M. Florian. El observador no puede dejar\\nde complacerse en, descubrir que la marcha de la jspecit\\nhumana en su diferentes periodos es la misma en todas las par-\\ntes del mundo.\\n12", "height": "3429", "width": "1846", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0105.jp2"}, "106": {"fulltext": "102\\nmente desnudo, como todos los domas, y lo que es mas ex-\\ntnuTo, casi habia olvidado su idioma natural.\\nEl cortejo nos condujo (i la cabana del gefe y de ella \u00c3\u00adi otra\\nmas grande distanto un cuarto de legua aquella era en\\nla que se celebraban los grandes regocijos p\u00c3\u00bablicos y las a-\\nsambleas la encontramos guarnecida de esteras para que nos\\nsent\u00c3\u00adisemos se coloc\u00c3\u00adiron al rededor nuestro los ancianos, se\\nnos dio de comer habichuelas, pan de maiz y otro que hacen\\ncon harina cocida, y nos dieron por \u00c3\u00baltimo de fumar.\\nDurante la comida nos enterfiron del designio que tra\u00c3\u00adan\\nentre manos de declarar la guerra \u00c3\u00adi una naci\u00c3\u00b3n su enemiga,\\nTi la quedaban el nombre de Cannohantimo: concluido esto,\\nlos obsequifimos, seg\u00c3\u00ban nuestra costumbre, con cuchillos y\\nabalorios para sus mugeres les ped\u00c3\u00admos maiz en cambio de\\nlo que quisieran prometieron d\u00c3\u00adanoslo, y el franc\u00c3\u00a9s que\\nestaba con ellos, nos dij-o que habia un cant\u00c3\u00b3n, en que tenia su\\ncabana, mas abundante en maiz que aquel lugar resolvimos\\nir \u00c3\u00a9l y habi\u00c3\u00a9ndolo propuesto \u00c3\u00adi los ancianos, quisieron\\nacompa\u00c3\u00b1arnos con un gran n\u00c3\u00bamero de j\u00c3\u00b3venes preparamos\\nnuestros caballos y partimos para el efecto.\\nEncontr\u00c3\u00adimos cabanas sobre el camino de distancia en dis-\\ntancia formando aldeas, seg\u00c3\u00ban el terreno lo permilia: al der-\\nredor de cada cabana, tienen de trecho en trecho un solar\\nlas hay muy grandes en que nadie habita y que solo sirven\\npara las reuniones p\u00c3\u00bablicas, para los regocijos y para decidir\\nsobre la paz 6 la guerra.\\nLas cabanas habitadas no pertenecen sin embargo un\\nsolo due\u00c3\u00b1o; en algunas de ellas viven quince y hasta veinte\\nfamilias, de las que cada una tiene su terreno, su lecho y sus\\nmuebles en particular, sin que haya por esto tabique que se-\\npare unas de otras nada tienen de com\u00c3\u00ban mas que el fuego,\\ncolocado en el centro de la cabana y que jamas se extin-\\ngue lo encienden con gruesos \u00c3\u00a1rboles, juntos por la punta, y\\nalumbrado una vez, dura mucho tiempo, siendo obligaci\u00c3\u00b3n\\ndel primero que llega el conservarlo.\\nLas cabanas son redondas y con cimborio, en figura de col-\\nmena de un tur\u00c3\u00b3n de heno: el difimetro de algunas es de\\nsesenta pies para construirlas plantan \u00c3\u00a1rboles tan gruesos", "height": "3408", "width": "1834", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0106.jp2"}, "107": {"fulltext": "103\\ncomo el muslo, altos y derechos los van colocando en c\u00c3\u00adr-\\nculo y juntan sus puntas por arriba para hacer el cimborio;\\nlos ocultan y cubren luego con yerbas. Cuando cambian de\\nlugar, queman ordinariamente las cabanas que abandonan y\\nconstruyen otras en la nueva habitaci\u00c3\u00b3n que han elegido.\\nPor lo que toca sus muebles, consisten en algunas pieles\\nde toro bicerra rnuy bien curtidas, en esteras perfectamente\\ntejidas, en loza de barro que trabajan con mucho primor y\\nen que cuecen sus alimentos, sus raices y su Saf^amile.\\nUsan tambi\u00c3\u00a9n de canastitas de car7as para guardar su fruta\\ny sus dem\u00c3\u00a1s provisiones sus camas son de carrizos de dos 6\\ntres pies de altura, cubiertas con mucha propiedad, con este-\\nras, pieles curtidas de toro y bicerra que conservan su pelo\\ny les sirven de colch\u00c3\u00b3n y cobertor, estando sepurafios unos\\nlechos de otros por medio de esteras colgadas.\\nCuando llega el tiempo de labrar la tierra, se avisan unos k\\notros, y se ocupan frecuentemente en el trabajo mas de\\ncien personas de cada sexo. Concluido el labor\u00c3\u00ado de aquel\\npedazo de terreno y pasada una parte del dia, los due\u00c3\u00b1os dan\\nde comer los dem\u00c3\u00a1s y el resto del dia lo emplean en bailar\\ny divertirse van haciendo otro tanto en todos los terrenos y\\nas\u00c3\u00ad se benefician todos.\\nEste trab\u00c3\u00adijo consiste en cavar la tierra, en su superficie\\nsolamente, con una especie de azadones de madera, que for-\\nman hendiendo una estaca por la punta que sirve de mango\\ny poniendo en la otra punta palos puntiagudos metidos en la\\nhendidura este instrumento les sirve de azada de pala, por-\\nque carecen absolutamente de utensilios de fierro. Luego\\nque han labrado 6 cavado la tierra del modo dicho, las mu-\\ngeres tienen cuidado de sembrarla con inaiz, haba, calaba*\\nzas, sand\u00c3\u00adas, legumbres y granos de que se alimentan.\\nLos salvajes son generalmente bien formados pero se\\ndesfiguran con las rayas que se hacen en la cara, desde la\\nfrente, por debajo de la nariz, hasta la punta de la barba\\npara lograrlo se pican la piel con agujas y otros instrumen-\\ntos con punta, hasta hacerse sangre y entonces ponen encima\\ncarb\u00c3\u00b3n molido que penetra la piel y se mezcla con la sangre:\\npor este medio se pintan figuras de animales, de hojas y", "height": "3429", "width": "1846", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0107.jp2"}, "108": {"fulltext": "104\\nflores en la espalda, en los muslos y otras partes de su cu-\\nerpo, usando para el efecto el color negro encarnado, y al-\\ngunas veces de los dos juntos.\\nLas mugeres son de una estatura bien proporcionada, y no\\nserian ciertamente desagradables si se conservasen en su es-\\ntado natural pero ellas se desfiguran aun mas ridiculamente\\nque los hombres, no solo por las rayas que se forman lo mis-\\nmo que ellos en el rostro, sino tambi\u00c3\u00a9n por otras figuras que\\nse hacen poner en el rostro hasta la extremidad de los ojos, y\\nen otras partes del cuerpo hacen ostentaci\u00c3\u00b3n particular-\\nmente de las que tienen en el seno y son reputadas por las\\nmas hermosas las que tienen un mayor n\u00c3\u00bamero de figuras\\nno puede dejar de serles muy sensible y doloroso picarse\\naquella parte del cuerpo.\\nEllas son las que desempe\u00c3\u00b1an la mayor parte de los traba-\\njos de la casa muelen el ma\u00c3\u00adz, cuecen la harina, hacen de e-\\n11a la papilla que llaman sagamit\u00c3\u00a9 ellas preparan las carnes,\\nya acecin\u00c3\u00a1ndolas, ya de otro modo van \u00c3\u00adi traer la le\u00c3\u00b1a que\\nnecesitan y conducir la carne de los toros otros animales\\nque sus maridos han matado en los bosques comunmente\\nmuy lejanos, para condimentarla seg\u00c3\u00ban he dicho ellas son\\nlasque siembran y cultivan la tierra despu\u00c3\u00a9s de preparada, y\\npuede decirse que est\u00c3\u00a1n su cuidado casi todos los trabajos de\\nla vida.\\nFo no observ\u00c3\u00a9 que aquellas mugeres fuesen naturalmente\\ninclinadas la incontinencia pero su virtud no resiste cual-\\nquiera friolera que se les regala, como agujas, cuchillos y espe-\\ncialmente abalorio, con el que se hacen collares y brazaletes\\ntal tentaci\u00c3\u00b3n encuentra resistencia ])ocas veces, y no es de es-\\ntragar, porque carecen de religi\u00c3\u00b3n y de leyes que les prohiban a-\\nquel comercio criminal. Sin embargo, cuando los maridos las\\nsorprenden in/rag-rt?i\u00c3\u00ad/, las castigan, aunque raras veces, sepa-\\nr\u00c3\u00a1ndose de ellas por otro medio.\\nComo el pais da aquellos salvajes no es fri\u00c3\u00b3 generalmente\\nhablando, viven desnudos, menos cuando sopla el viento del\\nnorte en este caso se cubren con pieles curtidas de toro\\nde corzo: el vestido d\u00c3\u00a9las mugeres consiste en alguna j)iel,\\nestera pedazo de lienzo, de que forman una especie de ju-", "height": "3408", "width": "1834", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0108.jp2"}, "109": {"fulltext": "105\\nbo\u00c3\u00adl que les baja hasta la pierna y coa el que, por delante y\\npor detras ocultan su desnudez su peinado no es otro que\\ntrenzar sus cabellos y amarrarlos por detras de la cabeza.\\nPor lo que toca sus costumbres, es necesario confesar,\\nque tanto estos salvajes, como todos los del gran continente, no\\nson malos si no se les ataca perjudica. Llegado este caso,\\nson ellos feroces y vengativos asechan la ocasi\u00c3\u00b3n de vengar-\\nse, y no la pierden cuando se les presenta; por esta causa se\\nmantienen siempre en guerra con sus vecinos y conservan el\\ngenio marcial que los domina.\\nPor lo que respecta al conocimiento de Dios, no nos pareci\u00c3\u00b3\\nque tuvieran una noci\u00c3\u00b3n cierta de \u00c3\u00a9l es verdad que en el ca-\\nmino encontramos algunos, quienes, seg\u00c3\u00ban lo que pudimos\\nentender, creian que habia un ser superior todas las cosas,\\nloque explicaban levantando las manos al cielo pero no te-\\nm\u00c3\u00adan aquel ente, poique estaban persuadidos de que no in-\\nterven\u00c3\u00ada en las cosas de la tierra ni unos ni otros tenian tem-\\nplos, ceremonias ni sacerdotes, lo que constituye el culto di-\\nvino, pudi\u00c3\u00a9ndose inferirse de esto que no tenian religi\u00c3\u00b3n, al\\nmenos que nosotros hubi\u00c3\u00a9ramos visto.\\nNo les faltan sin embargo algunas ceremonias pero no\\npudimos entonces, ni hemos podido despu\u00c3\u00a9s descubrir, si ellas\\nse refer\u00c3\u00adan un supremo con pretensiones de tal, si eran\\npuramente ceremonias y costumbres populares. Cuando el\\nmaiz ha llegado a estar maduro, recogen cierta cantidad en\\nuna canasta y la colocan en una silla asiento de ceremonia,\\nque usan solamente para sus misterios, y que es visto con la\\nmayor veneraci\u00c3\u00b3n.\\nColocada la canasta y el maiz en aquel venerable asiento,\\nextiende un anciano las manos sobre ella y est\u00c3\u00a1 hablando lar-\\ngo tiempo este mismo viejo distribuye el maiz las mugeres\\ny no les es permitido comer del nuevo hasta que han pasado\\nocho dias de la ceremonia. Parece por esto, que quieren o-\\nfrecer bendecir las primicias de su cosecha.\\nCuando celebran sus asambleas, y la sagamit\u00c3\u00a9, que es el\\nprincipal de sus alimentos, est\u00c3\u00a1 ya cocida en una grande olla,\\nla ponen sobre el tfiburete de ceremonia, extiende un anciano", "height": "3429", "width": "1846", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0109.jp2"}, "110": {"fulltext": "106\\nlas manos sobre ella, murmura entre clientes largo rato ciertas\\npalabras y se come en seguida.\\nLuego que los j\u00c3\u00b3venes est\u00c3\u00a1n ya bastante vigorosos para po-\\nder ir la guerra y los declaran soldados, se les equipa con u-\\nna piel pedazo de lienzo, su arco, carcaces y flechas sobre\\naquel mismo taburete ya dicho un viejo extiende tambi\u00c3\u00a9n\\nlas manos sobre ellos, dice algunas i)alabras y se entregan los\\nvestidos, arcos, carcaces y flecha aquellos para quienes se\\nhan destinado: puede decirse que esta costumbre es una es-\\npecie de orden de caballeria entre ellos. De las mismas ce-\\nremonias usan en el cultivo de las legumbres y de otras se-\\nmillas particularmente en el del tabaco, de que poseen una\\nespecie que tiene las hojas mas peque\u00c3\u00b1as que el nuestro casi\\nsiempre est\u00c3\u00a1 verde y lo usan en hojas.\\nEsto es todo lo que nosotros observamos entre los Ce?iis, cuyas\\ncostumbres y modales se diferencian muy poco de los de otras\\nnaciones que vimos antes y despu\u00c3\u00a9s. En lo tocante religi\u00c3\u00b3n\\nde lo expuesto no se deduce que no la hubiera absolutamente en\\naquel dilatado continente cuanto tengo dicho no comprende\\nmas naciones que las que vimos nosotros y bien pudo ha-\\nber otras que tuvieran alg\u00c3\u00ban culto; y aun recuerdo haber oi-\\ndo asegurar Mr. de la Sale, que los Tahenssa, pueblos veci-\\nnos de los Illinois, adoraban al fuego y lenian ciertas cabailas\\nque les servian de templos.\\nAntes de concluir esta corta relaci\u00c3\u00b3n especial de la religi\u00c3\u00b3n,\\nusos y costumbres de los Genis que emprend\u00c3\u00ad por casualidad,\\ndebo advertir aqu\u00c3\u00ad, que por la palabra naci\u00c3\u00b3n no se entiende,\\ncuando se habla de los salvajes, un pueblo que ocupa una\\nprovincia entera. Sus naciones no son mas que unos pocos\\nde pueblos situados en el espacio de quince, veinte treinta\\nleguas cuando mas, y esto es lo que constituye un pue-\\nEsta relaci\u00c3\u00b3n ingenua de las costumhrcs y usos de los in-\\ndios Genis habr\u00c3\u00a1 convencido al lector de la injusticia con que\\nse ha dudado de su raz\u00c3\u00b3n. Recordando la historia de los pue-\\nblos di Esparta y particularmente del Egipto, hallaremos mU\\nchas analog\u00c3\u00adas con estos pueblos de Am\u00c3\u00a9rica. Y aun se les lla-\\nman b\u00c3\u00a1rbaros?", "height": "3408", "width": "1834", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0110.jp2"}, "111": {"fulltext": "t 107\\nblo naci\u00c3\u00b3n diferente; pero mas se distinguen por el idio-\\nma que por los usos semejantes, que poco les falta para ser-\\nlo. El lector podr\u00c3\u00a1 recordar los nombres que tengo ya refe-\\nridos de las naciones, que pasamos hasta nuestro arribo la de\\nlos Genis. Muy poco dista de ellos la de los Piou, la en-\\ntrada del primer pueblo le dej\u00c3\u00a9 al lector, y vuelvo ya\u00c3\u00a1 tomar\\nel hilo de mi relaci\u00c3\u00b3n acerca del viaje que hicimos para lle-\\ngar al pueblo que nos condujo el franc\u00c3\u00a9s que estaba entre\\nlos salvajes.\\nArribamos por la tarde, sali\u00c3\u00a9ndonos encontrar dos ancia-\\nnos en los mismos t\u00c3\u00a9rminos que los primeros lo hab\u00c3\u00adan hecho.\\nNos llevaron su caba\u00c3\u00adla invit\u00c3\u00a1ndonos que nos sent\u00c3\u00a1semos en\\nesteras y nos dieron de fumar pero en esta vez no fueron tan-\\ntas ceremonias como en otras. Como les dimos entender\\nque est\u00c3\u00a1bamos fatigados, ya no se trat\u00c3\u00b3 despu\u00c3\u00a9s de esto mas\\nque de descansar.\\nEl franc\u00c3\u00a9s provenzal quiso que fu\u00c3\u00a9semos su cabana, es\\ndecir, la que el habitaba, porque, como he dicho, hay mu-\\nchos alojamientos y aquella era una de las mas grandes del\\nterritorio y habia servido de habitaci\u00c3\u00b3n uno de sus gefes\\nmuerto poco despu\u00c3\u00a9s.\\nSe nos se\u00c3\u00adlal\u00c3\u00b3 un lugar para nuestros equipages y carga\\nment\u00c3\u00b3 las mugeres prepararon luego la sagamite y nos la\\npresentaron despu\u00c3\u00a9s de comer preguntamos al franc\u00c3\u00a9s si\\nest\u00c3\u00a1bamos seguros, y habi\u00c3\u00b3ndonos contestado que si, nos\\nacostamos, aunque sin entregarnos un profundo sueno.\\nEl dia 10 de Abril de 1687 vinieron por nosotros los an-\\ncianos y nos llevaron la cabana, en que primero hab\u00c3\u00adamos\\nestado despu\u00c3\u00a9s de las ceremonias acostumbradas, compra-\\nmos ma\u00c3\u00adz, harina y habas, d\u00c3\u00a1ndoles en cambio cuchillos,\\nagujas, sortijas y otras frioleras adquirimos tambi\u00c3\u00a9n un ca-\\nballo entero y muy hermoso que en Francia hubiera costado\\nel valor de veinte doblones y por el que solamente dimos una\\nhacha.\\nEl dia lo pasamos en estos peque\u00c3\u00b1os negocios y en acopiar\\nv\u00c3\u00adveres, que las mugeres nos trahian. Hecho esto, se resolvi\u00c3\u00b3\\nque continuase yo all\u00c3\u00ad reuniendo provisiones, mientras que los\\ndem\u00c3\u00a1s regresaban verse con nuestros camaradas que deja-", "height": "3429", "width": "1846", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0111.jp2"}, "112": {"fulltext": "108\\nftios del otro lado del rio, les conducian v\u00c3\u00adveres y los invitaban\\nvenir con toda seguridad.\\nAunque no consideraba yo que era mucha la que tenia en-\\ntre los salvajes y experimentaba ademas el disgusto de no\\nentender palabra de su idioma, estaba contento de haber que-\\ndado, porque se me podria presentar ocasi\u00c3\u00b3n de ver los\\notros dos franceses, que se separaron de M. de la Sale en el\\nviage que hizo este mismo pais, informarme de ellos si\\nhablan oido hablar alguna cosa del rio Missicipi porque yo\\ninsist\u00c3\u00ada siempre en el designio de alejarme de nuestros malha-\\ndados asesinos.\\nLuego que se fueron, regal\u00c3\u00a9 un cuchillo un salvaje joven\\npara comprometerle que avisase aquellos dos franceses,\\nque deseaba hablar con ellos entre tanto me continuaba ocu-\\npando en mi peque\u00c3\u00b1a negociaci\u00c3\u00b3n de v\u00c3\u00adveres y en recibir\\nmuchas visitas de los ancianos, que me hablaban siempre por\\nse\u00c3\u00b1as de su guerra pr\u00c3\u00b3xima, y les respond\u00c3\u00ada con la cabeza,\\naunque nada les entend\u00c3\u00ada por lo com\u00c3\u00ban. Por la noche tenia\\nademas la molestia de estar cuidando mis mercanc\u00c3\u00adas que\\ntanto codiciaban los salvajes.\\nEste cuidado, que no me permit\u00c3\u00ada entregarme un siie\u00c3\u00b1o\\nprofundo, hizo que pudiese observar uno que se dirij\u00c3\u00ada a\\nmi cama, y entreabriendo los ojos, vi la luz del fuego, que\\nnunca se apaga en las cabanas, un hombre enteramente\\ndesnudo, con arco y dos flechas en la mano, que vino sen-\\ntarse cerca de m\u00c3\u00ad sin hablarme nada lo hice yo y nada me\\ncontest\u00c3\u00b3, y no sabiendo que pensar de aquello, ech\u00c3\u00a9 mano\\nde mis pistolas y de m\u00c3\u00ad fusil, lo que visto por aquel hombre,\\nse fue poner detras del fuego, y le segu\u00c3\u00ad, habi\u00c3\u00a9ndole con-\\nsiderado con atenci\u00c3\u00b3n, me reconoci\u00c3\u00b3 y habl\u00c3\u00b3 ech\u00c3\u00a1ndoseme\\nen mis brazos: entonces conoc\u00c3\u00ad que era uno de los franceses\\nque habia mandado buscar.\\nEntramos en conversaci\u00c3\u00b3n; le pregunt\u00c3\u00a9 por su camarada\\ny me dijo que no se habia atrevido venir por temor M. de\\nla Sale: los dos eran marineros; aquel que era bret\u00c3\u00b3n se\\nllamaba Ruter y el otro, natural de la Rochelle, Grollet. En\\ntan poco tiempo hablan ya contra\u00c3\u00addo todos los usos de los sal-\\nvages, y no eran ya ellos mismos otra cosa que salvajes.", "height": "3408", "width": "1834", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0112.jp2"}, "113": {"fulltext": "[109\\nEstaban desnudos, su cara y su cuerpo con figuras como los\\notros hab\u00c3\u00adan tomado muchas mugeres, se hab\u00c3\u00adan hallado en\\nla guerra, en laque mataron con sus fusiles muchos enemigoi\\nlo que les dio gran reputaci\u00c3\u00b3n pero se les acab\u00c3\u00b3 la p\u00c3\u00b3lvora\\ny el plomo, les eran ya in\u00c3\u00batiles sus armas, y les fue preciso\\naprender manejar el arco y la flecha. En cuanto la re-\\nligi\u00c3\u00b3n no les daba cuidado y la vida libertina que pasaban,\\nles era muy de su gusto.\\nInstru\u00c3\u00ad aqu\u00c3\u00a9l de la muerte tr\u00c3\u00a1gica de M. de la Sale, sn\\nsobrino y otros, de lo que se manifest\u00c3\u00b3 sorprendido indigna-\\ndo, al m\u00c3\u00a9no -en la apariencia le pregunt\u00c3\u00a9 si habia adquiri-\\ndo alguna noticia del rio Missicipi, me contest\u00c3\u00b3 que n\u00c3\u00b3,\\nagreg\u00c3\u00a1ndome que cuarenta leguas de aquel punto hacia el\\nnorueste habia un rio grande, en cuyas orillas contaban los\\nsalvajes que habitaban muchas naciones. Esto me hizo\\ncreer que ese rio era el mismo que busc\u00c3\u00a1bamos, que al\\nmenos era necesario para ir \u00c3\u00a9l tomar aquel camino y\\npasar por all\u00c3\u00ad: le di de comer y nos fuimos descansar.\\nEn los dias siguientes continu\u00c3\u00a9 mis comercios y los viejos\\nsus visitas, habl\u00c3\u00a1ndome sin cesar de su proyectada guerra. Al-\\ngunos de ellos me refirieron que habian estado entre los espa-\\n\u00c3\u00b1oles que distaban de all\u00c3\u00ad doscientas leguas cerca de ellas.\\nMe dijeron algunas palabras de su lengua, como por ejem-\\nplo .caballo, capit\u00c3\u00a1n y otras. Entre tanto Ruter regres\u00c3\u00b3\\nsu casa y le di un poco de abalorio para sus mugeres, supli-\\nc\u00c3\u00a1ndole quarae enviase al otro franc\u00c3\u00a9s.\\nMi\u00c3\u00a9ntras*yo me entristec\u00c3\u00ada solo en el mayor extremo, y no lo\\nhubiera conocido no ser por un salvaje viejo que lo observ\u00c3\u00b3;\\ncrey\u00c3\u00b3 \u00c3\u00a9l que para quitarme el fastidio era conveniente darme\\nuna compa\u00c3\u00b1era y vi con sorpresa una muchacha que vino\\nsentarse junto m\u00c3\u00ad, y que el viejo me dec\u00c3\u00ada que la habia\\ntra\u00c3\u00addo para que fuese mi muger y que me la ced\u00c3\u00ada. Pero\\notros eran los negocios y cuidados que me ocupaban la cabe-\\nza, nada dije la pobre muchacha, la que estuvo un rato en\\nespera y viendo que no me la acercaba y que permanec\u00c3\u00ada in-\\nm\u00c3\u00b3vil sin significarle nada, se retir\u00c3\u00b3.\\nAs\u00c3\u00ad continu\u00c3\u00a9 algunos dias sin recibir noticias hasta que en\\nel 6 de Abril llegaron los dos franceses referidos en traje d\u00c2\u00ab\\nK", "height": "3429", "width": "1846", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0113.jp2"}, "114": {"fulltext": "11\u00c2\u00bb\\nsalvages no ten\u00c3\u00adan mas que un cobertor, plumas de gallo\\nde la india en las espaldas, la cabeza y los pies desnudos el\\nllamado Grollethabia reusado pintarse el semblante, como su\\ncompa\u00c3\u00b1ero lo habia hecho, y cortarse los cabellos usanza\\nde los salvajes: aquellos pueblos los tienen cortados excep-\\nci\u00c3\u00b3n de un mech\u00c3\u00b3n que se dejan modo de los turcos en la\\nparte superior de la cabeza algunos sin embargo tienen\\ntrenzas por los lados.\\nVolv\u00c3\u00ad referir la desgraciada historia de M. de la Sale;\\nme reiteraron que habian o\u00c3\u00addo hablar los salvajes de aquel\\ngran rio, que se hallaba las cuarenta leguas hacia el norueste\\ny tambi\u00c3\u00a9n que habia hombres semejanies nosotros que habi-\\ntaban en sus orillas. Esto me confirm\u00c3\u00b3 en la opini\u00c3\u00b3n de\\nque aquel era el rio solicitado, y que era indispensable pasar\\npor \u00c3\u00a9l para volver al Canad\u00c3\u00a1 dirijirse la nueva Inglaterra.\\nMe aseguraron que serian gustosos de la partida les reco-\\nmend\u00c3\u00a9 el secreto que no supieron guardar, porque sabiendo\\nque M. Cavelier y otros debian venir, fueron encontrarlos\\ny yo qued\u00c3\u00a9 solo.\\nEn el dia 8 llegaron tres hombres, de cuyo n\u00c3\u00bamero era el\\nprovenzal, con un caballo cada uno, enviados por nuestros\\ncompa\u00c3\u00b1eros llevarse todos los v\u00c3\u00adveres que yo habia recogido,\\nporque habian resuelto, seg\u00c3\u00ban me dijeron los enviados, regre-\\nsar ala habitaci\u00c3\u00b3n de S. Luis, con direcci\u00c3\u00b3n la bah\u00c3\u00ada d(\\neste nombre, de que nos hab\u00c3\u00adamos separado dec\u00c3\u00adan que si\\nintento era construir una lancha para atravesar\u00c3\u00a9 irse las is-\\nlas de Am\u00c3\u00a9rica. Tal designio era puramente imaginario,\\nporque todos los carpinteros habian muerto, y aunque viviesen,\\neran tan ignorantes que no hubieran acertado hacerla fal-\\ntaban ademas las herramientas necesarias fue sin embargo\\npreciso obedecer y partir con nuestras provisiones el 9 noj\\ndetuvimos en el camino por la lluvia y no pudimos arriba!\\nhasta el d\u00c3\u00ada 10.\\nEl padre Anastasio me confirm\u00c3\u00b3 que aquel era su designio,\\ny me refiri\u00c3\u00b3 el trato duro que los asesinos les habian dad{\\ndespu\u00c3\u00a9s de mi partida, ignoro con que esp\u00c3\u00adritu h ci\u00c3\u00a9roi\\nbando aparte y se separaron para comer del padre AnastasiOj\\nde los Sres. Cavelier y de m\u00c3\u00ad, lo que fue de nuestro gust(", "height": "3408", "width": "1834", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0114.jp2"}, "115": {"fulltext": "f 111\\nporque al menos pod\u00c3\u00adamos ya conversar libremente, lo que\\nantes no nos atrev\u00c3\u00adamos hacer; pero de v\u00c3\u00adveres no nos daban\\nmas que lo preciso para no morir de hambre, y de carne nada,\\naunque por la caza la consegu\u00c3\u00adan frecuentemente.\\nContinuando nuestros tiranos en el designio de volverse\\nla gran habitaci\u00c3\u00b3n, juzgaron que no eran bastantes para el e-\\nfecto los caballos que ten\u00c3\u00adan con tal motivo diputaron cua-\\ntro de ellos, siendo uno el franc\u00c3\u00a9s vuelto salvaje, para que fue-\\nsen al pueblo de los Cenis y procurasen comprarlos. Entre\\ntanto tomamos la resoluci\u00c3\u00b3n por nuestra parte de hacer saber\\naquellos se\u00c3\u00b1ores que nos hall\u00c3\u00a1bamos demasiado fatigados\\npara poder regresar la dicha habitaci\u00c3\u00b3n, y que hab\u00c3\u00adamos\\npensado quedarnos en el pueblo de los Cenis; el Sr. Cavelier\\nse encarg\u00c3\u00b3 de esta comisi\u00c3\u00b3n y de la de suplicar Duhaut que\\nnos diese algunas hachas, cuchillos y abalorios, p\u00c3\u00b3lvora y plo-\\nmo, con oferta de darle su recibo.\\nMr. Cavelier hizo en efecto sus proposxiones Duhaut, co-\\nlore\u00c3\u00a1ndolas lo mejor que le fue posible, y Duhaut le remitid\\npara darle la respuesta al otro d\u00c3\u00ada. Consult\u00c3\u00b3 el asunto con sus\\ncomparTeros, y se nos hizo saber que nos deseaban complacer,\\nque nos dar\u00c3\u00adanla mitad de sus efectos y todas las hachas;\\nque como su intento era procurar llegar ala grande habitaci\u00c3\u00b3n\\ny construir una lancha, en el solo caso de que se les frustra-\\nsen sus deseos, volver\u00c3\u00adan buscarnos: resolvieron dejaren\\nnuestra compa\u00c3\u00b1\u00c3\u00ada al padre Zenobio, que nos podr\u00c3\u00ada ser muy\\n\u00c3\u00batil, porque habiendo ido con Mr. de la Sale en su primer\\ndescubrimiento, pose\u00c3\u00ada el idioma de las naciones cercanas al\\nrio Missicipi. Nos encargaban que mientras ellos efectuaban\\nsu viaje, procur\u00c3\u00a1semos acopiar v\u00c3\u00adveres, asegurando que si lo-\\ngraban la construcci\u00c3\u00b3n de la lancha proyectada, nos lo avisar\u00c3\u00ad-\\nan para que fu\u00c3\u00a9semos incorporarnos. Mr. Cavelier prome-\\nti\u00c3\u00b3 cuanto quisieron, aunque no era nuestro intento cum-\\nplirlo. Todos sin embargo nos enga\u00c3\u00b1\u00c3\u00a1bamos la Providencia\\nhab\u00c3\u00ada dispuesto las cosas de otro modo.\\nPermanecimos alg\u00c3\u00ban tiempo en espera de los que hab\u00c3\u00adan\\nmandado al pueblo de los Cenis y que tardaron en el viaje\\nmas de lo regular el crecimiento del rio fue el pretesto pero\\n^l verdadero motivo, el que, como tengo dicho, aquellas mu-", "height": "3429", "width": "1846", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0115.jp2"}, "116": {"fulltext": "112\\ngeres aunque no gustan r\u00c3\u00ade ofrecerse, no son dif\u00c3\u00adciles en pres-\\ntarse, cuando se les regala alguna cosa el tiempo no pareci\u00c3\u00b3\\nlargo los comisionados. Las cosas cambiaron entre tanto\\nde aspecto, seg\u00c3\u00ban se ver\u00c3\u00a1.\\nUno de nuestros franceses vuelto salvaje, quien yo habia\\nreferido nuestro pensamiento de ir buscar el rio MissicipU\\nlo comunic\u00c3\u00b3 Duhaut y tambi\u00c3\u00a9n las cosas que me habia con-\\ntado impuesto de ello Duhaut mud\u00c3\u00b3 la resoluci\u00c3\u00b3n que tenia\\nde ir la habitaci\u00c3\u00b3n de S. Luis y tom\u00c3\u00b3 la de seguir nuestro in-\\ntento y camino. Comunic\u00c3\u00b3 sus compa\u00c3\u00b1eros el nuevo pro-\\nyecto y fue de la aprobaci\u00c3\u00b3n de todos, y nos hicieron saber\\nque se habian propuesto adoptar nuestro designio.\\nNo peque\u00c3\u00b1a aflicci\u00c3\u00b3n nos caus\u00c3\u00b3 este cambio, porque toda\\nnuestra ansia era separarnos de aquellos malvados, de quienes\\nno podiamos prometernos otro trato, que el indigno que ha-\\nbian dado Mr. de la Sale y sus compa\u00c3\u00b1eros. Tuvimos\\nsin embargo que disimular, porque no habia otro remedio.\\nPero la justicia de Dios provey\u00c3\u00b3 lo conveniente y nos libert\u00c3\u00b3.\\nQuedamos en el campamento todo el resto de Abril en espe-\\nra de los enviados, y queriendo Duhaut comezar realizar\\nel designio que habia concebido de ir en compa\u00c3\u00b1\u00c3\u00ada nuestra\\nbuscar el Missicipi, nos mand\u00c3\u00b3 avanzar al rio, para pasarlo\\nluego que estuviese bajo irnos al pueblo de los Cenia.\\nPasamos aun tres dias mas en aquel puesto, al cabo de\\nlos cuales el llamado Larcheveque, uno de los enviados, pas\u00c3\u00b3\\nal rio \u00c3\u00a9l era criatura de Duhaut y c\u00c3\u00b3mplice en el asesinato de\\nMr. de la Sale. Supo por \u00c3\u00a9l que el llamado Hiens, uno tam-\\nbi\u00c3\u00a9n de los comisionados y que se habia quedado al otro lado\\ndel rio, habia entendido la mudanza de resoluci\u00c3\u00b3n de Duhaut\\ny los dem\u00c3\u00a1s, y que disent\u00c3\u00ada en opini\u00c3\u00b3n. Este Hiens era un\\nFlibustier, Alem\u00c3\u00a1n de naci\u00c3\u00b3n, quien Mr. de la Sale tom\u00c3\u00b3\\nen el peque\u00c3\u00b1o Gouave y uno de los c\u00c3\u00b3mplices en los pasados\\nasesinatos.\\nHabiendo permanecido algunos dias mas en aquel lugar,\\nlleg\u00c3\u00b3 Hiens acompa\u00c3\u00b1ado de dos franceses que se habian vuelto\\nsalvajes y veinte mas de los segundos inmediatamente se fue\\nbuscar Duhau\u00c3\u00ad y despu\u00c3\u00a9s de conversar con \u00c3\u00a9l, le asegur\u00c3\u00b3\\nque no concurr\u00c3\u00ada en el pensamiento de ir por el rumbo del M\u00c3\u00ads-\\nicipi, que era tan peligroso le pidi\u00c3\u00b3 parte de los efectos de\\n1\\nr\u00c2\u00bb I", "height": "3408", "width": "1834", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0116.jp2"}, "117": {"fulltext": "t 113\\nque se habia apoderado, y Duhaut se los neg\u00c3\u00b3, afirmando que\\ntodas las hachas eran suyas. Hiens que seg\u00c3\u00ban parece tenia\\nformado de antemano el designio de matarle, sac\u00c3\u00b3 su pistola\\ny la descarg\u00c3\u00b3 sobre Duhaut que cay\u00c3\u00b3 muerto cuatro pasos\\nde distancia. Al mismo tiempo Ruter que acompa\u00c3\u00b1aba\\nHiens, dispar\u00c3\u00b3 un fusil sobre el cirujano Liotot y le atraves\u00c3\u00b3\\nel cuerpo con tres balas.\\nEstas muertes ocurridas mis ojos me causaron el mas ter-\\nrible espanto, porque temia que se hiciese conmigo otro tanto\\ny ech\u00c3\u00a9 mano de mi fusil para defenderme Hiens que vio esto\u00c2\u00bb\\nme grit\u00c3\u00b3 que no temiera y que dej\u00c3\u00ad\u00c3\u00adra mis armas que \u00c3\u00a9l habia\\nvengado la muerte de su patr\u00c3\u00b3n. Tranquiliz\u00c3\u00b3 tambi\u00c3\u00a9n \u00c3\u00a1M. Ca-\\nvelier y al padre Anastasio que se hablan asustado tanto co-\\nmo yo, asegur\u00c3\u00a1ndoles que no pensaba perjudicarlos en lo mas\\npeque\u00c3\u00b1o, y que aunque habia sido del complot, no se hallaba\\npresente cuando Mr. de la Sale fue asesinado, lo que cierta-\\nmente hubiera impedido.\\nLiotot vivi\u00c3\u00b3 algunas horas mas y t\u00c3\u00bavola felicidad de poder-\\nse confesar, despu\u00c3\u00a9s de lo cual le acab\u00c3\u00b3 de matar Ruter de\\nun pistoletazo y en seguida se hizo un hoyo en la tierra\\nen que se le sepult\u00c3\u00b3 junto con Duhaut, recibiendo mas ho-\\nnores que los que habian dado M. de la Sale y su sobrino\\nM. Moranget, que fueron abandonados servir de pasto\\nlas fieras. As\u00c3\u00ad png\u00c3\u00a1ron su merecido aquellos asesinos, mu-\\nriendo del mismo modo con que habian matado otros.\\nLos salvajes que vinieron en compa\u00c3\u00b1\u00c3\u00ada de Hiens y fueron\\ntestigos de aquellos asesinatos, quedaron muy espantados, y\\nlas consecuencias pudieron haber sido muy funestas,- porque\\nnosotros ten\u00c3\u00adamos necesidad de ellos fue preciso disimular\\nla cosa, d\u00c3\u00a1ndoles entender que para aquellos castigos ha-\\nbia habido el motivo, de que teniendo ellos toda la p\u00c3\u00b3lvora y\\nplomo, no querian participar con nadie y se manifestaron\\nsatisfechos de la escusa. El llamado Larcheveque, hombre\\nadicto Duhaut, se habia ido la caza por la ma\u00c3\u00b1ana ig-\\nnoraba la desgracia de su protector, y como Hiens habia re-\\nsuelto deshacerse de \u00c3\u00a9l, el padre Anastasio y ?\u00c2\u00bbI. Cavelier pro-\\ncuraron disuadirle, y yo me adelant\u00c3\u00a9 noticiarle el desastre\\nocurrido y aconsejarle el modo con que se debia conducir:\\nk2", "height": "3429", "width": "1846", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0117.jp2"}, "118": {"fulltext": "114\\nas\u00c3\u00ad le recompens\u00c3\u00a9 el anuncio qire me fue hacer de la mu-\\nerte de M. de la Sale le present\u00c3\u00a9 Hiens, quien le ofreci\u00c3\u00b3\\nno inferirle mal alguno y rec\u00c3\u00adprocamente se dieron las mis-\\nmas seguridades. De esta manera todo qued\u00c3\u00b3 en paz, y no\\nse trat\u00c3\u00b3 ya mas que de partir y de acordar lo que convendr\u00c3\u00ada\\nhacer.\\nHiens tom\u00c3\u00b3 la palabra y espuso que hab\u00c3\u00ada prometido los\\nsalvajes acompa\u00c3\u00b1arlos la guerra, cuya palabra estaba re-\\nsuelto cumplir; que s\u00c3\u00ad quer\u00c3\u00adamos esperar su regreso, enton-\\nces se resolver\u00c3\u00ada donde nos deb\u00c3\u00adamos dirijir pudiendo per-\\nmanecer entre tanto en el pueblo de los Cenis, As\u00c3\u00ad se resol-\\nvi\u00c3\u00b3 cargamos todos nuestros efectos sobre los caballos, y\\nmarchamos al mismo sitio y la misma cabana, en que antes\\nhab\u00c3\u00adamos estado, cuyo gefe nos destin\u00c3\u00b3 la mitad para alo-\\njamiento y para colocar nuestro equipaje.\\nHabiendo llegado el d\u00c3\u00ada de la partida para aquella guerra,\\nsali\u00c3\u00b3 Hiens acompa\u00c3\u00b1ando los salvajes, seguido de cuatro\\nde nuestros camaradas y de dos franceses semisalvajes y\\ncada uno de estos seis tom\u00c3\u00b3 su caballo. Hiens nos dej\u00c3\u00b3 to-\\ndos sus efectos, rog\u00c3\u00a1ndonos que le esper\u00c3\u00a1semos, lo que pro-\\nmetimos, ya porque no estaba otra cosa en nuestro arbitrio,\\ncomo porque los salvajes hubieran podido perjudicar impe-\\ndir tambi\u00c3\u00a9n nuestra marcha. Nos abandonamos la Pro-\\nT\u00c3\u008ddenc\u00c3\u00ada, quedando juntos el padre Anastasio, los Sres.\\nCavelier, el joven Tal\u00c3\u00b3n, un muchacho parisiense y yo que-\\ndaron tambi\u00c3\u00a9n los viejos que no pod\u00c3\u00adan ir la guerra y las\\nmugeres nosotros se nos juntaron dos franceses mas, el\\nprovenzal y M. Teissier que estaban del otro lado del rio.\\nMientras dur\u00c3\u00b3 nuestra mansi\u00c3\u00b3n y los guerreros se hallaban\\nen su campa\u00c3\u00b1a, los ancianos nos hac\u00c3\u00adan frecuentes visitas y\\nnos comunicaban noticias del ej\u00c3\u00a9rcito, por se\u00c3\u00b1as que no en-\\ntend\u00c3\u00adamos. Nos alarmamos por ver llorar las mugeres de\\ntiempo en tiempo sin causa aparente: nos hab\u00c3\u00ada contado M.\\nde la Sale que aquellas mugeres lloraban cuando se quer\u00c3\u00ada\\nhacer perecer alguno; pero supimos que el motivo de sus\\nlamentos era la memoria de los que hab\u00c3\u00adan muerto en las\\nguerras anteriores, y esto nos tranquiliz\u00c3\u00b3. No est\u00c3\u00a1bamos sin\\nembargo faltos de cuidado, porque los viejos nos observaban,", "height": "3408", "width": "1834", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0118.jp2"}, "119": {"fulltext": "115\\nparticularmente cuando por la ma\u00c3\u00b1ana y por la tarde hac\u00c3\u00ada-\\nmos nuestras oraciones.\\nNos aprovechamos de esta ocasi\u00c3\u00b3n para darles entende\u00c3\u00ad\\nque as\u00c3\u00ad cumpl\u00c3\u00adamos con nuestros deheres para con Dios,\\n\u00c3\u00banico soberano de todas las cosas mostr\u00c3\u00a1ndoles el cielo,\\nprocur\u00c3\u00a1bamos, lo mejor que nos era posible, hacerles concebir\\nque era onmipotente, hacedor de todas las cosas, el que ha-\\ncia producir la tierra y que naciesen las frutas y legumbres\\nque ellos comian pero como esto era por se\u00c3\u00b1as no nos en-\\ntend\u00c3\u00adan y trabaj\u00c3\u00a1bamos sin provecho.\\nEl dia 18 nos caus\u00c3\u00b3 gran sorpresa ver entrar nuestra\\ncabana muchas mugeres embarradas de tierra que se pusie-\\nron cantar gritos canciones diferentes, que no entend\u00c3\u00ada-\\nmos comenzaron en seguida bailar en c\u00c3\u00adrculo, sin que\\nadivin\u00c3\u00a1semos cosa de aquel regocijo, que bien dur\u00c3\u00b3 sus tres\\nhoras: despu\u00c3\u00a9s supimos que se hablan recibido noticias de\\nuna victoria ganada por sus guerreros sobre sus enemigos y\\naquel baile termin\u00c3\u00b3 con algunos pedazos de tabaco, con que\\nlos de la cabana obsequiaron los de fuera.\\nComo al medio dia vimos al que habla conducido las no-\\nticias, quien aseguraba que habla matado cuarenta al menos\\nde sus enemigos. Concluidas las demostraciones de regocijo,\\nfueron las mugeres preparar los v\u00c3\u00adveres, unas moler e\u00c3\u00ad\\nmaiz, otras cocer la harina lo que ellas llaman hervir y otras\\nhacer el pan, todo para llevarlo los guerreros: al dia sigui-\\nente marcharon su encuentro y nosotros nos pareci\u00c3\u00b3 de\\npol\u00c3\u00adtica mandar uno de los nuestros el comisionado fue el\\nprovenzal y parti\u00c3\u00b3 con las mugeres.\\nEn la tarde del mismo dia lleg\u00c3\u00b3 el ej\u00c3\u00a9rcito vencedor y so\\nnos impuso de que los enemigos quienes nombran Canno-\\nhatimo, los esperaron pie firme; pero que habiendo oido ei\\nruido y presenciado los efectos de las armas de fuego de nu-\\nestras gentes se pusieron en fuga, siendo cuarenta y ocho\\nentre hombres y mugeres los cojidos muertos por los Ce\u00c3\u00b1\u00c3\u00ads\\nmataron varias mugeres que se habian salvado sobre los\\ntirboles, no habiendo podido hacerlo en otra parte. Por esta\\nraz\u00c3\u00b3n quedaron en el campo mas mugeres que hombres.", "height": "3429", "width": "1846", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0119.jp2"}, "120": {"fulltext": "I 116\\nCondujeron vivas dos de aquellas mugeres y una de ellal\\ntenia la cabeza despellejada para quitarle el cabello y la\\npiel y esta infeliz la devolvieron dando una poca de p\u00c3\u00b3lvora\\ny una bala, y dici\u00c3\u00a9ndole que condujese aquel presente su\\nnaci\u00c3\u00b3n y le intimase que siempre seria tratada de la misma\\nmanera. Esto era decirle que los matarian con las armas\\nde fuego.\\nLa otra muger habia sido reservada para ser sacrificada\\nla venganza y al furor de las de su sexo aquellas mugeres\\narmadas de gruesos bastones puntiagudos y afilados por la\\npunta, condujeron aquella desgraciada un lugar separado\\ndonde comenzCuon aquellas furias darle golpes, ya con la\\npunta del bast\u00c3\u00b3n, ya descarg\u00c3\u00a1ndoselo con toda su fuerza:\\nuna le arrancaba los cabellos, otra le cortaba un dedo, y no\\nhabia una sola de aquellas mugeres irritadas que no discur-\\nriese un nuevo tor\u00c3\u00ad\u00c3\u0089ento que hacerle sufrir, en venganza de\\nsus parientes que habian muerto en las guerras anteriores\\naquella infeliz no podia dejar de desear la muerte como un\\nfavor.\\nHubo en fin una que le descarg\u00c3\u00b3 un golpe sobre la cabeza\\ncon un grueso bast\u00c3\u00b3n y otra que le traspas\u00c3\u00b3 varias veces el\\ncuerpo como con un asador, dej\u00c3\u00a1ndola muerta en el sitio.\\nDestrozaron en seguida el cuerpo de aquella malhadada v\u00c3\u00adc-\\ntima y dieron (i comer los pedazos los esclavos de su na-\\nci\u00c3\u00b3n que tenian hacia largo tiempo.\\nAs\u00c3\u00ad fu\u00c3\u00a9 como nuestros guerreros volvieron triunfantes de\\nsu expedici\u00c3\u00b3n. De todos los prisioneros que tomaron, no\\nperdonaron la vida mas que dos muchachos, y trajeron las\\ncabelleras de los muertos para que les sirviesen de trofeos y\\nmuestras de la victoria.\\nAl dia siguiente se reunieron los salvajes en la cabaiTa del\\ngefe, la que condujeron en ceremonia todas las cabelleras.\\nEn la misma y en las de los dem\u00c3\u00a1s gefes se celebraron\\ngrandes regocijos, que duraron tres dias, y los que nuestros\\ncompa\u00c3\u00adTeros, autores verdaderos del triunfo, fueron invitados\\ny regalados seg\u00c3\u00ban su modo. No disgustar\u00c3\u00a1 al lector que le\\nrefiera aqu\u00c3\u00ad los pormenores de aquella ceremonia, que con-\\ncluida en las cabanas de los gefes se reiter\u00c3\u00b3 en la nuestra.", "height": "3408", "width": "1834", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0120.jp2"}, "121": {"fulltext": "n^\\nAntes de todo fue aseada y compuesta la cabana extendie-\\nron en el suelo muchas esteras, sobre las que se sentaron los\\nancianos y los notables del pueblo. Hecho esto, uno que\\nera el orador maestro de ceremonias pronunci\u00c3\u00b3 un discur-\\nso que no entendimos. Poco despu\u00c3\u00a9s de concluido el discurso,\\nllegaron los guerreros que habian hecho la matanza en la\\nbatalla, marchando en fila, con un arco y dos flechas en la\\nmano, precedidos por sus mugeres que llevaban las cabelleras\\ndel enemigo dos muchachos quienes, como he dicho, ha-\\nbian perdonado la vida, y de los cuales uno que estaba he-\\nrido, venia montado caballo, cerraban la comitiva \u00c3\u00adi la\\ncabeza de ella march\u00c3\u00b3 una muger con una gran ca\u00c3\u00b1a en la\\nmano.\\nConforme iban llegando la presencia del orador, cada\\nuno de los guerreros tomaba la cabellera de mano de su mu\\nger y se la presentaba los cuatro vientos, la ponia en tierra,\\ny practicaron con todas igual ceremonia hasta concluir.\\nTerminada que fue, se sirvi\u00c3\u00b3 todos la sagamit\u00c3\u00a9 que las\\nmugeres tenian preparada, y antes de comenzar comerla,\\nel maestro de ceremonias tom\u00c3\u00b3 una poca de eila en una vasija,\\ny la fue presentar como en ofrenda las cabelleras en-\\ncendi\u00c3\u00b3 en seguida una pipa de tabaco y sopl\u00c3\u00b3 el humo sobre\\nlas cabelleras. Se pusieron luego comer y los mucha-\\nchos prisioneros sirvieron pedazos de la carne de la muger\\nsacrificada; se presentaron tambi\u00c3\u00a9n lenguas de los enemigos,\\nhechas cecina, concluyendo todo con bailes y canciones de\\nsu usanza en ninguna cabana dejaron de hacerse las mis-\\nmas ceremonias.\\nFue indispensable dejar pasar aquellos regocijos antes de\\nhablar de nuestro designio, de que yo habia concebido tan\\nbuenas esperanzas. Los llamados Teissier y Larcheveque,\\nc\u00c3\u00b3mplices en el asesinato de M. de la Sale, habian ofrecido\\nreun\u00c3\u00adrsenos, siempre que M. Cavelier quisiera perdonarlos,\\ncomo les habia ofrecido, y estuvimos en su espera hasta el\\ndia 25, en que los franceses que se hallaron en la guerra, vini-\\neron nuestra cabana y entonces hablamos del asunto.\\nlliens y los de su partido desaprobando nuestro proyecto,\\nnos alegaron las dificultades que juzgaban insuperables y que", "height": "3429", "width": "1846", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0121.jp2"}, "122": {"fulltext": "118\\nnos pondrinn en el caso de perecer en el de retroceder.\\n^iens nos dijo que por lo que \u00c3\u00a9l tocaba, no pensaba en\\nexponer su vida para volver Krancia, que le cortasen la\\ncabeza. Viendo que nada le respondiamos y que no vari\u00c3\u00a1-\\nbamos de intento, ser\u00c3\u00a1 preciso, nos dijo, repartir los efectos.\\nPara llevarlo efecto, separ\u00c3\u00b3 para el padre Anastasio, lo\u00c3\u00ad\\nSres. Cavelier y para m\u00c3\u00ad treinta hachas, cuatro cinco do-\\ncenas de cuchillos, cerca de treinta libras de p\u00c3\u00b3lvora y otro\\ntanto de balas. A los dem\u00c3\u00a1s les dio dos hachas, dos cuchillos,\\ndos tres libras de p\u00c3\u00b3lvora igual porci\u00c3\u00b3n de balas, qued\u00c3\u00a1n-\\ndose con el resto. Por lo que respecta los caballos, se\\ntom\u00c3\u00b3 los mejores, d\u00c3\u00a1ndonos los mas chicos. M. Cavelier le\\npidi\u00c3\u00b3 algunos abalorios que le concedi\u00c3\u00b3 se apoder\u00c3\u00b3 de los\\nvestidos, equipages y dem\u00c3\u00a1s efectos de la pertenencia del\\ndifunto M. de la Sale y tambi\u00c3\u00a9n de unas mil libras de plata\\nde la propiedad de M. le Gres, que habia fallecido en la ha-\\nbitacion de San Luis. Antes de nuestra partida tuvimos el\\npenoso disgusto de ver A aquel malvado pasearse vestido con\\nla casaca de grana galoneada, que hnbia pertenecido \u00c3\u00a1M. de\\nla Sale y de la que se habia aposesionado como de todo lo\\ndem\u00c3\u00a1s.\\nHiens y sus adictos se retiraron luego su cabana y noso-\\ntros resolvimos no diferir mas tiempo nuestra marcha. Pre-\\nparamos con este fin nuestros caballos, lo que caus\u00c3\u00b3 gran\\nsorpresa los salvajes y en especial su gefe, que hizo y dijo\\ncuanto le fue posible para que no parti\u00c3\u00a9semos, ofreci\u00c3\u00a9ndonos\\nmugeres, v\u00c3\u00adveres en abundancia y exager\u00c3\u00a1ndonos los peligros\\ninevitables de la empresa, tanto por parte de los enemigos de\\nque estaban rodeados, como por los malos y penosos caminos,\\nlos bosques y rios que ten\u00c3\u00adamos que pasar, Pero nosotros\\npermanecimos firmes y solamente les ped\u00c3\u00admos la gracia, que\\ncost\u00c3\u00b3 trabajo conseguir, de que nos diesen dos guias para\\nllevarnos los Cappa; pero como porfiamos y prometimos\\nrecompensarlos bien, nos otorgaron uno, al que siguieron\\ndespu\u00c3\u00a9s otros.\\nDispuestas as\u00c3\u00ad todas las cosas para nuestra marcha, nos\\ndespedimos de nuestros hu\u00c3\u00a9spedes pasamos por la cabana\\nde Hiens y le abrazamos \u00c3\u00a9l y sus compa\u00c3\u00b1eros le ped\u00c3\u00ad-", "height": "3408", "width": "1834", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0122.jp2"}, "123": {"fulltext": "119\\nmos un caballo mas y nos lo dio. Pidi\u00c3\u00b3 M. Cavelier nn\\ncertificado en latin de no haber participado en el asesinato de\\nM. de la Sale, que le dio porque no podia neg\u00c3\u00a1rselo y nos\\npusimos en camino sin Larcheveque y Tei\u00c2\u00absier, que nos fal-\\ntaron la palabra, y se quedaron con los b\u00c3\u00a1rbaros encena-\\ngados en la libertad que disfrutaban. No quedamos mas que\\nsiete el padre Anastasio, los dos Se\u00c3\u00b1ores Cavelier, Marle,\\nMeunier, un joven parisiense llamado Barielemy y yo, con\\nseis caballos y los tres salvajes que debian conducirnos, todo\\nlo que ciertamente era muy poco para tan grande empresa.\\nPero est\u00c3\u00a1bamos resueltos y nos abandonamos la protecion\\ndivina, que no nos falt\u00c3\u00b3.\\nEn el primer dia fuimos acampar ala orilla de un rio que\\nhablamos dejado poco tiempo antes, y all\u00c3\u00ad pasamos la noche al\\nd\u00c3\u00ada siguiente cortamos \u00c3\u00a1rboles para formar una especie de puen-\\nte tabla para pasar nuestros equipajes de mano en mano,\\nhaci\u00c3\u00a9ndolo los caballos nado fue necesario repetir mu-\\nchas veces esta maniobra, porque hasta el dia 29 en que se-\\ngu\u00c3\u00admos nue.stro camino, fueron muchos los rios que encontra-\\nmos en \u00c3\u00a9l y cabanas cada paso v\u00c3\u00adraos tambi\u00c3\u00a9n una aldea,\\ncuyos habitantes salvajes nos dijeron que se llamaban A^a-\\nhoudikhe, aliados de los Cenis,\\nNegociamos con ellos algunos v\u00c3\u00adveres y el gefe se ofreci\u00c3\u00b3\\nllevarnos hasta los Assony, que distaban de all\u00c3\u00ad cerca de tre-\\ninta leguas nos condujo en efecto pero habiendo sobre-\\nvenido la lluvia y no estando prevenidos los Assony, no fui-\\nmos bien recibidos.\\nSe nos condujo entre tanto la cabana del gefe se avis\u00c3\u00b3\\nlos ancianos y se runi\u00c3\u00a9ron. Habiendo descargado nues-\\ntros caballos y colocado en fila nuestros equipajes en el cen-\\ntro de la cabana, que el gefe nos habia destinado, les expli-\\ncamos que nuestro deseo era ir mas lejos, para buscar mer-\\ncanc\u00c3\u00adas y tra\u00c3\u00a9rselas, lo que los satisfizo. Nos piesent\u00c3\u00a1ron\\nque comer y los ancianos quedaron con nosotros una parte\\nde la tarde, lo que nos caus\u00c3\u00b3 cuidado y estuvimos alerta la\\nnoche se pas\u00c3\u00b3 tranquilamente.\\nAl diri siguiente volvieron los ancianos; hablan hecho po-\\nner esteras fuera de la cabana; se nos pidi\u00c3\u00b3 por se\u00c3\u00b1as que", "height": "3429", "width": "1846", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0123.jp2"}, "124": {"fulltext": "120 J\\n\u00c3\u00adali\u00c3\u00a9ramos sentarnos, y antes de verificarlo dejamos dos do\\nJos nuestros cuidando los equipajes. Les repet\u00c3\u00admos lo que\\nles habiamos dicho en la tarde anterior y les regalamos ha-\\nchas, cuchillos, abalorios y sortijas. Expresaron su senti-\\nmiento por nuestra partida y ponderaron cuanto pudieron, lo\\nmismo que los otros, los obst\u00c3\u00a1culos que habia que vencer,\\naunque todo en vano. Permanecimos all\u00c3\u00ad hasta el primero\\nde junio, negociando siempre y haciendo todas las provisio-\\nnes que nos era possible.\\nEl dia 2 dejamos aquella cabana que nos era sospechosa y\\nfuimos alojarnos la de otro gefe que distaba un cuarto de\\nlegua, y el que nos recibi\u00c3\u00b3 bien. Una vieja que era su madre\\ny gobernaba la casa, tuvo mucho cuidado de nosotros era-\\nmos los primeros quienes se repart\u00c3\u00ada el alimento, y para\\nmantenerlos en tan buena disposici\u00c3\u00b3n les hac\u00c3\u00adamos regalillos\\ny yo economizaba cuidadosamente las provisiones que ten\u00c3\u00ada-\\nmos adquiridas y eran necesarias para el viage.\\nEra tan incesante la lluvia que hubimos de demorarnos\\nall\u00c3\u00ad hasta el dia 13 y durante nuestra mansi\u00c3\u00b3n hicieron mu-\\nchas fiestas los salvajes, las que \u00c3\u00a9ramos invitados. Cuando\\npar\u00c3\u00b3 de llover, resolvimos continuar pesar de los temores de\\nM. Cavelier. Sobrepuestos ellos emprendimos la marcha\\nhacia el norueste con dos salvajes comprometidos guiarnos\\nen un pedazo solo de camino, pero que nos abandonaron\\nluego volvi\u00c3\u00a9ndose su casa y oneciendo un\u00c3\u00adrsenos otra vez,\\nsin embargo de todas las promesas que les hicimos para obli-\\ngarlos continuar acampamos aquella tarde en la orilla de\\nun arroyo.\\nSeguimos nuestro camino en losdias 14 y 18, encontrando\\nfrecuentemente barrancas, que nos fatigaban mucho, porque\\nera preciso descargar los caballos para que las pasasen y para\\nevitar que se encenagasen en el lodo y en el terreno barroso de\\nque no hubi\u00c3\u00a9ramos podido sacarlos el cargamento lo llev\u00c3\u00a1-\\nbamos entonces sobre las espaldas.\\nEst\u00c3\u00a1bamos pasando nuestros caballos al medio dia del\\nmodo expresado, cuando vimos venir nuestros dos conduc-\\ntores. Esta ocurrencia nos dio mucho gusto, porque ellos", "height": "3408", "width": "1834", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0124.jp2"}, "125": {"fulltext": "121\\nsab\u00c3\u00adan el camino, que era conveniente seguir antes de con-\\ntinuarlo, les dimos de comer y fumar.\\nPasamos en el dia 16 un rio crecido, en los t\u00c3\u00a9rminos que\\natreves\u00c3\u00a1mos el primero, y de all\u00c3\u00ad para adelante fueron los\\ncaminos muy malos.\\nHabi\u00c3\u00a9ndose sentido indispuesto uno c\u00c3\u00ade los nuestros en el\\ndia 17, tuvimos que diferir la partida hasta el medio dia, y\\ncontinuamos encontrando en la marcha rios y barrancas hasta\\nel dia 21, en que habiendo enfermado uno de los salvajes,\\nnos fue indispensable hacer alto en la orilla de un rio, que\\nhab\u00c3\u00adamos ya pasado. As\u00c3\u00ad que el otro salvfije vio enfermo\\nsu compa\u00c3\u00b1ero, se fue cazar y condujo una bicerra de las\\nque se encuentran tantas en aquel territorio. Los salvajes\\nusan de la industria de meterse hasta la frente las cabezas de\\nlos animales que van cazar y los imitan con tal perfecci\u00c3\u00b3n,\\nque ellos se les acercan y no hay golpe perdido de este mis-\\nmo ardid se sirven para coger las gallinas de la India y otros\\nanimales que hacen venir hasta sus manos.\\nRestablecida la salud del salvaje, marchamos el dia 22 por\\nun pais mas c\u00c3\u00b3modo y mas hermoso que el que dej\u00c3\u00a1bamos.\\nComo procur\u00c3\u00a1bamos tomar de nuestros salvajes noticias de\\nlos pueblos cercanos, nos hicieron ellos menci\u00c3\u00b3n de los\\nCoppa. M. Cavelier observ\u00c3\u00b3 que varias veces habia oido ha-\\nblar su difunto hermano M. de la Sale de aquella naci\u00c3\u00b3n,\\nque aseguraba haber encontrado en el camino, cuando desde\\nel Canad\u00c3\u00a1 se diriji\u00c3\u00b3 al Missicipi, y esto alent\u00c3\u00b3las esperanzas\\nde lograr el descubrimiento.\\nHabi\u00c3\u00a9ndonos acercado en el dia 23 al pueblo que busc\u00c3\u00a1bamos,\\n\u00c2\u00abno de los salvajes se adelant\u00c3\u00b3 avisar nuestro arribo. Pa-\\nsamos entre tanto hermosas campi\u00c3\u00b1as, prados sembrados do\\nbosques de muy lindos \u00c3\u00a1rboles, y en los que era tan alta la\\nyerba, que fue preciso abrir camino para que pasasen los ca-\\nballos.\\nA distancia de media legua del pueblo vimos venir nn\\nsalvaje montado en un gran caballo tordillo y acompa\u00c3\u00b1;dj\\ncon el nuestro y que salian encontrarnos. Se nos impuso\\nde que aquel caballero, quien tra\u00c3\u00ada su comitiva, era el gefe del\\nlugar. Nos recibi\u00c3\u00b3 con agrado: nosotros le manifest\u00c3\u00a1noj\\nL", "height": "3429", "width": "1846", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0125.jp2"}, "126": {"fulltext": "m\\nqtleno hac\u00c3\u00adamos mal nadie, no ser que primero se hiciera\\nnosotros. Habi\u00c3\u00a9ndole dado de fumar nos dijo por se\u00c3\u00b1as\\nque le sigui\u00c3\u00a9semos y con \u00c3\u00a9l llegamos hasta la orilla de un rio,\\ndonde, tambi\u00c3\u00a9n por se\u00c3\u00b1as, nos previno que le esper\u00c3\u00a1semos,\\nmientras se dirijia avisar los ancianos del pueblo.\\nA poco rato aparecieron en gran n\u00c3\u00bamero, y cuando nos xL\\nn\u00c3\u00admos, manifestaron que hablan venido conducirnos al pue-\\nblo nuestros salvajes nos advirtieron, que aquella era la cos-\\ntumbre de la naci\u00c3\u00b3n, la que nos sometimos dej\u00c3\u00a1ndolos li-\\nbremente. Aunque la ceremonia era algo embarazosa, siete\\nde los mas notables nos ofrecieron sus espaldas para que mon-\\nt\u00c3\u00a1semos como que Mr. Cavelier era el gefe, fue el primero\\nque subi\u00c3\u00b3 y todos hicieron lo mismo.\\nPor lo que m\u00c3\u00ad toca, como soy de muy buena talla iba\\nademas cargado de vestidos, fusil, dos pistolas, plomo, p\u00c3\u00b3lvo-\\nra, un caldero y de otros avios, abrum\u00c3\u00a9 mi cargador con mas\\npeso del que podia llevar como era mas grande que \u00c3\u00a9l y mis\\npiernas llegaban al suelo, dos salvajes me las sostenian, con\\nlo que yo tenia tres que me cargasen. Los dem\u00c3\u00a1s salvajes to-\\nmaron nuestros caballos para conducirlos al pueblo, al que\\nllegamos en tan ridicula figura. Al cuarto de legua ya no\\npudieron continuar nuestros cargadores, que tanta necesidad\\ntenian de descanso, como nosotros de reimos solas, ya que\\ndeb\u00c3\u00adamos guardarnos de hacerlo en su presencia.\\nLuego que lle\u00c2\u00bf \u00c3\u00a1mos la cabana del gefe, en la que encon-\\ntramos mas de doscientas perdonas atra\u00c3\u00addas por la curiosidad\\nde vernos y que nuestros caballos fueron descargados, los an-\\ncianos nos hicieron siber que era su costumbre lavar los es-\\ntrangeros que los visitaban y que como nosotros est\u00c3\u00a1bamos cu-\\nbiertos de ropa, nos lavarian solo el rostro as\u00c3\u00ad lo hicieron con\\nagua limpia que tenian en una especie de lebrillo y no nos\\nlavaron mas que la frente.\\nDespu\u00c3\u00a9s de esta segunda ceremonia nos indic\u00c3\u00b3 el gefe que\\nsubi\u00c3\u00a9semos sobre un tablado peque\u00c3\u00b1o de cerca de cuatro pies\\nde altura, hecho de madera y carrizo estando all\u00c3\u00ad, cuatro ge-\\nfes de los pueblos vinieron arengarnos, unos despu\u00c3\u00a9s de otros\\nlos escuchamos con paciencia, aunque no entendiar^ios pala-", "height": "3408", "width": "1834", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0126.jp2"}, "127": {"fulltext": "12S\\nbra y est\u00c3\u00a1bamos cansados de lo largo de los discursos, y mas\\naun del calor del sol, que ca\u00c3\u00ada\u00c3\u00a1 plomo sobre nosotros.\\nConcluidas las oraciones, cuyo objeto no era otro que darnos\\nla bienvenida, les dijimos que regres\u00c3\u00a1bamos nuestra patria,\\ny de ella volver\u00c3\u00adamos traerles mercanc\u00c3\u00adas y cuanto hubiesen\\nmenester.\\nLos agas-ij\u00c3\u00a1mos seg\u00c3\u00ban costumbre con hachas, cuchillos,\\nabalorio, agujas y alfileres para sus mugeres, asegur\u00c3\u00a1ndoles\\nque cuando regres\u00c3\u00a1semos, les traer\u00c3\u00adamos muchas mas cosas.\\nTambi\u00c3\u00a9n les advertimos que si gustaban proveernos de\\nmaiz harina, les dar\u00c3\u00adamos algo en cambio y nos lo otor-\\ngaron. Nos sirvieron en seguida sagamit\u00c3\u00a9, pan, habas, cala-\\nbaza y otras cosas de que ten\u00c3\u00adamos ciertamente necesidad,\\npues no hablamos comido en la jornada, unos por no haber\\ntenido qu\u00c3\u00a9, y otros por devoci\u00c3\u00b3n, por haber querido, como Mr.\\nCavelier, guardar el ayuno en la v\u00c3\u00adspera de San Juan, cuyo\\nnombre era el suyo.\\nEn el 24 se reunieron los ancianos en nuestra cabana y \u00c3\u00ades\\nsuplicamos con las mas vivas instancias, que nos proporcio-\\nnasen dos guias hasta el pueblo de los Cappa que se hallaba\\nen el camino. Lejos de conced\u00c3\u00a9rnoslo de pronto, nos supli-\\ncaron con el mayor erncarecimiento que nos qued\u00c3\u00a1semos con\\nellos, para asistirlos en las guerras contra sus enemigos, por-\\nque eran muchos los prodijios que les hablan contado de nu-\\nestros fusiles; les ofrecimos hacerlo as\u00c3\u00ad nuestra vuelta que\\nseria pronta y con esta promesa quedaron contentos.\\nAs\u00c3\u00ad ciecian nuestras esperanzas, cuando un funesto acci-\\ndente que sobrevino, turb\u00c3\u00b3 todo nuestro placer. Mr. de Marle,\\nuno de los principales de nuestra comitiva, luego que acab\u00c3\u00b3\\nde almorzar se fue ba\u00c3\u00b1ar en el rio que hablamos })asado en\\nel dia anterior, y como no sabia nadar y hubiera adelant\u00c3\u00a1dose\\nmucho, se encontr\u00c3\u00b3 con una hondonada de que no pudo salir\\ny se ahog\u00c3\u00b3 desgraciadamente. Cavelier el joven que habia\\nsabido que Mr. Marle estaba bail\u00c3\u00a1ndose fue verle y observ\u00c3\u00b3\\nque se estaba ahogando, luego que se acerc\u00c3\u00b3 al rio vino\\navisarnos, nos dirij\u00c3\u00admos inmediatamente al punto con una\\nporci\u00c3\u00b3n de salvajes, que llegaron antes que nosotros, aunque", "height": "3429", "width": "1846", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0127.jp2"}, "128": {"fulltext": "124\\ntarde para salvarle algunos de eHos se echaron al agua y nos\\nle trajeron muerto del fondo.\\nLe llevamos la cabarTa derramando l\u00c3\u00a1grimas, acompa-\\n\u00c3\u00b1\u00c3\u00a1ndonos los salvajes en nuestro justo sentimiento cumpli-\\nmos con los \u00c3\u00baltimos deberes, hicimos las oraciones acostum-\\nbradas en semejantes casos y le dimos finalmenle sepultura\\nen un peque\u00c3\u00b1o campo espaldas de la cabana. Como du-\\nrante esta triste ceremonia le\u00c3\u00adamos, particularmente los pa-\\ndres Cavelier y Anastasio, nuestros libros de oraciones, obser-\\nvaban los salvajes con admiraci\u00c3\u00b3n que habl\u00c3\u00a1bamos cuando fi-\\nj\u00c3\u00a1bamos la vista en los libros, y aprovechamos esta ocasi\u00c3\u00b3n\\npara explicarles que rog\u00c3\u00a1bamos Dios por el difunto, se\u00c3\u00b1a-\\nl\u00c3\u00a1ndoles el cielo.\\nDebemos aquellas buenas gentes la confesi\u00c3\u00b3n deque die-\\nron esquisitas pruebas de humanidad en tan triste suceso as\u00c3\u00ad\\npor hechos como de todos los modos que estuvieron su al-\\ncance, explicaron la parte que tomaban en nuestro dolor aca-\\nso no se nos hubieran dado tales testimonios de sensibilidad en\\nalgunos puntos de Europa.\\nEn Id corta mansi\u00c3\u00b3n que aun hicimos en aquel lugar, adver-\\ntimos la ceremonia que hacia la muger del gefe en obsequio\\ndel difunto en todas las ma\u00c3\u00b1anas llevaba al sepulcro en una\\ncanasta batea espigas hervidas de maiz.*\\nAntes de partir supimos que los cuatro pueblos, aliados de\\nnuestros hu\u00c3\u00a9spedes, se llamaban Assony, Natsohos^ Nachi-\\ntos y Cadodoquio.\\nEn el dia 27 nos dirij\u00c3\u00admos el padre Anastasio y yo averi-\\nguar si era cierto, como los salvajes nos hablan dicho, que en\\nel camino se encontraban canoas para pasar un rio vimos\\nen efecto un rio, cuya corriente era muy bella y navegable y\\nque era brazo del que hablamos pasado: se hallaron dos\\nEste culto de los sepulcros, tan lleno de sensibilidad, pare-\\nce que ha nacido con la especie humana. Sin apelar otras\\npruebas que las que tan abundantemente suministra este dia-\\nrio, es necesario convenir en que los b\u00c3\u00a1rbaros y los salvajes son\\nlos que niegan raz\u00c3\u00b3n y entendimiento los indios. Ao puedt\\nser b\u00c3\u00a1rbaro un pueblo tan generoso y tan hospitalario*", "height": "3408", "width": "1834", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0128.jp2"}, "129": {"fulltext": "125 1\\ncanoas, en una de las cuales los salvajes nos pasaron al otro\\nlado, para investigar si seria f\u00c3\u00a1cil el desembarco de los ca-\\nballos. Encontramos un punto muy bueno, lo que cuando\\nregresamos, avisamos M. Cavelier, cuyos pies se hallaban\\ntan adoloridos que no pudimos marchar hasta el dia 30.\\nEntre tanto recibimos muchas visitas de salvajes de todas\\nedades y sexos fueron tambi\u00c3\u00a9n vernos los gefes de la na-\\nci\u00c3\u00b3n Taniguo, con los que tuvimos varias conversaciones\\nmudas. Todas las tardes se presentaban mugeres con guer-\\nreros que portaban su arco y sus flechas y entonaban en nues-\\ntra cabana canciones f\u00c3\u00banebres que acompa\u00c3\u00b1aban con llanto.\\nEsto nos hubiera causado inquietud, si no hubi\u00c3\u00a9ramos visto\\nantes la misma ceremonia y sabido que aquellas mugeres\\ncantando y llorando en la cabana del gefe, le conjuraban\\nque tomase venganza de sus esposos y parientes muertos en\\nlas guerras anteriores. Paso en silencio las de mas costun\u00c3\u00ad-\\nbres de aquel pueblo, porque son con corta diferencia las\\nmismas que las de los Cenis.\\nEn el 29 por la tarde avisamos al gefe que partir\u00c3\u00adamos al\\ndiasiguiente: le hicimos algunos regalos en lo particular y\\ntambi\u00c3\u00a9n su esposa que tantas atenciones nos habia dispen-\\nsado. En el 30 emprendimos nuestra marcha y en ella en-\\ncontramos al gefe y gran comitiva en las cabanas del camine,\\ndon.de hablan ido para acompa\u00c3\u00b1arnos hasta el rio, que\\npasamos en canoa y los caballos nado. Alli nos desped\u00c3\u00ad-\\nmos de nuestros atentos conductores, agasaj\u00c3\u00a1ndoles con\\nporci\u00c3\u00b3n de abalorio para sus mugeres; pero el gefe insisti\u00c3\u00b3\\nen acompa\u00c3\u00b1arnos hasta el primer pueblo.\\nEn el camino hallamos una cabana, en la que nos detuvo\\nnuestro gefe salvaje para comer continuamos hasta el pue-\\nblo de Cadodaquio se nos llev\u00c3\u00b3 hasta la cabana de su gefe,\\nque era amigo de nuestro conductor y nos recibi\u00c3\u00b3 con la\\nmayor humanidad para quedarnos all\u00c3\u00ad, tuvimos que descar-\\ngar los caballos dimos entender al gefe que ten\u00c3\u00adamos ne-\\ncesidad de v\u00c3\u00adveres, habl\u00c3\u00b3 sus mugeres, nos trajeron harina\\ny les pagamos con abalorio entonces se march\u00c3\u00b3 el gefe que\\nnos habia condi^icido.", "height": "3429", "width": "1846", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0129.jp2"}, "130": {"fulltext": "t 126 1\\nNo siendo nuestro designio permanecer mucho tiempo en\\naquel lugar, hab\u00c3\u00adamos pedido su gefe que nos llevase al\\npueblo Cahainihoua, situado en el camino. Por una feliz\\ncasualidad habia en el que est\u00c3\u00a1bamos algunos hombres y\\ninugeres de aqu\u00c3\u00a9l, que habian venido buscar madera propia\\npara hacer arcos, que abunda en las cercan\u00c3\u00adas de Cadoda-\\nquio. Se les advirti\u00c3\u00b3 nuestro intento y manifestaron que nos\\nacompailarian con gusto. En la conversaci\u00c3\u00b3n pudimos com-\\nprender que habian visto gentes como nosotros, que tenian fu-\\nsiles y una casa y tambi\u00c3\u00a9n que conoc\u00c3\u00adan los Cappa. Muy\\ncontentos con este descubrimiento, los esperamos los dos dias\\nque tardaron en partir.\\nObservamos tanto en ellos, como en la cabaffa en que\\nest\u00c3\u00a1bamos alojados, un idioma distinto del de los Cenis, y\\nalgunas ceremonias peculiares suyas, como la de que cuando\\nlas mugeres estaban para parir, se retiraban de la cabana de\\nsus maridos una destinada aquel solo objeto, y mientras\\nduraba la incomodidad, no le era permitido nadie acer-\\ncarse ella, sin que contrajese la nota de inmundo.\\nAquellas mugeres tienen ^el rostro aun mas desfigurado,\\nque todas las vistas hasta entonces, porque estas no teniaii\\nmas que una raya y aquellas muchas. Se adornan con un\\npequer\u00c3\u00ado copo de pelo fino, de color encarnado, que tenian\\namarrado las orejas como aretes: no son mal formadas, ni\\ntampoco de aquellas que hacen suspirar largo tiempo s\u00c3\u00bcs\\namantes. Llegar ellas no es dif\u00c3\u00adcil y corresponden al amor,\\nluego que se les hace el mas peque\u00c3\u00b1o obsequio. Los hom-\\nbres tienen el cabello corto como un capuchino se lo untan\\ncon cierta manteca y se lo retuercen formando caracol le\\nponen encima plumas de cisne te\u00c3\u00b1idas de encarnado, y esto\\nlo hacen cuando quieren presentarse con decencia y para\\nasistir sus asambleas: quieren mucho sus hijos, y el cas-\\ntigo que les dan, es solamente el de echarlos en la agua\\nsin injuriarlos ni aporrearlos.\\nLos salvajes de CahamiJio \u00c3\u00baa que deb\u00c3\u00adan guiarnos, no estu-\\nvieron listos para el mi\u00c3\u00a9rcoles 2 de Julio, seg\u00c3\u00ban nos habian\\nprometido entonces se nos ofreci\u00c3\u00b3 un salvaje joven, con el\\nque salimos diriji\u00c3\u00a9ndonos siempre al rumbo de norueste", "height": "3408", "width": "1834", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0130.jp2"}, "131": {"fulltext": "t 127\\ncontinuamos costeando, casi sin inteimision, el rio que hab\u00c3\u00ada-\\nmos pasado, que era en verdad muy bello y sus orillas esta-\\nban pobladas de hermosos \u00c3\u00a1rboles de diferentes especies.\\nHab\u00c3\u00adamos andado no mas que cosa de una legua, cuando\\nel salvaje nuestro conductor nos avis\u00c3\u00b3 que hab\u00c3\u00ada perdido un\\npedazo de cuero curtido, del que necesitaba para hacerse za-\\npatos, y que se revolv\u00c3\u00ada buscarlo nos se\u00c3\u00b1alo antes de sepa-\\nrarse con ia mano el camino que deb\u00c3\u00adamos seguir, advirti\u00c3\u00a9n-\\ndonos que dentro de poco dar\u00c3\u00adamos con un rio.\\nEl cambio inesperado del salvaje nos caus\u00c3\u00b3 no menos\\nsorpresa que embarazo pero al fin continuamos la marcha\\ny poco encontramos el rio anunciado, que era muy hermoso\\ny profundo. Lo pasamos en el siguiente d\u00c3\u00ada en una balsa\\nque hicimos con mucho trabajo y dificultad, y los caballos lo\\natravesaron nado. A poco rato de haber pasado el rio,\\nvinieron los salvajes que primero hab\u00c3\u00adan compromet\u00c3\u00addose\\nacompa\u00c3\u00b1arnos y expres\u00c3\u00adiron mucho gusto de haber hallado la\\nbalsa para pasar el rio ya juntos, segu\u00c3\u00admos adelante.\\nEn los d\u00c3\u00adas 4, 5 y 6 atravesamos un pais muy hermoso,\\npero cortado por arroyos, barrancas y r\u00c3\u00ados encontramos\\ncorzos, gallinas de la india y otras especies de caza, de que\\nlos salvajes hicieron abundante provisi\u00c3\u00b3n.\\nEstando parados el d\u00c3\u00ada 6 en la orilla de un rio para tomar\\nalimento, o\u00c3\u00admos el sonido de cascabeles y campanitas. Ha-\\nbiendo dirij\u00c3\u00addo la vista todas partes, descubrimos un\\nsalvaje, que ten\u00c3\u00ada en la mano una hoja desnuda de es-\\npada, adornada con plumas de diferentes colores y\\ncon dos gruesos cascabeles, de los que proced\u00c3\u00ada el rui-\\ndo que hablamos escuchado. Nos llam\u00c3\u00b3 por serlas y se\\nanunci\u00c3\u00b3 como diputado de los ancianos del pueblo que nos\\ndirijiamos, para salimos recibir. Nos hizo muchos alhagos,\\ny yo observ\u00c3\u00a9 que la hoja de la espada era de f\u00c3\u00a1brica espa\u00c3\u00b1ola\\ny que se complac\u00c3\u00ada mucho en sonar sus cascabeles.\\nA la med\u00c3\u00ada legua, cerca de ella, vimos una docena mas\\nde salvajes que ven\u00c3\u00adan tambi\u00c3\u00a9n recibirnos, y los que nos\\nacariciaron y condujeron al pueblo, la cabana del gefe, en\\nla que hallamos pieles muy bien curtidas de oso, en que se\\nnos hizo sentar se nos dio de comer y los ancianos que", "height": "3429", "width": "1846", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0131.jp2"}, "132": {"fulltext": "128\\nnos acompa\u00c3\u00b1aban y las mugeres se presentaron juntas ver-\\nnos.\\nEn la visita que los ancianos nos hicieron el \u00c2\u00bflia 7, nos\\npresentaron dos pieles de toro, una de nutria, una blanca de\\ncorzo, todas muy bien curtidas y cuatro arcos. Este presente\\nera la recompensa del nuestro.\\nEl gefe y otro del mismo rango nos obsequiaron con dos\\npanes, los mejores y mas hermosos que hablamos visto pa-\\nrec\u00c3\u00adan cocidos en horno, aunque no hablamos descubierto\\nninguno en sus pueblos. El gefe permaneci\u00c3\u00b3 con nosotros\\nalgunas horas manifest\u00c3\u00b3 mucho esp\u00c3\u00adritu y prudencia, en-\\ntendia con facilidad nuestras se\u00c3\u00b1as, el idioma con que \u00c3\u00banica-\\nmente pod\u00c3\u00adamos explicarnos al retirarse nos dej\u00c3\u00b3 un mu-\\nchacho para que nos sirviese.\\nPor la tarde tuvimos la gran ceremonia del Calumet^ que\\nvimos por la primera vez. Una tropa de ancianos acompa-\\n\u00c3\u00b1ada de algunos j\u00c3\u00b3venes y mugeres vinieron en procesi\u00c3\u00b3n y\\ncantando muy recio. El que marchaba al frente de la comitiva\\nllevaba el Calumet, que es una larga pipa adornada con dife-\\nrentes plumas cantaron por alg\u00c3\u00ban tiempo en la puerta de\\nla cabana y dentro continuaron sus canciones como un cuarto\\nde hora mas entonces tomaron M. Cavelier el sacerdote,\\nquien era nuestro gefe y con toda solemnidad le sacaron en\\nbrazos de la cabana: cuando llegaron cierto lugar que le\\nten\u00c3\u00adan preparado, uno de ellos le puso los pies un grueso\\npu\u00c3\u00b1ado de yerba otros dos condujeron una vacija de barro\\ncon agua limpia con la que le lavaron la cara y despu\u00c3\u00a9s le\\nsentaron sobre una piel destinada para este fin.\\nLos ancianos entonces tomaron asiento cerca de \u00c3\u00a9l plant\u00c3\u00b3\\ndos horquillas de madera el maestro de ceremonias y habien-\\ndo puesto un travesarlo pintado de encarnado, extendi\u00c3\u00b3 en-\\ncima una piel de toro y otra de bicerra curtidas, y sobre todo\\ncoloc\u00c3\u00b3 el Calumet.\\nEl canto volvi\u00c3\u00b3 en seguida comenzar, las mugeres toma-\\nron parte en el concierto que hac\u00c3\u00adan hermoso dos calabazas\\nvacias, dentro de las cuales hablan puesto piedrecillas pjira\\nhacer ruido y que sacud\u00c3\u00adan siguiendo el comp\u00c3\u00a1s del coro.\\nLo mas divertido que hubo fue que uno que se hab\u00c3\u00ada colocado", "height": "3408", "width": "1834", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0132.jp2"}, "133": {"fulltext": "I 129\\ndetras de M. Cavelier le mec\u00c3\u00ada de uno otro lado, procurando\\nque los movimientos fuesen con la cadencia.\\nAun no habia concluido el concierto cuando el maestro de\\nceremonias introdujo dos muchachas que traian una especie\\nde collar y una piel de nutria, que pusieron en las horquillas\\nal lado del Calumet: las sentaron junto M. Cavelier una\\nfrente de otra, con las piernas tendidas y entrelazadas: el\\nmaestro de ceremonia tom\u00c3\u00b3 las piernas de M. Cavelier, las\\ncoloc\u00c3\u00b3 encima de las muchachas cruz\u00c3\u00a1ndolas.\\nEntre tanto un anciano puso una pluma te\u00c3\u00b1ida detras de\\nla cabeza de M. Cavelier entretegi\u00c3\u00a9ndosela con el cabello.\\nComo no cesaban de cantar estaba M. Caveliar cansado, y\\navergonzado de verse metido entre dos muchachas sin saber\\nel designio que pudieran llevar en tan extra\u00c3\u00b1a ceremonia:\\nnos hizo se\u00c3\u00b1al de que avis\u00c3\u00a1ramos al gefe que estaba indis-\\npuesto, lo que bast\u00c3\u00b3 para que le tomaran dos en los brazos,\\nle condujeran la cabana y le dijeran que podia reposar\\nesto suced\u00c3\u00ada las nueve de la noche y toda la pasaron los\\nsalvajes cantando, habiendo algunos que ya no pod\u00c3\u00adan mas.\\nCuando amaneci\u00c3\u00b3 condujeron a M. Cavelier fuera de la\\ncabaiTa con las mismas ceremonias del d\u00c3\u00ada anterior y sin pa-\\nrar su canto, le sentaron otra vez. El maestro de ceremo-\\nnias tom\u00c3\u00b3 entonces el Calumet, lo llen\u00c3\u00b3 de tabaco, lo encen-\\ndi\u00c3\u00b3 y present\u00c3\u00b3 M. Cavelier, avanzando y reculando seis\\nveces antes de ponerlo en sus manos. M. Cavelier fingi\u00c3\u00b3\\nque fumaba y lo volvi\u00c3\u00b3 fumamos nosotros y ellos igualmente\\nB\u00c3\u008dn que la m\u00c3\u00basica cesase un punto. A las nueve de la ma\u00c3\u00b1a-\\nna, estaba el sol tan ardiente que M. Cavelier que habia tenido\\nla cabeza descubierta, manifest\u00c3\u00b3 que no pod\u00c3\u00ada ya sufrir.\\nCes\u00c3\u00b3 por fin el canto y le restituyeron la cabana tomaron\\nel Calumet, las horquillas y el travesano de madera encarna-\\nda y todo lo guardaron en una bolsa de corzo dos ancianos\\nlo entregaron con mucho acatamiento M. Cavelier ase--\\ngur\u00c3\u00a1ndole que con \u00c3\u00a9l podia libre y seguramente transitar por\\ntodas las naciones sus aliadas y que seria amigablemente\\nrecibido por ellas. Entonces fue cuando vimos por la pri-\\nmera vez el Calumet, la se\u00c3\u00b1al de paz, aunque algunos equi-", "height": "3429", "width": "1846", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0133.jp2"}, "134": {"fulltext": "130\\nrocadamente lo han escrito de otra manera. El nombre de\\n-esta naci\u00c3\u00b3n es Cahaynoho\u00c3\u00bca.*\\nComo estas ceremonias podian tener por objeto conseguir\\nalgunos regalos, y hubi\u00c3\u00a9ramos ademas observado que algunos\\nse retiraron, disgustados al parecer, tal vez porque se suspen-\\ndi\u00c3\u00b3 la ceremonia, nos pareci\u00c3\u00b3 conveniente obsequiarlos con\\nalguna cosa, y se me comision\u00c3\u00b3 para entregarles una ha-\\ncha, cuatro cuchillos y alg\u00c3\u00ban abalorio, con lo que quedaron\\ncontentos.\\nHicimos continuaci\u00c3\u00b3n prueba de nuestras armas, cuyo\\nruido y el fuego los asombr\u00c3\u00b3 mucho. Solicitaron con el\\nmayor empe\u00c3\u00b1o que nos qued\u00c3\u00a1semos con elU)s, ofieci\u00c3\u00a9n-\\ndonos mugeres y cnanto mas pudi\u00c3\u00a9ramos menester. Para\\nsalir del compromiso, les promeL\u00c3\u00adinos volver y que iiiamos\\nJSZ Calumet es se\u00c3\u00b1al de paz, cuando las plumas son llan-\\ncas, y de guerra cuando las ponen encarnadas. En el a\u00c3\u00b1o\\npasado que viaj\u00c3\u00a9 por el Canad\u00c3\u00a1 adquir\u00c3\u00ad un Calumet que des-\\ngraciadamente se perdi\u00c3\u00b3 con otras curiosidades de los indioSy\\nque mandaba para el museo nacional de M\u00c3\u00a9xico en la goleta\\nNewse. Aquel Calumet era de una vara de largo, de barro\\ncolorado y de una finura admirable la embocadura estaba\\nadornada con plumas de ga7iso.\\nEl desagrado que el lector experimentaria, si pertenece la\\nfamilia humana, cuando ley\u00c3\u00b3 los desaciertos contenidos en el\\nprefacio del librero franc\u00c3\u00a9s y los destemplados iiisidtos contra\\nlos ind\u00c3\u00adgenas, ha debido cambiarse en satisfacci\u00c3\u00b3n, luego que\\nla pluma desapasionada de M. Joutel ha vindicado con la sola\\ny simpU relaci\u00c3\u00b3n de los hechos la racionalidad de los prime-\\nros habitantes del nuevo mundo. Si campar cin dolos con los\\nadelantos de la civilizaci\u00c3\u00b3n europea, se les llama aun salvajes\\nignorantes, me ver\u00c3\u00a9 en la penosa necesidad de copiar, para\\nescarmiento de los detractores de los indios, aquellos celestiales\\nversos del Virgilio franc\u00c3\u00a9s, de M. Delille\\nCher ami, Xn le vois,\\nLa boni\u00c3\u00a9 simple et franclie liabite d\u00c3\u00adiiis ees bois.\\nOh ce n cst qu Paris que sont les v\u00c3\u00adais salivales!\\nCougens done d \u00c3\u00a9tre heureux sur ees heurcux rivages.", "height": "3408", "width": "1834", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0134.jp2"}, "135": {"fulltext": "131\\nbuscar mercanc\u00c3\u00adas, armas y herramientas que nos eran ne-\\ncesarias, para poder fijar nuestra residencia entre ellos.\\nEl 9 y el 10 se pasaron en visitas. Fuimos instruidos por\\nuno de ellos, que no estaba muy lejos un rio que me traz\u00c3\u00b3 con\\nun bast\u00c3\u00b3n en la arena y al que se\u00c3\u00b1alaba brazos, pronuncian-\\ndo al mismo tiempo la palabra Coppa, naci\u00c3\u00b3n, como he dicho,\\nvecina al Missicipi. Ya no dudamos de que al fin est\u00c3\u00a1ba-\\nmos cerca de lo que busc\u00c3\u00a1bamos tanto tiempo hab\u00c3\u00ada. Supli-\\ncamos los ancianos que nos facilitasen dos hombres que nos\\notorgaron. Partimos el d\u00c3\u00ada 11 con el sentimiento de separar-\\nnos de aquellas buenas gentes que con tan cordial humani-\\ndad nos hab\u00c3\u00adan tratado.\\nSegu\u00c3\u00admos por varios caminos que no ser por los gu\u00c3\u00adas\\nhubi\u00c3\u00a9ramos pasado con gran dificultad, y marchamos hasta\\nel d\u00c3\u00ada 12, en que uno de ellos se finji\u00c3\u00b3 enfermo expresando su\\nintenci\u00c3\u00b3n de regresarse pero habiendo notado que est\u00c3\u00a1ba-\\nmos inquietos como de intento lo manifest\u00c3\u00a1bamos, consult\u00c3\u00b3\\ncon su comparTero y vino decirnos que estaba ya aliviado\\nle dimos de comer y fumar y continuamos el d\u00c3\u00ada 13 nuestro\\ncamino que estulx) malo y dif\u00c3\u00adcil.\\nHabiendo descubierto los salvajes en el 14 huellas de toros\\nresolvieron separarse matar algunos para que comi\u00c3\u00a9semos\\nsu carne y uos detuvimos en esperarlos dos tres horas. Pre-\\nparamos entre tanto la Sagamit\u00c3\u00a9 para nuestros cazadores,\\nquienes volvieron cargados de carne, de que cocimos parte,\\ncomi\u00c3\u00a9ndola con el mejor apetito. En la marcha que segu\u00c3\u00ad-\\nmos hasta el d\u00c3\u00ada 18, matamos tres toros y dos vacas, lo que\\nnos precis\u00c3\u00b3 hacer alto para aprovechar la carne y acecinarla.\\nEn la noche del 19 al 20 se nos extravi\u00c3\u00b3 un caballo que\\nfue cogido por los salvajes perdido en los bosques. Aunque\\nsentimos su falta, no por ella dejamos de continuar hasta el\\n\u00c2\u00a34, en que vimos muchos salvajes con hachas, ocupados en\\ncortar cortezas de \u00c3\u00a1rboles para cubrir sus cabanas. De pronto\\nse sorprendieron, pero habi\u00c3\u00a9ndoles pedido por se\u00c3\u00b1as que se\\nacercasen, lo verificaron haci\u00c3\u00a9ndonos mil cari\u00c3\u00b1os y d\u00c3\u00a1ndo-\\nnos sand\u00c3\u00adas. Dejaron para otra ocasi\u00c3\u00b3n el trabajo de descor-\\ntezar los \u00c3\u00a1rboles y se pusieron con nosotros en camino, y\\ncomo uno de nuestros guias se habia adelantado dar aviso", "height": "3429", "width": "1846", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0135.jp2"}, "136": {"fulltext": "1S2\\nal pueblo inmediato de nuestra llegada, encontramos k tropas\\nde salvajes que nos salieron recibir y nos festejaron.\\nNos detuvimos en una de las cabanas, que ellos dan\\nel nombre de desierto, porque se hallan situadas en medio\\nde sus campos y de sus jardines se hallaban situadas en\\nella muchas mugares que nos tra\u00c3\u00adan pan, calabazas, habas,\\nsand\u00c3\u00adas que tan buenas son para apagar la sed, porque su\\ncarne no es propriamente otra cosa que agua.\\nVolvimos tomar el camino para llegar al pueblo, pa-\\nsando por agrndables bosques en los que vimos algunos muy\\nhermosos cedros, y habiendo llegado un rio que mediaba\\nentre nosotros y el pueblo, descubrimos con el j\u00c3\u00babilo, que no\\npuede f\u00c3\u00a1cilmente imaginarse, una gran Cruz y un poco mas\\nall\u00c3\u00a1 una casa construida como las de Francia.\\nDif\u00c3\u00adcilmente puede pintarse la emoci\u00c3\u00b3n que sentimos al\\nver aquella se\u00c3\u00b1al de nuestra salud. \u00c3\u0091os pusimos de rodillas\\nlevantando los ojos y las manos al cielo para dar gracias\\nla bondad divina que tan felizmente nos habia conducido.\\nNo podia cabernos duda de que encontrar\u00c3\u00adamos franceses al\\notro lado y de que eran cat\u00c3\u00b3licos, pues adoraban la Santa\\nCruz.\\nEn efecto, habi\u00c3\u00a9ndonos detenido un momento en la orilla\\ndel rio, vimos que muchas peque\u00c3\u00b1as canoas que se diiijian\\nnosotros y que dos hombres que sallan de aquella casa y\\nestaban vestidos, descargaron sus tiros para saludarnos, tan\\nluego como nos divisaron. Un salvaje, gefe del pueblo, ha-\\nbia hecho lo mismo y aun \u00c3\u00a9l fue el que comenz\u00c3\u00b3. Noso-\\ntros contestamos con una descarga general de nuestras\\narmas.\\nPasado el rio y juntos ya todos, reconocimos que unos y\\ny otros eramos franceses: ellos eran los Sres. Couture, car-\\npintero, y Launay, ambos de Rouen, los que el Sr. de Ton-\\nty, comandante del fuerte de S. Luis en los Illinois, habia\\ndejado en aquel puesto, cuando baj\u00c3\u00b3 el Missicipi con la mira\\nde tomar noticias de Mr. de la Sale: la naci\u00c3\u00b3n que habimos\\narribado se llamaba Accancea.\\nMuy dif\u00c3\u00adcil seria explicar la alegr\u00c3\u00ada de unos y otros. Era\\nindecible la nuestra, porque hablamos finalmente hallado lo", "height": "3408", "width": "1834", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0136.jp2"}, "137": {"fulltext": "135\\nque tanto dese\u00c3\u00a1bamos, y porque la esperanza de regresar la\\ncara patria se habia de alg\u00c3\u00ban modo asegurado. Los otros\\nestaban comentos, porque ve\u00c3\u00adan personas que pod\u00c3\u00ada i darles\\nnoticias del jefe, de quien ellos se promet\u00c3\u00adan el termina y\\nconsumaci\u00c3\u00b3n de lo ofrecido. Pero el desgraciado fin de M.\\nde la Sale que les referimos, los entristeci\u00c3\u00b3 hasta hacerle\u00c2\u00bb\\nderramar l\u00c3\u00a1grimas y la historia verdaderamente tr\u00c3\u00a1gica de\\n\u00c2\u00abUS trabajos y desventuras los puso inconsolables.\\nFuimos conducidos la casa, donde los salvajes llevaron\\nfielmente nuestras cargas. La concurrencia de gentes, as\u00c3\u00ad\\nhombres como mugeres, fue muy grande, y cuando ces\u00c3\u00b3, nos\\nocupamos en referir las circunstancias de nuestras historias\\nrespectivas. La relaci\u00c3\u00b3n de la nuestra se hizo por M. Ca-\\nvelier, quien por la raz\u00c3\u00b3n de ser hermano del difunto M. de\\nla Sale recibia los honores de gefe.\\nSupimos por ellos que seis fueron enviados aquel punto\\npor M. Tonty, la vuelta del viaje que hizo por abajo del rio\\nColbert 6 MissicipU seg\u00c3\u00ban las \u00c3\u00b3rdenes que recibi\u00c3\u00b3 de M. de\\nla Sale antes de su partida de Francia y que M. Tonty le\u00c2\u00bb\\ndio la de construir una casa que no habiendo vuelto tener\\nnoticias de M. de la Sale, cuatro se volvieron al fuerte de los\\nIllinois en solicitud de Mr. de Tonty.\\nSe acord\u00c3\u00b3 despu\u00c3\u00a9s entre todos el que march\u00c3\u00a1semos h\u00c3\u00b1cia\\nesta naci\u00c3\u00b3n y que ocult\u00c3\u00a1semos los salvajes la muerte de M.\\nde la Sale para conservarlos siempre en temor y respeto,\\nmientras que sallamos por los primeros buques que partiesen\\ndel Canad\u00c3\u00a1 Francia para informar la corte de cuanto\\nhabia pasado y demandar urgentes socorros. Entre tanto\\nvino el gefe de los salvages invitarnos comer nos tenian\\nprevenidas esteras para que nos sirviesen de asiento y todo el\\npueblo concurri\u00c3\u00b3 vernos.\\nLes dimos entender, conforme nuestro prop\u00c3\u00b3sito, que\\nveniamos del punto en que se hallaba M. de la Sale, quien\\ntenia un gran establecimiento pn el golfo de M\u00c3\u00a9xico; que\\nhablamos atravesado por muchas naciones, cuyos nombres\\nles relatamos que nos dirijiamosal Canrd\u00c3\u00a1con el objeto de\\nadquirir mercanc\u00c3\u00adas que volver\u00c3\u00adamos rio abajo con jente su-\\nficiente para defenderlos de sus enemigos y fijar nuestra rc-\\nM", "height": "3429", "width": "1846", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0137.jp2"}, "138": {"fulltext": "134\\nsidcncia entre ellos. Les contamos que las naci\u00c3\u00b3nos por\\ndonde pasamos, nos hablan suministrado hombres para guiar-\\nnos, y que esper\u00c3\u00a1bamos nos concediesen igual favor y el de\\nproveernos de algunas canoas y v\u00c3\u00adveres, ofreciendo por nues-\\ntra parte recompensar largamente 4 los guias y pagar cuanto\\nnos proporcionasen.\\nLa ventaja de tener un int\u00c3\u00a9rprete nos puso en el caso de\\ndarnos entender con facilidad la respuesta del gefe\\nnuestras pretensiones fue, que hahia resuello mandar dos\\nhombres los otros pueblos para imponerlos de nuestras\\npretensiones y acordar con ellos el partido que conviniese to-\\nmar en el asunto. Se manifestaron muy sorprendidos de que\\npudi\u00c3\u00a9ramos transitar tantas y tan diferentes naciones en un\\nn\u00c3\u00bamero ^tan corto de hombres, sin haber sido muertos\\ncuando menos detenidos.\\nConcluido el discurso, el gefe nos dio de comer carne\\nhecha cecina, pan de maiz de diferentes clases y sand\u00c3\u00adas:\\nhabiendo fumado despu\u00c3\u00a9s de la comida, regresamos la ca-\\nsa, en la que libres de todo embarazo nos instru\u00c3\u00admos toda\\nsatisfacci\u00c3\u00b3n en nuestros negocios respectivos: supimos que\\naquellos pueblos deseaban vivamente la vuelta de M. de la\\nSale, lo que nos confirm\u00c3\u00b3 en la necesidad de continuar\\nocultando su muerte. Examinamos la situaci\u00c3\u00b3n del punto j\\nfuimos informados de la naturaleza del pais y de las costum-\\nbres de aquellos pueblos, de las que tom\u00c3\u00a9 las notas siguientes.\\nLa casa estaba construida con trozos de cedi\u00c3\u00b3, colocados\\nunos encima de otros, y era redonda en los rincones: su\\ntecho era de cortezas de \u00c3\u00a1rbol, su situaci\u00c3\u00b3n en una colina\\nmedio tiro del pueblo y en un pais abundante en todo. Las\\ncampi\u00c3\u00b1as que se extiendo\u00c3\u00ad por un lado, est\u00c3\u00a1n llenas de toros\\nde bicerras, de ven\u00c3\u00adid )s, gallos de las indias, avutardas, cisnes,\\npatos, cercetas y de toda especie de caza.\\nLos \u00c3\u00a1rboles producen gran cantidad de buenas frutas, co-\\nmo duraznos, ciruelas, mor.is, uvas y nueces nace en aquel\\nterritorio una fruta que llaman Fiaguimina, algo parecida\\nnuestros n\u00c3\u00adsperos, pero mas delicada y mucho mejor en los\\n\u00c3\u00b1os hay muy buenos pesces, tienen maiz de que hacen muy", "height": "3408", "width": "1834", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0138.jp2"}, "139": {"fulltext": "135\\nbuen pan aquellos bellos campos, como tengo dicho, abun*\\ndan eii \u00c3\u00adirboles de rlifcieutes especies.\\nL;i naci\u00c3\u00b3n de los Accancta se compone de cuatro pueblos\\ndistintos. El primero se llama OtsotchoJe, que es el mas\\ncercano el segundo Ihrunan, situados ambos en la orilla\\ndel rio e! nom!)re del tercero es Tonginga y el del cuarto\\nCappa, que se halla sobre la orilla del Missicipi. La forma\\nde estos cantro pueblos e\u00c3\u00a1 dist uta de la que hablamos adver-\\ntido en los vistos h;\u00c2\u00a1sra entonces, porque las cabanas aunque\\nconstruidas con materiales semejantes y en forma de cimbo-\\nrio, son largas, cubiertas con cortezas de \u00c3\u00a1rbol y lan grandes\\nque las hay capaces de contener hasta doscientas personas,\\nseparadas por familias.\\nNo son ellos tan es aerados como los Cenis y los Assonis en\\nla compostura de sus casas algunos se acuestan en tierra\\nsobre esteras pieles curtidas: otros lo hacen con mas como-\\ndidad, |)ero no es esto lo mas com\u00c3\u00ban. Sus muebles no son mas\\nque ollas de barro y platos de madera de figura oval, muy\\nbien hechos y que labran para comerciar.\\nEste pueblo es muy bien formado y muy \u00c3\u00a1gil las mugeres\\n\u00c2\u00abon mas bellas que las de los otros pueblos: hacen la per-\\nfecci\u00c3\u00b3n canoas de una sola p cza son por \u00c3\u00baltimo fieles, hon-\\nrados y tan guerreros como todos los dem\u00c3\u00a1s.\\nReunidos los ancianos en el dia 25, vinieron A visitarnos j\\ndeclarar fi M. Coutme el designio que tenian de cantar j\\nbailar su Calumet, porque otros lo hab\u00c3\u00adan hecho con M. de la\\nSale y con INl.Tonty, y que era justo que ellos obtuviesen por\\nel mismo medio un fusil, como aquellos lo lograron. Avisa-\\ndo M. Cavelier, convino en ello, por la necesidad en que est\u00c3\u00a1-\\nbamos de complacer aquellos salvajes.\\nLa ceremonia comenz\u00c3\u00b3 por M Cavelier, quien sacaron en\\nbrazos y le l u\u00c3\u00a9ron colocar en un asiento de pieles fuera do\\nla cabana: las horquillas, las pieles puestas encima para dar\\nhonor al Calumet, e\\\\ deacom pasado canto de hombres y mugere\u00c2\u00bb\\ny todas las otras ceremonias fueron las mismas que se hablan\\nusado en la anterior cel\u00c3\u00adbri\u00c3\u00adlad. Cans\u00c3\u00b3se tambi\u00c3\u00a9n Mr. Cave-\\nlier hizo proponer al gcfe que en su lugar, por hallarse algo\\nindispuesto, se colocase su sobrino, y admitido, pas\u00c3\u00adtroa", "height": "3429", "width": "1846", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0139.jp2"}, "140": {"fulltext": "136\\ntoda la noche en cantar: en la ma\u00c3\u00b1ana siguiente hicieron\\nalgunas ceremonias mas, que es escusado referir.\\nConcluida la fiesta con la fumigaci\u00c3\u00b3n que fueron todos ha-\\nciendo en el Calumet, lo tomaron los salvajes con las pieles\\ncurtidas de toro, nutria y bicerra y con un collar de Conchitas,\\nnos lo llevaron todo casa, y por nuestra parte les dimos\\ndos hachas, seis cuchillos, cien pu\u00c3\u00b1os de p\u00c3\u00b3lvora, otro tanto\\nde balas y cantidad de abalorio para sus mugeres. Los pue-\\nblos, los que el ge fe habia dado aviso de nuestra llegada,\\nT\u00c3\u008dni\u00c3\u00a9ron sus diputados cumplimentarnos, los obsequiamos\\nen casa y les explicamos nuestros designios en los mismos\\nt\u00c3\u00a9rminos que al gefe celebraron entre s\u00c3\u00ad una especie da\\nconsejo, sin hablar mucho, convinieron en concedernos la\\ndemanda de una canoa y de un guia por cada pueblo, medi-\\nante la recompensa ofrecida se marcharon continuaci\u00c3\u00b3n\\nhasta la cabana del gefe del lugar.\\nEl dia 27 volvieron reunirse los ancianos para deliberar\\nde nuevo sobre nuestras demandas la largura del camino\\nles inspiraba temores sobre la suerte de los que debian con-\\nducirnos. Pero habiendo procurado tranquilizarlos con varias\\nrazones y meditado ellos de nuevo acerca del asunto, nos\\nconcedieron cuanto hab\u00c3\u00adamos pedido: tambi\u00c3\u00a9n los obsequia-\\nmos otra vez, reiteramos la promesa de pagar bien los guias\\ny nos dispusimos partir. El joven parisiense Bartelemy\\nnos expuso que quedarla muy gustoso en aquella casa, porqu*\\nno era tan robusto que pudiera continuar, y nosotros le entre-\\ngamos al Sr. Couture. Volvimos recomendar los qu\u00c2\u00bb\\nquedaron en aquel punto el secreto sobre la muerte de M.\\nde la Sale nos comprometimos enviarles auxilios, les de-\\njamos nuestros caballos que les eran muy \u00c3\u00batiles para la caza^\\nlos prove\u00c3\u00admos con 15 16 libras de p\u00c3\u00b3lvora, 800 balas, SOO\\npiedras de fusil, 26 cuchillos, 10 hachas y 2\u00c3\u00b3S libras de\\nabalorio. M. Cavelier les regal\u00c3\u00b3 parte de su ropa que espe-\\nraba reponer en otro lugar, y habi\u00c3\u00a9ndose reconciliado algunoj\\ncon el Se\u00c3\u00b1or por medio del sacramento de la penitencia, nos\\ndesped\u00c3\u00admos de ellos, menos del Sr. Couture que quiso ir\\n\u00e2\u0080\u00a2ncaminarnos.", "height": "3408", "width": "1834", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0140.jp2"}, "141": {"fulltext": "i37\\nNos embarcamos en la cano.i do uno de los gefes, en n\u00c3\u00ba-\\nmero de veinte personas, hombres y mugeres, y llegamos sin\\ntrabajo al pueblo llamado Torsman, luego que bajamos \u00c3\u00a9l\\nrio. Se nos recibi\u00c3\u00b3 agradablemente en la cabana del gefe,\\ny se \u00c3\u00b1us trat\u00c3\u00b3 lo mismo que en las anteriores. Les propusi-\\nmos, o mas bien les exij\u00c3\u00admos la confirmaci\u00c3\u00b3n de lo que los\\notros nos liabian acordado, y nos emplazaron para el d\u00c3\u00ada si-\\nguiente, porque nnda hacen ellos sin discutirlo y resolverlo\\nprimero en consejo. Como de la casa francesa hablamos\\ntraido un saco de maiz, suplicamos al gefe que lo hiciera\\nmoler por medio de su3 mugeres, pag\u00c3\u00a1ndo es su trabajo,\\ninmediata-.nente mand\u00c3\u00b3 sus propios buscarlas y ellos par-\\ntieron sin (l\u00c3\u00bcacion.\\nEstos empleados eran siete ocho, se hallaban siempre\\n\u00c3\u00adu lado, estaban completamente desnudos y pintados de di-\\nferentes modos cada uno de ellos tenia tres cuatro calaba-\\nzas pendientes de un cinto de cuero que traian en torno del\\ncuerpo y en ellas piedrecillas en la espalda se ponian una\\ncola de caballo y cuando corran, hacian las calabazas un\\nionsonete que junto \u00c3\u00adi la forma que tomaba la cola levantada\\npor el viento, los presentaba en los t\u00c3\u00a9rminos mas rid\u00c3\u00adculos\\nque se puede imaginar pero nosotros nos convenia disi-\\nmular la risa que causaban.\\nDurante el resto^de la jornada fuimos con el Sr. Couture\\nver el rio fatal que hablamos buscado con tanta ansia, nom-\\nbrado Cnlhcrt cuando se descubri\u00c3\u00b3 y por los nativos del pais\\nMissidp\u00c3\u00ad 6 Mechassipi. Aquel rio es muy hermoso y pro-\\nfundo su ancho es de cerca de un cuarto de legua y su cor-\\nriente siempre r\u00c3\u00a1pida. El Sr. Couture nos asegur\u00c3\u00b3 que el\\nMissicipi tiene dos brazos canales, que se separaban mas\\narriba, \u00c2\u00ab|ue hablamos pasado uno de ellos al llegar al primer\\npueblo de la naci\u00c3\u00b3n Accancea, en la que aun nos hall\u00c3\u00a1ba-\\nmos.\\nHabi\u00c3\u00a9ndose reunido el d\u00c3\u00ada 28 los ancianos con su gefe,\\nnos concedieron lo pedido nos separamos para ir recibir\\nobsequios en diferentes puntos en los que observamos ciertas\\nceremonias, que nos cogieron de nuevo. Sirven los potages\\nen dos cuatro grandes platos, que ponen delante de los dos", "height": "3429", "width": "1846", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0141.jp2"}, "142": {"fulltext": "1S8\\nconvidados mas notables que se hallan en la cabezera, y cu\u00c2\u00bb\\nando ya han comido un poco, ponen otros platos en lugar\\nde aquellos los que bajan, de modo que los primeros quo\\nfueron servidos mas arriba, van bajando proporci\u00c3\u00b3n qu*\\nllegan otros.\\nEl negociante no toma asiento en la mesa, ni tampoco\\ncome pero hace las veces de due\u00c3\u00b1o de casa y tiene cuida-\\ndo del gusto y arreglo de los manjares servidos para pre-\\nlentarse con mas decoro, no omite el embarrarse de lodo 6\\nde alg\u00c3\u00ban color negro encarnado de los que usan.\\nEl dia 29 dejamos aquel pueblo y nos embarcamos en do\u00c2\u00bb\\ncanoas fin de atravesar el suspirado Missicipi. El gefe j\\nveinte j\u00c3\u00b3venes mas nos acompa\u00c3\u00b1aron hasta el vecino pueblo\\nde Tonningua, situado en la orilla del rio, y se nos recibi\u00c3\u00b3\\nen la cabana del jefe lo mismo que en las anteriores. Lof\\nancianos nos regalaron muy bien y como las diferencias en-\\ntre estos salvajes y los otros son muy cortas, aquellas descrip-\\nciones servir\u00c3\u00a1n en el caso.\\nEl dia 30 nos pusimos en marcha con direcci\u00c3\u00b3n \u00c3\u00a1i los\\nCappa, ultimo pueblo de la naci\u00c3\u00b3n Accancea nos vimos en\\nla necesidad de atravesar el rio muchas veces, porque e\u00c2\u00bb\\nmucho lo que serpentea, y como ademas el tiempo fue malo^\\narribamos demasiado tarde Cappa. N\u00c3\u00bamero considerab!\u00c2\u00bb\\nde j\u00c3\u00b3venes salieron encontrarnos nos acompa\u00c3\u00b1aron unos\\nla cabana del jefe, mientras que otros cuidaban de nuestro\\nequipaje, que nos fue entregado con toda la religiosidad po-\\n\u00c2\u00bbible. Los ancianos estaban esper\u00c3\u00a1ndonos hicieron un\\ngran fuego para secarnos y la cabana estaba alumbrada por\\nmedio de ca\u00c3\u00b1as secas encendidas en lugar de antorchas ^a\\nmesa se atendi\u00c3\u00b3 lo mismo que en los otros pueblos.\\nLos viejos nos visitaron el dia SI: sus conversaciones no fue-\\nron de otra cosa que de la guerra que proyectaban empren-\\nder, con la mira de comprometernos que los ayud\u00c3\u00a1semos;\\nnuestra respuesta fue la de siempre, que volver\u00c3\u00adamos pronto\\n4 darles cuanto necesitasen.\\nDese\u00c3\u00a1bamos partir el 1 de Agosto mas el gefe vino\\nexponernos que no podia ser as\u00c3\u00ad, porque las mugeres aun no\\niabian acabado de moler el maiz no era verdad, pero se va-", "height": "3408", "width": "1834", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0142.jp2"}, "143": {"fulltext": "1S9\\n/i\u00c3\u00a9ron de este pretesto para detenernos y tener tiempo de dar*\\nnos una diversi\u00c3\u00b3n su modo. Con este fin se reunieron Jai\\ndiez de la ma\u00c3\u00b1ana los guerreros y la juventud para danzar.\\nEstaban adornados con sus mas bellos atav\u00c3\u00ados, (jiie en unos\\nconsist\u00c3\u00adan en plumages de varios colores con que engalanan\\n\u00e2\u0080\u00a2u cabeza, y en otros, en cuernos de toro en vez de plumas,\\ny en pintarse de negro encarnado, con lo que representaban\\nuna partida de diablos de monstruos, bajo cuyas figuras bai-\\nlaron como las otras naciones.\\nEl dia 2 nos preparamos para partir pero el salvaje que el\\npueblo nos habia dado como guia, no quiso pasar adelante.\\nUn hombre que decian ser hermafrodita, se present\u00c3\u00b3 llenar\\nlu plaza, manifestando que iria muy gustoso hasta los Illinois^\\nNos desped\u00c3\u00admos del Sr. Couture, quien Mr. Cavelier hizo\\ntina exortacion para alentarle la perseverancia y la pacien-\\ncia, con la esperanza de los auxilios que nosotros le enviar\u00c3\u00ada-\\nmos. En n\u00c3\u00bamero de nueve, cinco franceses y cuatro salva-\\njes, nos embarcamos en una canoa sobre el Missicipi. Nof\\nT\u00c3\u008dmos precisados atravesar frecuentemente el rio y cargar\\nla canoa, ya por la rapidez de las corrientes como para\\nbuscar en una en otra orilla donde sea menos violenta, lo\\nque daba mucho trabajo nuestros conductores, porque en-\\ncontraban muchas de las islitas de las que forma este rio por\\nla impetuosidad con que bate las orillas, en los lugares enquft\\nsu curso no es recto. El desmembra el terreno y arranca\\ngruesos \u00c3\u00a1rboles, que en el transcurso del tiempo forman\\nesas islitas y obstruyen el canal.*\\nNuestro trabajo no era ciertamente peque\u00c3\u00b1o en la canoa\\nera preciso remar con los salvajes para forzar la corriente quo\\nes r\u00c3\u00a1pida y dif\u00c3\u00adcil ten\u00c3\u00adamos muchas veces que bajar y\\nEn el rio de S. Lorenzo^ al que con tanta raz\u00c3\u00b3n llaman lo\u00c2\u00bb\\ntanadknses su noble rio, o6sem en, 1830 las r\u00c3\u00a1pidas enter amen-\\nte semejantes las que describe M\u00c2\u00bb Joutel y tambi\u00c3\u00a9n innurnt\\nrobles islitas formadas por las mismas causas que las del Mis-\\n\u00e2\u0080\u00a2icipi hay un punto que nombran las mil islas y son sin duda\\nmas de dos mil. Estos soberbios rios no son m\u00c3\u00adnos bellos ^ue\\nivhlimes. Cuan magestuosa es la naturaleza en Am\u00c3\u00a9rica", "height": "3429", "width": "1846", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0143.jp2"}, "144": {"fulltext": "140\\n\u00e2\u0080\u00a2tudar por terrenos fangosos metidos hasta media pierna; eb\\notras que pisar arenas encendidas que nos rajaban los pies\\ndesnudos, sobre astillas de madera que nos entraban en las\\nplantas. Cuando lleg\u00c3\u00a1banlos un punto, en vez de descan-\\n\u00c2\u00abar, ten\u00c3\u00adamos que hacer acopio de le\u00c3\u00b1a para cocinar y apron-\\ntarlo todo los salvajes, quienes no se hubieran presiado\\ndarnos un vaso de agua, aunque est\u00c3\u00a1bamos a la orilla del rio\\nno era sin embargo poca fortuna el tenerlos.\\nPor la tarde acampamos en una de aquellas islas, para estar\\nmas seguros, porque ya nos hall\u00c3\u00a1bamos en una naci\u00c3\u00b3n enemi-\\nga llamada Machigame\u00c3\u00a1, lo que causaba grandes temores\\nlos salvajes.\\nMarchamos con iguales maniobras hasta el dia 7 en que\\nvimos el primer toro despu\u00c3\u00a9s de nuestra entrada en el j)ais de\\nlos Accancea. Los salvajes que ya deseaban comer carne, ma\\npidieron por se\u00c3\u00b1as que le matara le ];er\u00c3\u00ad egin en efecto, dis-\\npar\u00c3\u00a9 sobre ti sin haber logrado que c\u00c3\u00bc^ese: los salvajes cor-\\nrieron en pos de \u00c3\u00a9l, le mataron y se acecin\u00c3\u00b3 como quer\u00c3\u00adan.\\nHe aqu\u00c3\u00ad una ceremonia que vi hacer los salvajes antes de\\nque se acercasen preparar la carne.\\nAntes de todo le adornaron la cabeza con plumas de cisne\\ny avutarda te\u00c3\u00b1idas de encarnado y le pusieron tabaco en las\\nnarices y en los garrones de los pies hab.\u00c3\u00a9ndole deshollado\\nle cortaron la ienguay metieron en su lagar un poco de taba-\\nco plant; iron despu\u00c3\u00a9s dos horquillas con su atravesa\u00c3\u00b1o arri-\\nba y pusieron sobre \u00c3\u00a9l pedazos de la carne como en sacrificio.\\nConcluida la cerenionla mandamos hacer cecina la mejor\\nparte y covvtinu\u00c3\u00a1mos.\\nEn el 9 observamos que los bordes del rio estaban muyele-\\nTados y que su tierra es de color amarillo, encarnado y blan-\\nco, la que sirve para las pinturas que se hacen los salvajes en\\nlos d\u00c3\u00adas de ceiemonia. No cesamos de caminar hasta el\\ndia 14 en que encontr n\u00c3\u00ados manadas de toros y acecinamos\\nla carne de cinc\u00c3\u00ad\u00c2\u00bb que logramos matar.\\nVolvimos e.n\u00c2\u00a1)render la marcha el dia 18, y en el 19 en-\\ncontramos la boca del rio llamado Ho \u00c3\u00bahache, que dicen viene\\ndel pais de los iraqueses, en la Nueva Inglaterra. Es muy\\nhermoso, clara si ai^ua y suave la corriente. Nuestros sal-\\nvajes le ofrecieron tabaco en sacrificio y pusieron carne asada", "height": "3408", "width": "1834", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0144.jp2"}, "145": {"fulltext": "141\\nsobre las horquillas, que juzgaron conveniente dejar sobre la\\norilla. Otras supersticiones observamos en aquellas pobre\u00c2\u00bb\\ngentes.*\\nAyunaban en ciertos dias, lo que conociamos por la costum-\\nbre que tenian en ellos de embarrarse, luego que despertaban,\\ncon tierra glutinosa carb\u00c3\u00b3n molido la cara, los brazos y\\notras partes del cuerpo en aquellos dias nocomian hasta las\\ndiez once de la noche, en que se lavaban antes de tomar el\\nalimento el objeto del ayuno era obtener buena caza y lo-\\ngrar dar muerte los toros.\\nEn el di-i 25 nos avisaron los salvajes que la distancia do\\nnn tiro de fusil se hallaba una fuente de agua salada y baja-\\nmos verla. Advertimos que en las inmediaciones habia\\nmuchos rastros de ganado que gustaba sin duda de la sal.\\nEl pais cercano abunda en colinas pobladas de encinos, no-\\ngales, ciruelos con fruta encarnada y muy buena habia un\\ngran n\u00c3\u00bamero de otras frutas, cuyos nombres ignor\u00c3\u00a1bamos, j\\nentre ellas una de la figura de una pera mediana y con dos\\nhuesos del tama\u00c3\u00b1o de las habas cuando est\u00c3\u00a1 madura se pela\\ncomo durazno, su gusto es bueno, aunque algo empalagoso.\\nHabiendo visto toros en el dia 27, bajamos para matarlos;\\nana ternera que yo derrib\u00c3\u00a9 de un tiro, tenia muy buena car-\\nne y yo embarqu\u00c3\u00a9 la mejor. Marchamos hasta la tarde cam-\\npando en una islita all\u00c3\u00ad advertimos cierta mutaci\u00c3\u00b3n en el hu-\\nmor y en los modales de los indios se aument\u00c3\u00b3 nuestro cuida-\\ndo, porque el reputado hermafrodita nos dio aviso de que a-\\nquellos tenian el designio de abandonarnos, lo que nos oblig\u00c3\u00b3\\nestar sobre las armas y redoblar el cuidado durante la\\nnoche, por miedo de que no se largasen.\\nCon esta desconfianza marchamos ios dias 28 y 29, cos-\\nteando siempre una roca escarpada de la altura de 60 80\\nLos romanos adoraban los rios y los egipcios, los grandes\\nmaestros de la mitolog\u00c3\u00ada, su Nilo. Los objetos sensibles qut\\nfroducian bien mal, fueron siempre colocados entre los dioses\\njpor los que no conocian al verdadero. Los ind /genas de Am\u00c3\u00a9ri-\\nca fueron como todos los hombres en la infancia de lacivilizch\\ntion.", "height": "3429", "width": "1846", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0145.jp2"}, "146": {"fulltext": "I 142\\np\u00c3\u00ades, al rededor de la cual el rio lleva su curso. Camin\u00c3\u00a1rno\u00c2\u00bb\\nel d\u00c3\u00ada 3\u00c3\u00bc y en el 1 de Sepliembie pasamos el Missouri, cu-\\nya agua es siempre espesa y al que ios salvajes no dejaron de\\nofrecer sus sacrificios.\\nEl dia 2 llegamos al punto en que se halla la figura del\\npretendido monstruo del padre Marquet, no consistiendo el\\ntal monstruo mas que en dos malas pinturas de color encarna-\\ndo, en la cara de una roca de ocho diez pies de elevaci\u00c3\u00b3n,\\nla que ciertamente es mucho mencr que la referida por el pa-\\ndre. Los salvajes sin embargo le prestaron adoraci\u00c3\u00b3n por\\nmedio de sacrificios, y aunque procuramos convencerlos de\\nque aquella piedra no poseia ninguna virtud y que nosotros\\nador\u00c3\u00a1bamos una cosa mas digna de serlo, ese\u00c3\u00adT\u00c3\u00a1ndoles el\\ncielo, nada adelantamos, porque estaban en la persuasi\u00c3\u00b3n d\u00c2\u00a9\\nque si no cumplian con el supuesto deber, morir\u00c3\u00adan inmedia-\\ntamente. Continuamos flanqueando una cadena de monta-\\nf\u00c3\u00adas, hasta que en el dia S dejamos el Missicipi para entrar en\\nel rio de los Illinois.\\nAdvenimos una gran diferencia en este rio, tanto en su\\ncorriente que es mas suave, como en sus cercan\u00c3\u00adas, que son\\nmas bellas y agradables que las del gran rio son mas hermo-\\n\u00c2\u00abos sus \u00c3\u00a1rboles y est\u00c3\u00a1n sus orillas coronadas de frutos. La\\n\u00c2\u00abuavidad en el movimiento de las aguas nos sirvi\u00c3\u00b3 de des-\\ncanso pudimos ir siempre en la canoa y avanz\u00c3\u00a1bamos_^mai\\ncamino.\\nLo segu\u00c3\u00admos hasta el d\u00c3\u00ada 8 sin detenernos mas que para\\nmatar un toro, de cuya carne comi\u00c3\u00b3 uno de los salvajes con\\nbuen apetito y estando caliente y cruda todav\u00c3\u00ada, enferm\u00c3\u00b3 y\\naun muri\u00c3\u00b3, como dir\u00c3\u00a9 su tiempo.\\nEl dia 9 arribamos un lago de cerca de media legua de\\nlargo que atravesamos habiendo vuelto tomar la corrient\u00c2\u00bb\\ndel r\u00c3\u00ado, hallamos su orilla varios campamentos de salvajes,\\nque hab\u00c3\u00adan venido pescar en el lago y secaban despu\u00c3\u00a9s el\\npescado. El 10 atravesamos otro lago llamado PrimiUlio\u00c3\u00baes\\nen el d.a 1 1 volvimos tomar el r\u00c3\u00ado y como vimos los salva-\\njes acampados en la orilla, preparamos nuestras armas entro\\ntanto vino encontrarnos uno de ellos por tierra y acerc\u00c3\u00a1mo*\\n\u00c3\u00a9l la canoa.\\nI", "height": "3408", "width": "1834", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0146.jp2"}, "147": {"fulltext": "L 143\\nCuando aquel salvaje estuvo inmediato nosotro?, se puso k\\nconsiderarnos sin decir una palabra: le explicamos que era-\\nmos enviados de M. de la Sale y que ven\u00c3\u00adamos de estar con\\n\u00c3\u00a9l entonces nos hizo se\u00c3\u00b1as, de que avanz\u00c3\u00a1semos donde es-\\ntaban sus compa\u00c3\u00b1eros, \u00c3\u00adi quienes iba instruir de cuanto le\\nhabiamos dicho cuando ya est\u00c3\u00a1bamos cerca nos saluda-\\nron con descargas de fusil, que contest\u00c3\u00adimos con las\\nnuestras.\\nDespu\u00c3\u00a9s de este rec\u00c3\u00adproco saludo Ileg\u00c3\u00adiron la canoa\\nmanifestarnos su contento por haber tenido noticias de M. de\\nla Sale. Les preguntamos de que naci\u00c3\u00b3n eran y dijeron que\\nIllin\u00c3\u00bcis, de un cant\u00c3\u00b3n llamado Cascasquia. Nos informamos\\nde si M. Tonty se hallaba en el fuerte Luis y respondieron\\nque no y que se hallaba en guerra con los iroqueses nos in-\\nvitaron bajar comer y habi\u00c3\u00a9ndoles expresado nuestra gra-\\ntitud nos trajeron calabazas y sand\u00c3\u00adas, en cambio de lo que\\nlos obsequiamos con cecina.\\nNo habiamos observado antes en el camino un hombr\u00c2\u00ab\\n-quien estaba dentro de una canoa con dos mugeres y que por\\nmiedo de nosotros se habia ocultado dentro de los ca\u00c3\u00b1avera-\\nles; pero as\u00c3\u00ad que advirti\u00c3\u00b3 que habiamos hecho alto entre sus\\ncompa\u00c3\u00b1eros, se alent\u00c3\u00b3 y se nos uni\u00c3\u00b3 con)o dijo que pertene-\\nc\u00c3\u00ada un pueblo cercano al fuerte de san Luis, segu\u00c3\u00admos juntos,\\nacompa\u00c3\u00b1ados de un salvaje que entr\u00c3\u00b3 en nuestra canoa para\\nayudar subirla por falta de remos grandes.\\nEl domingo 14 de Setiembre llegamos las dos de la tardo\\nalas inmediaciones del fuerte Louis. Cuando nosacerc\u00c3\u00a1mos\\nnos salieron al encuentro algunos salvajes, quienes estaban en\\nel rio y nos examinaron atentamente luego que se impusie-\\nron de que ven\u00c3\u00adamos de parte de M. de la Sale y eramos d^\\n\u00c2\u00bbu gente, corrieron dar parte al fuerte, del que poco ralo\\n\u00c2\u00abali\u00c3\u00b3 un flanees acompa\u00c3\u00b1ado de una porci\u00c3\u00b3n de salvajes, que\\nnos saludaron con descargas repetidas de fusil. Se lleg\u00c3\u00b3\\nnosotros el franc\u00c3\u00a9s y sus instancias bajamos \u00c3\u00adi tierra, dejan-\\ndo uno al cuidado de la canoa, porque los Ulmois son muj\\n..diestros para tomar lo ageno y no tan f\u00c3\u00adeles, como los de h\\nnaciones por donde habiamos transitado.", "height": "3429", "width": "1846", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0147.jp2"}, "148": {"fulltext": "t 144 1\\nTomamos inmediatamente el camino del fuerte y en \u00c3\u00a9l en-\\ncontramos tres franceses que hab\u00c3\u00adan venido recibirnos y da\\nlos que uno era M. Boisrondet, comisionado de M. de la Sale,\\nHabi\u00c3\u00a9ndonos prep^untado luego por \u00c3\u00a9l, le dijimos, que ha-\\nb\u00c3\u00adamos andado juntos parte del camino, hasta que nos separa-\\nmos en un punto que dista cuarenta leguas de los Genis, y qu\u00c2\u00a9\\nhasta entonces se hallaba en buena salud. En esto no men-\\nt\u00c3\u00adamos, porque M. Cavelier y yo que eramos los que habl\u00c3\u00a1ba-\\nmos, no estuvimos presentes al asesinato de M. de la Sale j\\nciertamente se hallaba bueno y sano cuando nos dej\u00c3\u00b3 ya\\ntengo dichas las poderosas razones que habia para ocultar la\\nmuerte de M. de la Sale hasta nuestro regreso Francia.\\nAunque es cierto que el padre Anastasio, como testigo J\\nTeissier como c\u00c3\u00b3mplice, no podian hablar as\u00c3\u00ad, estuvieron\\ncallados para no verse en la precisi\u00c3\u00b3n de mentir les signifi-\\ncamos tambi\u00c3\u00a9n que ten\u00c3\u00adamos orden de dirijirnos Francia\\npara dar conocer los descubrimientos de M. de la Sale y\\ndemandar socorros.\\nEntramos en el fuerte sorprendiendo algunos que no noi\\nesparaban eran franceses que estaban sobre las armas quo\\ndescargaron para hacernos lus honores, bajo las \u00c3\u00b3rdenes de\\nM. de Belle Fontaine, teniente de M. Tonty, el que nos\\ncumpliment\u00c3\u00b3 se nos condujo continuaci\u00c3\u00b3n la capilla, en\\nla que dimos Dios gracias de todo coraz\u00c3\u00b3n porque nos ha-\\nbia salvado y guiado tan felizmente. A M. Cavelier y al\\npadre Anastasio se les aloj\u00c3\u00b3 en la rec\u00c3\u00a1mara y los dema\u00c2\u00bb\\nen el almac\u00c3\u00a9n. Los salvajes en este tiempo repet\u00c3\u00adan suf\\ndescargas para testimoniar su j\u00c3\u00babilo por nuestro regreso y\\nlas noticias que hablan recibido de M. de la Sale. Esto re-\\nnov\u00c3\u00b3 nuestro sentimiento por su desgracia, por el conocimi-\\nento de que su presencia hubiera restablecido todas las cosai\\nTentajosampnte.\\nEl salvaje que enferm\u00c3\u00b3 por haber comido manteca cruda\\nde toro, muri\u00c3\u00b3 al dia siguiente de nuestro arribo, y sus com-\\npa\u00c3\u00adleros se lo llevaron y enterraron secretamente les dimos\\nla recompensa prometida y aun la parte del muerto para qua\\nla entregasen sus parientes permanecieron alg\u00c3\u00ban tiempo", "height": "3408", "width": "1834", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0148.jp2"}, "149": {"fulltext": "145\\nIMHS, durante el cual se tuvo mucho cuidado con ellos y al\\nfii\\\\ se retiraron.\\n\u00c3\u00ad*or medias palabras de unos y otros maliciamos que al*\\ngun atentado se hab\u00c3\u00ada cometido contra el servicio y la auto-\\nridad \u00c3\u00a1e M. de la Sale, cuyo regreso recelaban algunos, par-\\nticularmente un Jesuita que era el mas sensiblemente alar-\\nmado como se hallaba enfermo, M. Cavelier, el padr\u00c2\u00a9\\nAnastasio y yo le fuimos visitar se inform\u00c3\u00b3 menudamente\\nde todo, y aunque no pudo disimular su turbaci\u00c3\u00b3n, nosotros\\nfingimos que nada hablamos entendi\u00c3\u00b3.\\nComo nuestro principal objeto era el dirijirnos lo mas pron-\\nto que nos fuese posible al Canad\u00c3\u00a1, para partir en los prime-\\nros buques que diesen la vela para Francia, buscamos loi\\nmedios de realizar nuestro intento y muchas fueron las difi-\\ncultades que se presentaron. La navegaci\u00c3\u00b3n del rio era muy\\ndif\u00c3\u00adcil por raz\u00c3\u00b3n de los saltos que se encuentran, y que es\\npreciso evitar para no ponerse en peligro de perecer. Eraii\\npocas las gentes capaces de emprender aquella navegaci\u00c3\u00b3n,\\ny ademas la guerra con los Iroqueses habia difundido en-\\ntre aquellas gentes un mieno universal.\\nComo entre tanto nos particip\u00c3\u00b3 el Sr. Boisrondet que se dis-\\npon\u00c3\u00ada bt\u00c3\u00adjar al Canad\u00c3\u00a1 en una canoa, resolvimos aprove-\\ncharnos de tan favorable coyuntura. Se tuvo cuidado d\u00c2\u00bb\\nacopiar v\u00c3\u00adveres para el viaje y tambi\u00c3\u00a9n peleter\u00c3\u00ada para comer-\\nCiar cuando pas\u00c3\u00a1semos Micilimaquinay las visitas de los\\ngefes de las naciones llamadas Cascasguia, Perover\u00c3\u00ada y Caca-\\nhonanous, que el difunto M. de la Sale habia descubierto, nos\\ninterrumpieron nuestros preparativos listas ya todas las co-\\nsas, nos desped\u00c3\u00admos de los que quedaban en el fuerte el dia\\n18 y M. Cavelier dej\u00c3\u00b3 una carta para que se remitiese M.\\nTonty.\\nNos embarcamos en el lago y seria ocioso relatar los tra-\\nbajos que tuvimos en un viaje tan penoso como in\u00c3\u00batil des-\\npu\u00c3\u00a9s de haber permanecido en la orilla del lago por el muy\\nmal tiempo que habia, nos embarcamos los ocho dias pe-\\nsar de la tormenta, teniendo luego que volver al embarcadero,\\ny quecava\u00c3\u00ad un hoyo para ocultar nuestros v\u00c3\u00adveres y equipa-\\nN", "height": "3429", "width": "1846", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0149.jp2"}, "150": {"fulltext": "146 J\\nges y no tener la molestia de conducirlos otra vez S. Lu\u00c3\u00ad?,\\ndonde se sorprendieron por nuestro regreso.\\nPor esta causa nos vimos constre\u00c3\u00b1idos hacer mansi\u00c3\u00b3n en\\nel fuerte en el oto\u00c3\u00b1o y parte del invierno con mucho senti-\\nmiento nuestro, y con la pena tambi\u00c3\u00a9n de que semejante\\nretardo nos privaba de enviar prontos socorros tanto al fuerte\\ncomo los franceses que hablamos dejado en la costa del\\nseno mexicano.\\nLa estaci\u00c3\u00b3n en que nos hall\u00c3\u00a1bamos era muy propia parji\\nla caza. Los Sres. del fuerte pose\u00c3\u00adan dos salvajes que los habi-\\nlitaban de toda especie de caza tenian buen pan, excelen-\\ntes frutas y si hubiera habido alg\u00c3\u00ban vino, nada hubiera fal-\\ntado para un banquete.\\nEl tiempo ocioso que tuvimos durante nuestra mansi\u00c3\u00b3n\\nen aquel lugar, nos proporcion\u00c3\u00b3 hacer algunas observa-\\nciones ademas de las de los franceses que nos hablan pre-\\ncedido.\\nEl fuerte de san Luis se halla en el territorio de los Illi-\\nnois y est\u00c3\u00a1 situado sobre una roca escarpada de \u00c2\u00a300 pies de\\naltura cerca de ellos, y el rio pasa bajo de ella. Est\u00c3\u00a1 el\\npunto fortificado con estacas y palizadas y por medio de al-\\ngunas casas que avanzan hasta el borde de la pe\u00c3\u00b1a hay una\\nesplanada plaza de armas muy extensa el puesto es natu-\\nralmente fuerte, y pudiera por el arte hacerse inexpugnable\\nmuy poca costa muchos salvajes habitan all\u00c3\u00ad en sus caba\u00c2\u00bb\\n\u00c3\u00bc\u00c3\u00adas no me es posible establecer la altura porque me falta-\\nron instrumentos para observarla pero no se puede encon-\\ntrar una temperatura mas agradable. Generalmente hablan-\\ndo el territorio de los lUijiois es completo, no solamente por\\nsu belleza, sino tambi\u00c3\u00a9n por que nada falta para las como-\\ndidades de la vida humana.\\nEl campo regado por el rio est\u00c3\u00a1 dividido por dos colinas\\nque distan del fuerte cerca de media legua, y est\u00c3\u00a1n cubierta?\\nde encinos, nogales y otros \u00c3\u00a1rboles mencionados ya las\\nllanuras abundan en grandes y verdes yerbas en la pendi-\\nente de las colinas se hallan piedras pesadas muy propias\\npara hacer cal y vetas de tierra buena para loza, ladrillo y", "height": "3408", "width": "1834", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0150.jp2"}, "151": {"fulltext": "1\u00c2\u00ab\\ntejas, y lo largo del rio, minas de carb\u00c3\u00b3n de tierra, que es\\nmuy bueno, como yo mismo lo experiment\u00c3\u00a9,\\nNo debe dudarse que hay en aquel pais minas de toda\\nclase de metales, aun los mas ricos, porque el clima es el\\nmismo que el del Nuevo M\u00c3\u00a9xico. Vimos algunas tierras qu\u00c2\u00ab\\nindicaban la existencia de criaderos de fierro, y aun encon-\\ntramos en la orilla del rio algunas piezas purificadas por la\\nnaturaleza. Los viageros que han ido por arriba del Mis-\\nsicipi, han visto, seg\u00c3\u00ban aseguran, minas de muy buen\\nplomo.\\nEste pais es uno de los que disfrutan en el universo de\\nmejor temperatura cuanto se siembra, sean legumbres, yer-\\nbas, maiz y trigo, so produce muy bien, seg\u00c3\u00ban la experiencia\\nde M. Boisrondet quien habia logrado cuanto sembl\u00c3\u00b3 era\\nexcelente el pan que all\u00c3\u00ad comimos, y como se me asegur\u00c3\u00b3\\nque habia vi\u00c3\u00b1as de gran tama\u00c3\u00b1o con buenas y delicadas uvas,\\ndebe creerse que transplantadas y cultivadas darian muy\\nrico vino. Se encuentran muchos man\u00c3\u00adjanos, perales y otros\\n\u00c3\u00a1rboles silvestres, de los que podr\u00c3\u00adan recogerse deliciosas\\nfrutas, si estuvieran engertados y se les transplantase.\\nLas otras frutas como ciruelas y duraznos, de que est\u00c3\u00a1 lleno\\nel pais, se harian excelentes con el mismo cuidado, y si lleva-\\nsen de Francia las frutas que no hay all\u00c3\u00ad, prosperar\u00c3\u00adan sin du?-\\nda. El terreno produce una especie de c\u00c3\u00a1\u00c3\u00b1amo, del que po-\\ndr\u00c3\u00adan fabricarse lienzos y cordaje.\\nLos usos y costumbres de los Illinois tienen mucha se-\\nmejanza con los de los otros pueblos son como ellos feroces\\ny vengativos; sembrar, plantar, acarrear los frutos y casi\\ntodas las funciones de la vida dom\u00c3\u00a9stica son ocupaciones\\nexclusivas de las mugeres. Los trabajos de la guerra y de\\nla caza pertencen los hombres, y las mugeres van aun\\nconducir la caza muerta desde muy lejos veces hasta el\\npueblo, y la acecinan preparan de otro modo.\\nCuando el maiz otros granos est\u00c3\u00a1n ya sembrados, las\\nmugeres cuidan de espantar los p\u00c3\u00a1jaros, que son una clase de\\nestorninos como los de Francia, aunque mas gordos, y ocur-\\nren en bandadas.", "height": "3429", "width": "1846", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0151.jp2"}, "152": {"fulltext": "148\\nLos Illinois tienen pocos hijos y los aman con ternura t\\ntienen, como los otros, la costumbre de no injuriarlos ni apor-\\nrearlos jamas, siendo el mayor castigo que les dan, echarlo\u00c2\u00bb\\nal agua.\\nLas naciones de que antes he hablado, no son aficionadas al\\nrobo no as\u00c3\u00ad los Illinois de cuyos pies y manos es necesario\\nguardarse mucho, porque los mueven con suma destreza.\\nEs vicio general entre los salvajes ponderar mucho bus proe-\\nzas militares, que son el empleo favorito de su vida, y son\\nademas grandes embusteros.\\nTienen una gran veneraci\u00c3\u00b3n sus difuntos cuidan de\\ndarles sepultura y de colucar en f\u00c3\u00a9retros elevados las\\npersonas distinguidas, como sus gefes y otras esto se\\npractica entre los Accancea pero se diferencian en que\\nestos lloran y lamentan sus muertos por algunos dias,\\nj los Chaho \u00c3\u00baanous y otros pueblos Illinois hacen todo lo\\ncontrario.\\nCuando han fallecido algunos de ellos, los envuelven en\\npieles y los colocan en atahudes de corteza, cantan y bailan\\npor el espacio de veinte y cuatro horas estos danzantes se\\namarran en la cintura calabazas con maiz dentro para hacer\\nruido algunos tienen un tambor hecho con una grando\\nolla de barro, sobre la cual extienden una piel de corzo y lo\\ngolpean con una varilla lo provenzal.\\nDurante la fiesta echan sobre el atahud ciertas d\u00c3\u00a1diva\u00c2\u00bb\\ncomo braceletes, aretes, piezas de loza abalorio, excitando\\nlos cantores cumplir con su deber. Si llega alg\u00c3\u00ban ami-\\ngo, se pone tambi\u00c3\u00a9n cantar y bailar y ofrece tambi\u00c3\u00a9n su\\npresente. Concluida la ceremonia entierran el cad\u00c3\u00a1ver con\\nuna parte de los presentes, que creen le podr\u00c3\u00a1n convenir le\\nhabilitan de maiz y un caldero, temerosos de que el difunto no\\ntaya tener hambre en el largo camino que va emprender.\\nEn el aniversario renuevan esta ceremonia.*\\nLa costumbre de enterrar los muertos con frovisiones for\\nra el viaje supone una idea aunque confusa de la inmortali\\ndad: los indios mexicanos la practicaban, y aun hoy las\\nhuacas de los peruanos son tesoros de la antiguidad los egif*", "height": "3408", "width": "1834", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0152.jp2"}, "153": {"fulltext": "149\\nComo queda una buena caniidad de los presentes, la divi-\\nden en porciones que van dando los que ganan en el juego\\nllamado del bast\u00c3\u00b3n: lo enmantecan para que sea dif\u00c3\u00adcil co-\\ngerlo. Uno d\u00c3\u00a9los viejos lo arroja lo mas lejos que puede y\\ncorren los j\u00c3\u00b3venes tomarlo se lo quitan unos otros y el\\n\u00c3\u00baltimo que lo posee, obtiene la recompensa. Se vuelve ar-\\nrojar una y mas veces, hasta que se acaba lo que quedaba de\\nregalos al difunto. Cuando las mugeres pierden sus mari-\\ndos en la guerra, practican la misma ceremonia y obsequian\\nmuy bien los cantores y danzantes, que hablan antes con-\\nvidado.\\nEl matrimonio de los Illinois no dura mas tiempo que el\\nd\u00c3\u00a9la voluntad, cuando vuelven de la caza, se separan volun-\\nt\u00c3\u00a1riamer\u00c3\u00adte, y cada uno se va por su lado son sin embargo\\nmuy celosos de sus mugeres, y cuando las pillan en alguna\\ninfidelidad, les suelen cortar la nariz yo vi una quien\\nhabia acontecido.\\nEl adulterio, no obstante esto, no es reputado por un gran\\ndeliio, y hay mugeres que no ocultan haber tenido que ver\\ncon los franceses. Aunque no son tan ligeras que se brinden\\npara el vicio, caen con la mayor facilidad. Dejo esta mate-\\nria los que han estado en aquel pais mas tiempo que yo.\\nSe pas\u00c3\u00b3 alg\u00c3\u00ban tiempo sin que recibi\u00c3\u00a9semos noticias en el\\nfuerte. Concluida la misa que teniamos la dicha de oir\\ndiariamente, nos divert\u00c3\u00adamos en lo que podiamos. Las mu-\\ngeres salvages nos traian siempre algo de nuevo, sand\u00c3\u00adas, pan\\nde maiz cocido en la ceniza y cosas semejantes, que les pa-\\ng\u00c3\u00a1bamos con regalillos.\\nEn el 27 de Octubre regres\u00c3\u00b3 M. Tonty de la guerra de los\\niroqueses nos abrazamos y comenztuon nuestras historias\\nde nuevo, ocultando siempre la muerte de M. de la Sale.\\nNos instruy\u00c3\u00b3 de las particularidades de aquella guerra. Loa\\niroqueses que hab\u00c3\u00adan sido avisados de la salida del ej\u00c3\u00a9rcito\\nc4os procuraban habilitar sus difuntos hasta de armas, acaso\\nyara amenazar al Cancerbero He tenido el gusto de pod^r\\ncomparar en los Estados Unidos una momia egipcia con una de\\nlos peruanos.\\nn2", "height": "3429", "width": "1846", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0153.jp2"}, "154": {"fulltext": "150 I\\nfranc\u00c3\u00a9s y de sus aliados, abandonaron sus pueblos y so em-\\nboscaron en el camino que llev\u00c3\u00a1bamos pero habiendo hecho\\nuna descarga repentina y general contra los nuestros con\\nsus acostumbrados gritos, la que no caus\u00c3\u00b3 mucho da\u00c3\u00b1o\u00c2\u00ab\\nfueron rechazados con p\u00c3\u00a9rdida, se pusieron en fuga y en ella\\nincendiaron todos sus pueblos. M. de Hennoville, goberna-\\ndor de la nueva Francia, comandante del ej\u00c3\u00a9rcito, lo hi\u00c3\u00adSo\\nBtiarchar, quemar loque habla quedado en pie de los pueblos,\\nponer fuego sus campos y sus graneros, y no quiso pasar\\nadelante. A continuaci\u00c3\u00b3n se apoder\u00c3\u00b3 de varias canoas de los\\ningleses, cargadas la mayor parte de ellas con aguardiente*\\nmandando los ingleses en clase de prisioneros Montreal\\nestos ingleses hablan traido alg\u00c3\u00ban proyecto para los Illinois,\\nEn el mes de Diciembre llegaron dos hombres proceden-\\ntes de Montreal con la noticia de que hablan arribado CAi-\\ncagou tres canoas con mercanc\u00c3\u00adas, p\u00c3\u00b3lvora, balas y otras pro-\\nvisiones, y que no pod\u00c3\u00adan bajar porque estaba helado el rio\\ncomo era necesario mandar traer aquellos efectos de qu\u00c3\u00a9 se\\ntenia necesidad, M. Tonty suplic\u00c3\u00b3 al gefe de los Chahou\\nanqus que le proporcionase gente envi\u00c3\u00b3 cuarenta entre hom-\\nbres y mugeres, que partieron con algunos franceses la fide-\\nlidad de estos ind\u00c3\u00adgenas era la raz\u00c3\u00b3n de preferirlos sobre loi\\nIllinois, quienes son naturalmente picaros.\\nLas municiones y mercanc\u00c3\u00adas llegaron pronto y en muy\\nbuena oportunidad por la escasez que hab\u00c3\u00ada de ello en el\\nfuerte, en el que permanecimos hasta fines de Febrero de\\n1688, en que resolvimos partir, aunque no hab\u00c3\u00adamos recibido,\\ncomo esper\u00c3\u00a1bamos, noticias del Canad\u00c3\u00a1. Averiguamos que\\nalgunas canoas deseaban hacer el viaje y nos aprovechamos\\nde esta ocasi\u00c3\u00b3n para darnos mutuamente escolta hasta MicU\\nlimaquinay, donde podr\u00c3\u00adamos encontrar noticias del Canad\u00c3\u00a1.\\nM. Cavelier hab\u00c3\u00ada tenido la precauci\u00c3\u00b3n, antes de que mu-\\nriese su hermano M. de la Sale, de tomar una carta de\\ncr\u00c3\u00a9dito para adquirir moneda y p\u00c3\u00adeles, cuando llegase al ter-\\nT\u00c3\u008dtorio de los Illinois la present\u00c3\u00b3 M. Tonty, y como est\u00c2\u00bb\\naun cre\u00c3\u00ada vivo\u00c3\u00a1M. d\u00c3\u00a9la Sale, no tuvo dificultad en franque-\\narle como cuatro mil libras de p\u00c3\u00adeles de nutria y castor, una", "height": "3408", "width": "1834", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0154.jp2"}, "155": {"fulltext": "151\\noanoa y otros varios efectos, de que le dio recibo M. Cavelierr\\nj nos dispusimos partir.\\nDije antes que habia en el fuerte Luis un padre Jesu\u00c3\u00adta\\nllamado Dalo\u00c3\u00bcez, quien se habia alarmado mucho, recelando\\nque M. de la Sale llegase pronto era el motivo de su apuro\\n9t\\\\ que en ausencia de M. de la Sale habia intentado una\\nconspiraci\u00c3\u00b3n contra sus intereses. Viendo este padre que\\nnuestra marcha estaba resuelta, se march\u00c3\u00b3 \u00c3\u00a9l primero Mi\\ne\u00c3\u00bcimaquinay, quedando sin capell\u00c3\u00a1n los del fuerte, lo que\\nnos disgust\u00c3\u00b3 por haber sidoauque involuntariamente la causa:\\nlos del fuerte adelantaron entonces sus pascuas aprovech\u00c3\u00a1n-\\ndose de la presencia de los padres Cavelier y Anastasio.\\nMarchamos por \u00c3\u00baltimo del fuerte Luis el dia 21 acompa\u00c3\u00b1a*\\ndos del Sr. Boisrondet, que deseaba regresar Francia:\\ncomo el rio estaba ya navegable, pudimos embarcarnos pero\\nno hablamos andado aun cinco leguas, cuando encontramos\\nr.na r\u00c3\u00a1pida, que nos precis\u00c3\u00b3 bajar tierra y poner los pies en\\nel agua para arrastrar Ja canoa, y en esta faena me lastim\u00c3\u00a9\\nun pie con una piedra del fondo, lo que me caus\u00c3\u00b3 una mo-\\nlestia que no habia experimentado desde mi salida del golfo\\nde M\u00c3\u00a9xico, por la necesidad de estar entrando continuamente\\nen el agua.\\nArribamos Chicagou el W de Marzo, y nuestra primera\\natenci\u00c3\u00b3n fue la de ir buscar lo que hab\u00c3\u00adamos ocultado en\\nnuestro viaje anterior encontramos que lo habian descubier-\\nto y extraido algunas pieles y ropa, casi todo de mi perte-\\nnencia. El ladr\u00c3\u00b3n fu\u00c3\u00a9 un franc\u00c3\u00a9s, al que M. Tonty mand\u00c3\u00b3 en\\nel invierno indagar si habia canoas en Chicagou, y al que\\nademas habia encargado que viese, si habia alguno tocado\\nnuestro dep\u00c3\u00b3sito \u00c3\u00a9l se aprovech\u00c3\u00b3 de la noticia para robar-\\nnos.\\nEl mal tiempo que sobrevino nos oblig\u00c3\u00b3 estar en aquel\\npunto hasta el mes de Abril. Este descanso me sirvi\u00c3\u00b3 para\\natender la curaci\u00c3\u00b3n de mi pie: la caza no era abundante j\\nno temamos otra cosa mas que maiz: descubrimos por fortu-\\nna un man\u00c3\u00a1, que eontinen ciertos \u00c3\u00a1rboles parecidos nuestros\\naxces, los que hac\u00c3\u00adamos incicisiones, y nos daban una agua", "height": "3429", "width": "1846", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0155.jp2"}, "156": {"fulltext": "152\\nazucarada, que mezclada con el maiz tomaba oi mas delicado\\nsabor.\\nComo no hay all\u00c3\u00ad carTas de az\u00c3\u00bacar, ponen hervir y eva-\\nporar aquel jugo y lograa az\u00c3\u00bacar de color encarnado.* Tam-\\nbi\u00c3\u00a9n hallamos ajos no tan picantes como los nuestros, peque-\\n\u00c3\u00b1as cebollas casi del mismo gusto que hs de Francia, y peri-\\nfollo con las hojas mas chicas que el nuestro.\\nPasado el mal tiempo, volvimos 5 embarcarnos, y entramos\\nen el lago el dia 8 de Abril, siguiendo siempre la costa del\\nNorte para evitar el encuentro de los Iroqueses sufrimos\\nall\u00c3\u00ad una tempestad y las olas hinchaban como en alta mar el\\ndia 15 entramos en un rio llamado Quinetonan, cercano\\nun pueblo, cuyos habitantes se ocupan en la caza durante el\\ninvierno, y permanecen todo el verano en el pueblo.\\nLa caza en este pais no es, ni con mucho, tan abundante\\ncomo en los paises que hablamos transitado no vimos mas\\nque bicerras muy flacas y aun de estas muy pocas: los lobos\\nque tanto abundan all\u00c3\u00ad, les hacen la mas cruel guerra.\\nLuego que los lobos descubren una manada, las espantan\\ny hacen correr aquellos pobres animales se ariojan en el\\nprimer lago que encuentran los cazadores que lo ven, se\\nquedan de centinela en toda la extensi\u00c3\u00b3n de la rivera tras-\\npasadas las bicerras de fri\u00c3\u00b3, arrojadas por la creciente del\\nrio, salen fuera completamente entumecidas y sus enemigos\\nlas cogen y devoran con la mayor facilidad. Muchas veces\\nencoHtrkmos ios lobos en la orilla pero no los espant\u00c3\u00a1ba-\\nmos, temerosos de que las bicerras dejasen su asilo y no pudi\u00c3\u00a9-\\nsemos matar alguna, como algunas veces sucedi\u00c3\u00b3.\\n7 El dia 28 llegamos al territorio de los Pouto \u00c3\u00baatanni^ la\\nmitad del camino a Micilimaquinay, y compramos un poco\\nde maiz para poder concluir el viaje. Lo segu\u00c3\u00admos el SOt\\narribando al expresado lugar el 10 de Mayo como no logra-\\nmos noticias de Montreal, tuvimos que detenernos en espera\\nEste \u00c3\u00a1rbol se llama Maple los indios Ahenalcis la en-\\ncieTran en cojitas de corteza de \u00c3\u00a1rbol: esta az\u00c3\u00bacar tiene olor\\nde clavo y sin duda que paralas conservas debe ser muy buena.", "height": "3408", "width": "1834", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0156.jp2"}, "157": {"fulltext": "163\\nde una ocasi\u00c3\u00b3n favorable para bajar nadie se atrev\u00c3\u00ada k ha-\\ncerlo por la guerra de los iroqueses.\\nEn aquel punto hab\u00c3\u00ada algunos franceses y cuatro padres\\njesu\u00c3\u00adtas con una casa bien construida de madera y cercada\\ncon estacas y palizadas en este lugar se hallan los Hurones y\\nOutahouacs que son dos naciones vecinas, las cuales procu-\\nran instruir los padres con trabajo no peque\u00c3\u00b1o. Aquellas\\nnaciones son muy libertinas y frecuentemente no se encuen\u00c2\u00bb\\ntran en sus iglesias mas que mugeres cada uno de aquellos\\npadres tiene su cargo una naci\u00c3\u00b3n que instruir, y han tradu-\\ncido en todos aquellos idiomas las oraciones y todo lo per-\\nteneciente la fe y la religi\u00c3\u00b3n cat\u00c3\u00b3lica.\\nBrindaron con una rec\u00c3\u00a1mara los padres Cavelier y\\nAnastasio, y nosotros nos fuimos alojar un aposentillu\\nque unos caminantes hab\u00c3\u00adan hecho. All\u00c3\u00ad pasamos el resto d\u00c2\u00ab\\nMayo y parte de Junio hasta despu\u00c3\u00a9s de la fiesta de Pente-\\ncost\u00c3\u00a9s. Los salvages de las cercan\u00c3\u00adas cultivaban el ter-\\nreno, sembraban ma\u00c3\u00adz, melones, calabazas, no tan buena\u00c2\u00bb\\ncomo las que antes hab\u00c3\u00adamos visto viven con esto y con\\nel pescado que cogen en el lago raras veces tienen carnes\\nfrescas.\\nEl d\u00c3\u00ada 4 de Junio llegaron cuatro canoas de Montreal,\\nmandadas por el Sr. de Porneuf con noticias del marques de\\nHennonville y \u00c3\u00b3rdenes de averiguar en las habitaciones del\\nlago Puans, y en las que se hallan cerca del origen del Missi\\ncij)i, el estado y condici\u00c3\u00b3n de las cosas. Nos dispusimos\\npartir con dos canoas: M Cavelier adquiri\u00c3\u00b3 otra para cargar\\nnuestro equipage y dej\u00c3\u00b3 parte de su peleter\u00c3\u00ada un comer-\\nciante, quien le dio libranza para que recibiese el dinero en\\nMontreal otro tanto hice yo con lo poco que me habia que-\\ndado de pieles, porque el resto lo hab\u00c3\u00ada dejado en Micilima\\nquinay.\\nNos desped\u00c3\u00admos de los padres jesu\u00c3\u00adtas, y partimos en cua*\\ntro canoas, dos de M. Porneuf y dos de Mr. Cavelier, tra\u00c3\u00adda\\nuna del fuerte Luis y coniprada la otra, seg\u00c3\u00ban se ha dicho:\\nmarchamos en las canoas en n\u00c3\u00bamero de veinte y nueve. Bo-\\ngamos hasta el d\u00c3\u00ada 24, en que el Sr. Porneuf se d\u00c3\u00adriji\u00c3\u00b3 al salto", "height": "3429", "width": "1846", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0157.jp2"}, "158": {"fulltext": "154\\n^e santa Mar\u00c3\u00ada, cumplir con las \u00c3\u00b3rdenes que tenia. El 25\\nsalimos del lago de los Illinois para entrar en el de los Huro-\\nnes, sobre cuya orilla est\u00c3\u00a1 situado el pueblo de Tessalon, en el\\nque volvi\u00c3\u00b3 junt\u00c3\u00a1rsenos M. Porneuf en una canoa de los\\nsalvajes, y con \u00c3\u00a9l segu\u00c3\u00admos nuestra ruta.\\nPasamos Chehonany el SO de Junio y al rio de los france-\\nses el 3 de Julio, teniendo que cargar varias vrjces nuestras\\ncosas para evitar los saltos y las r\u00c3\u00a1pidas el pais es \u00c3\u00a1rido, es-\\nt\u00c3\u00a9ril y pedregoso nacen all\u00c3\u00ad cedros y sabinos, que prenden\\nsus raices en las hendeduras y grietas de las piedras.\\nEl dia 9 entramos en el peque\u00c3\u00b1o lago de Nipicinque, cer-\\ncano la naci\u00c3\u00b3n que tiene el mismo nombre; en el dia 7\\nentramos en el gran rio, y despu\u00c3\u00a9s de haber pasado el gran\\nsalto, arribamos el dia 13 la punta de la isla de Montreal:\\ndesembarcamos en un pueblo llamado la China, que habia\\npertenecido al difunto M. de la Sale: partimos el 14 para\\nMontreal y llegamos el 17.\\nEncontramos en aquella ciudad al Sr. Marques de Hen-\\nuonville, al intendente Noroy y otros caballeros, los que\\nreferimos los particulares de nuestro largo y penoso viaje que\\nescucharon con placer, sin hablarles nada de la muerte de M.\\nde la Sale impuestos de nuestro designio de ir Francia, lo\\naprobaron, conviniendo en que deberla apresurarse la partida,\\ncuanto fuese posible.\\nNos mandamos hacer ropa, de que ten\u00c3\u00adamos una gran ne-\\ncesidad. El Se\u00c3\u00adTor Tessier, protestante, noticioso de que la\\nreligi\u00c3\u00b3n reformada estaba prohibida en Francia, la abjur\u00c3\u00b3 en\\nla iglesia grande de Montreal.\\nEl d\u00c3\u00ada 27 entramos en una barca para bajar Quebec,\\ndonde arribamos el 29, conduci\u00c3\u00a9ndonos el padre Anastasio al\\nconvento de los religiosos de su orden, situado sobre un ria-\\nchuelo media legua de la ciudad fuimos perfectamente\\nrecibidos del padre guardi\u00c3\u00a1n y de los dem\u00c3\u00a1s religiosos, que\\nmanifestaron mucho j\u00c3\u00babilo de vernos, y mas aun de vernos\\nen lugar seguro, al cabo de tantos peligros y trabajos, por lo\\nque tributamos humildes gracias al Se\u00c3\u00b1or nuestro Dios j\\nprotector omnipotente.", "height": "3408", "width": "1834", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0158.jp2"}, "159": {"fulltext": "155\\nPreferimos aquel alojamiento al de la ciudad, para evitar\\nvisitas, preguntas y cuestiones curiosas, que se nos hubieran\\nhecho con importunidad y que era preciso excusar. M*\\nCaveliery su sobrino que hab\u00c3\u00adan quedado por algunos dia\u00c2\u00bb\\nen 3Iontreal, se alojaron en el Seminario.\\nPermanecimos en el convento hasta el 21 de Agosto, en\\nque por fin nos embarcamos en una lancha doble en numero\\nde 18, para ir por el rio de S. Lorenzo buscar un navio\\nque estaba ocupado en la pesca de bacalao y partia para\\nFrancia. En el dia 30 de Agosto nos dimos la vela des-\\npu\u00c3\u00a9s de oido el santo sacrificio de la misa, muy contentos de\\nvolver la cara patria. Arribamos felizmente la Rochelle\\nel s\u00c3\u00a1bado 9 de Octobre de 16{i8, de donde partimos por\\ntierra el dia 15, y aquella misma Providencia que nos habia\\nprotegido y guiado, nos condujo sin desgracia alguna la\\nciudad de Ro\u00c3\u00bcen el dia 7 de Noviembre del mismo a\u00c3\u00b1o.\\nFIK\u00c3\u008d DEL \u00c2\u00a9lAHlO.\\nCONCLUYE LA CARTA DEL REVISOR DEL DIARIO.\\nTres son los autores que han descrito este viaje el padre\\nliCclerc sobre las relaciones de los padres recoletos Cenobio\\ny Anastasio, testigos oculares el caballero Tonty, testigo\\ntambi\u00c3\u00a9n en gran parte de aquellas aventuras, y con mas ex-\\ntensi\u00c3\u00b3n que todos el padre recoleto Hennepin, flamenco,\\nquien conoc\u00c3\u00ada bien el pais y tuvo parte en grandes descu-\\nbrimientos sus relaciones sin embargo han sufiido muchas\\ncontradicciones este padre estuvo hacia el norte del or\u00c3\u00ad-\\ngen del Missicipi, que el llam\u00c3\u00b3 Mechasipi hizo dos im-\\npresiones de su relaci\u00c3\u00b3n sobre el pais con el titulo de \u00c2\u00a3,o\u00c3\u00bcj-\\nsianne.\\nPor lo que unos y otros dicen sobre esta empresa, resulta\\nque se desgraci\u00c3\u00b3 por la muerte de M. de la Sale. Lo que\\nevit\u00c3\u00b3 que fuese anulada de pronto completamente, fue que sa", "height": "3429", "width": "1846", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0159.jp2"}, "160": {"fulltext": ",56 t^\u00c2\u00a1^\\nmuerte estuvo oculta por dos a\u00c3\u00b1os, al cabo de los cualei,\\ninformados los esparioles de M\u00c3\u00a9xico de todo el a.swnfo, enviaron,\\ntropas que arrojaron la d\u00c3\u00a9bil guarnici\u00c3\u00b3n que M. de la Sale\\nkahia dejado en el fuerte, que construy\u00c3\u00b3 en el lugar de su des-\\nembarco, antes de marchar yor tierra buscar el Missicipi\u00c2\u00bb\\nArruinaron tan completamente el fuerte, que se pasaron siete\\nocho a\u00c3\u00adlos, antes de que M. Hiberville, gentil hombre cana-\\ndiense, hombre de esp\u00c3\u00adritu y de valor, famoso por sus bellas\\nexpediciones en la bah\u00c3\u00ada de Hudson y en otras partes, resol-\\nviese renovar y resucitar el proyecto. Vino Francia en\\nen el ano de 698, hizo un armamento con el que parti\u00c3\u00b3\\npara el golfo de M\u00c3\u00a9xico. Como era buen navegante recor-\\nri\u00c3\u00b3 las costas con tan buen acieito, que encontr\u00c3\u00b3 el fatal des-\\nembocadero del Missicipi, construy\u00c3\u00b3 all\u00c3\u00ad un fuerte y dejo\\ngente bien municionada, regres\u00c3\u00a1ndose U Francia con la mira\\nde conducir socorros. Hecho esto, penetr\u00c3\u00b3 al interior, re-\\nConoci\u00c3\u00b3 muchas naciones salvajes con las que hizo alianza y\\namistad construy\u00c3\u00b3 otro fuerte que abasteci\u00c3\u00b3 tambi\u00c3\u00a9n d\u00c2\u00ab\\nguarnici\u00c3\u00b3n y se pas\u00c3\u00b3 Francia. Habiendo intentado otro\\nviaje, muri\u00c3\u00b3 en el camino; la falta de auxilios y de apoyo\\nhizo, que aquella hermosa empresa se frustrase una vez\\nmas.\\nPero la bondad divina ha suscitado un hombre el mai\\npropio para llevar al cabo la empresa. Este es M. Crozat,\\n\u00c2\u00abecretario del rey, quien por letras patentes de 14 de Seti-\\nembre de 1712 le ha concedido el comercio exclusivo y el\\nestablecimiento de colonias, por el tiempo de quince a\u00c3\u00b1os,\\nen el rio Missicipi, que se llamar\u00c3\u00a1 en lo sucesivo rio de\\nS. Luis. Quiera el cielo que nuestras esperanzas se cum-\\nplan _^\\nFIN.", "height": "3408", "width": "1834", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0160.jp2"}, "161": {"fulltext": "", "height": "3429", "width": "1846", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0161.jp2"}, "162": {"fulltext": "", "height": "3408", "width": "1834", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0162.jp2"}, "163": {"fulltext": "", "height": "3429", "width": "1846", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0163.jp2"}, "164": {"fulltext": "", "height": "3587", "width": "2057", "jp2-path": "diariohistrico00jout_0164.jp2"}}